La izquierda en su laberinto

Los partidos aliados tras la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, no mejoraron su presencia en la Cámara de Diputados y en el Senado.

Gobierno del Distrito Federal de México

Este miércoles 4 comenzó la comprobación de las cifras en los 300 distritos de esta nación latinoamericana.

MÉXICO, 4 jul (IPS) – Las agrupaciones de izquierda de México se enfrentan al dilema de cómo ejercer la influencia obtenida en las elecciones generales del domingo 1 y cómo redefinirse en el futuro inmediato, ante el regreso al gobierno del tradicional Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Aunque obtuvieron más votos que en los comicios de 2006, los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo y Movimiento Ciudadano, aliados tras la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, no mejoraron su presencia en la Cámara de Diputados y en el Senado, según los cómputos preliminares.

Sin embargo, la izquierda mantuvo el gobierno de la capital mexicana y se alzó con las administraciones de los estados de Morelos, vecino a este distrito, y de Tabasco, en el sudeste del país.

“Es impresionante el crecimiento de la izquierda en el centro del país. Pero significa un reto. En juego está cómo se va a relacionar no solo con el electorado sino también con la ciudadanía”, dijo a IPS el académico Sergio Aguayo, de la universidad estatal El Colegio de México (Colmex).

Los resultados preliminares brindados por el oficial Instituto Federal Electoral (IFE) arrojan que Enrique Peña, candidato de la coalición Compromiso por México, formada por los opositores PRI y Partido Verde, obtuvo 18,7 millones de votos, que equivalen a 38,2 por ciento del total.

En segundo lugar se ubica López Obrador, de la alianza Movimiento Progresista, con 15,5 millones de sufragios (31,6 por ciento), y en tercer lugar Josefina Vázquez, del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), que captó 12,5 millones de votos (25,4 por ciento).

Ante estos anuncios, López Obrador demandó a las autoridades realizar un nuevo escrutinio del total de las mesas electorales. Igual reclamo hizo en 2006, cuando Felipe Calderón, del PAN, fue ungido ganador de los comicios presidenciales por una diferencia de apenas 0,56 por ciento de los votos.

El IFE ya resolvió que abrirá 54,5 por ciento de las 143.000 mesas electorales, mientras que este miércoles 4 comenzó la comprobación de las cifras en los 300 distritos de esta nación latinoamericana.

“La izquierda sigue enfrentada a una vieja y cansina disyuntiva: seguir con su dirigente populista o modernizarse. La situación se va a complicar, porque tiene un capital importante y al mismo tiempo una piedra atada al cuello”, dijo a IPS el profesor emérito Roger Bartra, del Instituto de Investigaciones Sociales de la estatal Universidad Nacional Autónoma de México.

En términos poblaciones, los partidos de izquierda pasarán de gobernar unas ocho millones de personas (del Distrito Federal de México) a aproximadamente 11 millones, gracias a los resultados de la jornada dominical.

Electoralmente, la alianza de López Obrador avanzó modestamente en comparación con 2006, cuando capturó 14,7 millones de votos.

Empero, retrocedió en términos legislativos. A partir de septiembre, cuando asuman los legisladores elegidos el domingo, pasará de tener 27 por ciento del parlamento a menos de 20 por ciento.

La minoría mayor en la Cámara de Diputados será la representación del PRI, que gobernó México durante siete décadas consecutivas hasta 2000, seguido de las fracciones de izquierda, mientras que en el Senado el futuro partido gobernante será seguido por el PAN.

“La izquierda debe mejorar su oferta política”, analizó para IPS, tras conocer los resultados, el profesor Rogelio Hernández, del Colmex.

La falta de mayoría parlamentaria propia es sufrida por los presidentes mexicanos desde 1997, con lo cual están obligados a negociar las iniciativas legislativas.

Pero la izquierda se ha negado a considerar siquiera cualquier propuesta oficialista desde 2006, como consecuencia de la demanda por irregularidades electorales que hizo que nunca reconociera como presidente a Calderón.

El PRI obtuvo esta vez 21 de los 32 gobiernos estaduales, con supremacía en la zona norte, y el resto es repartido entre el PAN y la izquierda.

“La izquierda partidista tiene el dilema de tomar en cuenta a la ciudadanía o se cierra a ella. Tiene graves problemas de coherencia y organización”, resaltó Aguayo, quien denunció prácticas como compra y coacción del voto ocurridas durante las elecciones.

Al concluir los conteos de los distritos, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tiene hasta el 6 de septiembre para validar los comicios y declarar al ganador.

“Hubiera sido fundamental consolidar al partido más grande (de la izquierda), el PRD, en una forma sólida y avanzada”, planteó Bartra.

“Por eso debemos modernizar la calidad de la oposición de izquierda en estos años”, añadió este experto, que se ha convertido en un fuerte crítico de los partidos de izquierda mexicanos.

La izquierda “tiene que aprender a insertarse en una oposición moderna e inteligente”, propuso el también autor de libros como “La jaula de la melancolía”.

López Obrador, quien dejó el PRI a fines de los años 80 por sus políticas autoritarias, se separó del PRD en desacuerdo con su dirigencia y creó el Movimiento de Regeneración Nacional, una estructura paralela para tener una red activista a su favor. Pero los resultados obtenidos ciernen incógnitas sobre su efectividad real.

“La colaboración legislativa del PRD y el PAN es importante para no caer en una situación de ingobernabilidad”, subrayó Hernández.(FIN/2012)

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