Ocupa Porto Alegre con fecha de desalojo

Estudiantes, profesionales y artistas callejeros debaten sobre energía limpia, alimentación orgánica y derechos humanos.

Clarinha Glock - IPS

Acampada indignada en la plaza central de Porto Alegre.

PORTO ALEGRE, Brasil, 19 mar (IPS) – El gobierno de la brasileña de Porto Alegre, que ganó reputación internacional de ciudad sensible a las iniciativas ciudadanas y la defensa del ambiente, le puso fecha de desalojo al tímido movimiento de indignados que ocupan una plaza central. Estos replicaron que no se moverán.

Para la Secretaría Municipal de Medio Ambiente, el grupo Ocupa Porto Alegre completará tres meses en la céntrica Praça da Matriz este martes 20 y luego se acabará. El secretario Luiz Fernando Záchia espera que el miércoles 21 los ocupantes salgan de forma espontánea, según lo que ellos mismos le solicitaron, dijo.

Pero si eso no ocurre, y “si el Ministerio Público (fiscalía) entiende que deben salir y hay una decisión judicial, la guardia del parque podrá actuar”, sostuvo el secretario de Medio Ambiente.

Pero el movimiento hizo saber mediante su blog que no hubo acuerdo alguno con el gobierno de la ciudad y no pretende levantar su campamento, pues se trata de una movilización amparada por la Constitución.

Nacido al calor y la inspiración que irradió en 2011 la Primavera Árabe, Ocupa Porto Alegre recibió en enero de este año a los representantes de varios movimientos durante el Foro Social Temático.

El 20 de diciembre había plantado sus tiendas y barracas en una zona estratégica, la Praça Marechal Deodoro, más conocida como Praça da Matriz, rodeada del Palacio de Justicia, la sede del gobierno del estado de Rio Grande do Sul, la Asamblea Legislativa y la Catedral Metropolitana.

Se trata de un espacio tradicional de protestas y manifestaciones. Por aquí desfilan y despliegan carteles y cánticos desde los campesinos sin tierra hasta los sindicatos de la educación.

Pero ahora, unas 30 personas se turnan en las tiendas del grupo, que atraen a visitantes y curiosos y sirven de escenario para debates sobre energía limpia, alimentación orgánica y derechos humanos.

Estudiantes, profesionales, artesanos, artistas callejeros, desempleados, todos aquí predican con el ejemplo, y preparan comidas naturales con alimentos cedidos por feriantes a cambio de su ayuda para cargar y descargar camiones.

Como el resto de los movimientos de indignados, inspirados también por la experiencia española, estos prefieren no tener un liderazgo personalizado. Todos hablan por el grupo, de decisiones adoptadas en asamblea.

Mauricio, de 19 años y estudiante de ciencias sociales en la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, concurrió a la plaza tan pronto supo de la acampada. “Es una forma de protesta contra la competencia desenfrenada. Es una acción por la paz”, dijo.

La programación de actividades ha incluido encuentros con ecologistas para discutir las polémicas reformas al Código Forestal de Brasil, que tramita el parlamento, y los impactos que causan las represas de grandes centrales hidroeléctricas que se construyen en el vasto territorio de este país.

Miembros del grupo participarán el viernes 23 de una audiencia pública sobre la central hidroeléctrica de Paiquerê, que se situaría en el río Pelotas, entre los municipios de Bom Jesus, en Rio Grande do Sul, y Lages, en el vecino estado de Santa Catarina.

“La central está casi aprobada. Vamos a argumentar que es inconstitucional, porque amenaza especies en extinción y a la Mata Atlântica”, un bioma que fue una extensa franja de selvas sobre el litoral oceánico y del que subsisten muy pocas áreas, dijo el biólogo Luís, de 22 años.

“Se van a inundar 4.000 hectáreas de bosques y araucarias centenarias. Ese lugar es un corredor ecológico”, agregó.

Técnicos de la Secretaría de Medio Ambiente visitaron en dos ocasiones la acampada, los días 9 y 12 de marzo, con intención de desalojarla. En ambas ocasiones recibieron la respuesta de que las decisiones se tomaban por consenso, en asamblea, y que había una amplia programación de actividades para celebrar los tres meses de permanencia.

El secretario Záchia evita hablar en tono de confrontación. “Hay que entender que esta es una ciudad democrática, y que tiene espacio para todos los movimientos, grandes o pequeños. No me compete decidir quién tiene el privilegio de quedarse”, dijo a IPS.

Porto Alegre fue pionera en políticas ambientales en la década de 1970. En 1989 implantó por primera vez el presupuesto participativo, y en 2001 se convirtió en referencia mundial como sede del Foro Social Mundial.

Pero este movimiento “se está agotando también en otras ciudades. Insisto, quienes definieron la fecha de salida, el día 21, fueron ellos”, agregó. “Yo apenas debo organizar a mi equipo de mantenimiento de parques para que el 22 ingrese y realice los arreglos debidos, pues la plaza se ha deteriorado”.

El personal técnico ha constatado daños a la vegetación y destrucción de algunos lugares del pavimento, que es de piedras portuguesas. Además, hay quejas de “decenas” de vecinos y usuarios de la plaza por la presencia de las tiendas en las zonas más umbrías en una temporada de intenso calor, alegó el secretario.

Los ocupantes replicaron que han dialogado con los vecinos. “Sus pedidos relativos a desobstruir algunos pasajes ya fueron atendidos. Abrimos el lugar para que puedan pasar sin problemas”, dijo Analise.

Desde el sitio del grupo en Internet se puede acceder a movimientos hermanos en São Paulo y Río de Janeiro, así como a los grupos movilizados en España, Gran Bretaña y Estados Unidos, que preparan una gran movilización para el 1 de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

Pero hasta entonces, y antes de unir fuerzas para encarar luchas más amplias, los ocupantes de Porto Alegre deben batallar por la supervivencia de su propio movimiento. “Por estrategia pedimos plazo hasta el día 21”, informó Alfeu, de 21 años. Pero “la idea es no desalojar”, confió otro manifestante. (FIN/2012)

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