Salvar el río Cauto

Una de nuestras publicaciones de 2003 sistematiza acciones para proteger el más importante río cubano, localizado en el Oriente del país.

Jorge Luis Baños - IPS

Márgenes desgastadas por el escurrimiento de la tierra, plantaciones de cultivos varios casi hasta en la misma orilla, cauce lento provocado por represas río arriba, color y olor desagradable ocasionado por vertimientos industriales, deforestación, sequía…

Ese paisaje típico de filmes de ficción después de una guerra global, increíblemente llegó a ser un día un hecho de la vida real en el más importante río del país, en el oriente cubano.

“Quien vio este río hace años no creía posible que estuviera tan mal. Era como si no le llegara fuerza para darle un poco de vida a las aguas que con el tiempo se pusieron oscuras y apenas se movían”, asegura un campesino de 71 años de un poblado cercano al Cauto, en la provincia de Las Tunas.

La cuenca del río Cauto es la mayor de las llanuras fluviales y fluviomarinas del archipiélago cubano. De una singular biodiversidad, asimila a cerca del 10 por ciento de la población cubana, un grupo dedicado además a diversas actividades económicas.

Otra de las características de esta vía fluvial es que, dada su extensión y longitud, toca con sus aguas a cuatro provincias del oriente cubano: Las Tunas, Holguín, Granma y Santiago de Cuba, de las cuales depende la gestión administrativa en todo el entorno y cuya actividad económica pudiera ser una de las causas del deterioro, agudizado en las dos últimas décadas.

El nacimiento de la cuenca del río Cauto se encuentra ubicado a unos 35 kilómetros al noroeste de la ciudad de Santiago de Cuba, en la loma La Estrella, a 808 metros de altura en plena Sierra Maestra, y desemboca por el Golfo del Guacanayabo.

Con una extensión de 8.928 kilómetros cuadrados y una población cercana al millón de personas, las tierras que conforman la cuenca del Cauto están destinadas a actividades agrícolas, ganaderas y urbanizaciones, todas con incidencias más o menos graves sobre la corriente del río.

La actividad agrícola, seguida de la pecuaria, es la más significativa en ese importante ecosistema en cuanto al uso de los suelos, con áreas dedicadas al cultivo de la caña de azúcar, el arroz, los cítricos, frutales y café entre otros.

De acuerdo con estudios sobre la cuenca, aunque la situación ambiental en esta región es compleja, la actividad económica es la que mayormente incide en su contaminación, sobre todo por la producción industrial que vierte sus residuales hacia esas aguas.

S.O.S. Cauto

Ante tal situación, que provocó la justa alarma de personas interesadas en el medio ambiente e informada a las autoridades de la isla, se hicieron análisis profundos de la problemática de la cuenca y las vías para su solución a mediano y largo plazos.

Dentro de un programa integral, fueron tomadas diversas medidas encaminadas a la recuperación ambiental de ese importante ecosistema que, según expertos, demanda un accionar renovador en las decisiones y en los actores sociales de la localidad, para lo cual las instituciones científicas tienen mucho que aportar.

La siembra de árboles, junto a la disminución de los vertimientos de deshechos al río por parte de industrias ubicadas en el área, permitieron reducir en un seis por ciento la carga contaminante en esta fuente fluvial, durante la última etapa.

El proyecto sobre la reforestación de las riberas del río Cauto está a cargo de la Empresa Forestal de Bayamo, con apoyo del Programa de Desarrollo Humano a Nivel Local (PHDL), del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La reforestación en la cuenca del río Cauto, calificada por organismos internacionales como uno de los programas ambientalistas más integrales del mundo, contribuye a los esfuerzos de Cuba por incrementar su cobertura boscosa, que abarca el 22 por ciento del territorio nacional.

Con el aval de haber sido premiado en la Cumbre de la Tierra, celebrada en agosto de 2002 en Sudáfrica, ese programa de rehabilitación, mantenimiento y sostenibilidad fue ponderado a inicios de junio en la IV Convención Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo, que sesionó en la capital cubana con la participación de expertos de una decena de países.

Una de las entidades presentes en el encuentro de la ciudad sudafricana de Johannesburgo, Iniciativa Ecuatorial, presentó el programa Fincas forestales de la franja hidrorreguladora del río Cauto, luego de escogerlo entre 420 de 77 países y lo incluyó en el grupo de 27 que aspiraban a ser premiados.

Seis de esos trabajos habían sido seleccionados los mejores y merecedores de 30.000 dólares y una escultura, pero Steve McCormick, presidente de la entidad Conservación de la Naturaleza, integrante de la Iniciativa Ecuatorial, anunció posteriormente que a los 27 se les entregaría igual suma.

Estos grupos se han dedicado a mejorar sus comunidades mediante el uso sostenible de recursos biológicos y queremos reconocer su esfuerzo y otorgarles recursos adicionales que respaldarán su labor, explicó entonces McCormick, de acuerdo con versiones de prensa.

En sus primeros cinco años de ejecución, el plan permitió la repoblación forestal de casi 30.000 hectáreas, como aporte a los propósitos de América Latina de recuperar 190 millones de hectáreas de bosques extinguidas en las últimas décadas, más del 40 por ciento de lo perdido en el orbe durante ese período.

Adonis Álvarez, de la Oficina Coordinadora del programa, declaró durante el encuentro que entre sus principales satisfacciones está apreciar la favorable repercusión en la calidad de vida de un millón 160 mil habitantes de la mayor cuenca hidrográfica nacional.

A manera de ejemplos, expuso la terminación de 258 acueductos que proporcionan agua potable a más del 70 por ciento de la población, la ejecución de acciones para mejorar los suelos y su respuesta productiva y la creación de fincas forestales integrales, fuente de empleo para unas 1.300 personas.

La repoblación elevó el índice de área cubierta desde menos de 12 hasta el 16 por ciento, y llegará a 21 cuando a corto plazo se destinen otras zonas para la siembra de bosques.

Las familias campesinas constituyen el principal soporte de los trabajos de fomento, mantenimiento y protección, lo que implica el mejoramiento de las condiciones de vida en relación con los ingresos, la alimentación y permanencia.

Cuba y sus ríos

Expertos afirman que todos los puntos de Cuba se encuentran dentro de alguna de sus 632 cuencas hidrográficas, de las cuales ocho son de prioridad nacional por acuerdo del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

Las incluidas en esa relación tienen como principales ríos al Cauto, Zaza, Cuyaguateje, Almendares-Vento, Hanabanilla, Ariguanabo y Toa, y en ellas vive cerca de la cuarta parte de la población de la mayor de las Antillas.

De acuerdo con especialistas, hacia las cuencas fluye el 80 por ciento del escurrimiento de las lluvias, calculado en más de 31.000 millones de metros cúbicos anualmente, de los cuales casi la tercera parte es represada, gracias al desarrollo hidráulico del país alcanzado a partir de la llegada al poder del gobierno del presidente Fidel Castro (1959).

Estudios aseveran que el 70 por ciento de las aguas de los embalses se destina al riego de diferentes cultivos y el resto para el control de la salinización de los ríos, la acuicultura, la generación de energía, el abasto a la población y el turismo.

En cuanto a la distribución geográfica del potencial hídrico, las situaciones más ventajosas corresponden a las provincias centrales de Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, mientras resultan menos favorecidas todas las de la región oriental, Holguín, Las Tunas, Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo.

La configuración alargada y estrecha de la mayor de las islas del archipiélago cubano, así como su posición longitudinal condicionan las peculiaridades de su red fluvial, cuyos ríos están dispuestos en las vertientes norte y sur.

Entre las características sobresalientes de los ríos cubanos están dimensión limitada, poco caudal y la dirección de las corrientes es de norte a sur o de sur a norte, menos las del Cauto y el Toa.

BUEN CONSEJO

Con el objetivo de aunar esfuerzos en la protección de estas importantes extensiones de tierra fue creado el Consejo Nacional de Cuencas Hidrográficas, encargado de conservar las fuentes de agua, elemento considerado el recurso natural más deficitario del planeta.

El mencionado consejo forma parte de la estructura de los organismos de cuenca de Cuba, creada por disposición estatal con el objetivo de lograr un desarrollo integral y sostenible de esas áreas.

Entre las funciones del Consejo Nacional se encuentran coordinar y recomendar acciones, evaluar y chequear los planes y programas elaborados por las instituciones que intervienen en el manejo y protección de las cuencas hidrográficas.

También existe un Grupo Técnico Asesor, formado por los representantes técnicos de los organismos de la administración central del Estado e instituciones de investigación y desarrollo, mientras completan la estructura los consejos provinciales y específicos de cuencas hidrográficas.

Un factor de primer orden para la conservación de la red fluvial es la recuperación boscosa y Cuba es la única nación de América Latina donde el patrimonio forestal, lejos de disminuir, se incrementa.

En el planeta el 75 por ciento de las tierras sufren degradación y sequía, la quinta parte de la población vive en la indigencia y sin agua potable, y una cifra superior carece de saneamiento básico.

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