Agua que no has de beber

A finales de 2007 se reportaron en Cuba 17 000 salideros de agua pendientes de solución.

Jorge Luis Baños - IPS

Un 58 por ciento del agua bombeada se pierde diariamente debido al mal estado de la infraestructura hidráulica.

Cuba ha informado, nacional e internacionalmente, que 95 por ciento del agua distribuida a su población es potable y apta para el consumo, según los indicadores internacionales de calidad bacteriológica.

Sin embargo, ese índice no se corresponde con la realidad: las mediciones se efectúan a la salida de la fuente de abasto, pero durante su conducción a la vivienda, el líquido se infecta con diferentes microorganismos, debido al mal estado de las redes hidráulicas.

Yoel Adán Quintana, director nacional del Grupo Empresarial de Acueductos y Alcantarillado de Cuba, explicó que, como promedio, 58 por ciento del agua bombeada diariamente se pierde por fugas en redes y envejecimiento de los más de 20 700 kilómetros de tuberías.

A finales de 2007, había más de 17 000 salideros pendientes de solución, aun cuando cada año se suprimen más de 225 000, cifra que se eleva cada vez más, no sólo por el mal estado de las redes, sino también por trabajos incorrectos y de mala calidad.

La rehabilitación de las tuberías conductoras y la renovación y modernización de los equipos que desinfectan el líquido constituye una de las principales inversiones, informaron dirigentes del Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado, perteneciente al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

El agua es un medio de transmisión de muchas enfermedades, debido a la presencia de bacterias, virus, protozoarios o helmintos. El vital elemento puede contaminarse en la fuente, en los tanques de almacenamiento, en el sistema de distribución o en los recipientes usados en la vivienda, según el artículo “Situación de la Desinfección del Agua en América Latina y el Caribe”, escrito por Raymond Reid, de la Organización Panamericana de la Salud.  

Se considera que muchas enfermedades, entre ellas el tracoma, lepra, tuberculosis, tos ferina, tétanos y difteria, están vinculadas a la escasez del líquido, porque prosperan en condiciones de escasez de agua y saneamiento deficiente, explica un material  publicado en Infomed, red cubana digital del Ministerio de Salud Pública.

En la isla se han reportado brotes recientes y numerosos de escabiosis y pediculosis, no sólo en zonas rurales y en escuelas de becarios situadas fuera de las ciudades, sino también en la capital. Al regresar de un viaje a una provincia oriental, Fernando González, vecino del municipio Plaza, presentó una fuerte picazón entre las piernas y muslos.

El dermatólogo le diagnosticó escabiosis y le comentó que había aumentado mucho la aparición de esa enfermedad en La Habana, sobre todo en zonas periféricas o en el propio centro, donde los ciclos diarios de suministro del líquido son muy espaciados.

En la escuela secundaria básica en el campo “Pedro Soto Alba”, del municipio Segundo Frente, en Santiago de Cuba, se reportó un brote de escabiosis, con 13 casos y posibilidad de infección para unas 530 personas, por sólo citar una de las escuelas en el campo que han presentado casos de este tipo.

Coincidentemente, los planteles donde surge la mayor cantidad de casos son los que tienen escasez de agua y dificultades en su desinfección.

La infección en las redes

Carlos Menéndez, director de Ingeniería del Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado, reafirmó que el índice de potabilidad bacteriológica del agua suministrada a la población cubana es de 95 por ciento, de acuerdo con los resultados de los análisis de laboratorio del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), compatibilizados con los efectuados por el Ministerio de Salud Pública.

Tanto la norma cubana como las internacionales establecen que, cuando este indicador es igual o superior a  95 por ciento, el líquido es apto para el consumo humano, desde el punto de vista bacteriológico, subrayó a la prensa nacional.

Numerosas enfermedades están vinculadas a la escasez del agua (Archivos IPS - Cuba).Un parte diario que emite el área de Higiene y Epidemiología del Ministerio de Salud Pública señala que la realidad en las diferentes zonas del país es muy distinta a como la describen especialistas y funcionarios de Acueducto y Alcantarillado.

El informe correspondiente al pasado 10 de marzo revelaba una situación caótica en la provincia de La Habana, sobre todo en comunidades no atendidas por Acueducto y Alcantarillado, pues aún el abasto y desinfección del líquido permanecen bajo la administración de los ministerios del Azúcar, Agricultura y Educación.

Por interrupción en la cloración debido a la falta del producto, estaban perjudicados ese día más de 132 780 habitantes de esa provincia, residentes en los municipios de Artemisa, Quivicán, Alquízar, Caimito, Madruga y Bejucal.

Mientras, por equipos de cloración rotos, permanecían sin ese servicio más de 144 400 habitantes de Bejucal, Quivicán, Bauta, Güines, Madruga, Batabanó, Santa Cruz del Norte, Güira de Melena, Nueva Paz y San Nicolás.

En la mayoría de esas comunidades predominan la agricultura cañera y no cañera o hay muchas escuelas en el campo. Esto significa que son  abastecidas de agua por los organismos a los cuales se subordinan; es decir, son tierra de nadie en cuanto a este servicio y no están incluidas las mejorías contempladas en el plan inversionista para este año.    

Hasta tanto no avancen las inversiones en la infraestructura para desinfectar el agua y haya financiamiento que permita asumir el suministro y desinfección en comunidades, no habrá mejoras. El traspaso de esos servicios al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos forma parte del reordenamiento del país, mencionado por el presidente cubano Raúl Castro.

Inversiones aún insuficientes

Para mejorar la cloración del agua y cambiar técnicas obsoletas, el país adquirió más de 4 500 equipos de cloración, algunos de los cuales ya se están instalando, aseguró el especialista Carlos Menéndez.

Agregó que entre las nuevas tecnologías se incluyen los hipocloradores, apropiados para utilizar en pequeñas fuentes de abasto. También existen aparatos que  esparcen el cloro en forma de gas, cuando se deben tratar mayores volúmenes del líquido.

Con estas nuevas inversiones, apuntó, se garantiza disponer de medios de trabajo de reserva para casos de roturas y que no haya interrupciones del servicio por esta causa, en los acueductos administrados hasta ahora por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. No ocurre igual con los que están recibiendo el servicio de otros organismos, que tendrán que esperar por más recursos financieros.

El 70 por ciento de la población cubana recibe el líquido de fuentes subterráneas, mientras que 30 por ciento restante es abastecido desde distintos tipos de embalses, según datos proporcionados por el Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado.

Cuando el líquido emana del fondo del suelo, sólo necesita  de un tratamiento con hipoclorito de sodio o cloro gas, antes de llegar al consumidor. El extraído desde embalses requiere  de desinfección con cloro y, además, ser sometido a procesos de sedimentación y filtración para eliminar impurezas.

En la zona occidental y parte de la central de la isla predomina el bombeo de agua subterránea. Estos son los casos de Pinar del Río, La Habana, Ciudad de La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila y el municipio especial de Isla de la Juventud. Sin embargo, en las restantes provincias no hay suficiente líquido para extraer del subsuelo y el suministro a la población proviene de presas y micropresas.

Actualmente se explotan 60 plantas potabilizadoras para tratar el líquido proveniente de los embalses, dijo Menéndez. Como esta cantidad no es suficiente, se desarrolla una inversión para contar con otras 12, seis de las cuales se compran en el exterior. Las restantes se construyen en el país, con componentes importados.

Las nuevas plantas para el tratamiento de agua, bombeada desde embalses, beneficiarán inicialmente a las provincias de Pinar del Río, Villa Clara, Cienfuegos, Las Tunas, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo, subrayó el ingeniero Menéndez.

Justo Reboso Pérez, especialista principal de tratamiento de agua en la entidad de Acueducto y Alcantarillado de la central provincia de Villa Clara, asegura que todo el líquido que consume la población de ese territorio está tratado con cloro, pero aún quedan muchos lugares donde el agua no proviene del sistema de acueducto.

La desinfección en esa provincia presentó dificultades en 2007, cuando algunas plantas potabilizadoras, de tecnología muy antigua, no estaban de alta. Bárbara Martínez, directora del Centro de Higiene y Epidemiología en Villa Clara, precisó que los muestreos realizados se hacen a la salida del líquido del tanque, pero otra cosa sucede cuando el cliente la recibe.

Los análisis de laboratorio, realizados diariamente, en los 44 policlínicos del territorio de Villa Clara, arrojaron que durante el pasado año ciudades como Santa Clara y Sagua la Grande tuvieron un promedio de potabilidad entre 50 y 60  por ciento.

Coincidentemente, en esos municipios se registró, junto a Remedios y Manicaragua, la mayor cantidad de casos de hepatitis A, transmitida fundamentalmente por el agua. El problema principal es el mal estado de la red hidráulica, por la cual penetran virus, bacterias y parásitos.

Hay cloro, pero…

Ranulfo Peñaranda Salvador, director comercial de la Empresa Electroquímica del municipio de Sagua la Grande, donde se fabrican las sustancias para desinfectar el agua, declaró a la prensa nacional que el suministro de cloro e hipoclorito ha sido estable y poseen la norma internacional ISO 9001 de 2000. Sin embargo, si bien este funcionario aduce que la cantidad y calidad fabricada es suficiente, los problemas ocurren con la transportación de esas sustancias a las localidades.

Esa fábrica, ubicada al norte del centro de la isla, es la responsable de la transportación de los productos hacia todo el territorio nacional, excepto a la provincia de Sancti Spíritus. En el caso del cloro líquido, utilizado en fuentes de agua de mayor volumen, se garantiza una entrega segura, con todas las normas técnicas establecidas y en el tiempo requerido, dijeron especialistas de esa empresa.

El cloro líquido, convertido en gas al entrar en contacto con la atmósfera, se trasiega por personal altamente calificado,  en botellas y cilindros de acero, y no se degrada sino es expuesto al calor, la luz o deficientes condiciones de almacenamiento, aseguraron especialistas de la empresa Electroquímica.

Sin embargo, la falta reiterada del producto en muchas zonas del país, según los partes emitidos por Salud Pública, evidencia que hay problemas con la transportación del cloro, ya sea por parte de la industria o por los responsables de otros organismos encargados de recoger el producto y trasladarlo a los lugares donde se utiliza para potabilizar el líquido.

De acuerdo con el boletín diario de un día de este mes de marzo, correspondiente a la provincia de La Habana, donde más se reporta la falta de insumos para desinfectar el agua, o se interrumpió la cloración por falta de productos, es en localidades de la zona de Guanajay, en el municipio Artemisa (29 380 personas); en el municipio Quivicán (21 849);  en Alquízar (7 557); en Caimito (8 507); Bejucal (18 704); Bauta (9 913); Artemisa (24 440) y San Nicolás (1 799).

Y la situación prosigue, según los análisis de vigilancia de Higiene y Epidemiología. Cuando los equipos de cloración se rompen o no hay producto, se interrumpe el abasto del líquido a los usuarios, lo cual implica que muchas personas permanezcan largos ciclos sin recibirla.

Con mal olor y turbia

El agua extraída desde embalses requiere de desinfección con cloro, además de ser sometida a procesos de sedimentación y filtración (Archivos IPS - Cuba).

Según Manuel Paneque Gómez, director de Acueducto y Alcantarillado en Holguín, la población que vive en la cabecera provincial de esa provincia se abastece de tres presas, Cacoyugüín, Güirabo y Gibara, esta última la más grande y desde donde se construyó una conductora para suministrar líquido a la primera presa, en los tiempos de dura sequía de hace tres años.

La planta que realiza el tratamiento en la presa Cacoyugüín tiene alto grado de deterioro y obsolescencia tecnológica. Alrededor de 60 por ciento de la zona residencial de Holguín presenta problemas con la calidad del agua, debido a las deficiencias técnicas de los equipos que deben sedimentar y filtrar el líquido. Está propuesta una inversión para solucionar esa dificultad, pero aún no se ha aprobado, indicó.

La inestabilidad y dilatación de los ciclos de abasto es el principal reclamo de los habitantes de Holguín. La llamada “ciudad de los parques” reportó, este marzo, la permanencia de 1 290 fosas desbordadas, 152 obstrucciones en el alcantarillado, 262 salideros de agua potable y 115 microvertederos.

Vecinos del sistema norte, abastecidos por la presa Cacoyugüín, se quejan, fundamentalmente, de la extensión de los ciclos de abasto y de la poca presión con que el líquido llega a sus viviendas.

“A veces llega turbio y con un fuerte olor a cloro”, refirió María Eugenia, residente en la parte norte de la ciudad. Pero el problema fundamental está en el tiempo que los moradores pasan sin que llegue una gota de agua. Durante la sequía se comprendían las razones, pero ahora las presas están llenas y el agua sigue faltando por varios días, afirmó.

Cambian tecnología obsoleta

El ingeniero Javier Toledo Tápanes, jefe de Acueducto y Alcantarillado de La Habana, donde 95 por ciento de la población recibe el agua de fuentes subterráneas, anunció que en las 234 estaciones de bombeo de La Habana, administradas por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, se sustituyó la tecnología obsoleta por 110 bombas sumergibles alemanas, equipadas con todo lo necesario para trabajar con menos gasto de combustible. El programa de este año abarca el cambio de otros 183 equipos de ese tipo.

El director de Acueducto y Alcantarillado de La Habana informó que la provincia recibirá 162 hipocloradores con bombas auxiliares para casos de roturas, y ya han cambiado los primeros 25.

La desinfección del agua es un tema todavía no resuelto y aunque las inversiones se han elevado, año tras año, todavía quedan muchos problemas por solucionar.

En ocasiones no es por los equipos, sino por problemas en la disciplina y eficiencia de los obreros y dirigentes de las brigadas de Acueducto y Alcantarillado, sobre las que hay muchas quejas en todo el país.

El tema del abasto y desinfección del agua, fosas vertiendo residuales, salideros y otras muchas situaciones acaparan gran parte de las reclamaciones de los lectores de los diarios cubanos. Se espera que el programa inversionista no sólo se ejecute, sino que tenga la calidad que la población merece.

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