Bandera roja para playas de la Habana

Los plásticos y las latas de bebidas fueron los principales contaminantes en las playas habaneras durante el verano de 2008.

Archivos IPS Cuba

Los residuos sólidos en la línea de costa constituyen uno de los contaminantes más agresivos que dañan los litorales de las islas en la región del Gran Caribe.

Por estos meses de intenso calor, las playas del este de la costa norte de La Habana reciben a miles de bañistas, considerados los principales contaminadores de las aguas de mar por la cantidad de desechos alimenticios, envases y otros muchos desperdicios que dejan a la orilla del mar, donde se sumergen para refrescarse del fuerte sol.

“No hay dónde tirar la basura”, justificaba Tania Aguilera, de 30 años, al dejar tras de sí una estela de desechos de todo tipo. Sin embargo, una bañista cercana, Dahimí López, comentó cómo algunas personas amanecen en las playas para llevarse las bolsas grandes de plástico negro colocadas en los cestos de malla metálica de basura.

Ante esa situación, Dahimí destina una bolsa de polietileno para guardar las latas vacías y otros enseres desechables. “Después busco un basurero o algún lugar donde botarlos, no puedo dejar toda esta suciedad en la arena, porque esta playa es para el disfrute de todos”, agregó.

Lamentablemente, abundan más los indolentes que quienes tienen una actitud de respeto al medio ambiente. Por tal motivo, la zona necesita un virtual “ejército” de trabajadores y equipos para limpiar los desperdicios que dejan los bañistas en la arena de las playas del este de La Habana, las más concurridas en la etapa de verano, por su cercanía al centro de la capital, donde habitan 2,2 millones de personas.

El paupérrimo estado de la mayoría de los círculos sociales de la zona oeste de la ciudad ha empujado a mucha gente hacia la parte este.

Arlenne Martín Páramo, Marlen Pérez, Jesús Beltrán, Hortensia Mancebo y Maikel Rosabal, especialistas del Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental de Bahías y Costas (CIMAB), realizaron un estudio sobre la calidad ambiental de las aguas del tramo costero Bacuranao-Rincón de Guanabo, en las playas del este.

Se denominan contaminantes marinos a las concentraciones elevadas de sustancias, sedimentos y organismos en el mar, cuyos valores se encuentren por encima del nivel natural para ese ecosistema.

Los residuos sólidos que se depositan en la línea de costa, procedentes de fuentes marinas y terrestres, constituyen uno de los contaminantes más agresivos que dañan los litorales de las islas de la región del Gran Caribe, por su influencia negativa en la actividad turística y la biota marina (conjunto de especies de plantas, animales y otros organismos que ocupan un área determinada).

Este grupo de expertos desarrolló su trabajo de campo entre abril y agosto de 2005. Para ello, escogió los puntos de muestreo que se conocían como más perjudicados por contaminantes específicos entre Bacuranao, Tarará, Santa María del Mar (frente al Hotel Tropicoco), desembocadura del río Itabo, el interior de la laguna Itabo (donde radica Mi Cayito y en el Puente Hotel Club Arenal), canchas de tenis Boca Ciega y Ranchón de Brisas del Mar. En Guanabo, la zona más perjudicada resultó ser el inicio del río que lleva el nombre de ese poblado costero.

Las muestras fueron colectadas en el nivel de superficie, a una distancia hasta cinco metros de la línea de costa, durante el período de bajamar. Para los análisis microbiológicos, se recogieron directamente en frascos ámbar estériles, durante cinco veces, en un plazo de 30 días, de acuerdo con los requerimientos establecidos por la Norma Cubana NC: 22 (1999) “Requisitos higiénico- sanitarios para lugares de baño en costas y en masas de aguas interiores”.

Los especialistas del Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental de Bahías y Costas midieron las cantidades de oxígeno y los niveles de salinidad disueltos en el agua, entre otros componentes bioquímicos, y emplearon los métodos internacionales vigentes para este tipo de trabajo. En los indicadores bacteriológicos examinaron los coliformes y estreptococos fecales, bacterias que contaminan el agua cuando exceden los límites establecidos.

En cuanto a los tóxicos orgánicos, evaluaron las cantidades de hidrocarburos disueltos y dispersos, según la metodología descrita por el Proyecto de la Subcomisión Regional del Caribe y Regiones Adyacentes, para el monitoreo de las aguas, los sedimentos y los organismos, influidos por la contaminación de petróleo.

Degradación del agua para bañistas

La contaminación de origen fecal que llega a la playa es mayor en el período lluvioso por los ríos ubicados a lo largo de la zona costera estudiada, el desbordamiento de las fosas sépticas o las conexiones ilegales a los drenajes pluviales, fundamentalmente, del poblado de Guanabo.

En el período lluvioso, las zonas más contaminadas fueron las ubicadas en la propia zona residencial de este poblado costero y la situada en el estuario del río Guanabo.

En lo concerniente a la contaminación por hidrocarburos fósiles y cargas petrogénicas, minerales derivados de derrames de petróleo, los especialistas señalaron que los resultados de este monitoreo verifican que por los ríos y por la descarga de residuales líquidos se ejerce la mayor influencia negativa del ser humano hacia la zona marina.

El análisis comparativo reveló una mayor aparición de estos elementos durante el período lluvioso, pues en todas las estaciones las concentraciones fueron mayores en esta etapa.

Sin embargo, los vertimientos a los ríos Guanabo e Itabo, los drenajes pluviales del poblado de Guanabo y de las instalaciones turísticas ubicadas en la Laguna Itabo son las principales fuentes contaminantes.

Aunque la presencia de elementos derivados de la extracción de petróleo fue calificada de ligera en las aguas superficiales de la zona, se mantiene la tendencia al incremento de la concentración de los hidrocarburos disueltos y dispersos en toda la zona.

La estación de muestreo, ubicada en el Rincón de Guanabo, reflejó deterioro en la calidad del agua, debido fundamentalmente al aumento en las concentraciones de los hidrocarburos de petróleo disueltos y otros indicadores microbiológicos.

Sería recomendable, en este caso, realizar experiencias con el Bioil-FC, elaborado con bacterias provenientes del mar en el Centro de Biopreparados Marinos de Cuba, que ha mostrado eficacia para modificar compuestos tóxicos de hidrocarburos en sustancias biodegradables, hasta su conversión completa en dióxido de carbono y agua. Tiene bajo costo y sus aplicaciones en la isla arrojan altos índices de eficacia en plazos breves, en comparación con experiencias internacionales para el tratamiento de derrames de hidrocarburos.

El estudio denotó, asimismo, que se mantienen elevadas las concentraciones de coliformes y estreptococos fecales, bacterias que contaminan las aguas, cuando sobrepasan los niveles aceptables de acuerdo con la norma cubana para aguas de baño.

Las concentraciones de la mayoría de los contaminantes estudiados presentaron niveles superiores, en relación con similar investigación realizada en la etapa 2003-2004, indicaron expertos del Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental de Bahías y Costas.

Aumento de plásticos y latas

Otros especialistas del Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental de Bahías y Costas, como Félix Palacios, Fernando Ruiz, Jesús Beltrán y Aliuska Miranda, se han dedicado a examinar la contaminación con residuos sólidos y petrolíferos en Playas del Este, la vulnerabilidad de los sistemas costeros y a establecer propuestas de manejo.

Estos investigadores realizaron recorridos por la línea de costa y recogieron muestras de desechos marinos y bolas de alquitrán, con una frecuencia mensual, durante un año. Los plásticos y las latas de bebidas fueron los principales contaminantes (60 por ciento). El valor medio anual en peso de los residuos marinos colectados fue tres veces mayor que el estipulado para playas limpias.

El tramo costero El Mégano-Boca Ciega resultó el más afectado por la presencia de bolas de alquitrán procedentes de fuentes marinas, con un promedio anual superior al límite establecido para playas limpias.

Las bolas de alquitrán están reconocidas como un fenómeno global y constituyen indicadores alarmantes de la contaminación de las aguas costeras. Su origen está relacionado con las descargas de aguas de lastre y sentinas, accidentes y lavado de tanques de buques petroleros y escapes naturales de las fuentes oceánicas, entre otras causas.

Aunque los hidrocarburos del petróleo disminuyen por el efecto de bacterias y hongos, las bolas de alquitrán se degradan lentamente, pues su superficie es más difícil de reducir en comparación con su volumen total.

Las propuestas de manejo para atenuar estos fenómenos negativos incluyen la implementación de programas de educación ambiental a bañistas y residentes y establecer un programa de reciclaje de los desechos. Los estudiosos recomiendan, además, sistematizar las investigaciones científicas aplicadas y las acciones de limpieza pública y monitoreo.

Para minimizar el impacto ambiental en las playas del este de La Habana se recaba de una mejor educación ambiental, como medida esencial para atenuar la contaminación por residuos sólidos, tirados en la arena. El reciclaje de los desechos abarcaría la recuperación de los componentes reutilizables, como latas de bebidas y plásticos, y que requieren inversiones.

Muchas son las campañas televisivas en Cuba para cuidar las playas, pero una buena parte de la población no capta estos mensajes.

La Fundación de Educación Ambiental, una organización no gubernamental (conocida como FEE, por sus siglas en inglés), entrega la Bandera Azul a las playas que cumplen con los requisitos internacionales de calidad del agua para bañistas. Puede ser que playas como Varadero, la insigne de Cuba, alcancen esa condición, pero, en el caso de las situadas al este de La Habana, habrá que colocar una bandera roja, no solo para avisar si hay mal tiempo, sino de forma permanente, para recordarles a los bañistas y residentes de la zona que el disfrute debe ser responsable.

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