América Latina y el Caribe ajustan integración en diversidad

Sellan compromiso.

SANTIAGO, 28 ene 2013 (IPS) – Manifestando abiertamente sus divergencias ideológicas, económicas y de visión geopolítica, los gobernantes y representantes de los 33 países miembro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) sellaron su compromiso de integración en su primera cumbre.

La Celac “definitivamente” empodera la voz de la región en el mundo, destacó, al término de la reunión de este lunes 28 en Santiago, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena.

“Estoy convencida de que este nuevo mecanismo da una señal fuerte, primero que nada, de que América Latina y el Caribe ya no es lo mismo que antes” y ha evidenciado “cambios muy importantes”, añadió.

Creada en 2010 en México y puesta en marcha en noviembre de 2011 en Caracas, la Celac convoca a casi 600 millones de habitantes y es el primer bloque político continental en cinco décadas que deja afuera a Estados Unidos y Canadá e incluye a Cuba.

Se trata de un proceso que el presidente de Chile, el derechista Sebastián Piñera, calificó de “inclusivo, porque reafirma la convergencia en el mismo espacio en común a la vez que ha sabido proyectarse con fuerza hacia el exterior”.

Las expresiones del mandatario anfitrión fueron en línea con lo expresado, a través de una carta, por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en las antípodas ideológicas, quien convalece en La Habana de la cuarta cirugía a la que fue sometido para combatir el cáncer que lo aqueja.

La cumbre estuvo marcada, precisamente, por la expectación en torno al contenido de esa misiva, que leyó el vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro. La Celac “es el proyecto de unión política, económica, cultural y social más importante de nuestra historia contemporánea”, afirma Chávez.

La “presencia” virtual del líder venezolano, uno de los impulsores de la Celac junto a los entonces presidentes Felipe Calderón (2006- 2012), de México, y Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), de Brasil, se paseó silenciosamente por los pasillos de la Cumbre e instaló el suspenso incluso en la reunión que los mandatarios de la región sostuvieron los dos días precedentes con la Unión Europea.

“Tenemos todo el derecho de sentirnos orgullosos: la Nación de Repúblicas, como la llamaba el Libertador Simón Bolívar, ha comenzado a perfilarse como una hermosa y feliz realidad”, escribió.

Chávez condenó “el vergonzoso bloqueo imperial a la Cuba martiana (por el héroe independentista y escritor José Martí) y revolucionaria” y “la continua colonización y, ahora, la militarización progresiva de las Islas Malvinas”, el archipiélago en manos británicas ubicado en el sur del océano Atlántico y cuya soberanía reclama Argentina.

Llamó además a apoyar al presidente de Cuba, Raúl Castro, quien asumió la presidencia temporaria de la Celac.

Para Bárcena, en tanto, los países de América Latina y el Caribe “tienen una situación económica mejor, son más resilientes (capaces de resistir) desde el punto de vista económico, también desde el punto de vista social, aunque aún hay muchas deudas pendientes”.

Precisó que la región “tiene una conciencia muy clara de las brechas que tenemos que cerrar hacia el interior y, por ende, después, si estamos mejor articulados, podemos relacionarnos con mayor fuerza hacia el exterior”.

Bárcena expresó que la región ha tomado conciencia de la importancia de promover el comercio entre los países.

Añadió que, “si se dinamiza el regionalismo, la integración, se podrá dar paso a mayores cadenas de valor dentro de la región y así, más articuladamente, relacionarse con los países de Asia- Pacífico, con Europa o con Estados Unidos”.

Los gobiernos presentes en la cumbre plantearon convergencias en torno a la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, el rechazo al bloqueo de Estados Unidos a Cuba y la necesidad de reducir las enormes brechas de desigualdad en la región.

Pero también expresaron sus divergencias a la hora de asumir el ingreso de inversiones extranjeras a la región y de plantear demandas históricas en el ámbito geopolítico.

Castro, a su tiempo, advirtió que “las firmas trasnacionales, fundamentalmente norteamericanas, no renunciarán al control de los recursos energéticos, hídricos y minerales estratégicos en vías de agotamiento” a la vez que afirmó que su asunción en la presidencia de la Celac es “un reconocimiento a la abnegada lucha de nuestro pueblo por la independencia”.

Por su parte, el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, exigió la “reparación histórica de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a Cuba, de la cual fue suspendida en 1962.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, ocupó su tiempo de intervención en la cumbre para insistir a favor de la salida soberana de su país al océano Pacífico, un reclamo histórico a Chile, a lo que replicó Piñera en un diálogo bilateral que se tornó extenso.

Morales también llamó a “los hermanos” de las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a llegar a un acuerdo de paz.

Deben “entender que en estos tiempos las revoluciones no se hacen con balas sino con voz, en democracia y sin violencia, con conciencia y no comprando votos”, dijo Morales, en una mención que motivó el agradecimiento de su par de Colombia, Juan Manuel Santos.

Bárcena insistió en que América diversa camino a la integración es parte de lo nuevo que trae consigo la Celac, y es que las tres realidades, expresadas en el Caribe y México, América Central y América del Sur, “pueden dialogar en un ámbito mucho más amplio y yo diría de una forma mucho más pragmática, cada quien con su modelo”.

A su juicio, “hay más convergencia que antes, y yo diría que el gran hilo conductor de todo esto es el combate a la desigualdad, porque todos los países se han dado cuenta que ello conspira contra el progreso técnico, la seguridad, la democracia y, sobretodo, contra la productividad”.

En cambio, el analista internacional Raúl Söhr manifestó cautela al sostener que el panorama es menos optimista, porque “la integración no pasa por mecanismos sino por voluntades políticas y todavía en ese plano hay opiniones muy divergentes” dentro de la región.

“Siguen proliferando los mecanismos, se crea la Alianza del Pacífico, la Unión de Naciones Suramericanas, la Celac, está la OEA, y en cumbres como estas solamente se puede llegar a declaraciones muy genéricas a favor del bien y contra el mal”, añadió el experto chileno.

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