Comienza campaña signada por la continuidad

La candidatura de Cristina Fernández en Argentina está avalada por el crecimiento económico y los planes de asistencia social desarrollados.

Presidencia de Argentina

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BUENOS AIRES, 25 jun (IPS) – Con el cierre este sábado del plazo para presentar candidatos, quedó planteada la competencia para las elecciones del 23 de octubre en Argentina, que tiene a la presidenta Cristina Fernández, acompañada de Amado Boudou, como favorita para alcanzar su segundo mandato, lejos de una oposición atomizada.

Fernández eligió para completar la fórmula presidencial en busca de un nuevo periodo de gobierno hasta 2015 a Boudou, su actual ministro de Economía de 48 años, quien cuenta entre sus logros como funcionario haber liderado la reestatización del sistema de pensiones y jubilaciones, hoy fortalecido luego de haber entrado en crisis en manos privadas

Encuestadores y analistas coinciden en que la buena imagen de Fernández se fortaleció, y con ello su candidatura, con el constante crecimiento económico, exitosos planes de asistencia social, como la renta universal por hijo y otros, y la empatía que despertó al sufrir en octubre la muerte súbita de su esposo y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner (2003-2007).

Al mismo tiempo, señalan que la oposición se presenta muy fragmentada, tanto en la centroderecha como en los sectores progresistas, y por lo tanto con menos posibilidades. “Están desarticulados, no muestran nada sustentable para el mediano plazo”, explicó a IPS Mariel Fornoni, de la consultora Management and Fit.

La última encuesta de Management and Fit de este mes indica que Fernández, del Frente para la Victoria, una rama centroizquierdista del Partido Justicialista (peronismo), recibe 33,4 por ciento de la intención de voto de los consultados, seguida con apenas 15,3 por ciento por el diputado Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR) e hijo del expresidente Raúl Alfonsín.

Un factor clave es la economía. “El acceso al consumo que se ve hoy en amplios sectores no se había visto antes”, señaló Fornoni, quien destacó los planes sociales de transferencia de ingresos que beneficiaron a millones de familias.

Mencionó además “el factor emocional”. La imagen de la presidenta Fernández ya mostraba un leve crecimiento cuando se produjo la muerte de Kirchner. A partir de ahí, su imagen creció aún más. “Hay una empatía, la gente observa que, pese a la desgracia personal que sufrió, ella sigue, y eso es valorado”, dijo.

Consultado por IPS, el analista político y encuestador Jorge Giacobe, advirtió que “la sociedad argentina aún no considera que está agotado el ciclo” del llamado kirchnerismo y aseguró que solo cuando lo necesite “creará el instrumento entre los líderes de la oposición para terminarlo”.

El principal rival de la presidenta es Alfonsín, quien era casi un desconocido hasta la muerte de su padre en 2009. Pero a partir de allí su imagen comenzó a crecer como posible también heredero político del que fuera por varios años líder de la UCR, tradicional opositor al peronismo y el mandatario que emergió tras la recuperación de la democracia en 1983.

La encuesta de Enrique Zuleta Puceiro, de la consultora OPSM, plantea un panorama aún más favorable para Fernández. Casi 41 por ciento de intención de voto para la presidenta y 13,3 por ciento para Alfonsín.

Según la ley electoral argentina, para ganar la Presidencia en primera vuelta se necesita 45 por ciento de los votos válidos o 40 por ciento más una diferencia de 10 puntos porcentuales respecto del segundo. Si no se alcanza esta ventaja, el ganador debe competir en segunda ronda con su seguidor más votado.

Por eso, muchos pronostican que la mandataria podría imponerse en primera vuelta, y señalan que, en buena medida, este escenario es posible debido a la imposibilidad de la oposición de sellar alianzas, un hecho que quedó registrado el viernes, 24 antes de que venciera el plazo para inscribir las candidaturas para las obligatorias elecciones internas y, por no haber competencia, las definitivas para los comicios generales del 23 de octubre.

Alfonsín, que en un primer momento había hecho gestiones para aliarse con fuerzas de centroizquierda, finalmente se volcó de lado y cerró un acuerdo con el diputado derechista Francisco De Narváez, quien le ganó por muy escaso margen a Néstor Kirchner en los comicios legislativos de 2009 por la oriental provincia de Buenos Aires.

Mientras Alfonsín se postula a la Presidencia, De Narváez se presenta como gobernador de la provincia bonaerense, el mayor distrito electoral del país, donde competirá ahora con el actual gobernador Daniel Scioli, un peronista que forma parte del oficialismo nacional, aunque no es del riñón kirchnerista, y que es el favorito para obtener la reelección.

En las encuestas de Management para la Presidencia de Argentina, el tercero y el cuarto puesto en intención de voto son ocupados por dos candidatos del llamado peronismo disidente, proveniente de la derecha de este movimiento. Se trata del gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saa, que recoge 6,9 por ciento de las intenciones de voto de los consultados, y el expresidente interino Eduardo Duhalde (2002-2003), con 5,8 por ciento.

Luego viene una seguidilla de candidatos de centro y centroizquierda. El que tiene más apoyos es el socialista Hermes Binner, actual gobernador de la oriental provincia de Santa Fe, quien lanzó su candidatura el 11 de este mes a la cabeza del denominado Frente Amplio Progresista. Según Management tiene 5,1 por ciento de adhesión, pero Zuleta Puceiro le da 11 por ciento.

Binner es una alternativa de centroizquierda, pero no logró sumar a otros dirigentes del sector, como el cineasta Fernando “Pino” Solanas, de espacio Proyecto Sur, quien se presenta como candidato a jefe de gobierno de la autónoma Ciudad de Buenos Aires.

Solanas no llegó a un acuerdo con los socialistas y su espacio lanzó esta semana una candidata propia a la Presidencia, la socióloga y actual diputada Alcira Argumedo, quien todavía no fue medida en los sondeos.

Finalmente, una dirigente que había tenido un peso creciente a la sombra de Kirchner y de Fernández, la diputada Elisa Carrió, de la Coalición Cívica, otrora centrista pero cada vez más volcada a la derecha, se distanció de varios de los sectores con los que negociaba acuerdos y finalmente va sin compañía externa.

Carrió, que en las elecciones de 2007 había logrado quedar segunda de Fernández, ahora recibe apenas cuatro puntos porcentuales de apoyo en la encuesta de Management, muy cerca del 1,5 por ciento que debe superar en los comicios internos del 14 de agosto para poder inscribirse en la competencia del 23 de octubre por la Presidencia de Argentina. (FIN/2011)

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