Padura presenta en Cuba su última novela

El libro narra la historia en tres tiempos de una familia hebrea y un óleo del pintor holandés Rembrandt.

En la actividad hubo ejemplares de “Herejes” para todas las personas interesadas en comprarlo. Foto: Jorge Luis Baños / IPS-Cuba

En la actividad hubo ejemplares de “Herejes” para todas las personas interesadas en comprarlo. Foto: Jorge Luis Baños / IPS-Cuba

Foto: En la actividad hubo ejemplares de “Herejes” para todas las personas interesadas en comprarlo. Foto: Jorge Luis Baños / IPS-Cuba

La Habana, 8 feb.- Leonardo Padura ubica el tema de la libertad y el libre albedrío como núcleo de su última novela, “Herejes”. La obra, donde reaparece el legendario personaje del expolicía Mario Conde, fue presentada la víspera en la nación caribeña.

El lanzamiento del volumen, largamente esperado, tuvo lugar este sábado en la sala Nicolás Guillén de la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en esta capital, con la asistencia de artistas, escritores, familiares, amigos y fieles lectores que aguardan con avidez cada entrega del afamado narrador.

En “Herejes” (Ediciones Unión, 2014) se entremezclan personajes de distintas épocas y espacios geográficos, signados por el afán de rebeldía y subversión de los cánones imperantes, desde el Ámsterdam del siglo XVII donde vivió el pintor Rembrandt (1606-1669), La Habana de 1940 y el presente cubano.

Narra la historia en tres tiempos de una familia hebrea y un óleo del pintor holandés que viajó a Cuba durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Entonces las autoridades cubanas negaron la entrada a más de 900 judíos, quienes a bordo del trasatlántico Saint Louis buscaban un refugio para librarse de la expansión fascista hitleriana.

A ello se suman las peripecias de una joven emo, integrante de las múltiples tribus urbanas que cada fin de semana se agrupan en una de las más populosas avenidas habaneras, la calle G.

La escritora Marilyn Bobes, a cargo de la presentación, catalogó el libro como un eficaz tratado sobre las libertades individuales desde épocas remotas, “como aquellas cuando se les impedía a los judíos pintar o ser retratados, hasta las equívocas rebeliones de los emos, que han hallado en la Cuba de hoy un marco referencial, aún con sus reglas importadas de otras partes”.

La narradora elogió el lenguaje depurado de Padura y su estilo de altos quilates que, subrayó, le han permitido construir personajes muy bien delineados, a caballo entre la historia y la ficción, siempre con una gran verosimilitud.

“Tiene una prosa de lujo que llega en ocasiones a deslumbrarnos por sus resonancias poéticas y filosóficas”, aseveró.

A juicio de Bobes, la conjunción de la novela histórica, una trama policial y la indagación filosófica y social convierten a “Herejes” en el más ambicioso emprendimiento del, en su opinión, autor más leído en Cuba y uno de los más prominentes del panorama de las letras hispánicas.

Padura dirigió palabras de agradecimiento al desaparecido escritor Jaime Sarusky (1931-2013), de ascendencia polaca y su amigo personal.

“(Sarusky) fue mi primer cómplice en esta historia, me llevó a los cementerios judíos de Guanabacoa y explicó algunos ritos funerarios, concepción religiosa y costumbres cotidianas de los hebreos”, reveló.

Reconoció asimismo el apoyo del artista de la plástica Arturo Montoto, “quien me enseñó a ver los cuadros de Rembrandt y del Barroco de otra manera, porque quienes no somos pintores vemos los cuadros desde fuera; ellos los ven desde dentro”.

El autor de la multipremiada novela “El hombre que amaba los perros” (2009), sobre el asesinato del estadista soviético León Trotsky (1879-1940), consideró que en Herejes, Mario Conde se enriquece al intentar analizar lo que ocurre con las nuevas generaciones de cubanos.

El Conde propone algo importante para todas las sociedades, en especial la cubana: no condenar  lo que desconocemos, sino intentar comprenderlo, dijo.

Recordó que muchos jóvenes de las denominadas tribus urbanas sufren la incomprensión de los adultos, de la misma forma que ocurrió con los de su generación, fuertemente criticados por llevar entonces pantalones ajustados, faldas cortas o el pelo largo “considerados inapropiados para el momento histórico que se vivía”.

Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 1955) trabaja actualmente en los guiones de películas para la televisión que adaptan su tetralogía Las cuatro estaciones (Pasado perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994), Máscaras (1997) y Paisaje de otoño (1998)), al tiempo que prepara un libro sobre el músico cubano Chano Pozo (1915-1948).

Entre otros, fue galardonado con el Premio Roger Callois en 2011, el Premio Nacional de Literatura en 2012 y con la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 2013. (2015)

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