Estudian impacto de grupos electrógenos

El objetivo principal del programa energético cubano es cambiar el patrón tradicional de generación y reducir el consumo de combustible.

IPS Cuba

Grupo electrógeno

Las inversiones en el Sistema Electroenergético Nacional para instalar nuevas tecnologías de generación distribuida en Cuba superan los 2.000 millones de dólares. El 48 por ciento de la generación eléctrica se obtiene actualmente mediante grupos electrógenos de fuel oil, motores de diésel y el aprovechamiento del gas natural.

Sustituir paulatinamente las centrales termoeléctricas ineficientes y transformar el patrón tradicional de generación, con menor consumo de combustible, es el objetivo principal del programa energético cubano.

La potencia instalada en los grupos electrógenos representa 518 megavatios y con los grupos electrógenos de fuel oil en proceso de instalación, llegará a 977 megavatios. Además de que se incrementará el empleo del gas acompañante del petróleo, afirman fuentes oficiales.

Los equipos de diésel solo fueron el comienzo, apuntó la ministra de la Industria Básica, Yadira García Vera. La titular explicó que ahora el programa se dirige hacia los emplazamientos que generarán con fuel oil en siete territorios del país: Ciudad de La Habana, La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey y el municipio especial de la Isla de la Juventud. Una tonelada de fuel oil cuesta unos 200 dólares menos que la de diésel, subrayó.

La electricidad —a partir del gas acompañante del petróleo— resulta la más eficiente por ser el combustible más barato. Con la inauguración en la empresa cubano-canadiense Energás de dos nuevas unidades de 35 megavatios cada una, el pasado mes de junio, el país elevó la capacidad de generación por esta vía a 495 megavatios, 13 por ciento de la capacidad nacional.

Desde el punto de vista de eficiencia, al gas le sigue la generación con fuel oil. Mientras una termoeléctrica tradicional emplea alrededor de 270 gramos de combustible por kilovatio, un grupo electrógeno de fuel oil consume 200 gramos. Por tales razones, las inversiones priorizan ambos combustibles, como base del esquema de generación cubano. Para este año deben quedar listas 59 de las plantas con fuel oil, con una capacidad de generación de 1.700 megavatios, además de los 395 producidos ahora por Energás.

Adicionalmente, el país contará con otros 100 megavatios aportados por la termoeléctrica del Este de La Habana, también con el uso del gas acompañante del petróleo cubano. La suma de estas dos producciones posibilitará la gradual paralización y conservación de parte de las unidades de las termoeléctricas más deterioradas y obsoletas.

Medio ambiente y grupos electrógenos

Grupos electrógenos y su impacto ambiental es el título del trabajo desarrollado durante el pasado año por un grupo de especialistas del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología.

Los grupos electrógenos que funcionan con diésel son motores de combustión interna que durante su funcionamiento desprenden sustancias tóxicas tales como óxidos de nitrógeno, hollín, monóxido de carbono, hidrocarburos, compuestos de azufre y plomo.

El equipo de investigadores hizo una evaluación de la contaminación atmosférica de esos emplazamientos de generación eléctrica distribuida en un área seleccionada de la capital, la cual no identificaron en su estudio. Los especialistas describieron el comportamiento de las concentraciones mediante un muestreo instantáneo de dióxido de azufre (SO2) y dióxido de nitrógeno (NO2) y las compararon con las Concentraciones Máximas Admisibles (CMA).

Más de 80 por ciento de la totalidad de la energía producida en el mundo corresponde a motores de combustión interna (MCI). Según expertos, estos equipos interactúan sobre el medio ambiente de diversas formas: agotamiento de materias primas no renovables consumidas durante su funcionamiento; consumo de oxígeno que contiene el aire atmosférico; desprenden gases tóxicos que perjudican al hombre, la flora y la fauna; exposición de sustancias que provocan el llamado efecto invernadero y contribuyen a la elevación de la temperatura del planeta; además de emitir altos niveles de ruido, que ocasionan molestias a los núcleos poblacionales ubicados en su cercanía.

Muestreos en zona urbana

La recolección de las muestras se hizo con la fuente emisora funcionando desde una hora antes del comienzo del experimento. Las concentraciones de dióxido de azufre no transgredieron las Concentraciones Máximas Admisibles, establecidas para períodos máximos de 20 minutos de exposición ni en el exterior de la ventana del pasillo del edificio de viviendas colindante, ni en el pasillo interior del referido inmueble. Sin embargo, las concentraciones de dióxido de nitrógeno sí transgredieron ampliamente las normas fijadas para similar período de exposición, tanto en el exterior de la ventana del edificio (en más de ocho veces), como en el pasillo interior del referido inmueble (en más de siete veces).

Consultas realizadas para esclarecer los perjuicios a la salud del dióxido de nitrógeno refieren que este compuesto forma parte de un grupo de contaminantes gaseosos producidos por el tráfico y otros procesos de quema de combustibles fósiles. Su presencia en el aire contribuye a la formación y modificación de otros contaminantes, como el ozono y las partículas en suspensión, así como a la aparición de la lluvia ácida.

Investigaciones internacionales realizadas en poblaciones humanas indican que la exposición a largo plazo del dióxido de nitrógeno, puede provocar una disminución de la función pulmonar y aumentar el riesgo de aparición de síntomas respiratorios como bronquitis aguda, tos y flema, especialmente en los niños. También se ha demostrado que la exposición a este compuesto aumenta la respuesta alérgica al polen inhalado.

Según el estudio del Instituto de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Cuba, el dióxido de nitrógeno rebasó en 12 veces la concentración máxima admisible, correspondiente para un máximo de 20 minutos, y en 26 veces la admisible para promedios diarios. Sin embargo, no fueron alarmantes las emisiones de dióxido de azufre. En este sitio, el punto de muestreo fue colocado sobre un muro, en el lugar más cercano posible al punto de emisión (un metro de distancia, al no existir en el momento actual viviendas cercanas a menos de 10-15 metros de distancia).

Durante las muestras cinco, seis y siete, las concentraciones de dióxido de azufre no transgredieron los límites máximos para períodos de 20 minutos ni de 24 horas en ninguna de las tres determinaciones realizadas en dos puntos del patio de la referida vivienda. No obstante, las determinaciones de dióxido de nitrógeno superaron entre 1,7 y 5 veces (muestras número 5 y 7, respectivamente) las concentraciones máximas admisibles para 20 minutos.

Los especialistas aclaran que el marcado incremento de dióxido de nitrógeno en esta última muestra con respecto a las dos anteriores, pudiera explicarse por un posible escape del contaminante a nivel del propio equipo generador, luego de una hora y 40 minutos de funcionamiento, mediante la expulsión de los gases a través de la tubería vertical añadida, a una altura quizás muy alta, de acuerdo con los parámetros de funcionamiento del equipo (tales como insuficiente tiro y temperatura de los gases emitidos), lo que deberá ser analizado por los tecnólogos competentes, con vistas a una posible solución satisfactoria. El valor medio de dióxido de nitrógeno

—en las tres determinaciones efectuadas— superó en seis veces la norma máxima para 24 horas.

En la investigación no se precisa el lugar ni el municipio de Ciudad de La Habana seleccionado para realizar la investigación, solo se detalla que la muestra número uno fue colectada en el exterior del pasillo del edificio multifamiliar colindante (altos), a la altura de la ventana (1,6 metros de altura sobre el piso) y encima del equipo generador.

Daños a la calidad del aire

De acuerdo con los resultados anteriores y su comparación con las concentraciones máximas admisibles, se considera que la ubicación actual de los motores de combustión interna con diésel resulta incompatible con el mantenimiento de la calidad sanitaria del aire en las zonas habitadas cercanas. Puede perjudicar la salud de las personas allí residentes, sobre todo las que tienen mayor susceptibilidad individual, tales como niños pequeños, ancianos, asmáticos, afecciones neumónicas o cardiópatas crónicos.

Las concentraciones de dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno pueden presentar grandes variaciones temporales, en virtud de factores tales como la temperatura del aire y su gradiente vertical (peor situación en la noche); la velocidad y dirección del viento y la perturbación de este por la sombra aerodinámica de las edificaciones circundantes; la calidad del combustible empleado, y el estado técnico del equipo generador.

Sobre las Concentraciones Máximas Admisibles para esos compuestos químicos en las condiciones del experimento, los especialistas del Instituto de Higiene y Epidemiología aclararon que se superó la norma máxima en 386 por ciento.

Los expertos recomendaron que los grupos electrógenos en zonas urbanas deben ubicarse en lugares distantes, donde no causen molestias a la población. También solicitan realizar estudios de morbilidad en las comunidades cercanas a la ubicación de estos emplazamientos de generación eléctrica distribuida y emprender estudios de contaminación por ruido.

Inventario nacional de emisiones

Cuba logró reducir en 18 años el uso de sustancias que dañan la capa de ozono entre 77 y 80 por ciento y ahora prepara su primer inventario de todas las emisiones de contaminantes atmosféricos presentes en la isla, informó en agosto la prensa local.

El estudio se propone identificar los principales focos de contaminación de la atmósfera y calcular los volúmenes de compuestos nocivos que tales fuentes despiden, señaló Osvaldo Cuesta, director del Centro de Contaminación y Química Atmosférica del Instituto Cubano de Meteorología.

Cuesta, citado por el diario Juventud Rebelde, comentó que la investigación comprende la puesta en marcha de nuevas estaciones de monitoreo de la calidad del aire, y el diseño de las medidas de mitigación en los sectores más contaminantes.

Los resultados del inventario contribuirán a los esfuerzos por avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible, añadió el experto, y aclaró que anteriormente se hicieron en compilaciones nacionales de gases de efecto invernadero y de emisiones de dioxinas y furanos, compuestos muy tóxicos y que son activos fisiológicamente en dosis extremadamente pequeñas, además de ser persistentes, no se degradan fácilmente y pueden durar años en el medio ambiente.

Según la Oficina Técnica de Ozono de Cuba, entre 1989 y 2006 la nación caribeña redujo 77 por ciento el uso de los clorofluorocarbonos (CFC), y desde 1995, disminuyó 80 por ciento el empleo de bromuro de metilo, un potente pesticida, cuyo empleo prevé eliminarse totalmente el año entrante.

Cuba es signataria del Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal sobre protección de la capa de ozono, y también ha suscrito todas sus enmiendas.

Control en desechos

Una estricta política de gestión ambiental en los mayores grupos electrógenos ha impedido que importantes cantidades de desechos invadan aguas y suelos del país, afirmó el diario Juventud Rebelde en su edición del pasado 5 de agosto. El periódico relata cómo en la Unidad Empresarial de Base Ciego-Centro, uno de los grandes grupos electrógenos que genera con plantas de fuel oil en el centro de la isla, se ha implantado una rutina de trabajo, casi imperceptible, que impide que varios centenares de galones de lodo y desechos de hidrocarburos lleguen al medio ambiente.

Si los desechos de los grupos electrógenos no estuvieran bajo control ambiental, el suelo y las aguas estarían muy dañados por elementos agresivos, aseguró María del Carmen Olivera Iser, directora de la Unidad de Medio Ambiente en la Delegación Provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), en Ciego de Ávila.

Desde que comenzó la llamada Revolución Energética, cada emplazamiento tiene un grupo de normas, emitidas a partir de resoluciones de los ministerios de la Industria Básica y Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, que regulan lo que tienen que hacer con los componentes utilizados en la generación eléctrica y cómo manipularlos, señaló Olivera Iser.

Las normativas para esos desechos surgen de las disposiciones generales recogidas en el Convenio de Basilea, del que Cuba forma parte desde 1992, y que tiene como propósito reducir los niveles de intercambios de residuos para proteger la salud humana y el medio ambiente mediante un sistema de control del movimiento de residuos peligrosos.

Motores de combustión interna y el efecto invernadero

Los motores de combustión interna tienen gran responsabilidad en los niveles de emisión de sustancias que provocan el efecto invernadero, fundamentalmente del dióxido de carbono y los óxidos de nitrógeno. De acuerdo con estimaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, de mantenerse las actuales tendencias en las emisiones de estos gases, la temperatura media global aumentaría a un ritmo de 0,3 grados centígrados por década.

A pesar de lo antes expuesto, en el contexto internacional el uso de la Grupos Electrógenos ha sido impulsado por diversos factores. En diversos países del mundo se ha incrementado el porcentaje de la potencia instalada en estos equipos en relación con la capacidad total de generación eléctrica.

Se estima que en los próximos 10 años el mercado mundial para los grupos electrógenos será de 4.000 a 5.000 millones de dólares. Estudios del Electric Power Research Institute (EPRI), uno de los grupos de investigación más grandes y de más larga trayectoria en América, cuya sede central es Kansas City, y de la Fundación Gas Natural, creada en 1992 por el Grupo Gas Natural, prevén que en Estados Unidos, en 2010, la generación eléctrica con grupos electrógenos representará entre 25 y 30 por ciento de la capacidad total instalada.

Estimaciones de la Agencia Internacional de Energía indican que los países desarrollados serán responsables de 50 por ciento del crecimiento de la demanda de energía eléctrica mundial en los próximos 20 años, equivalente a 7.000.000 de megavatios, de los cuales 15 por ciento corresponderá a grupos electrógenos.

Generación distribuida, segundo lugar en el mundo

Cuba es el segundo país del mundo con mayor porcentaje de generación eléctrica distribuida, respecto a su capacidad total instalada, informaron especialistas del Centro de Información y Desarrollo de la Energía (Cubaenergía).

La mayor de las Antillas garantiza, mediante grupos electrógenos 48 por ciento de su electricidad, superada solamente por Dinamarca, que alcanza 53 por ciento.

Expertos de Cubaenergía, entidad adscrita al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, se remiten a datos ofrecidos por la World Alliance for Decentralised Energy, organismo de reconocido prestigio en la materia.

Las restantes naciones, con mayor índice de implementación de la también denominada generación descentralizada, son Holanda y Letonia, con 38 por ciento, y la República Checa, con 36,8 por ciento. Siguen en orden descendente Alemania y Finlandia, ambas con 36 por ciento; Rusia (31,3) Polonia (24,3) y Hungría, con 22 por ciento.

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