Discriminación racial persiste al interior de las familias

El grupo Afrocubanas une antirracismo y feminismo para trabajar por la equidad social.

La tertulia Reyita es un espacio trimestral organizado por el grupo Afrocubanas. Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

La tertulia Reyita es un espacio trimestral organizado por el grupo Afrocubanas. Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

Foto: La tertulia Reyita es un espacio trimestral organizado por el grupo Afrocubanas. Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

La Habana, 22 feb.- La importancia de la labor educativa desde las familias, la escuela y los medios de comunicación para borrar estereotipos racistas y sobre sus cenizas levantar nuevos comportamientos, justos e inclusivos, fue debatida en la tertulia Reyita, la primera que en este año realiza el grupo Afrocubanas.

Organizado de conjunto con la Red de Mujeres Cristianas Déborah y el Departamento de Sociología de la Universidad de La Habana, el encuentro realizado el 20 de febrero abordó cómo desde el choteo –considerado parte sustancial de la identidad cubana-, la educación de la descendencia para la vida y otras prácticas privadas, se van reproduciendo los estereotipos.

Según Yulexis Almeida, profesora de la Universidad de La Habana, las investigaciones sociales reconocen que un nicho importante de los prejuicios y las diferentes formas de discriminación es la familia, como espacio de socialización de niños y niñas durante todo el ciclo de la vida.

Almeida consideró que el problema de la segregación atañe a todas las personas, sin importar color de la piel, y resulta clave para construir una sociedad más justa, aun cuando desde el Estado se han implementado políticas sociales para todos los ciudadanos.

Para provocar el debate fue escogida una frase recurrente, de marcado carácter discriminatorio, dirigida a una mujer negra: “búscate un blanco para que adelantes”.

Daisy Rubiera, del equipo coordinador de Afrocubanas y una de las autoras del libro homónimo que dio pie para la creación del grupo, destacó que existen muchas frases de esta naturaleza -y aún peores- aprendidas al interior de las familias como parte de la educación de los niños y niñas por lo que cuesta mucho trabajo deconstruir esa imagen en la adultez.

Según la profesora de sociología Teresa Muñoz, en la sociedad se usa mucho el choteo para esconder el racismo y la discriminación, algo que consideró peligroso pues obvia el respeto a la diversidad que debe formar parte de la cotidianidad de la familia.

“Cuando los padres les dicen a sus hijos que no repitan determinadas frases en la calle, además del no respeto a la diversidad, están incentivando la doble moral”, indicó.

También para Almeida el choteo es una de las formas mediante las cuales se perpetúan las expresiones racistas, “y en la familia el juego o chiste suele ser una forma suave de mostramos racistas delante de nuestros hijos e hijas, lo que tiene una impronta en cómo los niños van aprendiendo a relacionarse con el otro o la otra con diferente color de la piel”.

Al respecto, reconoció que falta mucha orientación a las familias, el espacio donde se ha perpetuado la discriminación y menos cambios se han producido, pues en la escuela y la sociedad, aunque existen marginaciones, las políticas públicas han tenido efectos positivos.

El discurso de “no somos racistas” para los demás y la conducta personal suelen diferir, sobre todo cuando en la familia aparece una pareja de diferente color de la piel, principalmente si alguien se enamora de una persona negra, remarcó Midiam Lobaina, de la Red de Mujeres Déborah.

Varias oradoras reconocieron lo difícil que resulta trabajar con las familias por ser un espacio reservado, y a su vez,  coincidieron en la necesidad de hacerlo para que esta pueda transmitir otros valores e implementar un discurso diferente, basado en la experiencia, ejemplos personales y la responsabilidad individual.

A juicio de Almeida, “algunos consideran que el racismo no es un problema para las generaciones más jóvenes, tal vez no lo sea tan como en otras etapas, pero sí son portadores de muchos de los estereotipos racistas que todavía perviven en nuestra sociedad”.

“Debe prepararse a las familias para responder a situaciones de discriminación, que algunas veces se evaden por no contar con las herramienta para enfrentar relaciones desiguales de poder”, puntualizó Almeida.

“Poder deconstruir todos los mensajes que están recibiendo nuestros hijos en el barrio y la escuela, que van en contra de la enseñanza positiva es difícil. La influencia de sus iguales (los amigos) es fuerte, pero con la perseverancia y el ejemplo personal se logra”, alentó la investigadora.

De acuerdo con la profesora Bárbara Danzie, algunas facetas de la discriminación pasan también y se agudizan por las diferencias económicas, sociales, la procedencia y el contexto existentes en la sociedad.

Para la socióloga Rosa Voghn, mientras la sociedad no debata estos temas ni los investigue con seriedad, no se podrá avanzar como corresponde aun cuando algunas familias logren superarse.

El proyecto Afrocubanas reúne desde 2011 a activistas, intelectuales, académicas y periodistas, entre otras mujeres de diverso ámbito de acción que  rechazan la discriminación por color de la piel y defienden la equidad de géneros. (2015)

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