Consideraciones sobre el desarrollo de la agricultura urbana en Cuba I

Dentro de la búsqueda de fórmulas nacionales para aumentar la oferta de alimentos y disminuir los efectos ambientales provocados por el paradigma productivo de la “revolución verde”, se desarrolla el movimiento de la agricultura urbana, basado en la producción de alimentos sobre bases orgánicas.

A principios del siglo XXI, el sector agroalimentario cubano se encuentra ante una gran disyuntiva. Debe producir para dar alimento a más de 11 millones de habitantes y, sin embargo, en el cumplimiento de esa misión enfrenta no pocas dificultades: sólo el 59% del fondo agrícola está cultivado; dentro del fondo cultivable se dedica una importante área para la exportación; además, en ese fondo predomina un alto índice de suelos degradados por el mal uso y la no rotación de cultivos, entre otras causas. El sector se encuentra asimismo enfrascado en la implementación de un conjunto de transformaciones, cuya base es la entrega de la tierra en usufructo gratuito e indefinido, lo que conlleva un lento y complejo proceso de ajuste y adecuación. Finalmente, todo este proceso se desarrolla enmarcado en restricciones económicas y financieras que limitan la capacidad de compra en el exterior, tanto de alimentos como de insumos para su producción.

 

Dentro de la búsqueda de fórmulas nacionales para aumentar la oferta de alimentos y disminuir los efectos ambientales provocados por el paradigma productivo de la “revolución verde”, se desarrolla el movimiento de la agricultura urbana, basado en la producción de alimentos sobre bases orgánicas.

ENFOQUE GLOBAL

Antecedentes, surgimiento y desarrollo

Durante la primera mitad de siglo XX, la agricultura urbana en Cuba estuvo dirigida a la producción de algunas hortalizas, fundamentalmente de hojas, en pequeña escala y producidas por una minoría de personas, así como a la cría de algunos animales domésticos en patios y pequeñas fincas, dirigidas al autoabastecimiento familiar y del vecindario.
A partir de los años sesenta se introduce en el país una nueva modalidad de producción hortícola, basada en una compleja tecnología constructiva y de manejo de los cultivos, como fueron los hidropónicos y zeopónicos, que requerían de una alta utilización de productos industriales y químicos. La especialización de estos sistemas y el vertiginoso desarrollo de grandes empresas, basadas en el desarrollo de una agricultura industrial durante el período de los años setenta y ochenta, dedicados a la producción, entre otros cultivos, de las hortalizas, acaparó la atención y expectativas del abastecimiento de productos hortícolas en las ciudades, relegándose a un segundo plano estas producciones a pequeña escala.
En medio de las dificultades internas que venía acumulando el modelo agrario en su funcionamiento, se produce la debacle del campo socialista a principios de los años noventa, lo que originó una crisis agroalimentaria. Hacia el interior, el modelo se caracterizó por la baja calidad de algunas producciones hortícolas, la ausencia de especies tradicionales, la ineficiencia del sistema de acopio estatal, lo que se traduce en que esta organización estatal no garantizaba la llegada a tiempo y con la calidad requerida de los alimentos a las ciudades, el déficit de transporte para el acopio y su ineficiencia operativa. Esta situación, unida a la percepción de la existencia de amplias posibilidades productivas en las propias ciudades, fueron los motivos para dar un impulso definitivo a la agricultura urbana en Cuba a principios de los noventa.
Las principales premisas que propiciaron el desarrollo de la agricultura urbana son:
– La alta demanda de los productos alimenticios que generan las grandes concentraciones poblacionales, muchos de los cuales, como las hortalizas y las frutas, son de fácil deterioro por la transportación a grandes distancias. Este hecho que encarece los costos de producción, ha constituido una de las principales premisas para el desarrollo de la producción de alimentos lo más cerca posible del consumidor.
– La producción de hortalizas, frutas, flores, condimentos y otros renglones, así como la crianza intensiva de animales exigen el empleo de abundante fuerza de trabajo, la que precisamente se encuentra en gran disponibilidad en pueblos y ciudades. El 75% de la población del país es urbana, constituyendo el campo la principal fuente que ha propiciado este incremento, por lo que de hecho, gran parte de la población en las ciudades cuenta con suficientes conocimientos empíricos para el manejo de los cultivos y la producción pecuaria.
– La excesiva concentración poblacional, así como el crecimiento periférico de las ciudades a partir de la migración desde el campo, ha generado innumerables espacios vacíos, que llegan a convertirse en verdaderos basureros y fuente de todo tipo de vectores, lo que además de no embellecer las ciudades, constituye una amenaza para la salud humana. Dedicar estas áreas a la producción de alimentos ha permitido eliminar en gran medida estos lugares.

PRINCIPIOS BÁSICOS

Todo el accionar de la agricultura urbana en Cuba se rige por un conjunto de principios, a partir de los cuales se definen los objetivos específicos y su estructura. Entre estos principios básicos se encuentran los siguientes:
– Distribución uniforme por todo el país.
– Correspondencia entre la producción planificada y el número de habitantes de cada lugar.
– Interrelación cultivo-animal con máxima utilización de las posibilidades para el incremento de ambos.
– Uso intensivo de la materia orgánica y los controles biológicos preservando la fertilidad de los suelos y sustratos.
– Utilizar cada área disponible para producir alimentos de forma intensiva con el fin de obtener altos rendimientos de los cultivos y animales.
– Integración multidisciplinaria e intensa aplicación de la ciencia y la técnica.
– Mantener un suministro de productos frescos y garantizar una producción balanceada de no menos de 300 gramos per cápita diarios de hortalizas y adecuado surtido fresco de fuentes de proteína animal.
– Máxima utilización de todo el potencial existente para producir alimentos, fundamentalmente la fuerza laboral y el uso de residuos o subproductos para la nutrición vegetal y animal.
Existen factores que facilitan el desarrollo de la agricultura urbana, como son:
– Estudios existentes sobre los espacios disponibles, previstos con otros fines inversionistas y no netamente agrícolas. Posteriormente los extensionistas en los Consejos Populares detallaron más estos espacios mapificándolos y desarrollando un proceso que se denominó “caracterización”, siendo ésta la base para el desarrollo. Hoy existe por municipio un registrador de las tierras, que controla y rige la aplicación de los decretos vigentes sobre el uso de la tierra, su entrega, su control, la adecuada explotación y conservación.
– La agricultura urbana es una fuente alta de ingresos, esto viene dado por el gran mercado que aún no está cubierto.
– El apoyo y reconocimiento oficial de las autoridades del país al trabajo que se desarrolla en la agricultura urbana y en especial a los productores, los cuales han logrado obtener producciones con altos rendimientos utilizando sólo recursos locales, como lo constituye la producción de hortalizas y vegetales, donde hoy se alcanzan rendimientos de más de 200 toneladas/hectárea al año.
– El alto nivel educacional existente en la población, facilita la rápida asimilación de técnicas y tecnologías nuevas y la labor de capacitación constituye la herramienta básica para el desarrollo de la agricultura urbana.
– Introducción de nuevas especies y variedades de cultivos, algunos desconocidos y otros olvidados, así como de razas de animales.
– El apoyo al desarrollo de iniciativas locales.

ESTRUCTURA ORGANIZATIVA

La agricultura urbana en el país cuenta con una estructura que está presente en todos los poblados y ciudades, dado por el impacto y desarrollo alcanzado en esta forma popular de producir alimentos y por el grado de urbanización de la población cubana que se expresa en la Tabla 1.

TABLA 1
URBANIZACIÓN EN LAS PROVINCIAS CUBANAS, AÑO 1999

Provincia

% población urbana

Pinar del Río

63,9

La Habana

78,4

Ciudad de La Habana

100,0

Matanzas

80,3

Villa Clara

77,5

Cienfuegos

80,7

Sancti Spíritus

69,7

Ciego de Ávila

74,6

Camaguey

75,0

Las Tunas

58,8

Holguín

59,0

Granma

57,6

Santiago de Cuba

70,2

Guantánamo

59,6

Fuente: Campanioni, Nelson y otros. “La agricultura urbana en Cuba” INIFAT. 2000.

En 1994 se crea el Grupo Nacional de Agricultura Urbana (GNAU) insertado en el Ministerio de la Agricultura e integrado por diversos funcionarios, especialistas y productores procedentes de distintos ministerios e instituciones. El grupo ejerce influencia hasta el nivel de base a través de los grupos provinciales y municipales. Estos grupos territoriales están responsabilizados con la organización, el desarrollo y el control de esta actividad en su territorio. Entre sus actividades está presente la estrecha coordinación entre todos los organismos y factores que, de una u otra forma, se encuentran relacionados con la producción, el procesamiento y la distribución de alimentos en el perímetro de cada municipio y provincia, en primer lugar con el Poder Popular.
En el Consejo Popular, la agricultura urbana se coordina a través de un representante o delegado de la agricultura. También se encuentran representadas numerosas actividades relacionadas, como son: la medicina veterinaria y la sanidad vegetal, entre otras. El escenario de acción a nivel del consejo popular contempla todas las unidades de producción en las distintas modalidades productivas. También coordina las actividades con las unidades técnicas y de servicio, como son: la clínica veterinaria, la tienda del agricultor, las casas de posturas y los laboratorios para la producción de bioplaguicidas, entre otras.
La coordinación entre todos los Consejos Populares que conforman un municipio se realiza a través de la Granja Urbana Municipal. Ésta cuenta con la infraestructura mínima necesaria para realizar las actividades de coordinación, así como de carácter técnico y de prestación de servicios, ya que tiene la posibilidad de agrupar a todos los recursos científicos y técnicos, así como a productores de las diferentes unidades de producción e instituciones afines de su territorio.

ESTRUCTURA POR TIPOS DE UNIDADES

La heterogeneidad de las condiciones a través de todo el país, junto a la diversidad de posibilidades en las que se puede obtener producción agropecuaria, ha permitido el despliegue de modalidades donde se desarrollan cultivos y animales de forma integrada. Las más extendidas en las condiciones de Cuba son: los organopónicos, los huertos intensivos, las parcelas y huertos populares, las fincas para el autoabastecimiento de centros de trabajo, las fincas suburbanas, los cultivos protegidos y la agricultura en el hogar. Seguidamente detallamos cada una de estas modalidades.

Organopónicos y huertos intensivos

Son las modalidades más destacadas en los últimos años en todo el país. La principal diferencia entre estos dos sistemas de producción radica en que los organopónicos se desarrollan en áreas con suelos infértiles o con serias limitaciones para su explotación, así como sobre superficies artificiales, en que los canteros están construidos por guarderas o paredes laterales de diferentes materiales, los cuales se rellenan con un sustrato conformado con materia orgánica y suelos, sobre el cual crecen los cultivos. Se clasifican según su tamaño: el grande, de una hectárea o más; los medianos o populares, de unos 500 metros cuadrados; y los pertenecientes a organismos, cuya producción se consume sobre todo en comedores obreros. Hasta el año 2001, en el país existían 3.500 organopónicos, de ellos 168 en la ciudad de La Habana, representando el 5% de todo el país. Las posibilidades de expansión de esta forma productiva son ilimitadas.
Los organopónicos cubanos podrían lograr rendimientos productivos de 20 kilogramos por metro cuadrado al año. Esto significa 200 toneladas por hectárea al año. No es una utopía.”El jardín de las hortalizas”, en Ciego de Ávila logró 26 kilogramos/metro cuadrado en 1995; y un organopónico de Baracoa alcanzó 44 kg./metro cuadrado ese mismo año.
A diferencia de los organopónicos populares, los de altos rendimientos reciben inversiones por parte del Estado; además, se diseñan espacios para su construcción y ajuste.
Por otro lado, el huerto intensivo se desarrolla en áreas cultivables, conformándose los canteros in situ, sin utilizar soportes o paredes laterales. La materia orgánica se aplica directamente al suelo durante el proceso de laboreo para la siembra. . A finales del año 2001 existían en el país 7.189 huertos intensivos en 3.953 hectáreas.

Parcelas y huertos populares

Es la modalidad más popularizada por el alto número de participantes. En este caso, regularmente el área que atiende un productor es pequeña y está sujeta a cuanto espacio útil potencialmente cultivable existe entre edificaciones y calles, o en viviendas situadas en solares con área disponible para la producción agropecuaria. Por lo general, las parcelas, los patios y los huertos populares situados en áreas periféricas de las ciudades alcanzan mayor superficie que los ubicados en el área central urbana.
La producción en parcelas, patios y huertos populares alcanza un nivel importante en el abastecimiento familiar y regional. De estas modalidades productivas, se encontraban en producción a finales del año 2001 a nivel nacional 512.014 parcelas y patios en un área de 13.906 hectáreas, los cuales aportaban una producción algo superior a la de los organopónicos y huertos intensivos en conjunto.
La utilización de estas tierras proporciona un gran apoyo a la alimentación de la población urbana, además del significado que tiene para el desarrollo de una cultura agrícola, así como para el ambiente urbanístico, ya que contribuye a la eliminación de vertederos urbanos con sus correspondientes secuelas de vectores y plagas. Asimismo, crea condiciones para el empleo del tiempo libre en una labor productiva y socialmente útil.

Fincas de autoabastecimiento de fábricas y empresas (autoconsumos)

La concentración de la producción industrial, de las direcciones administrativas y de innumerables entidades de la educación, la salud y los servicios en los principales núcleos de población, requiere del funcionamiento de miles de comedores obreros, cuyo abastecimiento necesita del suministro de considerables cantidades de productos del agro con adecuado surtido. Con el fin de darle solución a esta demanda dirigida a la alimentación de los trabajadores, un considerable número de centros laborales ha organizado la producción agropecuaria en áreas aledañas o cercanas a sus unidades, con lo que se evita competir con el abastecimiento a la población de las ciudades.
La magnitud de la producción agropecuaria de las fincas de autoabastecimiento de centros de trabajo (conocidas popularmente como autoconsumos), ha alcanzado un nivel que le permite figurar como una modalidad independiente dentro del contexto de la agricultura urbana, teniendo en cuenta las particularidades propias del sistema de producción y manejo de estas unidades agropecuarias.
Sólo en la capital del país funcionaban a finales de los años noventa más de 300 fincas de autoabastecimiento con un área de 5.368 hectáreas, las cuales obtienen cada año cantidades importantes de hortalizas, viandas, granos y frutas, así como carne, leche, pescado, huevos y condimentos.

Fincas suburbanas

Las fincas suburbanas integrales conforman el llamado cordón o anillo de las ciudades y su ubicación ha estado determinada por factores urbanísticos, ya que forman parte del entorno de la ciudad y, por tanto, de sus exigencias actuales de planeamiento y desarrollo. Sin pretender cubrir todas las necesidades alimentarias de la población, son unidades con un nivel de producción y de integración entre los distintos componentes de la producción agropecuaria superior a las parcelas o huertos populares, ya que su tamaño fluctúa entre 2 y 15 hectáreas.
El sistema de explotación y los objetivos de su producción reciben la influencia de las poblaciones cercanas desde el punto de vista de infraestructura, uso de residuales, productos a ofertar, comercialización de la producción, etc. Por ello, la tecnología de explotación agrícola a aplicar tiene que contemplar determinados requisitos, entre los que sobresale la explotación intensiva, la máxima utilización del área disponible, el uso racional del agua, así como la eliminación o reducción al mínimo del uso de agrotóxicos.
Han alcanzado un importante auge en todas las provincias en los últimos años, fundamentalmente en Ciudad de La Habana, Santa Clara, Sancti Spíritus, Camagüey y Santiago de Cuba. En Ciudad de La Habana se encuentran en producción más de 2.000 fincas suburbanas de campesinos y 285 en áreas estatales, las que agrupan en su conjunto 7.718 hectáreas con niveles de producción elevados.

Cultivos protegidos y agricultura del hogar

Estas dos modalidades se encuentran en su fase inicial de desarrollo. Los cultivos protegidos comprenden la utilización de “casas de tapado” de tecnología española, israelita y cubana, tanto para la obtención de productos agrícolas, como de posturas para la siembra, desarrollándose en las mismas los ajustes tecnológicos necesarios para su optimización en las condiciones de Cuba. Esta tecnología permite el cultivo de hortalizas durante todo el año, especialmente durante los meses más cálidos y de sol intenso.
La agricultura del hogar comprende la utilización de las más variadas posibilidades productivas, que van desde el cultivo en recipientes con sustratos y soluciones hasta el uso de cultivos en canteros reducidos, balcones, techos, etc., utilizando sustratos mínimos. Cuenta con su tecnología de explotación y formas de organización propias.

Grupo de apoyo

Lo conforman las casas de posturas, los consultorios agrícolas y los centros de producción de materia orgánica.
Las casas de posturas apoyan a la agricultura urbana en el suministro de posturas para garantizar su producción. El Estado las subsidia para que no se incremente el precio de las semillas. En la ciudad de La Habana existían en el año 2000, 70 casas de posturas.
Los consultorios agrícolas nacen con este nombre y posteriormente se transforman en la tienda del agricultor, la que realiza la venta y distribución de herramientas y equipos, semillas para apoyar la actividad y cuenta con un agrónomo para el asesoramiento o consulta. El servicio es cobrado por esta entidad.
Los centros de producción de materia orgánica compran la materia prima, la transforman y la venden a las unidades de producción urbana.

ESTRUCTURA PRODUCTIVA

La agricultura urbana posee en la actualidad 26 subprogramas que abarcan temas específicos como la producción de hortalizas, plantas medicinales, condimentos, granos, frutas y crianzas de animales, que se desarrollan a través de todo el país (ver Tabla 2).
Los resultados para algunos de estos subprogramas se analizan a continuación.

Hortícola

Durante los últimos años el subprograma hortícola ha experimentado un crecimiento sostenido, tanto en el nivel de producción alcanzado como en el rendimiento obtenido (ver Tabla 3).
En la Tabla 3 se aprecia como en siete años la producción hortícola nacional se incrementa en 2.340.180 toneladas, siendo la base de esta dinámica significativa el incremento de los rendimientos en 24,3 kilogramos por metro cuadrado. Por esta vía se obtiene aproximadamente el 50% de las hortalizas producidas nacionalmente.

TABLA 2

SUBPROGRAMAS DE LA AGRICULTURA URBANA EN CUBA

1

Control y conservación de la tierra

2

Materia orgánica

3

Semillas

4

Riego y drenaje

5

Hortalizas y condimentos frescos

6

Plantas medicinales y condimentos secos

7

Plantas ornamentales y flores

8

Frutales

9

Cultivos protegidos

10

Arroz popular

11

Forestales, café y cacao

12

Plátano popular

13

Raíces y tubérculos tropicales

14

Oleaginosas

15

Frijoles

16

Alimento animal

17

Acuicultura

18

Avícola

19

Cunicultura

20

Ovino-caprino

21

Porcino

22

Vacuno

23

Acuicultura

24

Comercialización

25

Pequeña agroindustria

26

Ciencia, tecnología, capacitación y medio ambiente

Fuente: Campanioni, Nelson y otros. “La agricultura urbana en Cuba. INIFAT”. MINAGRI.2000.Cuba.

TABLA 3

PRODUCCIÓN NACIONAL DE HORTALIZAS Y CONDIMENTOS FRESCOS. RENDIMIENTO PROMEDIO (EN ORGANOPÓNICOS).

Años

Producción

(toneladas)

Rendimientos

(kg./metro cuadrado)

1994

20.000

1,5

1995

30.000

2,0

1996

50.000

3,0

1997

150.000

8,5

1998

480.000

13,0

1999

876.000

22,5

2000

1.680.845

25,0

2001

2.360.180

25,8

Fuente: Urban Agriculture Magazine. Vol.1 No. 1 July 2001. MINAGRI. Grupo Nacional de Agricultura Urbana. VII Encuentro Nacional de Agricultura Urbana. Informe Central. Enero-Febrero 2002

La producción alcanzada durante el año 2001 en organopónicos y huertos intensivos permitió una oferta a la población de 576 gramos per cápita de hortalizas frescas.
Teniendo en cuenta el avance alcanzado por territorios, esta cifra logra niveles importantes en Cienfuegos, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus y La Habana. Este subprograma ha sido el laboratorio donde se han experimentado, comprobado y consolidado los principios, objetivos y lineamientos perspectivos del desarrollo de la agricultura urbana en Cuba.
Visto por provincias, los mayores niveles de producción de hortalizas se localizan en: Holguín, Pinar del Río, Cienfuegos y La Habana con el 7,7% del total. Muy cercanos se encuentran Camagüey y Sancti Spíritus con el 7,6% del total. En términos de producción per cápita, las primeras provincias son: Cienfuegos con 1.259 gramos diarios, Ciego de Ávila con 1.144 gramos diarios, Sancti Spíritus con 1.063 gramos diarios y Las Tunas con 834 gramos diarios (ver Tabla 4).

TABLA 4
PRODUCCIÓN NACIONAL DE HORTALIZAS POR PROVINCIAS EN LA AGRICULTURA URBANA, AÑO 2001

     

Producción

Provincias

Población (hab.)

Área (ha.)

Miles de t

gramos/día/hab.

Pinar del Río

737.342

1.379,7

183,2

681

La Habana

707.764

1.554,4

182,3

706

Ciudad Habana

2.186.632

1.261,5

136,6

171

Matanzas

661.901

2.229,7

145,7

603

Villa Clara

836.322

1.121,9

168,2

551

Cienfuegos

396.691

1.187,1

182,3

1.259

Sancti Spíritus

462.320

1.379,8

179,4

1.063

Ciego de Ávila

410.701

1.156,8

171,5

1.144

Camagüey

789.883

638.1

181,7

631

Las Tunas

530.328

1.285,1

161,4

834

Holguín

1.032.670

1 572.6

184,4

489

Granma

832.644

1.091,5

164,7

542

Santiago de Cuba

1.037.690

1.577,6

157,2

415

Guantánamo

514.121

1.051,0

145,6

776

Isla de la Juventud

80.091

104,9

15,1

520

Total

11.217.100

18. 591,7

2.360,1

576

Fuente: MINAGRI. Grupo Nacional de Agricultura Urbana. VII Encuentro Nacional de Agricultura Urbana y XV Encuentro nacional de organopónicos y huertos intensivos. Informe Central. Enero-Febrero 2002.

Arroz popular

Este subprograma ha alcanzado en los últimos años un significativo avance en todos los territorios del país, llegándose a producir por esta vía en el año 2001, en pequeñas áreas atendidas (93.474 hectáreas) con los recursos de cada territorio y con un rendimiento superior al alcanzado en las empresas arroceras del país, 195.349 toneladas

Plantas medicinales y condimentos secos

Constituye un subprograma de reciente inclusión dentro de la agricultura urbana. Sin embargo, tanto las plantas de condimento como las medicinales, han tenido por la vía de organopónicos y huertos intensivos un subprograma independiente, por lo que las mismas cuentan con mayor o menor extensión en los distintos territorios, cada uno de los cuales desarrolla planes definidos. En algunos casos se comercializa parte de las producciones en dependencias del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) para su procesamiento como medicina verde, que se expende a la población a través de la red de farmacias. El resto es vendido seco o verde para el consumo doméstico. A nivel nacional se produjo en el año 2001, 2.239 toneladas de plantas medicinales y condimentos secos
La finalidad de los condimentos secos consiste en su uso en la cocina cubana. Debido al nivel de superproducción de algunas especies, se ha requerido desarrollar su secado y procesamiento. El consumo de condimentos en Cuba ha llegado a alcanzar 120 gramos per cápita anuales. Para formar hábitos de consumo de muchas de estas plantas condimenticias en la población, se ha realizado una intensa labor educativa y divulgativa sobre su conservación, procesamiento y modo de empleo en el hogar.

Plantas ornamentales y flores

Entre los cultivos, se trata de un subprograma en desarrollo. En la mayoría de los territorios existen sólo algunas unidades dedicadas a la producción de flores. Este programa ha alcanzado mayor masividad en las provincias habaneras y en otras como Camagüey y Ciego de Ávila, que se propone en su etapa inicial la producción de cinco docenas de flores per cápita al año.

Frutales

A pesar de haberse incluido recientemente como subprograma de producción de la agricultura urbana, ha sido tradicional la siembra, cuidado y explotación de árboles con distintas finalidades, así como de café, en perímetros urbanos. La práctica ha demostrado el alto potencial productivo que en la actualidad caracteriza este subprograma, fundamentalmente en lo concerniente al mango, el aguacate y los cítricos. El desarrollo actual prevé un amplio programa de viveros y producción de injertos, con vistas a acelerar la producción de éstos y otros frutos. A través de este subprograma se produjo en el país en el año 2001, 509.146 toneladas de frutales.

Avícola

Entre los subprogramas de producción animal, éste ha alcanzado el mayor desarrollo, fundamentalmente en la crianza de gallinas y patos. Para el desarrollo de las primeras se ha puesto en práctica un plan mediante el cual se le asigna al productor un pie de cría de 10 hembras y un macho de las llamadas gallinas semirrústicas, las cuales se obtienen mediante el cruce de aves criollas con razas de mayor potencial productivo (con un doble propósito: la producción de carne y huevos) y son resistentes a las adversidades del ambiente, como es el caso de la especie Rhode Island Red.
También se ha alcanzado algún desarrollo en la crianza de patos. Esta ave es menos exigente en lo referente a las condiciones de las instalaciones, a la alimentación y son más resistentes a algunas enfermedades. Además de las citadas especies, se producen gansos, pavos y guineos en pequeña escala

Porcino

El desarrollo de este subprograma tiene particularidades especiales, porque la crianza de cerdos en perímetros urbanos requiere de una serie de exigencias sanitarias. Por tal motivo, el desarrollo del mismo tiene su ejecución fundamentalmente en áreas suburbanas, cumpliendo un grupo de condiciones definidas por el Instituto de Medicina Veterinaria.
Para la crianza de cerdos, el productor puede establecer un convenio ventajoso con el grupo de producción porcina. A través de éste, el productor adquiere animales de 12 a 20 kg. de peso a precios módicos, además de una parte del alimento necesario para la ceba. Después de 4 a 5 meses, cuando el cerdo adquiere 90 kg. o más, el Estado le compra al productor la carne comprometida al precio oficial y el excedente del compromiso se le paga a precio diferenciado.

Materia orgánica

Los lineamientos de la agricultura urbana abarca, entre otros, aplicar sistemáticamente la materia orgánica mediante el uso de todas las alternativas locales y el desarrollo de programas territoriales que aseguren ese importante insumo. Este subprograma se ocupa de la organización, fomento y desarrollo de toda la actividad y de asegurar su acopio, procesamiento, conservación y distribución.
La coordinación se realiza por el grupo nacional de agricultura urbana y los centros de referencia de abonos orgánicos, así como por los centros provinciales y municipales de abonos orgánicos. Estos últimos tienen la responsabilidad de ubicar a las pequeñas unidades en las fuentes de materia orgánica para acercarlo al consumidor directo. Esta actividad se caracteriza por una mayor utilización de los estiércoles y la cachaza y un todavía insuficiente procesamiento de los residuos urbanos para convertirlos en abonos orgánicos.

Semillas

Su objetivo central es el abastecimiento territorial de semillas, sin el cual no podrá existir ni estabilidad ni sostenibilidad de la producción. Está organizado en una red de fincas provinciales de semillas. En el caso de algunos cultivos, cuyas semillas son de fácil producción, se produce en las unidades una cantidad de éstas que garantice realizar un nuevo ciclo productivo. De esta forma, se produce en la actualidad el 100% de las semillas en las granjas urbanas.

Alimento animal

Contempla el uso de los residuos de las viviendas y de los restos de otras cosechas. Para la producción de alimentos tiene en cuenta el tipo y el número de animales a sostener. Se realiza sobre la base del cultivo de granos, tubérculos, raíces y caña de azúcar. En estos momentos se producen alimentos para los animales en todas las granjas urbanas.

Ciencia, tecnología y enseñanza

Sería imposible desarrollar una agricultura urbana si no se ejecuta un programa de capacitación a los productores. En las condiciones de Cuba esto se facilita gracias al sistema de extensión, en el cual participan con carácter nacional y territorial los centros de investigación científica, los productores más avanzados y otros organismos seleccionados. La actividad de extensión centra su atención en las condiciones imperantes en cada lugar en lo referente a la introducción de las nuevas tecnologías y capacita a los productores en los fundamentos de las tecnologías a perfeccionar.

Otros subprogramas

Los restantes subprogramas (cunícola, ovino-caprino, apícola, acuícola, plátano popular, forestales y café, raíces y tubérculos tropicales, oleaginosas, riego y drenaje, pequeña agroindustria y uso de la tierra) son de reciente inclusión, encontrándose en pleno desarrollo en la mayoría de los territorios. Sin embargo, algunas provincias han alcanzado cierto desarrollo, como es el caso de la crianza cunícola en el occidente del país.
Como consecuencia del avance en la mayoría de los subprogramas, ha crecido el peso de la agricultura urbana en el total de la producción agropecuaria nacional (ver Tabla 5).
Los avances más notorios se ubican en el cultivo del arroz y los vegetales, aunque también se aprecian progresos importantes en la producción de frutas no cítricas.

TABLA 5
PESO DE LA AGRICULTURA URBANA EN LA PRODUCCIÓN TOTAL, AÑO 2000.

Productos

Por ciento

Arroz

50,0

Vegetales

70,0

Frutas no cítricas

39,0

Tubérculos

13,0

Huevos

6,0

Fuente: Urban Agriculture in Havana. (Cuba) Food production in the Community by the community and for the Community. Urban agriculture magazine. July 2001.Vol.1 No.1 Versión electrónica.

Notas
1. Utilizaba el mineral llamado zeolita como principal fertilizante. Ver Campanioni, Nelson y otros. “La agricultura urbana en Cuba” INIFAT. 2000.
2. La propia naturaleza de esos vegetales hacía que la transportación y acopio fueran los eslabones más débiles de una larga cadena de producción-acopio-transportación-acopio-puntos de venta-consumidor, llegando solamente a los hogares alrededor del 50-60% de lo producido y, en la mayoría de los casos, en condiciones de mala calidad.
3. MINAGRI. Grupo Nacional de Agricultura Urbana. VII Encuentro Nacional de Agricultura Urbana y XV Encuentro Nacional de Organopónicos y Huertos intensivos. Informe Central. Enero-Febrero 2002. Además, ver Rodríguez Castellón, Santiago. “La agricultura urbana como fuente de alimentación en Cuba”. En Semanario Negocios en Cuba. 1-5 de Octubre 1999. Prensa Latina. Cuba.
4. Periódico Granma. 5 Febrero 2001.
5. Peña, Elizabeth. Cachaza como sustrato en organopónicos. II Encuentro Nacional de Agricultura Orgánica. 1995. Instituto de Ciencia Animal. La Habana. Cuba.
6. MINAGRI. Grupo Nacional de Agricultura Urbana. . VII Encuentro Nacional de Agricultura Urbana. Informe Central. Enero-Febrero 2002.
7. Campanioni, Nelson y otros. “La agricultura urbana en Cuba”. INIFAT. MINAGRI. 2000. MINAGRI. Grupo Nacional de Agricultura Urbana. VII Encuentro Nacional de Agricultura Urbana. Informe Central. Enero Febrero 2002
8. Ojeda Yanes. Impacto económico social del extensionismo agropecuario en la agricultura urbana. XI Forum de Ciencia y Técnica.1997.INIFAT. Ciudad de La Habana.
9. Campanioni, Nelson y otros. “La agricultura urbana en Cuba”. INIFAT. MINAGRI. 2000
10. Ibidem, p. 5
11. Ibidem, p. 10
12. Carrión, Miriam. “Agricultura del Hogar en la Agricultura Urbana y el Desarrollo Sostenible”. MINAGRI-FIDA-CLARA, pp. 58-72
13. Conferencia impartida por el ingeniero Oscar Gómez de la ONG “Naturaleza y Medio Ambiente: Antonio Núñez Jiménez de Cuba en la Universidad Autónoma de México (UAM). 20 de Junio 2001.
14. MINAGRI Comisión nacional de organopónicos y huertos intensivos. Grupo Nacional de Agricultura Urbana. VII Encuentro Nacional de Agricultura Urbana. Informe Central. Enero Febrero 2002.
15. MINAGRI. Grupo Nacional de Agricultura Urbana. Departamento de Estadísticas. Informe por programas.2002
16. Ibídem Pág. 3
17. Figueroa, Vilda y J. Lama. Manual para la conservación de alimentos en el hogar. Proyecto comunitario Conservación de alimentos. Ciudad de La Habana. 2000, p. 46
18. Ibídem. Pág.4
19. Campanioni, Nelson y otros “La agricultura urbana en Cuba”. MINAGRI-FIDA-CLARA, p. 9
20. GNAU. Lineamientos para los subprogramas de la agricultura urbana. Grupo Nacional de agricultura urbana. MINGARI. Ciudad Habana, p. 36.

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