Cambios climáticos aumentarán enfermedades

Resultados de una investigación publicada en 2008 indicaron el incremento de padecimientos infecciosos Cuba.

Archivos IPS Cuba

La activa presencia de los huracanes constituye un factor agravante ante las enfermedades propagadas por vectores, como el dengue y la leptospirosis.

Los cambios climáticos en Cuba favorecerán la aparición de las enfermedades diarreicas agudas (EDA), las infecciones respiratorias agudas (IRA) y el incremento del número de focos de Aedes aegypti, al encontrar este vector mejores condiciones para su incubación, según el estudio “La variabilidad y el cambio climático en Cuba: potenciales impactos en la salud humana”, desarrollado por un grupo de expertos cubanos durante un decenio.

La investigación fue publicada en la “Revista Cubana de Salud Pública”, en el primer trimestre de 2008. Dirigida por Paulo Lázaro Ortiz Bultó, especialista del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, contó con la participación de expertos del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), analistas del clima y del Ministerio de Salud Pública.

Los estudiosos indican que la nueva evaluación y seguimiento de algunas enfermedades estudiadas demostró que algunas de las proyecciones esperadas para 2011 ya han comenzado a manifestarse, como las enfermedades diarreicas agudas, las infecciones respiratorias y la varicela, con un aumento en la frecuencia de los casos y una variación del patrón estacional.

El hecho de que los inviernos se han tornado más cálidos y húmedos propicia mejores condiciones para la circulación de agentes bacterianos y el aumento de la densidad de los microorganismos, lo que incrementa otras enfermedades infecciosas.

La activa presencia de los huracanes es una posibilidad no evaluada en el estudio, pero sin duda constituye otro factor agravante ante las enfermedades diarreicas agudas, respiratorias y las relacionadas con las propagadas por vectores, como el dengue, la leptospirosis y otras enfermedades infecciosas.

El estudio señala que crecen los focos de mosquitos, como el Aedes aegypti,  debido a que la ausencia de agua potable en muchas zonas del país obliga a las personas a almacenar ese líquido en lugares inapropiados y mal tapados. Esto propicia la proliferación de ese vector, transmisor  del dengue. Cuando llueve, el mosquito  coloniza rápidamente las vasijas que se encuentran en los solares yermos, lo que acrecienta su población.

Ahora se presenta tanto en el período lluvioso como en la estación seca, lo que origina  un aumento de la población en riesgo. De hecho, esa tendencia se ha confirmado en los últimos años.

Debido a las condiciones climáticas pronosticadas —y que ya se padecen—, caracterizadas por elevadas temperaturas, altos niveles de humedad y regímenes irregulares de precipitación, se crea un ambiente idóneo para la reproducción de los vectores.  

Esto se agrava al combinarse los factores climatológicos con malas condiciones higiénicas y el almacenamiento de agua, provoca un mayor riesgo en todo el país de las enfermedades transmitidas por vectores, en particular el dengue, por el aumento y la expansión de las poblaciones del mosquito Aedes aegypti.

Más color y costos médicos

La temperatura media anual de Cuba se ha incrementado de forma sostenida desde 1951 hasta la fecha. El promedio de los años posteriores a 2000 resulta el más cálido de todos los registros climáticos disponibles.

Especialistas del Centro Nacional del Clima, del Instituto de Meteorología, indican que este aumento de la temperatura media anual se explica por una significativa alza de las temperaturas nocturnas. Una mayor cantidad de calor disponible en la superficie terrestre en horas diurnas  debe liberarse a la atmósfera durante la noche.

En términos generales, se está produciendo una expansión del verano y una contracción de la duración del invierno en Cuba. En el primer caso, ello se refleja en un aumento del número de días consecutivos con temperaturas máximas superiores a los 30 grados centígrados  y mínimas superiores a los 20 grados; mientras que, en el segundo caso, se rompe totalmente la continuidad del período invernal, incluso en la región occidental de Cuba, más expuesta a los procesos extratropicales típicos del invierno.

El aumento de las enfermedades por los cambios climáticos elevará los costos del sector de la salud pública en Cuba, señala el estudio. El acceso a estos servicios es gratuito en sus componentes más caros, como  hospitalización (incluyendo los medicamentos), consultas médicas, procederes terapéuticos y otros tratamientos. Sin embargo, eso no significa ni quiere decir que el Estado no incurra en gastos.

Anualmente, grandes sumas de dinero se dedican a la salud de la población cubana y al mejoramiento de su calidad de vida, ascendentes a valores que oscilan entre 1.400 y 1.500 millones de pesos. En este aspecto, la investigación no indica los costos en dólares por la importación de medicamentos y equipos.

Medidas de adaptación

El estudio  propone medidas de carácter global dirigidas a la estructura del sistema de salud cubano, entre estas: establecer una estrategia que facilite la implementación de las medidas de adaptación ante situaciones de cambios climáticos; mejorar las estadísticas, disponibilidad de información, la vigilancia y el conocimiento de las proyecciones futuras; conducir estudios para determinar la vulnerabilidad en el sector de la salud en unidades espaciales más pequeñas; educar y transferir tecnologías y asistencia financiera.

Las variaciones en el clima son un factor determinante no solo para el incremento de  enfermedades, sino que implican transformaciones ecológicas y socioeconómicas. En el caso de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), propone algunas medidas de adaptación, como crear las condiciones necesarias para el aislamiento de los agentes circulantes ante la ocurrencia de los primeros brotes o incrementos de casos; garantizar la información adecuada a los servicios de urgencia y hospitalización sobre los períodos normales o anómalos de incrementos de la enfermedad, para  planificar los recursos humanos y de medicamentos para la atención médica calificada; reforzar el Programa Integral de Infecciones Respiratorias Agudas en los grupos de riesgo (menores de cinco años  y mayores de 65) y crear y fortalecer los sitios centinelas en las regiones donde actualmente exista la mayor incidencia.

Sobre el control del  mosquito Aedes aegypti y Anopheles, vectores de enfermedades, los expertos aconsejan cumplir con rigor las medidas del plan de sostenibilidad para el control del dengue y la erradicación del Aedes aegypti; elevar la calidad de la capacitación y superación de toda la fuerza, fiscalización y control del trabajo; lograr, mediante una educación sanitaria permanente y eficaz, la participación activa y consciente de la comunidad en la prevención y eliminación de sitios de cría del vector, mediante la realización del autofocal familiar y en centros de trabajo; y continuar profundizando en las investigaciones dirigidas al estudio de los efectos de los cambios climáticos en las enfermedades de transmisión vectorial.

Acciones en curso

El sistema de alerta temprana a escala trimestral, mensual, semanal y diarias (este último abarca desde las 24 horas hasta los tres días),  permite predecir el comportamiento y avizorar las situaciones de peligro para las diferentes enfermedades, lo cual ya se aplica en Cuba y  contribuye a orientar a quienes deciden  hacia dónde hay que dirigir los esfuerzos.

El país tiene implementado un sistema centinela que permite detectar de inmediato dónde se presentan los primeros focos y establecer un control estricto de vigilancia epidemiológica, que posibilita prever cambios en los canales endémicos de las enfermedades mencionadas. Esto  evita que se produzcan contingencias por falta de control y se puedan tomar las medidas preventivas en los casos que lo requieran. Además, cuenta con un programa de sostenibilidad que se desarrolla para prevenir nuevas epidemias de dengue.

No obstante, por la complejidad y magnitud de los cambios, los investigadores recomiendan una visión conjunta e interdisciplinaria. Los esfuerzos deben dirigirse a desarrollar procedimientos propios e investigaciones en la variabilidad climática y su influencia sobre la salud humana, que permitan disminuir  incertidumbres y mejorar los resultados de las medidas en funcionamiento.

Las variaciones en el clima son un factor determinante no solo para el incremento de  enfermedades, sino que implican transformaciones ecológicas y socioeconómicas. Estos a su vez, propician cambios epidemiológicos en sus patrones habituales, por lo que deben investigarse más profundamente.

En las enfermedades estudiadas, como las diarreicas, respiratorias e infecciosas se producirán incrementos significativos en la cantidad de casos, como consecuencia del cambio climático. La importancia no radica solo en el cambio de la vulnerabilidad, sino en que se producirán en meses y temporadas diferentes, en relación con su patrón histórico de comportamiento.

Mediante estudios  de impacto económico del cambio climático y la propuesta de medidas de adaptación, el equipo de expertos considera que ha quedado demostrado  cómo puede influir la comunidad científica en la planificación de los recursos materiales y humanos y en las políticas del sistema de salud, al realizar investigaciones y ofrecer resultados que garanticen mayor bienestar de la sociedad y  mejoren en la calidad de vida.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.