Agricultura cubana clama por mejores caminos

En las zonas rurales, el deterioro vial se suma a otros factores, como la descapitalización y la poca fuerza laboral.

Una de las calles principales del pueblo de Cauto Cristo, a 730 kilómetros al este de La Habana. Las deficiencias de la vialidad rural en Cuba obstaculizan el desarrollo agropecuario del país. Jorge Luis Baños - IPS

Una de las calles principales del pueblo de Cauto Cristo, a 730 kilómetros al este de La Habana. Las deficiencias de la vialidad rural en Cuba obstaculizan el desarrollo agropecuario del país. Jorge Luis Baños - IPS

CAUTO CRISTO, Cuba, 5 feb 2015 (IPS) – Cuando cae la lluvia, hasta los camiones se atascan en el fango de los maltrechos caminos de este municipio rural del oriente de Cuba. Su población necesita más y mejores vías para mejorar su vida y contribuir al ansiado despunte del agro del país.

“Cuando arreglemos los caminos, las condiciones y posibilidades de vida se elevarán en las zonas bajas, donde se materializa nuestra mayor producción agropecuaria”, informó a IPS el vicepresidente del gobierno municipal de Cauto Cristo, Alberto López.

Situado en una gran llanura, que se inunda con facilidad en la estación de las lluvias, de mayo a octubre, la mayoría de sus 21.000 habitantes se dispersan por fincas, granjas estatales y cooperativas agropecuarias. Tiene un pequeño centro urbano y dos consejos populares.

El mal estado de las vías de Cauto Cristo es parte de un problema general del país, que atenta contra el envejecido parque automotor de Cuba, la seguridad vial y la comunicación de su territorio insular, en especial entre las periferias y los centros, donde se concentran servicios como hospitales y comercios.

En las zonas rurales, el deterioro vial se suma a otros factores, como la descapitalización y la poca fuerza laboral, para frenar el despegue agropecuario, una de las prioridades de la reforma económica impulsada por el gobierno de Raúl Castro.

La crisis económica en que está sumergida Cuba hace más de 20 años detuvo ambiciosos planes de ampliación y reparación de la red nacional existente, que en la actualidad engloba 68.395 kilómetros de caminos asfaltados y sin asfaltar.

De ese total, 17.814 kilómetros corresponden a vías rurales pavimentadas (incluidos 655 kilómetros de autopistas), 16.193 kilómetros a vías urbanas (pavimentadas o no) y 34.387 kilómetros a caminos.

Gracias a una inversión de 40 millones de dólares, empresas estatales adquirieron en 2008 maquinaria para pavimentar, surgieron cuatro nuevas fábricas de mezcla asfáltica y se capacitó mano de obra especializada, dentro de un programa mayor de recuperación vial, que debe culminar en 2016.

El proyecto comenzó priorizando las carreteras de interés nacional y provincial.

Aproximadamente 70 por ciento de la red vial tiene rango municipal y su mantenimiento y ampliación es responsabilidad de los gobiernos locales.

“El gobierno local goza hoy de más apertura y flexibilidad para resolver sus principales problemas, que en nuestro caso son las vías y el transporte”, detalló López sobre las primeras medidas descentralizadoras de la actual reforma, que amplían un poco la reducida autonomía económica y poder de decisión de los municipios.

“Esperamos que este año se ponga en práctica que las empresas nacionales aporten un porcentaje de dinero al presupuesto del municipio donde radican”, explicó. “Eso daría más posibilidades para hacer la costosa inversión en vías, que exige trasladar material desde canteras situadas a más de 60 kilómetros”, abundó.

Campesinos transitan por un camino rural del municipio de Cauto Cristo, que en la estación de las lluvias se vuelve intransitable, como otros muchos en la oriental provincia de Granma, en Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS
Gran productor de carne, leche y varios cultivos, Cauto Cristo, a 730 kilómetros al este de La Habana, consume alrededor de 10 por ciento de los alimentos que genera y el resto se distribuye en otras zonas de la provincia de Granma, donde se ubica.

“La agricultura es nuestra actividad fundamental porque no tenemos ningún desarrollo industrial”, recordó el funcionario.

“A veces enviamos un camión para recoger las producciones y luego tenemos que enviar dos tractores para que desatasquen el camión. Se duplica y hasta triplica el gasto de combustible”, puso como ejemplo Reinaldo Naranjo, presidente en el municipio de la no gubernamental Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

De las 151 empresas estatales que en 2014 tuvieron pérdidas en Cuba, por un total de 439 millones de pesos (unos 18 millones de dólares), 71 correspondieron a las gestionadas por el Ministerio de Agricultura.

Naranjo detalló que justamente en la época lluviosa y cuando los caminos se vuelven intransitables es la temporada en que se acopia en el municipio más leche, un producto que el agro no logra incrementar y escasea en la dieta de las familias cubanas.

Entre 2007 y 2013, la producción de leche vacuna creció 21 por ciento, pero aun así representó solo 52 por ciento de lo producido de 1989, cuando se satisfacía la demanda.

De todos modos, Cauto Cristo cumplió el año pasado los volúmenes planeados de leche, carne y viandas (tubérculos de la dieta básica cubana).

Como en todo el país, se necesita aumentar la producción de alimentos para autoabastecer la demanda interna y disminuir el insostenible peso de las importaciones del sector, que este año se prevé que absorban 2.250 millones de dólares.

Un solo ejemplo, la industria insignia de Granma y la más grande de su tipo en el país, la estatal Empresa de Productos Lácteos Bayamo, produce a un tercio de su capacidad por falta de materia prima.

“Nuestro pico productivo es procesar 80 millones de litros de leche cada año y estamos acopiando 20 millones”, indicó a IPS el director de la empresa, Rauel Medina.

La compañía elabora varios tipos de leche, quesos, helados, yogurt y productos dietéticos, entre otros, con un plantel de 1.810 trabajadores, de los cuales 20 por ciento son mujeres.

En el municipio de Jesús Menéndez, en la vecina provincia de Las Tunas, el mal estado de los caminos también afecta el rendimiento agropecuario. “Cuando llovía y no se podía llegar a las fincas y cooperativas más intrincadas, la leche se echaba a perder”, contó Nilian Rodríguez, vicepresidenta del gobierno local.

“La solución temporal que estamos aplicando es colocar termos eléctricos (refrigerados) en las unidades productivas para poder acopiar la leche cada dos días”, detalló a IPS.

Entre otros retos, más carreteras y transporte elevarían la calidad de vida de comunidades rurales, donde está el potencial para labrar el millón 46.100 hectáreas de tierras que permanecen ociosas de los seis millones 342.400 hectáreas cultivables.

Al cierre de noviembre, la ANAP de Cauto Cristo contaba con 1.976 integrantes, más del doble de los 898 socios registrados en 2008, detalló a Naranjo a IPS. Fue ese año cuando las autoridades comenzaron a entregar tierras ociosas en usufructo a las personas interesadas en trabajarlas.

Estos y otros problemas, llevaron al agricultor Daniel Soto, de 48 años, a permutar en dos ocasiones la tierra que heredó de su padre, 18 kilómetros más lejos, para acercarla a su hogar en el municipio.

“Ya me quedo aquí porque estoy cerca de la casa”, dijo en la finca de Villa María, de 4,7 hectáreas cultivadas sobre todo de hortalizas. “La situación tensa que vivimos desde hace unos años con el transporte me dificultaba ir a trabajar. También mis hijos son enfermizos y no pueden vivir lejos (del centro urbano)”, contó.

“Ahora le doy mejor atención a la tierra y tengo más beneficios económicos”, comentó este campesino al que le gusta innovar en la agricultura. Con sus manos, fabricó un arado más pequeño que el estándar tirado por un solo buey para obtener más rendimientos en el cultivo de sus hortalizas.

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