La paradoja de los glaciares

La disponibilidad de agua en algunas comunidades latinoamericanas, no durará más que tres décadas, aseguran especialistas.

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Organizaciones como Agua Sustentable en Bolivia trabajan con poblaciones rurales para desarrollar proyectos de adaptación a un cambio que es inminente.

PORTO DE GALINHAS, Brasil, 27 sep (IPS) – Al menos 200 millones de personas están en peligro de quedarse sin agua, pues su provisión hídrica depende de glaciares que se están derritiendo y que, paradójicamente, crean la ilusión de recursos hídricos abundantes.

Mientras la temperatura global aumentó 0,6 grados centígrados en los últimos 100 años, la de los glaciares trepó 1,5 grados en sólo dos décadas.

Las principales afectadas son las comunidades locales, especialmente las del Himalaya y las de la cordillera de los Andes.

Si la temperatura está bajo cero, “el hielo se mantiene como hielo, pero si sube aunque sea muy poquito, es suficiente para convertirlo en agua”, dijo a IPS el colombiano Marco Rondón, especialista en manejo de recursos naturales del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo del gobierno de Canadá, (IDRC por sus siglas en inglés).

Cuando se reduce la superficie de hielo, la cantidad de agua que se derrite cada año afecta la forma de vida de las poblaciones cercanas a los glaciares, dijo Rondón a IPS en el marco del XIV Congreso Mundial del Agua, que se lleva a cabo en Porto de Galinhas, norte de Brasil, desde el 25 hasta el 29 de este mes.

El acelerado derretimiento de los glaciares fue puesto de relieve en uno de los paneles del Congreso organizado por el gobierno del estado de Pernambuco y la Asociación Internacional de Recursos Hídricos (IWRA, por sus siglas en inglés), una red internacional sin fines de lucro que se dedica a promover el debate sobre la administración y el manejo del agua.

En la región andina, cerca de 10 millones de personas dependen directamente del agua que proviene de los glaciares, pero muchas ciudades de la región viven de los alimentos que se producen en áreas regadas por los glaciares, como Lima, capital de Perú, un país que tiene cerca de 500 de estas masas de hielo.

Según Rondón, cerca de 30 por ciento del área de hielos andinos se puede derretir en algunas décadas.

“Cambia la disponibilidad de agua. Hay más agua por un periodo corto de tiempo. En Bolivia, por ejemplo, las comunidades no están necesariamente descontentas con el aumento de temperatura porque ahora han podido cultivar más y el clima está más caliente. Pero eso no es sostenible”, explicó.

Según el especialista, este “bienestar” que viven algunas comunidades no durará más que tres décadas, y después la provisión de agua será escasa.

La investigadora de la organización no gubernamental Agua Sustentable de Bolivia, Paula Pacheco, trabaja con poblaciones rurales para garantizar el acceso al recurso hídrico y desarrolla proyectos piloto de adaptación a un cambio que es inminente: el derretimiento del Nevado de Illimani, ubicado a 66 kilómetros de La Paz.

Con una altura de 6.350 metros y una superficie de 50 kilómetros cuadrados, en poco más de cuatro décadas, uno de los glaciares más importantes de Bolivia perdió 21,3 por ciento de su área.

“El nevado de Illimani es como un símbolo de la cosmovisión andina, un regulador de agua para muchas comunidades cerca de La Paz. Hay que tener una visión más integral de qué es lo que está afectando el derretimiento del glaciar”, dijo Pacheco.

En asociación con la Universidad Mayor de San Andrés, Agua Sustentable ayuda a plantear una estrategia participativa con las comunidades en busca de soluciones prácticas a partir de estudios científicos.

Por ejemplo “no están usando el agua de forma eficiente para la agricultura. Estamos aplicando tecnologías para la colecta de lluvia que pueden almacenar 20.000 litros de agua”, dijo Pacheco.

Se necesitan acciones integradas y estrategias para aumentar la producción agrícola con mayor eficiencia, al paso de fortalecer las organizaciones políticas locales y nacionales.

Un factor preocupante es que estas familias del Illimani se acostumbraron a usar tres veces la cantidad de agua que consumían antes, dijo Rondón.

“La gente está intensificando sus actividades y está usando más agua. Se está creando una costumbre de usar más agua que antes y, cuando falte, la diferencia va a ser mucho más grande”, argumentó.

Hay 60.000 kilómetros cuadrados de glaciares en la región de Hindu Kush – Himalayas, que comprende 10 grandes cuencas hidrográficas de Asia.

Los ríos de esa región abastecen a 1.300 millones de personas. Todos los escenarios de cambio climático indican modificaciones grandes en la vegetación y en las áreas húmedas, así como la extinción de algunas especies.

El proceso de derretimiento de los glaciares es muy complejo y aun hay muchas lagunas sobre los datos, dijo a IPS el director ejecutivo del Instituto para la Transición Social y Ambiental – Nepal, Ajaya Dixit.

Solo ahora los científicos están a empezando a comprender la magnitud del problema.

“Los Himalayas no van a desaparecer en un futuro cercano, pero se van a reducir y no sabemos cuánto. Sabemos muy poco, pero sí que va a ocurrir y va a cambiar las dinámicas. Es muy difícil prever lo que ocurrirá en 10 años”, dijo.

Con una población de 30 millones de personas, Nepal tiene muchos glaciares a alturas de entre 5.000 y 6.000 metros. Los ríos del país se alimentan de la nieve y de los hielos.

En una estimación muy preliminar, 35 por ciento de la población nepalí depende de la nieve. Quienes viven río abajo usan la nieve para riego, electricidad y consumo de agua. Por tanto la población que vive en las montañas y depende de la nieve es mucha más.

“Debemos preocuparnos porque si tomamos las posibilidades extremas, las cosas irán muy mal. Nepal produce muy pocos gases de efecto invernadero. Pero aunque no produzcamos nada, lo que liberan los países desarrollados y en desarrollo causará muchos impactos en los glaciares de los Himalayas”, argumentó Dixit.

El enfoque, según Dixit, deberá ser la adaptación con una respuesta planificada, por las grandes incertidumbres sobre la conducta de los cambios climáticos regionales. Pero la adaptación deberá insertarse en el contexto de la dinámica socio-económica de las comunidades.

“Todos los países deben mitigar, hacer gestión adaptativa, pero también aprender a convivir con el problema. En Nepal, la mitigación es muy pequeña porque producimos pocas emisiones y dependemos de las acciones de otros países”, resaltó Dixit.

El desafío para Nepal será la adaptación y construir capacidad de resiliencia, “pero no tenemos suficientes recursos”, dijo.

“Preservar los Himalayas es una responsabilidad de la comunidad internacional porque es un patrimonio de la humanidad”, dijo. Debemos aprender de las estrategias adoptadas en otros países, como en los Andes, que enfrentan dificultades similares y diferentes a la vez, argumentó.

Para Rondón, se debe atacar la raíz del problema: “Estamos consumiendo más energía en el mundo y estamos usando energía que tiene como subproducto la emisión de gases de efecto invernadero que son los que están causando el aumento de temperatura”.

A menos que se haga algo para abordar ese problema, “va a ser imposible frenar el comportamiento de los glaciares”.

“La sociedad y los gobiernos no tienen muchas más alternativas que aceptar que estos impactos van a ser cada vez más fuertes, y tratar de proveer respuestas, prepararse para eso. Si no vamos a poder evitarlo, entonces cómo nos preparamos para que el impacto sea el mínimo posible”, dijo. (FIN/2011)

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