2007, compás de espera

La economía cubana alcanzó en 2007 un crecimiento de 7,5 por ciento, inferior al 10 por ciento planificado.

Jorge Luis Baños - IPS

Durante el año 2007, eventos climáticos incidieron negativamente en el sector de la construcción

A la espera estuvieron Cuba y sus 11,2 millones de habitantes. En medio de una estabilidad política, incluso en ausencia desde julio de 2006 del presidente Fidel Castro, no pocos aguardaron por mejorías en lo económico y lo social, de manera tal que los resultados repercutan en las vidas personales. Mientras unos siguen confiando en el sistema socialista tal cual funciona actualmente, otros abogan por transformaciones que le den un impulso al país, cuyo proyecto social ha sobrevivido ya casi 50 años.

En la última sesión del parlamento, el ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, hizo un anuncio largamente esperado. Rodríguez anunció el 28 de diciembre que la economía cubana alcanzaba en 2007 un crecimiento de 7,5 por ciento. Al respecto, explicó que “esta cifra es inferior al 10 por ciento planificado, lo que se ha visto afectado por la incidencia en la construcción y la agricultura de las afectaciones climáticas a lo largo del año; así como el retraso en las importaciones de bienes de consumo que han influido en la reducción de la circulación mercantil minorista”, entre otros factores.

Al cierre de 2006, las autoridades cubanas habían planificado un crecimiento del Producto Interno Bruto de 10 por ciento. Con posterioridad, en noviembre, el titular de Economía y Planificación reiteró que Cuba concluiría 2007 con un incremento de 10 por ciento, pese al alza mundial de los precios del petróleo. El Anuario Estadístico cubano refiere que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 5,4 por ciento en 2004; 11,8 en 2005 y 12,5 en 2006 (Ver Tabla No. 3). En tanto, la media regional en 2006 fue de 3 por ciento, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

En julio de 2007, durante la primera sesión del Parlamento, el vicepresidente Carlos Lage reconoció que su país no ha salido completamente de la crisis y que para palpar más prosperidad se impone mayor ahorro, producción, disciplina laboral y eficiencia económica. “En los últimos tres o cuatro años hemos tenido avances importantes, y vamos a seguir avanzando”, vaticinó e indicó que existe “necesidad de avanzar sobre bases sólidas, para lo que “hay que ahorrar, producir, tener más disciplina laboral, más eficiencia en la producción y mayor control de los recursos”.

También destacó: “nosotros tendremos el nivel de vida que podamos alcanzar con nuestro trabajo y con los recursos que podamos generar y con el ahorro que podamos hacer”. A su juicio, se requiere mayor ahorro de combustible y más eficiencia, y que con mayores ingresos por concepto de exportaciones “se puede hacer mucho más”. En la medida que se alcancen resultados mejorará la vida y habrá más desarrollo, apuntó.

Estas ideas fueron reiteradas por el presidente en funciones Raúl Castro, en julio, cuando sostuvo que “para tener más, hay que partir de producir más y con sentido de racionalidad y eficiencia, de forma que podamos reducir importaciones, en primer lugar de alimentos que se dan aquí, cuya producción nacional está aún lejos de satisfacer las necesidades.” A la vez, admitió que “el salario aún es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo”. El mandatario en funciones advirtió que “cualquier incremento de salarios o descenso de precios, para que sea real, sólo puede provenir de una mayor y más eficiente producción o prestación de servicios que permita disponer de más ingresos”.

Raúl Castro dijo el 28 de diciembre que el país busca con “urgencia” que trabajen la tierra quienes produzcan “con eficiencia, se sientan apoyados, reconocidos socialmente y reciban la retribución material que merecen”, a la vez que recalcó la necesidad de que el crecimiento “se refleje lo más posible en la economía doméstica, donde están presentes carencias cotidianas”, un reclamo de los cubanos cada vez que se informa sobre el crecimiento de la economía de la isla.

Tabla No.1

Crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) ( a precios de 1997 y expresado en por ciento)

Año

Reevaluado

Tradicional

2001

3,0

3,0

2002

1,8

1,5

2003

3,8

2,9

2004

5,4

2,4

2005

11,8

7,8

2006

12,5

9,5

2007

7,5

5,8

Estimación oficial

10,0

Estimación no oficial

8,0

Otras estimaciones no oficiales

6,0

Fuente: Elaborado por expertos a partir del Anuario Estadístico de Cuba, Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) 2006 y otras estimaciones.

Este diciembre, Rodríguez buscó una comparación que minimiza el déficit registrado al cierre de año en el PIB: “este nivel de crecimiento resulta significativo y supera al 5,6 por ciento mostrado por América Latina, donde Cuba logra el quinto lugar entre los 33 países” que analiza la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Igualmente señaló que ese 7,5 por ciento “expresa la consolidación gradual de la economía cubana que acumula un incremento de 42,5 por ciento en su PIB, solo entre 2004 y 2007.

Sobre los cálculos del PIB cubano dijo que ese indicador “resulta hoy perfectamente comparable con cualquier país del mundo”, porque la isla “reitera su derecho a que se reflejen limpiamente sus logros sin cortapisas ni cuestionamientos mal intencionados, como se pretende en las publicaciones de algunos organismos internacionales y en los órganos de prensa al servicio de los enemigos de nuestro pueblo”. En 2005, Cuba modificó su metodología para calcular el PIB al incluir gastos en salud, educación y subsidios del Estado a los alimentos, parámetros distintos a los de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El crecimiento, enfatizó Rodríguez, se obtiene en medio de una elevación de precios – 24 por ciento en el caso de los alimentos importados y más de 7 por ciento en los del petróleo-, además que “tensiones financieras acrecentadas y del recrudecimiento de la guerra económica desatada por EE.UU.”.

Al respecto, Osvaldo Martínez, presidente de la Comisión de Asuntos Económicos del parlamento cubano, explicó que “la diferencia entre lo planificado y lo real se debió a la tensión financiera llevada a extremos por la intensa subida de los precios de importaciones vitales como alimentos y combustibles y a la minuciosa crueldad de la guerra económica en su búsqueda incesante de vías para hacernos daño”.

Entre los factores que incidieron en que la isla no alcanzara los incrementos esperados, el también director del Centro de Estudios de la Economía Mundial enumeró la insuficiente producción de azúcar y de la capacidad constructiva y organizativa en la construcción, así como el decrecimiento del turismo.

Según Martínez, tres sucesos que dominaron el curso de la economía mundial, tornaron las condiciones externas especialmente exigentes para Cuba: la crisis financiera originada a partir del hundimiento del sector inmobiliario en Estados Unidos, la acentuada devaluación del dólar debido a la creciente desconfianza hacia esa moneda y el alza impresionante del precio del petróleo. Por ello, consideró que alcanzar un crecimiento de un 7,5 por ciento “es una hazaña que podemos proclamar con legítimo orgullo”. No obstante, destacó que “esa cifra pudo ser mayor si se hubieran eliminado factores subjetivos, de organización, de no sistematicidad y control que marcan la realidad económica nacional”, con aspectos como insuficiente productividad, organización, disciplina del trabajo, ahorro y producción de alimentos y la deficiente ejecución de las inversiones.

Durante 2007, según los datos oficiales presentados ante los diputados cubanos, la nación caribeña muestra entre sus resultados:

–          Crecimiento de 5 por ciento en la productividad del trabajo;

–          Alza de 16,8 por ciento de las inversiones;

–          Crecimiento 24,7 por ciento en el sector agropecuario

–          7,8 por ciento en la industria;

–          7,9 por ciento en el transporte;

–          11,7 por ciento en los servicios.

–          24 por ciento de incremento en las exportaciones de bienes y servicios frente a 2 por ciento las importaciones, obteniéndose un saldo positivo en la balanza comercial.

Afirma Rodríguez que no pocos resultados tienen una repercusión directa en la vida de los cubanos. Entre ellos están el incremento de la producción porcina y el acopio de leche, la reducción de los cortes eléctricos en 87,5 por ciento (en relación con 2005); solución de 75 por ciento de las zonas de bajo voltaje; crece modestamente el transporte de pasajeros 10,1 por ciento en la capital, y se mejoran sus condiciones en Santiago de Cuba y Camagüey, así como en la Isla de la Juventud y Holguín.

Aunque se reporta un incremento en la producción agropecuaria, la mesa del cubano continúa esperando por una producción que alcance a sustituir millonarias importaciones y pueda cubrir, a un precio razonable para los salarios del país, los requerimientos alimenticios de los habitantes de la isla. Para algunos, el incremento del nivel nutricional de la población a 3.287 kilocalorías y 89,9 gramos de proteínas diarias, se consigue a costa de destinar cerca de 75 por ciento a la adquisición de diferentes surtidos en los mercados di divisas o libre oferta y demanda, aunque las autoridades afirmen que de ello entre 62 y 64 por ciento a precios subsidiados.

Otros parámetros valorados en la sesión parlamentaria fueron la terminación de 300 obras sociales de los programas de la llamada Batalla de Ideas, entre ellos la reparación y ampliación de 45 policlínicos y la entrega de 51.790 viviendas. En este último aspecto, vale destacar que se incumplió el plan previsto de concluir unas 70.000 nuevas moradas, debido a problemas organizativos, dificultades en la distribución de los materiales y falta de personal para asumir las construcciones. El plan -lanzado en septiembre de 2005- previó la entrega cada año de unas 100.000 viviendas, pero las autoridades señalaron durante 2007 que debía planificarse mejor la cifra para que correspondiera con las posibilidades reales de iniciar y concluir lo previsto. El problema de la vivienda se mantiene como una de las asignaturas pendientes de solución por el gobierno cubano y el déficit de unas 600.000 viviendas continúa generando conflictos en el interior de los hogares cubanos, en un por ciento nada despreciable.

Según las autoridades cubanas, en 2007, aumentó el empleo estatal y se redujo el desempleo a 1,8 por ciento, creció el salario medio a 408 pesos (5,4 por ciento), superior al incremento de la productividad del trabajo (5 por ciento). Rodríguez destacó que quedan por explotar los factores organizativos, que sin recursos adicionales, pueden elevar sustancialmente la productividad hasta en casi 60 por ciento de los casos. Al cierre de 2007, el número de personas que perciben estimulación en divisas asciende a más de 820.000 trabajadores, con una cifra superior a los 118 millones de pesos convertibles.

En su informe ante los parlamentarios cubanos, la ministra de Finanzas y Precios, Georgina Barreiro señaló que al concluir el año se cumpliría lo aprobado por la Asamblea Nacional en la Ley del Presupuesto del Estado de 2007. El déficit no superaría 1.912 millones de pesos, lo que representa 3,1 por ciento del Producto Interno Bruto, inferior en 0,1 por ciento a lo planificado.

Los ingresos al presupuesto, dos por ciento menos de los planificado, alcanzarían 38.700 millones de pesos. Esa cifra fue 3.400 millones de peso superior al año 2006. Por otra parte, señaló la ministra, aunque el Impuesto de Circulación y sobre Ventas, no alcanzó la cifra planificada, crecieron los restantes impuestos y aportes.

Como aspecto positivo, mencionó el significativo incremento de los ingresos relacionados con la eficiencia empresarial, estimándose alrededor de 900 millones de pesos adicionales, de los cuales 600 millones corresponden al Impuesto sobre Utilidades.

Los gastos presupuestarios se estiman en el entorno de los 40.600 millones de pesos, dos por ciento inferior a la cifra aprobada para el año. Pese a ello y sin generar un deterioro en el déficit proyectado, el país estuvo en condiciones de asumir el incremento de los gastos asociados a los aumentos de los precios de acopio y de importación de los alimentos, destinados a la entrega normada y al consumo social, con una ejecución superior a los 2.300 millones de pesos, cifra que representa un incremento de alrededor de 500 millones de pesos en relación con lo erogado en este rubro en 2006.

Para respaldar el proceso inversionista en el país se ejecutaron casi 3.000 millones de pesos, la mayoría destinados a financiar los programas de la llamada Batalla de Ideas, así como al desarrollo de las infraestructuras de transporte, energética e hidráulica.

En el caso de la Provisión para Desastres, se destinó al financiamiento de las pérdidas ocasionadas por intensas lluvias en las provincias orientales. Además, se respaldaron de forma inmediata los gastos asociados a la evacuación, a la reparación de viviendas en su primera etapa y a los trabajos de reparación de viales que se ejecutan, estimándose un gasto no mayor de 200 millones de pesos.

Tiempos de reflexión

Luego de reconocer diferentes logros, Rodríguez enfatizó en su informe que debe fijarse la atención “en aquellos aspectos que impiden alcanzar lo que nos hemos propuesto, conscientes de que en nuestro desempeño están presentes las limitaciones objetivas y subjetivas que impuso el periodo especial, no rebasado aún, y que resta todavía mucho que hacer para lograr la satisfacción de las necesidades del pueblo y asegurar el desarrollo del país”.

Al respecto, señaló que el llamado a la reflexión sobre problemas medulares de la economía cubana hecho por el presidente en funciones el 26 de julio de 2007 y el debate posterior, permitió “tomar el pulso de los problemas que más preocupan y de las soluciones que más urgentemente se reclaman”. El titular citó a Castro cuando señaló que son asuntos que “requieren ante todo trabajo organizado, control y exigencia un día tras otro; rigor, orden y disciplina sistemáticos desde la instancia nacional hasta cada uno de los miles de lugares donde se produce algo o se brinda un servicio”.

Afirmó Rodríguez que, “para alcanzar las soluciones a nuestros problemas económicos debe contarse en primer lugar con planes donde el nivel de las actividades se corresponda con los recursos financieros, materiales y humanos de que realmente se disponga”, porque “elaborar planes deficitarios conspira contra la eficiencia económica, no permite atender adecuadamente lo que debe priorizarse e impone ajustes sobre la marcha, que impiden alcanzar los objetivos propuestos”.

En su discurso al cierre de año, Raúl Castro enfatizó que como línea estratégica “el gobierno requiere ajustar su gestión para hacerla más organizada y coherente en sus distintos niveles, fijar prioridades y usar racionalmente los recursos, en la búsqueda de eficiencia y productividad. Esa política ayudaría a solucionar los problemas acumulados por el país, aunque, recalcó, no pocas soluciones dependen de la disponibilidad de recursos.

“Debemos determinar, con la participación activa de todos, cuáles son en nuestras condiciones las vías más efectivas para asegurar el incremento sostenido de la producción nacional y de la capacidad exportadora del país, reducir las importaciones e invertir los recursos en prioridades bien definidas, para la búsqueda sistemática de la eficiencia productiva, así como el perfeccionamiento del sistema empresarial vinculado a los resultados”, orientó.

Otros lineamientos trazados por Castro son “establecer prioridades, organizar mejor la mano de obra y los recursos e introducir tecnologías modernas”. El mandatario en funciones desde julio de 2006 indicó asimismo que “inversión que se inicie debe concluir en el plazo previsto, de lo contrario se inmovilizan recursos sin reportar beneficios”.

Gasto social

Según las autoridades, en la isla el indicador que compara mide los recursos para financiar el gasto social, ha crecido constantemente desde 2000. Según Georgina Barreiro, ministra de Finanzas y Precios, ese indicador creció de 22 por ciento en 2000 a 36 por ciento en 2007. Los mayores incrementos se concentraron en los sectores de educación y salud, los que se aumentan durante estos años de un 11,5 a 21,9 por ciento.

Organismos internacionales aprecian los resultados obtenidos:

  • La Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura concluyó en su informe anual, que Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que cumplirá la Meta del Milenio de Educación para Todos, ocupando el primer lugar con un índice alto.
  • El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en su informe anual sobre Desarrollo Humano, clasifica a la nación caribeña, entre los países con Desarrollo Humano Alto, siendo el país que con menos ingresos per cápita alcanza esta calificación. En ello inciden, entre otros, los indicadores de esperanza de vida al nacer y de educación.
  • La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, al emitir su informe sobre el Panorama Social en América Latina y el Caribe, identifica a Cuba como el país de la región que más recursos destina de su Producto Interno Bruto para los gastos sociales, triplicando, como promedio, lo que destinan los países de la región a estos sectores.

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