Frente de victoria para Fernández

El apoyo a la presidenta se sostiene en la estabilidad económica y las políticas sociales que ha promovido en Argentina.

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Desde que asumió Kirchner en 2003, el producto interno bruto de Argentina creció en promedio por encima de siete por ciento anual.

BUENOS AIRES, 21 oct (IPS) – Todas las encuestas proyectan un contundente triunfo de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, en las elecciones de este domingo 23, debido, según analistas, a la exitosa gestión social y económica de su gobierno y a la empatía que generó su viudez.

La candidata del centroizquierdista Frente para la Victoria, el sector mayoritario del Partido Justicialista (peronismo), compite a juicio de politólogos con una variopinta “oposición que no ofrece recambio” para la absoluta mayoría de los 28 millones de votantes habilitados para elegir presidente y vicepresidente, además de 130 diputados, 24 senadores y autoridades en nueve de los 23 distritos del país.

El último sondeo de la firma Management & Fit indicó que Fernández recoge 54 por ciento de la intención de voto de los consultados, seguida del socialista Hermes Binner, gobernador de la oriental provincia de Santa Fe, con 11,6 por ciento.

Ese eventual escenario confirmaría el nivel de apoyo obtenido en las elecciones primarias abiertas del 14 de agosto, cuando la mandataria fue elegida candidata por su sector por más de 50 por ciento del total de los votos emitidos en esa oportunidad.

No obstante, ahora las encuestas advierten variaciones a su favor, y la brecha crecería respecto del pelotón de opositores que vienen muy detrás. El principal rival ya no es Ricardo Alfonsín, de la centrista Unión Cívica Radical, que perdería importantes apoyos y dejaría el segundo puesto a Binner.

Les siguen el gobernador de la occidental provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saa, y el ex presidente interino Eduardo Duhalde (2001-2002), ambos del ala derechista del Partido Justicialista, con cinco y cuatro por ciento de intención de voto respectivamente, según Management.

La líder de la centrista Coalición Cívica, Elisa Carrió, tendría un estrepitoso retroceso respecto de las elecciones presidenciales de 2007, cuando fue la segunda candidata más votada, con 23 por ciento de los sufragios. Ahora no recoge ni siquiera el uno por ciento de adhesión.

Esta misma encuesta registra además 14,3 por ciento de indecisos entre los consultados, cuya proyección hace crecer la distancia entre el sector gobernante y la oposición.

Pero, ¿por qué esa brecha tan amplia? ¿Cuáles son las claves del previsible triunfo de Cristina? Al respecto, Mariel Fornoni, de Management & Fit, recordó a IPS que en 2009 la presidenta ya había comenzado a recuperar imagen positiva y apoyo tras el golpe de opiniones desfavorables sufrido por el prolongado conflicto con empresarios rurales molestos por el alza de impuestos al sector.

A ello se sumó la fuerte empatía de la ciudadanía hacia Fernández a partir de la muerte repentina el 27 de octubre de 2010 de su esposo, el expresidente Néstor Kirchner (2003-2007).

No obstante, no se trata sólo de solidaridad con el que sufre. Los apoyos se sostienen también en la estabilidad económica y las políticas sociales, sobre todo las de transferencia de ingresos y de ampliación de la cobertura para vastos sectores sociales.

Un estudio del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) indica que esos serían “los principales logros del gobierno”, junto a la estabilidad económica frente a las turbulencias que amenazan desde el frente internacional y también local, derivados de la crisis financiera global.

La Asignación Universal por Hijo es una política puesta en vigor a fines de 2009 que transfiere cada mes el equivalente a 64 dólares a cada menor de 18 años hijo o hija de padres sin empleo o con trabajo precario, así como a embarazadas.

A cambio, el Estado exige que esos menores asistan a la escuela y se sometan a controles sanitarios periódicos, incluyendo las vacunas obligatorias. Esta política fue señalada por 38 por ciento de los consultados por CEOP como el principal logro del gobierno del Frente para la Victoria.

También juega a favor que, desde 2009, el Ministerio de Educación lleva repartidos 1,7 millón de computadoras portátiles para estudiantes de escuelas públicas de la enseñanza secundaria, que las reciben en comodato hasta que finalicen sus estudios.

Los aumentos de las prestaciones a jubilados y jubiladas, así como la ampliación de la cobertura previsional a adultos mayores que no tenían ingresos, fueron reconocidos por 32 por ciento de los entrevistados como otra gran conquista, mientras que la estabilidad económica del país pese a la crisis del mundo rico fue la tercera acción destacada por 28 por ciento de ellos.

Desde que asumió Kirchner en 2003, el producto interno bruto de Argentina creció en promedio por encima de siete por ciento anual. La deuda externa, declarada en cese de pagos a fines de 2001, fue reprogramada con fuertes quitas y sus nuevos vencimientos cancelados luego regularmente.

El Estado no toma desde entonces nueva deuda, porque el mercado voluntario le exigiría altas tasas de interés por su pasado de incumplimientos, pero aun así la economía arroja superávit fiscal y comercial, las reservas monetarias fluctúan en 50.000 millones de dólares, la pobreza se redujo y el empleo crece.

Como contracara de los avances, a los argentinos les preocupa la inflación y sobre todo la negativa del gobierno a hacerle frente. En 2007, Kirchner intervino el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y desde entonces sus datos están bajo sospecha.

El gobierno sostiene que la inflación no llega a 10 por ciento anual, pero estimaciones de consultoras privadas aseguran que el promedio está entre 20 y 25 por ciento al año. De esta medición se derivan también estadísticas muy diversas sobre pobreza.

La consultora Equis sostiene que, con la Asignación Universal por Hijo, millones de personas salieron de la pobreza, aunque todavía 20 por ciento de los 40 millones de argentinos siguen en esa situación. Pero para el gobierno ese indicador estaría por debajo de 10 por ciento.

“La presidenta y su gobierno tienen hoy un nivel de aprobación cercano a 64 por ciento”, aunque su gestión la “aprueba” 56,9 por ciento. Frente a ella, los dirigentes de la oposición, a excepción de Binner, acumulan muchos más rechazos que buena imagen.

Según las proyecciones de Management & Fit, Fernández incluso obtendría este domingo 42 por ciento de los votos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde este año fue reelegido como jefe de gobierno su opositor, el centroderechista Mauricio Macri.

En los distritos muy populosos de la extensa zona metropolitana de Buenos Aires, la distancia de la mandataria con sus rivales es mucho mayor, pues la intención de voto supera 70 por ciento, y en algunas provincias del interior, como la noroccidental Santiago del Estero, llega a 80 por ciento.

“Los votantes le reconocen haber hecho un buen gobierno”, destacó Eduardo Fidanza, de la consultora Poliarquía, quien además remarcó que, en contra de lo que se preveía, la presidenta, tras quedar viuda, “interpretó su propia partitura”.

Aludió así a los temores que se agitaron en un primer momento, cuando se creía que ella no podría gobernar sin su esposo, líder político del Frente para la Victoria, la corriente del peronismo que fundaron juntos.

Fernández se muestra más abierta al diálogo, menos confrontativa y más magnánima desde que enviudó, y esas cualidades, según los encuestadores, serían también reconocidas por el electorado que le otorgaría más votos que en 2007. (FIN/2011)

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