Cuba: Consideraciones sobre las formas de producción cooperativa en el sector campesino

A propósito del Día de los trabajadores rescatamos una de nuestras publicaciones sobre el cooperativismo en Cuba.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

El cooperativismo ha sido una de las formas de organización del trabajo agrícola en Cuba.

Aspectos generales sobre las formas de producción cooperativa

La formación y desarrollo de las cooperativas, como forma de organización del trabajo y de la propiedad sobre los medios de producción, constituye un elemento de relevante importancia. La cooperación es un elemento esencial del desarrollo económico de la sociedad por cuanto ella constituye una nueva fuerza productiva del trabajo, al mismo tiempo que se desarrollan nuevas relaciones de producción.

 La cooperación, considerada en el sentido amplio de la palabra, abarca las diversas agrupaciones de pequeños productores y obreros en general; de consumo, suministro y venta, etc. Desde este punto de vista se puede decir que la cooperación tiene sus raíces en el sistema capitalista de producción, pues surge aquí como forma de agrupaciones de obreros para defenderse de la explotación a la que se ven sometidos y que se recrudece con la aparición de los intermediarios que venden la mercancía a través de la red del comercio al por mayor y al por menor.

Las cooperativas representan un tipo casi universal de organización que existe en la generalidad de los países, con el fin de autodefensa, obtención de créditos de producción agrícola industrial, comercial, seguros y asistencia sanitaria.

A pesar de que el proceso de creación de cooperativas de producción ha desarrollado una gran variedad de formas en los distintos países, todas pueden reducirse a tres tipos fundamentales: las de primer tipo constituyen las formas más simples de cooperación productiva en la que solamente se socializa el trabajo en forma de brigada y grupos de ayuda mutua; permaneciendo como propiedad privada la tierra y demás medios de producción. Estas brigadas y grupos de ayuda mutua se organizan con la finalidad de enfrentar en las haciendas individuales aquellas tareas y labores más importantes en forma colectiva, tales como la labranza de la tierra, la siembra, la fertilización, así como la utilización de la maquinaria.

Un segundo tipo de cooperativas de producción es aquella en que además de la socialización del trabajo se socializa también la tierra, pero aún quedan como propiedad privada determinados medios de producción o se practica el pago de renta por el usufructo colectivo de la tierra, es decir, aquí la distribución de los beneficios se realiza de acuerdo al trabajo y a los medios aportados por los integrantes de las cooperativas.

Las cooperativas del tercer tipo ya representan la forma superior de estas, aquí está socializado el trabajo, la tierra y demás medios de producción y la distribución de los beneficios se realiza únicamente de acuerdo al trabajo efectuado. Este tipo de cooperativa es semejante a la cooperativa agrícola de la ex Unión Soviética (koljoz), pero se diferencia de esta última en que la tierra que utiliza para su economía no es propiedad de todo el pueblo, sino de los cooperativistas. Es importante destacar que en las cooperativas del segundo y tercer tipo se mantienen las economías personales complementarias de los miembros de las cooperativas como forma de combinar los intereses sociales con los intereses individuales de su miembros y ésta representa, de acuerdo a la experiencia de los países ex socialistas, una cuestión de suma importancia para el desarrollo de la producción socialista en el campo.

La existencia con carácter de obligatoriedad de una determinada parcela de tierra próxima a la vivienda de cada miembro de la cooperativa se contempla en los estatutos de las cooperativas agrícolas de producción como forma de garantizar cierta correlación entre el desarrollo de la hacienda colectiva con la individual y ésta desempeña un importante papel económico en la solución de las necesidades de consumo de los miembros de la cooperativa.

En el sistema socialista, a diferencia del capitalismo los pequeños agricultores se unen con la finalidad de aprovechar al máximo las tierras, la aplicación de los adelantos de la ciencia y la técnica así como elevar la productividad del trabajo.

Desarrollo mundial del proceso cooperativo agrícola

El alemán Friedrich Wilhem Raiffeisen fue el creador de la cooperación agrícola moderna. En Alemania tomó auge, pero en 1918 el movimiento cooperativo fue perseguido por el gobierno para favorecer la empresa privada, y en 1933, por presión de los comerciantes nazis, el gobierno hitleriano puso las cooperativas bajo su control.
El movimiento cooperativo actual se inició en Europa como resultado de la revolución industrial. Durante 1844 en Inglaterra se organizaron los trabajadores textiles con el objetivo de modificar las condiciones existentes.

Avanzó en un movimiento nacional e internacional, por lo que en 1895 se fundó la Alianza Cooperativa Internacional que funciona en Londres y la integran más de 50 países.

En 1859 existían en Inglaterra 1.065 cooperativas de consumo con unos nueve millones de socios. El movimiento se extendió a Escocia, Irlanda. Hacia 1855 arraiga también en Francia.

En 1933 un tercio de la población de Austria era socio de cooperativas. El cooperativismo se extendió por todos los países de Europa.

En España el movimiento tomó auge, especialmente en Cataluña. También se practicó en Australia. En América, Canadá, Estados Unidos, México, Argentina, Chile y Brasil se han organizado también cooperativas.

De los movimientos cooperativos en América Latina, el más significativo es el mexicano. Tomó carácter de ideología, se creó un partido cooperativista y se aspiraba a una república cooperativa. Las primeras cooperativas eran de consumo, producción y crédito. A nivel de gobierno se crearon órganos administrativos especializados o con funciones específicas para la cooperación.

En México existen muchas formas de cooperación e integración que son variadas, por la forma, dispersas en el territorio e inconexas como organización, no obstante, para emprender una política de fomento cooperativo hay que tomarlas en cuenta.

El proceso de creación y desarrollo de las formas cooperativas de producción se fueron extendiendo por todo el mundo. En los EE.UU. alcanza su mayor impulso en los centros rurales después de la Primera Guerra Mundial. Sus principales objetivos eran el de aumentar los ingresos de los campesinos y llevarlos a un nivel de vida más elevado.

Tanto el gobierno norteamericano como el público en general han llegado a reconocer que el movimiento cooperativo de los EE.UU. constituye una gran y eficiente escuela de formación de ciudadanos.

El movimiento cooperativo en Argentina se inició en 1905 con la fundación de las cooperativas “El hogar obrero”, desde ese momento las ideas y prácticas se difundieron por todo el país, en el campo surgieron las primeras cooperativas agrícolas.

En 1902 surge el movimiento cooperativo en Perú, promulgándose la Ley de las Cooperativas. En ella se cultivó de forma rudimentaria la cooperativización en el trabajo, en el uso de los medios de producción y en la forma de agenciarse la ganancia. Trabajan con deficiencia las técnicas de cooperativa, la distribución en proporción de cada socio en el colectivo; proceden a resolver problemas económicos mediante la colaboración, pero sufren la autoridad de los jefes de las comunidades.

Casi todos los países de América han creado departamentos de cooperativización independientemente del comportamiento de la agricultura.

La extinta Unión Soviética fue el país que por primera vez en la historia llevó a cabo la cooperativización productiva de los campesinos basado en el plan cooperativo de Lenin. La reestructuración de la economía rural se llevó a cabo a través del desarrollo de las relaciones cooperativas, dándose inicio a una etapa cualitativamente nueva en la solución de los problemas de la agricultura en proporciones mundiales, surgió el koljos (gran hacienda mecanizada con especialistas de calificación).

En 1952 comenzó la primera formación de cooperativas agrícolas en Alemania, al igual que en los demás países occidentales se desarrollaron diferentes tipos de trabajo cooperativo, teniendo en cuenta los intereses de los campesinos y la múltiples condiciones concretas, bajo las cuales se consumó la unión cooperativa voluntaria.

En Checoslovaquia, desde la segunda mitad del siglo XIX, los campesinos comenzaron a agruparse, ya que la productividad del trabajo individual agrícola era incomparablemente inferior a las grandes granjas y latifundios capitalistas, no pudiendo competir en el mercado con la gran producción capitalista. Después de la liberación, el gobierno viabilizó la idea del cooperativismo unificado.

Las cooperativas socialistas estaban encaminadas a elevar constantemente el nivel de vida material y cultural de los miembros del pueblo. Las cooperativas son escuelas de la sociedad.

La experiencia de los países ex socialistas en la transformación de la agricultura demuestra la importancia que para lograr la cooperativización tiene la participación del Estado. Los mismos prestaron ayuda a las cooperativas de producción a través de la concesión de recursos financieros, semillas, etc, lo que tiene por finalidad lograr el fortalecimiento de las formas colectivas de producción, que obtuvieron éxitos en la gestión, demostrando que la producción en gran escala tiene ventajas para los productores que no pueden obtener con una pequeña producción individual.

Dinamarca tiene reputación de poseer la cooperación agrícola mejor organizada y extendida de los países capitalistas. Son cooperativas de producción y ventas de productos agropecuarios, se organizan por especialidades ramales que después se constituyen en federaciones nacionales para la exportación. La más antigua radica en los productos lácteos. Se encuentran -ubicadas en las actividades de carne procesada, de huevos, etc.

Existen cooperativas de servicios que suministran los insumos a las cooperativas de producción. Como resultado de las tendencias del desarrollo del progreso económico predomina la concentración y la centralización de la producción agropecuaria, aunque según investigaciones realizadas por expertos se debe tener en cuenta que el incremento sucesivo del tamaño de la explotaciones agropecuarias choca con límites.

La gran producción con respecto a la pequeña producción aporta mayores ingresos por trabajadores, menores costos de producción y una más alta productividad del trabajo.
Según estudios realizados en la agricultura danesa revelan que ante cierto crecimiento del tamaño de la explotación agrícola se reducen los costos y se elevan los beneficios por hectáreas.

Tamaño y situación económica de las granjas danesas

Tamaño

Menos de 

Costos totales*

/ha 

Beneficio neto*

/ha 

 Producción por 

c/hectáreas 100

 10 ha.    1.512   166  111
 10-20  1.081  172  116
 20-30  973   171  118
30-50 893  163 118
50-100 816  153 119

*En coronas danesas

Fuente: Las formas de organización de la producción cooperativa. Vías de elevación. Trabajo de Diploma. 1995. Facultad de Economía. Universidad de La Habana.

Como se aprecia en la tabla anterior, los costos más bajos corresponden a las granjas de 50-100 hectáreas de tamaño, pero con menores beneficios por hectáreas, aunque en los tres indicadores que se muestran las granjas de 20-30 hectáreas tienen una situación económica mejor.

El movimiento cooperativo campesino como forma de organización social de la producción agrícola en Cuba

Inicialmente se concibe la formación de cooperativas cañeras no como la suma de las tierras individuales sino con las grandes extensiones de tierras que eran propiedad de los latifundios y que la revolución entregó a los obreros en usufructos colectivos. Estas desarrollaron la producción con ajuste a los planes de producción del Estado, que a la vez les otorga el crédito necesario para la producción de las siembras, así como para el fomento de nuevos cultivos y la cría ganadera y avícola.

Las relaciones agrarias específicas que se formaron en Cuba revolucionaria consideraron toda una serie de particularidades esenciales de las transformaciones revolucionarias en la agricultura cubana, en comparación con las transformaciones agrarias que tuvieron lugar en otros países socialistas.
La particularidad principal reside en que la mayor parte de la tierra expropiada no se dividió en parcelas entre los campesinos y obreros agrícolas, sino que fue empleada con el fin de organizar grandes cooperativas azucareras, las cuales se transformaron posteriormente en empresas estatales.

Las grandes extensiones de tierras nacionalizadas por el Estado fueron convertidas en empresas estatales agropecuarias.
En los primeros quince años de desarrollo agrario, se le dedicó la atención fundamental a la empresa agrícola estatal, pues se entendía que el sector agropecuario en definitiva, se desarrollaría a la larga a través de esta forma; no se concebía a la cooperación, como la vía de integración voluntaria de los campesinos propietarios individuales, como una forma de socializar esta producción, y por lo tanto no se veía como una vía socialista de desarrollo. El comandante en jefe Fidel Castro Ruz planteaba: que era justo reconocer esto, pero que en el fondo era sin dudas un planteamiento revolucionario; y al respecto apuntaba en el VI Pleno de la ANAP, celebrado en 1982:

“Había dos ideas, digamos, la predilección por la empresa del Estado, tenía predilección por la empresa del Estado, tenía predilección por la empresa estatal, y al mismo tiempo por un respeto casi sagrado a la tradición individualista de los campesinos. Y decíamos: seguramente los campesinos no van a tener interés en organizarse en cooperativas. Yo diría que subestimaba el nivel de conciencia de nuestros campesinos, sobrestimaba su individualismo, y al propio tiempo los respetaba demasiado para pensar violentar sus deseos o sus sentimientos en lo más mínimo. Si había subestimación del nivel de conciencia, había profundo respeto, como el que hemos sentido siempre por los campesinos”.

Este proceso inicialmente se concibió como la posibilidad de ir creando en el campo diferentes planes que se conocían como comunidades, en las cuales las condiciones de vida de los campesinos mejoraban extraordinariamente a través de la construcción en ellas de viviendas confortables, escuelas, hospitales, etc., pero esto requería enormes recursos, cuantiosas inversiones, y tal vez un número de años prolongados antes de que la tierra de los pequeños propietarios privados pasara a formas superiores de producción. Por otra parte, se hacía prácticamente imposible en medio de una multiplicidad de parcelas aplicar correctamente los adelantos científicos técnicos a la agricultura. Podría decirse que aproximadamente más de un 20 por ciento de la tierra en manos de los campesinos privados se encontraba estancada; la posibilidad de aplicar técnicas superiores no existía en aquellas condiciones.

Todos estos elementos llevaron al gobierno cubano a meditar sobre la creación de las verdaderas cooperativas; no las que se habían querido instaurar en los primeros años con los obreros agrícolas, sino las verdaderas cooperativas, las cooperativas históricas, las que se forman con la unión de la tierra de los pequeños agricultores, para de esa forma garantizar que el 20 o el 25 por ciento de la tierra que les quedaba a los campesinos, objetivamente se integrara a la socialización de la producción a través de la vía más correcta y realista posible y conformar así las dos vías socialistas: la empresa estatal y la cooperativa agropecuaria.

Primeras formas de producción cooperativa en el campo

A partir del triunfo de la revolución de 1959 y con la creación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), surgieron diversos tipos de cooperación simple e intermedia que sirvieron como procesos de transición hacia las formas superiores de cooperativismo agrícola.

Asociaciones campesinas

Representan la unión voluntaria de campesinos privados, estimulada por la ANAP. Al inicio, su fin era, en lo fundamental, político como medio de promoción y difusión de las nuevas formas de trabajo; además de concebirse como una primera aproximación del campesinado hacia un tipo de propiedad distinta a la privada. Sus relaciones con el Estado se limitaban a la discusión de planes de producción y acopio, distribución de créditos; más adelante, las de compra y venta de productos agrícolas. También se daban casos en que la asociación asumía funciones colectivas en la adquisición de medios de producción para uso común. De esta manera aparecían los primeros elementos de propiedad colectiva.

En los primeros años del ascenso cooperativo, este tipo de organización alcanzó la cifra de 3.463, pero a medida que maduraba el proceso se transformaron en formas más complejas.

A finales de los años ochenta su estructura radicaba en la agrupación de varias familias de pequeños agricultores organizados territorialmente. Su organismo de base es la ANAP, y como tales participan en la confección de los planes anuales de producción, siembra y acopio. Desempeñan un importante papel en la tramitación de créditos que otorga el Banco Nacional a cada socio. Al mismo tiempo son agentes de apoyo y difusión de programas educacionales, culturales y sociales.

Agrupan básicamente campesinos que han incorporado sus tierras a planes estatales, pero que aún viven de manera aislada, trabajando sus parcelas de autoconsumo.

Sociedades agropecuarias (SA)

Se formaron sobre la base de grupos de familias que por su voluntad han decidido unir las tierras, los equipos, los animales de labor, etc, transformando sus pequeñas propiedades individuales en una propiedad colectiva, donde el trabajo se efectúa por normas que ellos mismos han establecido y los ingresos se reparten proporcionalmente al trabajo realizado por cada miembro de la agrupación.

Luego de un impulso inicial en que se expandieron – de 229 en 1962 a 345 en 1963 -, fueron reduciéndose a partir de 1964 que cerró con 270; en 1967 quedaron 126 y ya en 1971 solo 41. En realidad la SA nunca fueron significativas en socios ni en áreas; tampoco constituyó un movimiento político y económico fuerte ni masivo (1).

Brigadas de ayuda mutua

Estas constituyen otra forma de cooperación elemental entre los campesinos. Su labor consistía en lograr el óptimo aprovechamiento de la fuerza de trabajo, así como de la formación política de sus miembros. Realizaron actividades en común durante el cultivo y la cosecha, con el objetivo de promover el trabajo cooperativo y voluntario de los integrantes. Estaban formadas con campesinos que habitaban en la misma zona, como promedio las integraban 10 ó 12 miembros.

Brigadas FMC-ANAP

Estaban integradas, en lo fundamental, por esposas e hijas de campesinos, se crearon como una forma de ayuda mutua, auxiliar para la ejecución de importantes labores agrícolas: recogida de tabaco, café, frutos, hortalizas y otras. La significación de este tipo de organización no sólo se manifestó por el aporte de mano de obra para la agricultura, sino de manera sustancial por la incorporación de la mujer campesina a la vida político-social del país.

Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS)

Esta forma de organización cooperativa fue un elemento fundamental en la promoción de formas superiores de producción. Representan una forma intermedia entre las Asociaciones Campesinas y las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA). Constituyen una entidad económica que tiene personalidad jurídica y responsabilidad limitada a su patrimonio. Esta cooperativa crea un fondo colectivo con el aporte, en forma y cuantía, que acuerden sus integrantes.

Los fines de las CCS son:

– planificar, contratar recibir y utilizar en forma organizada los recursos materiales y la asistencia técnica que el Estado les proporciona para lograr mayor eficiencia en los resultados y contribuir a elevar el nivel económico y social de sus integrantes;

– fomentar la ayuda mutua y otras formas de cooperación entre los agricultores y sus familiares.(2)

En el plano político, las CCS significan una forma de tránsito hacia las CPA, pues las actividades colectivas y la relación con el Estado son factores de motivación para convertirse en organizaciones más desarrolladas.

La concepción sobre la socialización cooperativa de la economía campesina a partir de 1974 representó un cambio en la política agraria con respecto al período 1967-1974.

El Primer Congreso del PCC en 1975, y el V Congreso de la ANAP en 1977 aprobaron la vía cooperativa como modelo preferente de transformación económico-social del campesinado.

El diseño de la estrategia de desarrollo económico y social del país para finales de los años sesenta y ochenta promovía la industrialización desplegada que demandaba la cooperativización como componente del ajuste estructural y de eficiencia de las proporciones existentes hasta aquel momento entre la industria y la agricultura.

La falta de experiencia y cultura sobre el cooperativismo era un gran obstáculo que debía superarse en la práctica. Durante el capitalismo había sido nulo el cooperativismo. Luego, en todo el trayecto de la revolución hasta los años setenta, sólo se había acumulado una breve experiencia en las cooperativas obreras de la Primera Reforma Agraria que se organizaron con los jornaleros agrícolas en los latifundios cañeros nacionalizados y en los proyectos de sociedades agropecuarias. Sólo había experiencia en el desarrollo y funcionamiento de formas simples de cooperación en la esfera del crédito, los servicios de abastecimiento y laboral.

Una ventaja era el hecho de que la gran mayoría de los campesinos se encontraban asociados o vinculados a dichas organizaciones.

El naciente movimiento cooperativo de los años setenta asumió los patrones organizativos de las Sociedades Agropecuarias y tomó para su promoción política y organizacional a las cooperativas de créditos y servicios existentes.

Los estímulos político-sociales y materiales serían factores claves para el despegue del cooperativismo en los setenta.

La evolución del cooperativismo campesino puede enmarcarse, a grandes rasgos, en tres etapas (3).

– La primera de 1977 a 1983 que se caracteriza por ser un período de multiplicación acelerada del ingreso voluntario de los campesinos al cooperativismo al tiempo que se da inicio al proceso de centralización de las entidades ya creadas.

– La segunda de 1984 a 1986, tiene como rasgos más significativos la estabilización del régimen económico y el afloramiento de tendencias recesivas inducidas por factores externos y a los impactos del fortalecimiento del gigantismo. Se inicia la contracción del movimiento de transformación cooperativa del campesinado. La última después de 1987 hasta la actualidad que coincide con la etapa de agotamiento del modelo económico en general y el advenimiento de la crisis económica que conduce a la parálisis del movimiento de socialización campesina y al decrecimiento incluso del sector cooperativo en su conjunto.

Las CPA se crearon con una dimensión aceptable, en ciertos momentos fueron valoradas de minifundios colectivos, así comenzó a simultanearse durante los años 80 la expansión del cooperativismo y las fusiones de las CPA existentes. En consecuencia, se limitó la creación de nuevas cooperativas pequeñas de vecinos. Este enfoque, unido a la política de fusiones, condujo a una aceleración del tamaño promedio de las CPA que de 1980 a 1983 se incrementó 3,1 veces. De este modo se introdujo el gigantismo en el movimiento cooperativo campesino como reflejo de lo que era común en el sector estatal agropecuario.

La política de jubilación del campesinado cooperativista inauguró un proceso social indiscutible en el campo, de resonancia internacional. La sola expectativa de jubilación provocó un incremento acelerado del número de socios desde 1982 y sobre todo en 1983 para un incremento neto de 19.326 asociados en ese último año.

A nivel nacional las formas cooperativas de origen campesino ocupan el siguiente espacio en la estructura de la explotación agrícola.

Las formas cooperativas de producción campesina poseen la mayor participación en la producción de tabaco (66 por ciento del área cultivable total) y tienen un peso importante en la producción de café (42 por ciento del área cultivable total).

Por otro lado, concentran el 43,5 y el 39 por ciento de la superficie cultivable total dedicada a cultivos varios y a frutales, respectivamente.

Una muestra de los indicadores de las cooperativas de producción agropecuarias durante el año 1995 por tipos de cultivo se muestra a continuación.

Como se aprecia el 33 por ciento del total de las cooperativas son cañeras, el 20 por ciento se localizan en el café, el 14 por ciento en las actividades de viandas y pecuarias y el 13 por ciento se ubica en el tabaco.

En las cooperativas cañeras el 60 por ciento del área cooperativizada se dedica a la actividad fundamental. En las restantes cultivos es como sigue: el 73 por ciento en las pecuarias, el 48 por ciento en la de granos, el 40 por ciento en las de frutales, el 38 por ciento en cítricos, y el 20 por ciento en la de café.

Funcionamiento interno de las cooperativas agropecuarias

El movimiento cooperativista cubano se rige por un reglamento general de funcionamiento.

El mismo rige la vida y acción de los cooperativistas y debe ser aprobado por la asamblea general de socios, algunos de sus principales aspectos se reflejan a continuación:

– Cada campesino, propietario o no de las tierras, decide voluntariamente su ingreso en las CPA, luego de su admisión debe acatar el reglamento propio del funcionamiento de las cooperativas. A diferencia de otros países el campesinado no entrega gratuitamente a la cooperativa sus tierras, animales de trabajo, maquinarias, etc. Esta, de sus ganancias anuales, paga a aquel todo el valor de los bienes aportados al patrimonio colectivo, para no dañar la integralidad y el funcionamiento de las cooperativas.

– Todos los asociados de las cooperativas de producción agropecuaria, hayan aportado bienes o no al patrimonio común, deben contribuir con su trabajo al florecimiento de la hacienda colectiva, en consecuencia, el aporte laboral es el criterio principal para que cada cooperativista reciba una remuneración monetaria mensual en proporción a su participación en la distribución de las utilidades.

– Cada cooperativista decide autónomamente cómo repartir sus ganancias netas, en términos generales el proceso es el siguiente: para pagar los bienes aportados por los miembros 40-50 por ciento, según el trabajo individual entregado 25-30 por ciento, para inversiones 10-15 por ciento, y para el desarrollo socio-cultural y otros el 15 por ciento.

El reglamento de cada cooperativista establece las normas internas de funcionamiento, las obligaciones y derechos de los cooperativistas. Cada CPA de forma libre dirige y organiza su producción, establece las cuantías de pago por el trabajo realizado por sus miembros, elige y revoca su junta directiva, a su vez la asamblea de cooperativistas se reúne periódicamente para rendir cuentas de su gestión a sus asociados o para decidir la incorporación de otros miembros, para la toma de decisiones económicas de largo alcance, aprobar los volúmenes de siembra, de ventas, etc.

Logros y problemas

Las cooperativas agrícolas han demostrado en todos los años de la revolución una mayor capacidad de organización y de racionalidad económica que las empresas estatales. Esto se ha demostrado en las condiciones de crisis económica de los años noventa. El interés colectivo desarrolló más ampliamente el sentido de propiedad y de pertenencia de los trabajadores como productores socialistas que la variante estatal.

La participación nacional de las ventas de productos de alta demanda de la población de las CPA al Estado se estructura de la siguiente manera:

Tubérculos – 20 por ciento

Hortalizas – 24 por ciento

Tomate – 19 por ciento

Maíz – 25 por ciento

Frijoles – 32 por ciento

Plátanos – 15 por ciento

Frutales – 13 por ciento

Cítricos – 3 por ciento.

Han contribuido a la transformación del modo de vida de miles de campesinos en varias direcciones: la superación voluntaria de la propiedad privada sobre la tierra bajo una forma colectiva; el paso de la pequeña producción dispersa a la gran producción con medios técnicos y productivos modernos; el salto del trabajo individual al cooperado y combinado, la superación de la vivienda tradicional campesina por la urbanización y la vida comunitaria. La cooperativización del campesino ha significado una profunda revolución cultural en el campo.

Desde el punto de vista productivo han logrado mayores rendimientos, reducción de los costos en comparación con otras formas productivas, Además, ha contribuido a la diversificación de la producción agrícola del país.

Teniendo en cuenta lo anterior, se tomó como referencia el modelo CPA para la realización de las transformaciones agrícolas del sector estatal en 1993.

Entre los beneficios sociales se pueden mencionarla Ley de Seguridad Social, con la cual se extiende este derecho a un sector de la población rural que antes no tenía protección social. Bajo esta ley se establece protección a los miembros de las CPA en los casos de enfermedad y accidentes.

El sistema de autoconsumo, con el cual se da respuesta a una demanda básica de la familia campesina, es otra ventaja importante en la organización cooperativa. A los cultivos de consumo familiar se destina un área agrícola, el tamaño de la superficie depende de las necesidades de los socios. En el caso de las CPA dedicadas a cultivos varios, el autoconsumo se toma de los resultados de la producción misma. Desde sus inicios el sistema de autoconsumo representó un factor de motivación para lograr la integración social de campesinos a las CPA, en contraposición a la idea de que la cooperación significaba perder la propiedad de la parcela y la posibilidad de disponer de manera directa de productos.

El derecho a la vivienda decorosa ha sido un logro del movimiento cooperativo, hasta los años noventa se habían construido más de 30.000 viviendas para las familias de las cooperativas. La solución del problema de la vivienda se había articulado a la urbanización rural y a la electrificación. La vivienda fue y sigue siendo un incentivo decisivo para impulsar el cooperativismo.

Asimismo, las CPA han adquirido un mayor nivel de organización política y social, mayor desarrollo en las actividades culturales, recreativas y deportivas para los socios.

Independientemente de los logros obtenidos en el desarrollo del movimiento cooperativo se han enfrentado algunos problemas en su avance. Entre ellos se pueden mencionar los siguientes:

– Problemas de gestión y administración derivados de la falta de capacidad organizativa y de dirección económica. (Ventas de productos a instituciones no acopiadoras, desvío de recursos a actividades no productivas, ventas al mercado, sin haber cumplido los planes de producción, ausencia de una profunda evaluación de las posibilidades de desarrollo económico previo a la formación de cooperativas, utilización inadecuada de las tierras, etc)

– Problemas en la aplicación de recursos tecnológicos. (Incumplimiento de las medidas agrotécnicas orientadas, violación de calendarios de siembra, deficiente preparación de las tierras, subsistencia de métodos de cultivos tradicionalmente parcelarios).

– Errores en la aplicación de la Ley de Seguridad Social. Incorporación de tierras a las CPA a cambio del retiro o jubilación de sus propietarios.

El sector cooperativo de origen campesino no ha estado exento del proceso de crisis económica por la que atraviesa el país desde principios de los noventa. Este elemento ha influido en la pérdida de la dinámica, así como al estancamiento del proceso cooperativo durante los últimos años.

El país está en el momento de enfocar creadoramente la rectificación de las insuficiencias que se acumularon en el modelo cooperativo CPA y colocarlo sobre bases más racionales y participativas de gestión y funcionamiento, especialmente ahora que el régimen cooperativo se universaliza en el campo con la creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC).

Evolución del sector cooperativo del tipo CPA

Concepto  1978  1980  1983  1987 1990 1992 1994* 1995*
 CPA 343 (a)  1035  1471 1418 1305 1219 1174 1160
 Membresía  9103    39519  82611 69604 52130 60837 61738 62257
 Área  45,2  212,9  938,2 977,0 833,7 833,7 753,2 743,1

Tamaño promedio

En Ha./CPA 132 206 637 689 639 642 641 640
En socios 27 29 56 49 48 50 53 64
En Ha./socio 5,0 5,4 11,4 14,0 13,4 12,9 12,1 12,0

Fuente:Víctor Figueroa Albelo. Cooperativización del Campesinado en Cuba. Universidad Central de las Villas.

* Los años 1994 y 1995 son agregados por el autor sobre la base de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

a) En el Censo Nacional de las tierras del sector campesino de 1987 aparecen sólo 296 CPA.

b) De ella: tierras estatales asignadas en usufructo por las CPA: 98.012 Ha en 1987 y 57.152 en 1992.

 

Estructura de la explotación agrícola según los tipos de tenedores. 1996.(en por ciento)

Indicadores Nacional Estatal CPA CCS UBPC Otros

Sup. Agrícola 100,0 32,7 9,3 11,8 41,9 4,3

Sup. cultivable 100,0 25,4 10,0 12,0 47,5 5,1

Cult. permanentes 100,0 23,0 10,4 6,5 58,2 1,9

Caña de azúcar 100,0 10,8 12,2 3,5 73,0 0,5

Café 100,0 26,8 13,5 28,5 19,1 12,1

Plátano 100,0 42,4 10,7 12,9 26,0 8,0

Cítricos 100,0 48,1 3,7 9,1 37,2 1,9

Frutales 100,0 33,0 10,3 28,7 20.9 7,1

Cultivos temporales 100,0 32,0 9,1 27,2 17,8 13,9

Arroz 100,0 51,1 6,1 8,4 28,7 5,7

Cultivos varios 100,0 26,5 10,4 33,1 14,4 15,6

Tabaco 100,0 8,2 15,5 50,7 6,5 19,1

Pastos naturales 100,0 39,3 9,3 12,9 35,3 3,2

Pastos y forrajes 100,0 55,6 4,1 4,6 34,7 0,9

Fuente: Balance de la tierra del país. Diciembre 1996. Oficina Nacional de Estadísticas. Cálculos del autor.

 

Indicadores de las Cooperativas de Producción Agropecuarias. Por tipos de cultivo (1995)

Cultivo No. de CPA (uno) No. de Socios (uno) Área Coopera-tivizada/ha. Dedicada alcultivo fun.

Caña 388 28.393 356.855 214.936

Café 231 7.191 99.454 19.845

Tabaco 146 9.442 73.432 11.818

Viandas y hortalizas 163 9.620 81.351 33.098

Granos 20 676 10.733 5.105

Cítricos 15 636 5.628 2.157

Pecuarias 159 5.058 108.620 79.636

Frutales 18 425 6.860 2.747

Otros 20 816 9.112 2.211

Total 1.160 62.257 752.045 371.553

Fuente: Informe de los Sectores Cooperativos y Campesinos. Diciembre 1995. Ministerio de Finanzas y Precios.

 

Leyenda:

1.Víctor Figueroa Albelo. Cooperativización del campesinado en Cuba. Universidad Central de las Villas

2.Gaceta Oficial de la República de Cuba. 28-8-1982, pág.784.

3.Víctor Figueroa Albelo. Cooperativización del campesinado en Cuba.

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