Mujeres aprenden sobre cooperativismo

El nuevo modelo de la economía abre espacios para emprendimientos económicos.

La última edición del curso se celebró en la sede del Taller de Transformación Integral del Barrio de Buena Vista.

La última edición del curso se celebró en la sede del Taller de Transformación Integral del Barrio de Buena Vista.

Foto: La última edición del curso se celebró en la sede del Taller de Transformación Integral del Barrio de Buena Vista.

La Habana, 4 feb.- Un curso comunitario enseña la legislación vigente así como herramientas y conocimientos sobre las cooperativas y otros emprendimientos económicos a personas interesadas, fundamentalmente mujeres, en mejorar las condiciones de vida de su familia.

El Taller de Emprendimiento Femenino y Cooperativismo, cuya tercera edición se realizó en el Taller de Transformación Integral del Barrio (TTIB) Buena Vista, en el municipio habanero de Playa, ofrece nuevos saberes a mujeres y hombres para aplicarlos en pequeños negocios o transmitirlos a sus comunidades.

Entre sus objetivos figuran debatir aspectos conceptuales y teóricos sobre iniciativas individuales y colectivas, develar elementos favorecedores y obstaculizadores de los emprendimientos de mujeres y hombres y familiarizarlos con herramientas que apoyen el desarrollo de emprendimientos de economía social.

Según Caridad Ceballos, especialista del TTIB La Ceiba y una de las coordinadoras del taller, se busca acercar a las mujeres a temas y conocimientos sobre el cooperativismo, “una forma asociativa para resolver problemas personales, familiares, comunitarios y sociales”.

“Las personas tienen que saber que emprender no es nada difícil. Es una cualidad inherente a todos los seres humanos. Solo cuando la restringimos a fines económicos se convierte en un emprendimiento económico. Y cuando nos asociamos es una cooperativa”, agregó.

Para la arrancada de esta iniciativa, las especialistas principales de los 20 TTIB de La Habana fueron capacitadas por profesores de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), junto a la asesoría del Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital y el no gubernamental Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr.

“Nos interesó mucho cuando en el país se comenzó a hablar del cooperativismo no agropecuario. Iniciamos un proceso para identificar las posibilidades económicas de ser cooperativista y las desventajas por el desconocimiento que existe sobre las prácticas sociales de ese tipo y las normas legales al respecto”, dijo Ceballos.

El curso responde a preguntas frecuentes como qué es y cómo funciona una cooperativa, cuáles aspectos deben tenerse en cuenta para un emprendimiento, cómo insertarlo en las estrategias de desarrollo social de los territorios y las comunidades, adónde acudir para buscar información, cuáles documentos consultar y presentar.

Suele tener una duración de cuatro días y se vale del método de la educación popular.

También detalla sobre los principios de las cooperativas: voluntariedad, cooperación y ayuda mutua, decisión colectiva e igualdad de derechos de los socios, autonomía y sustentabilidad económica, responsabilidad social (contribución al desarrollo planificado de la economía y bienestar de socios y familiares), colaboración y cooperación con otras entidades y disciplina.

Según la legislación vigente en Cuba, generalmente poco conocida, los requisitos para integrar una cooperativa son tener más de 18 años, ser residente permanente en el país y estar apto para la realización de actividades productivas y de servicios.

La utilidad de esta acción de sensibilización y capacitación fue valorada positivamente por las participantes a la edición realizada en enero pasado, en el TTIB Buena Vista.

Mabel Sánchez, que dijo ser madre soltera, expresó que “adquirió nuevos conocimientos para el futuro”.

“Hago trenzas y tengo como propósito empezar una peluquería para mejorar mis ingresos. Espero que en el futuro haya más talleres para seguir aprendiendo”, indicó la vecina del municipio Playa.

Para Geydis Fundora, profesora de Flacso, estos talleres son imprescindibles toda vez que las personas suele asociar el cooperativismo solo con el sector agropecuario y lo promovido desde el Estado.

Varias participantes expusieron proyectos para crear emprendimientos de venta de flores y cuidado de personas de la tercera edad. “Dentro de un tiempo regresaremos para ver cuánto han podido avanzar”, adelantó Ceballos.

La especialista de La Ceiba indicó que propuestas como la cooperativa de cuidado, lavandería y albañilería, por ejemplo, encuentran el apoyo de los gobiernos en los territorios porque responden a las necesidades locales. (2015)

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