Acusan de insostenible al plan antihambre

Guatemala posee la tasa de desnutrición crónica infantil más alta de América Latina y una de las mayores del mundo.

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Activistas consideran que el apoyo a la producción de alimentos es la vía más efectiva para enfrentar el hambre en Guatemala.

GUATEMALA, 17 feb (IPS) – “No queremos que se repitan programas asistencialistas, porque son insostenibles en el tiempo”, advirtió Rony Palacios, de la Red Nacional para la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala, saliendo al cruce del plan “Hambre Cero” del presidente Otto Pérez Molina.

La intención del plan expresada por el nuevo mandatario derechista es doblegar la desnutrición crónica que padece uno de cada dos niñas y niños guatemaltecos menores de cinco años.

Palacios cuestionó la propuesta, en líneas con otros activistas y expertos que reclaman apoyo en actividades productivas.

“Necesitamos fortalecer los sistemas de producción con un programa de apoyo crediticio y tecnológico dirigido a los pequeños productores, para elevar el rendimiento de sus cosechas a nivel excedentario y que no solo alcance para el consumo familiar”, explicó Palacios a IPS.

Pérez Molina inauguró el plan el jueves 16 en el noroccidental municipio de San Juan Atitán, Huehuetenango, que sufre 91 por ciento de desnutrición crónica, el mayor índice del país. En esa instancia anunció que pretendía atender a más de un millón de niños y niñas que padecen este mal y reducir la tasa a 10 por ciento al término de su mandato en 2016.

“Estamos comprometidos a trabajar para frenar y empezar a reducir esos niveles de desnutrición”, dijo el gobernante, un general retirado del ejército guatemalteco.

La iniciativa “Hambre Cero”, que toma elementos de los programas que se aplican en Brasil y Nicaragua, comprende acciones novedosas como la denominada “Ventana de los Mil Días”, que consiste en el acompañamiento de las madres desde la etapa de gestación hasta los dos años del hijo o hija.

La promoción de la lactancia materna, la higiene, la ingesta de vitaminas y minerales y el consumo de micronutrientes son parte de este instrumento que persigue cuidar la salud y nutrición infantil desde la etapa fetal, un factor decisivo en el desarrollo humano, según los médicos.

Además, el gobierno promoverá los encadenamientos empresariales para los pequeños productores del área rural, la producción de una tortilla de harina fortificada y continuará con el programa de transferencias condicionadas que arrancó en el anterior gobierno, del socialdemócrata Álvaro Colom (2008-2012).

Este programa consiste en entregar el equivalente en unos 37 dólares mensuales a familias de escasos recursos a cambio de que manden a sus hijos a la escuela y a control médico.

En total, las autoridades han estimado que necesitarán de unos 260 millones de dólares para encarar el plan, que pretenden obtenerlo del “ahorro” que dispongan diversas instituciones estatales y del ajuste fiscal aprobado el jueves 16 por el Congreso legislativo.

Con el nuevo paquete tributario, el gobierno pretende percibir 154 millones de dólares para el presente año, 552 millones para 2013 y 579 millones en 2014.

Jonathan Menkos, del no gubernamental Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, dijo a IPS que la lucha contra el hambre “debería tener un sentido económico y productivo”, teniendo en cuenta las pérdidas que representa para el país la desnutrición.

Según el estudio “El costo de erradicar el hambre en Guatemala”, elaborado por este instituto junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), “el Estado gasta unos 51 centavos de dólar por niño para garantizar el desarrollo de sus potencialidades, 10 veces menos que otros países latinoamericanos”.

“Esto equivale a 66 millones de quetzales de pérdidas diarias (unos 8,4 millones de dólares), cuando además la alimentación es un derecho humano”, señaló el investigador. De tal modo, ambas instituciones plantean aumentar la inversión contra la desnutrición este año, una mayor transparencia y un sistema de seguimiento eficiente para obtener mejores resultados.

Pero la respuesta de fondo a la pobreza y desnutrición está en las causas, según activistas sociales.

Al respecto, líderes indígenas y campesinos han planteado sin éxito la aprobación de una ley de Desarrollo Rural que regule el uso de la tierra, la creación de tribunales agrarios y un código que permita reconocer la propiedad histórica de la tierra.

“El problema de la desnutrición debe atacarse desde las causas como la falta de tierras para los campesinos, la imposición de un modelo exportador que relega la producción alimentaria nacional y la desestimula”, según Palacios. Además, persiste la preocupación porque el plan “Hambre Cero” se focalice en actividades productivas.

Andrés José, vecino de San Miguel Acatán, Huehuetenango, otro municipio castigado por el hambre, dijo a IPS que el gobierno debe tener en cuenta la tecnificación y la diversificación agrícola y buscar otras actividades productivas como el turismo.

“Aquí hay cataratas y lagunas pero todavía no han sido explotadas para generar recursos a través del turismo”, recordó.

José también mostró su preocupación por el rumbo que pueda tomar el programa “Hambre Cero”. “Habría que ver qué sentido le dan o si lo que pretenden los políticos no es solo congraciarse con la gente como ya ocurrió en el pasado”, señaló.

Las acciones encaminadas a reducir la desnutrición en este país centroamericano son por demás apremiantes.

Guatemala, con 14 millones de habitantes, posee la tasa de desnutrición crónica infantil más alta de América Latina y una de las mayores del mundo, al llegar a 49,3 por ciento, según Unicef.

En este país, además, la mitad de la población vive en condiciones de pobreza y 17 por ciento en la indigencia, según organismos internacionales.

Pero la lucha contra la desnutrición en Guatemala no tomó forma sino hasta 2005, cuando fue aprobada la ley del Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, que creó un consejo nacional y la secretaría respectiva durante el gobierno del derechista Oscar Berger (2004-2008).

Colom hizo lo propio y lanzó el Programa de Cohesión Social, cuyo máximo emblema fue el programa Mi Familia Progresa, el cual otorgó remesas de dinero condicionadas a las familias necesitadas.

Además, distribuyó la denominada “Bolsa solidaria”, un paquete de víveres destinado a personas en situación de emergencia, pero que fue motivo de muchos señalamientos por haber sido utilizado con fines políticos.

Esta vez, la desnutrición también ocupará un espacio en la agenda del gobierno con la iniciativa “Hambre Cero”. Pero los guatemaltecos quieren hacer realidad el famoso proverbio chino: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”.

(FIN/2012)

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