Ciudades medirán sus propios gases invernadero

Cuarta cumbre de alcaldes por el cambio climático en Brasil establece modelo común de emisiones de gases de efecto invernadero.

Wikimedia Commons

São Paulo es una de las ciudades con mayor población del mundo.

SÃO PAULO, jun (Tierramérica) – Los gobiernos de las grandes ciudades tienen en sus manos la solución de graves desafíos ambientales, porque en ellas se concentra el mayor consumo y descarte de bienes y energía.

Esta conclusión marcó la cuarta cumbre de alcaldes por el cambio climático, organizada en la ciudad brasileña de São Paulo desde el 31 de mayo al 3 de junio por el Grupo de Grandes Ciudades con Liderazgo Climático (C40).

El encuentro culminó con la firma de un convenio entre los participantes para establecer un modelo común de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y de un acuerdo con el Banco Mundial para intensificar la financiación blanda de proyectos ambientales en zonas urbanas.

Las ciudades del C4 son Addis Abeba, Atenas, Bangkok, Beijing, Berlín, Bogotá, Buenos Aires, Caracas, Chicago, Dhaka, El Cairo, Estambul, Filadelfia, Hanoi, Houston, Hong Kong, Johannesburgo, Karachi, Lagos, Lima, Londres, Los Angeles, Madrid, Melbourne, México, Moscú, Mumbai, Nueva Delhi, Nueva York, París, Río de Janeiro, Roma, São Paulo, Seúl, Shanghai, Sydney, Tokio, Toronto, Varsovia y Yakarta.

“No podemos esperar. Debemos entregar medidas prácticas para que las ciudades sean sustentables”, dijo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg que preside el C40.

Cada dos años, este grupo reúne a sus miembros para presentar y evaluar los resultados de sus acciones. La primera cumbre se llevó a cabo en Londres en 2005, y le siguieron Nueva York en 2007 y Seúl en 2009.

Bloomberg celebró un acuerdo formal del C40, asociado a la Fundación Clinton, el Banco Mundial y la alianza de Gobiernos Locales por la Sustentabilidad (Iclei por sus siglas en inglés) “que suma más de 1.200 administraciones municipales”.

Estos actores firmaron un compromiso para elaborar un patrón único de medición de emisiones de gases de efecto invernadero. “Los criterios comunes facilitan la evaluación de propuestas y proyectos para conceder financiación”, explicó el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.

El Grupo Banco Mundial ya ha destinado 15.000 millones de dólares a ciudades del C40. Otros 5.000 millones se otorgaron en préstamos de largo plazo con una tasa de interés de uno por ciento anual para establecer fondos dedicados a problemas climáticos que, junto a recursos de otras fuentes, alcanzarían a sumar 50.000 millones, de los cuales 30 por ciento se destina a iniciativas privadas.

Las condiciones para acceder a estos fondos varían. La prioridad es el desarrollo de infraestructura y el combate a la pobreza. Para facilitar el conocimiento de los mecanismos se creó una plataforma que explica las opciones existentes en la dirección http://www.climatefinanceoptions.org.

“Queremos ser facilitadores de los cambios hacia la dirección correcta. Adopten metas y una métrica común para lograrlas y así podamos apoyarlos”, dijo Zoellick ante delegaciones de 47 ciudades presentes en la capital paulista.

Si bien este apoyo “es fundamental, es importante estudiar formas para que las municipalidades accedan directamente a esas líneas de crédito. Si dependemos de los gobiernos nacionales, esto se puede complicar”, dijo a Tierramérica el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.

“Hay grandes oportunidades rentables en materia de sustentabilidad. Por ejemplo, en la eliminación de los rellenos sanitarios”, sostuvo el expresidente estadounidense Bill Clinton (1993-2001) al presentar su Iniciativa para el Clima.

“Los residuos orgánicos se pueden descomponer y generar energía, como metano, además de reciclar los plásticos, la madera y el vidrio”, describió Clinton.

Los negocios ambientales nunca se ven como minas de oro, y por eso reciben poca atención de los inversores. Sin embargo, ofrecen un retorno económico seguro y los términos del compromiso con el Banco Mundial lo demuestran, comentó.

Sin embargo, reducir los contaminantes y adaptarse a los efectos del cambio climático requiere grandes inversiones, sobre todo si se considera la necesidad de nuevas tecnologías en las grandes construcciones.

Pero las urbes han hallado también medidas simples con buenos resultados. En la australiana ciudad de Melbourne, por ejemplo, la alcaldía ofrece transporte gratuito hasta las siete de la mañana, para reducir el uso de automóviles particulares y aprovechar el parque de vehículos públicos que está ocioso en esa franja horaria.

Otra iniciativa presentada en la cumbre es un programa para no conducir una vez por semana, adoptado en Seúl, capital de Corea del Sur. Quien participa, coloca un adhesivo en su automóvil con el día elegido, y un sistema de sensores fiscaliza si el compromiso se cumple o no.

En caso afirmativo, el conductor obtiene un descuento de cinco por ciento en el impuesto vehicular y de 8,7 por ciento en el seguro, además de rebajas en el precio del combustible y de otros servicios automovilísticos. Si los radares encuentran al auto circulando hasta tres veces en los días vedados, se cancelan estos beneficios.

Las sendas de circulación exclusiva para autobuses y taxis; las ciclovías; la recuperación de arroyos y ríos; la plantación de parques lineales entre edificios, autopistas o riberas; la ampliación de las áreas verdes para mejorar la absorción de lluvia y reducir el calor; y el uso de combustibles renovables son técnicas que los anfitriones de la cumbre eligieron para destacar.

La plantación de árboles según la cantidad de habitantes de la ciudad es otra acción bastante difundida, que se lleva a cabo ahora en Addis Abeba. La capital de Etiopía está invirtiendo en bosques urbanos, recuperación de bosques de galería y renovación de viviendas, concentrándolas en complejos de predios pequeños que liberan espacio para parques y equipamiento urbano.

Ámsterdam cuenta con su propio fondo para proyectos climáticos. “Logramos muchas cosas. Pero cuando observamos el conjunto, vemos que nos falta tanto por hacer”, declaró a Tierramérica el alcalde de la capital holandesa, Lodewijk Asscher.

Las cumbres C40 son espacios de mucho intercambio de experiencias, tanto de éxitos como de fracasos, y de discusión de metas comunes e individuales. Seúl aspira a recuperar 10.000 predios antes de 2030, Austin quiere llegar a la meta de basura cero en 2040, Londres contar con 100.000 vehículos eléctricos en 2020, y Tokio está adoptando normas de eficiencia energética más estrictas.

* Periodista de Envolverde. Este artículo fue publicado originalmente el 4 de junio por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
(FIN/2011)

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