“Mi casita quedó como en zigzag”

El movimiento telúrico dejó en Guatemala más de 40 personas muertas, unas 150 heridas y 3,4 millones de afectados.

Danilo Valladares - IPS

La incomprensión de un niño ante los destrozos del terremoto en San Marcos.

SAN MARCOS, Guatemala, nov (IPS) – “Mi casita quedó partida, pero está parada. No nos han dicho si hay que demolerla”, relató Rosaura Barrios, vecina del noroccidental municipio de San Marcos, uno de los más golpeados por el terremoto que azotó este mes a Guatemala y a países vecinos.

Barrios, su hija y su yerno permanecen por ahora albergados en una carpa instalada por las autoridades locales cerca de su vivienda, donde comparten junto con otras 33 familias un espacio físico y también una serie de dificultades.

“Hasta hace cuatro días nos trajeron colchonetas para dormir, antes tuvimos que cubrirnos con cartones. El frío está tremendo porque la carpa está muy desprotegida”, narró a IPS. La situación puede empeorar para esas personas si, como pronostica el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, la temperatura baja hasta menos de cero grado en la región en los próximos días.

La familia de Barrios, quien no puede volver a su casa porque “los ladrillos quedaron como en zigzag”, integra el colectivo de las más 60.000 personas damnificadas del departamento de San Marcos, el más afectado por el terremoto de 7,2 grados en la escala de Richter que estremeció al país y a otros de la zona el 7 de este mes

El movimiento telúrico dejó en todo el país más de 40 personas muertas, unas 150 heridas y 3,4 millones de afectados, según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres.

Solo en el departamento de San Marcos se contabilizan 5.046 viviendas con daños severos, 2.275 familias desalojadas, 193 escuelas dañadas, 900 casas declaradas para “demolición” y 31 fallecidos, indican los datos preliminares del Comité de Operaciones de Emergencia, integrado por diversas instituciones estatales.

Este terremoto, con epicentro en el mar y que también se sintió en Costa Rica, El Salvador y el sur de México, se convirtió en el segundo más potente en afectar a Guatemala desde hace 36 años, cuando uno de 7,5 grados sacudió la tierra y dejó más de 20.000 muertos y más de un millón de damnificados.

Detrás de estas estadísticas, emergen cientos de historias dramáticas.

“Yo me quedé sin vivienda porque se agrietó demasiado y la tuvieron que demoler. Ahorita estoy con una hermana a donde fui a amontonar mis cosas porque no tenía a donde ir”, relató la maestra Ingrid López, de 27 años.

Las calles del municipio de San Marcos se cubren de polvo debido a la demolición por parte de las autoridades de las viviendas dañadas, mientras sus moradores observan incrédulos la desaparición de sus hogares.

“Los ingenieros que pasaron me dijeron que, con otro temblor, la casa no habría aguantado. Yo me quedé ‘shockeada’ con la noticia y me puse a llorar porque una no tiene a dónde ir”, agregó.

De improviso, López y su esposo tuvieron que abandonar su casa en busca de un lugar más seguro para vivir, aunque el miedo los persigue, pues la zona sigue temblando. Más de 200 réplicas han sido registradas por las autoridades tras el terremoto.

“Estoy muy asustada. Hace poco hubo otro temblor y pensamos que se trataba de otro terremoto. Las primeras noches no dormíamos nada y nos quedábamos con la luz encendida a la espera de cualquier cosa”, dijo.

Además de abandonar su casa, la familia de López debe afrontar nuevos desafíos dado que su esposo no posee un empleo, mientras se alistan para la llegada de su primer hijo en marzo próximo. Por todo ello urge conseguir otra vivienda.

“Esperamos las casas que ofreció el gobierno para ver qué posibilidades nos da porque nuestros ingresos son pocos”, precisó López.

Aún no se ha informado oficialmente el costo total de la reconstrucción, pero el ministro de Finanzas Públicas, Pavel Centeno, adelantó que disponen de unos 127 millones de dólares para una primera etapa.

Mientras, el presidente de Guatemala, el derechista y general retirado Otto Pérez Molina, y la vicepresidenta, Roxana Baldetti, viajaron esta semana a San Marcos para presentar a los damnificados dos prototipos de vivienda, una de bambú y otra de concreto.

Pérez Molina indicó que, para facilitar las viviendas, antes se hará un estudio socioeconómico para que los afectados puedan acceder a un subsidio o préstamo.

Por su parte, países amigos y organismos internacionales han ofrecido su apoyo. Así, Gina Montiel, gerenta del Banco Interamericano de Desarrollo para Centroamérica, México, Panamá y República Dominicana, y Arnold Chacón, embajador de Estados Unidos en Guatemala, anunciaron su respaldo económico para la reconstrucción.

En tanto, el calvario de las familias afectadas continúa.

Vilma Rivera, una maestra preescolar de 40 años, tuvo que abandonar su vivienda para rentar otra en el municipio de San Marcos, pues la casa donde vivió toda su vida fue derribada debido a las fisuras.

“¡Aaaaay, Dios! Es una tristeza muy grande. Mi casita no era una gran mansión, pero era nuestra vivienda, nuestro refugio, y nos quedamos sin nada. Lo importante es que estamos vivos y contando la historia”, relató a IPS.

Ahora piensa en cómo conseguir los 150 dólares de renta mensual, un gasto que antes no tenía, y en cómo hacerse de otra vivienda propia. “Veremos qué nos ofrece el gobierno”, señaló expectante.

En tanto, Milhen Orozco, delegado departamental de la gubernamental Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres en San Marcos, informó a IPS que se ha logrado atender la emergencia con víveres, instalación de albergues y atención médica para los afectados.

Pero consideró de suma importancia el apoyo del gobierno y del exterior para el proceso de reconstrucción, principalmente, de viviendas y de infraestructura pública como escuelas, centros de salud y demás edificios estatales dañados.

Y es que a medida que avanza la demolición de viviendas, la demanda de albergues, de ropa, víveres y atención médica, aumenta.

“Cada vez tenemos más problemas porque cuando se han demolido las viviendas las personas se acercan a los albergues. Además, por la época del frío las personas están resintiendo porque no es fácil estar bajo una carpa”, concluyó.(FIN/2012)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.