Ganado sin tierra… tierra sin ganado

En 2008, más de 800.000 hectáreas permanecían sin explotar en la ganadería.

Jorge Luis Baños - IPS

Muchos propietarios de ganado con tierra o sin tierra son dueños sólo en papeles, porque están sujetos a numerosas disposiciones que les impiden sentirse responsables de lo que les suceda a sus animales

Más de 43.000 propietarios de ganado que no tienen tierra deben trasladar unos 136.130 vacunos a pastar en linderos, sembrados ajenos u orillas de carreteras, donde causan daños a productores y ocasionan accidentes en las vías.

En tanto, más de 800.000 hectáreas permanecen sin explotar en la ganadería, cuando el decrecimiento del rebaño originó el desmantelamiento de muchas unidades, donde los potreros fueron invadidos de marabú y aroma, arbustos leñosos cuyo avance es difícil de contener.

De esta contradicción insalvable hablaron, a finales de diciembre, varios diputados de la Comisión de Actividad Productiva del Parlamento cubano. Al sur de Matanzas, las plantaciones de la Empresa de Cítricos en Jagüey Grande han sufrido pérdidas, por lo que se mantiene una cuadrilla de trabajadores de vigilancia contra el ganado que busca alimento en patio ajeno. Sembrados cañeros han sido víctimas, en casi todo el país, del rebaño trashumante, cuyos dueños no tienen terreno para alimentarlos y los sueltan a la buena de Dios, para que los animales no pasen hambre.

Lo peor es cuando los dejan amarrados cerca de las vías y se sueltan en medio de las carreteras, tanto de noche como de día. Esto ha originado no pocos accidentes del tránsito, sobre todo en la Autopista Nacional.

Dueños sólo en papeles

Muchos propietarios de ganado con tierra o sin tierra son dueños sólo en papeles, porque están sujetos a numerosas disposiciones que les impiden sentirse responsables de lo que les suceda a sus animales.

Buscando mayor sentido de pertenencia e interés por la crianza de vacunos, las autoridades cubanas están inmersas en un proceso de transformaciones, con el objetivo de adoptar nuevas legislaciones y flexibilizar las existentes, con vistas a obtener una repercusión productiva positiva.

El pasado año, las resoluciones 152 y 153 del Ministerio de Finanzas y Precios, mediante las cuales subieron los precios de venta de la leche y la carne al Estado, fueron un paso muy importante para estimular las producciones de esos alimentos.

Durante mucho tiempo, las quejas por los bajos precios de la carne vacuna en pie cayeron en saco roto, con el consecuente desestímulo a la cría de toros. Costaba mucho más cebar un animal que el valor que le tasaban las empresas estatales a la hora de comprárselo al productor. Durante el parto de una vaca, al sacar un ternero macho, no pocos campesinos preferían que hubiera muerto o regalarlo, pues sólo le originaba pérdidas. Similar situación afrontaba el pago del litro de leche a la industria láctea.

Con los incrementos de precio a partir de julio de 2007, el panorama en la ganadería comenzó a cambiar. A partir de enero de 2008, por cada litro de leche entregado al Estado, se colocan dos centavos de pesos convertibles en una cuenta para que los productores puedan adquirir medios para su labor.

Otra de las medidas acogidas con satisfacción en el ámbito pecuario es la eliminación de los incisos O y P del Decreto-ley 225, de febrero de 2007, por el cual se multaba al dueño que reportaba el robo de un animal bovino. Existe el caso de un campesino de San José de las Lajas, en la provincia de La Habana, al que le robaron su mejor vaca lechera hace dos años. Además de haber perdido al animal, tuvo que pagar una cuantiosa multa por no cuidarla lo suficiente. Esas multas surgieron supuestamente para evitar el autorrobo de algunos propietarios de ganado, debido a que eran dueños de las reses sólo en papeles, pues no podían sacrificar ni un animal para comer carne vacuna. Siempre se consideró el rebaño bovino como un patrimonio estatal, aunque su crianza corriera a cargo de particulares.

Muchos aspectos están encarrilándose en el tren de la ganadería vacuna en Cuba, después de que el colapso del campo socialista en Europa del Este dejara a la economía cubana “colgada de la brocha” (sin respaldo), como se dice en el argot popular. Los cereales con precios justos, a cambio de azúcar y cítricos, proporcionados por la antigua Unión Soviética, desaparecieron abruptamente. Con esas materias primas para piensos se fueron también otros muchos insumos necesarios.

Todo tuvo que cambiar de la noche a la mañana. Comenzó una escalada de hurto y sacrificio ilegal de ganado, que tuvo su punto más alto en 1998, cuando las autoridades gubernamentales iniciaron una contra-ofensiva política frente a esos delitos.

En el sector agropecuario se acumularon tantos problemas que, en agosto de 2004, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros adoptó el Acuerdo No. 5219 para la creación de una comisión gubernamental, con carácter temporal, que realizara un análisis integral de la situación actual y perspectiva del desarrollo de la ganadería vacuna en el país. El grupo elaboró un diagnóstico que arrojó deficiencias de carácter objetivo y subjetivo, y diseñó un programa, integrado por varios subprogramas que pudieran dar respuesta a las muchas dificultades que afrontaba ese sector pecuario.

Se introducen entonces nuevas ideas más factibles y racionales para la producción ganadera:

– aprobación del nuevo precio de la leche y la carne,

– aplicación de formas de pago a través de facturas, mediante financiamiento del banco,

– aprobación de la Resolución No. 82 del Ministerio de Finanzas y Precios, dirigida a facilitar recursos financieros para la chapea de marabú, en las diversas formas de producción,

– autorización de venta de carne directa al Ministerio de la Industria Alimenticia por las Unidades Básicas de Producción Cooperativa, Cooperativas de Producción Agropecuaria y Cooperativas de Crédito y Servicios, mediante la Resolución 153 del Ministerio de Finanzas y Precios,

– aprobación de la Resolución 225 del Ministerio de Finanzas y Precios, con el objetivo de facilitar financiamiento para el fomento de pastos y forrajes.

Para flexibilizar las relaciones de compra-venta de ganado entre productores y adaptarla a las nuevas condiciones de tenencia del rebaño, está en revisión la elaboración del Reglamento para el control de Ganado Mayor (Resolución 05/03).

Control, control…

El Centro Nacional de Control Pecuario está en vías de mejorar sus funciones y evitar los excesos de burocratismo a que son sometidos los propietarios de ganado con tierra y sin tierra. Las medidas preventivas aplicadas en el control de la masa vacuna posibilitaron la reducción de 12 por ciento de las multas aplicadas durante 2007.

Las oficinas de Registro Pecuario se ampliaron de 430 en 1999 a 725 en 2007, lo que viabiliza el servicio a la totalidad de los propietarios y entidades. Sin embargo, el Ministerio de la Agricultura reconoció las insuficiencias que aún limitan el control del ganado por parte del Centro Nacional de Control Pecuario: falta capacitación a los inspectores; inestabilidad con los modelos de control; persistencia de hechos de indisciplina e ilegalidades por parte del personal. Por demás, cada caño dejan de contabilizarse cerca de 25.000 cabezas de ganado vacuno, que si bien están inaccesibles para los que deben realizar el conteo, siguen a merced de los matarifes.

Los índices de mortalidad total y cría del rebaño bovino descendieron en 1,2 por ciento durante 2007 y se redujeron los sacrificios internos. Sin embargo, los porcentajes de pérdidas por accidentes aún son altos. Además de que se viola la disciplina para los traslados de animales, en algunos casos.

El 7 de junio de 2005, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros adoptó el Acuerdo No. 5478, que aprobó constituir la Comisión de Control de la Masa Ganadera, definió sus funciones, integración e indicó establecer el reglamento de funcionamiento de ese grupo al Ministerio de la Agricultura, así como crear sus instancias en provincias y municipios.

Ahora hay 3.800.000 cabezas de ganado y esa cantidad revela una tendencia creciente, pues en 2005 se reportaron 3.700.000. Hace dos años que se inició un lento proceso de recuperación.

También se observa una tendencia favorable en cuanto a la reducción del delito asociado a este sector. El pasado año, 30.686 cabezas se perdieron por hurto y sacrificio ilegal de ganado mayor, cifra que representa un decrecimiento de 10.797 en relación con lo reportado dos años atrás. En 1998 fueron robadas o sacrificadas 48.656 cabezas, cantidad que bajó en 1999 a 23.401, pero después volvió a subir hasta 41.483 en 2005.

Transformaciones

Joaquín Lezcano, viceministro de la Agricultura, señaló que debe transformarse la base alimentaria de pastos y forrajes; mejorar el abasto de agua y riego a las áreas sembradas de forraje; elevar la suplementación con pienso y otros alimentos de las hembras lecheras; retomar los programas de genética e inseminación artificial; recuperar la infraestructura tecnológica y el estado de los equipos para la alimentación y transporte de ganado.

Estas acciones se han ajustado a las posibilidades financieras del país y del Ministerio de la Agricultura, apuntó el vicetitular de ese organismo. Entre las soluciones se buscan variantes más eficientes y menos costosas. Se sustituyen los grandes programas por medidas dinámicas y adaptadas a las condiciones de la tenencia actual del ganado y las posibilidades del país, sin dejar de dar una atención priorizada a la genética, subrayó.

En los últimos años, el financiamiento suministrado a la ganadería asciende aproximada-mente a 57.000.000 de dólares cada año. La eliminación de las plantas invasoras sólo podrá revertirse con la siembra y rehabilitación de pastos y forrajes, que demanda cuantiosos recursos. El pasado año se cultivaron más de 56.600 hectáreas de esas hierbas propicias para alimento animal. Igualmente fueron tratadas con productos químicos más de 40.000 hectáreas de aroma y marabú. Se instalaron, asimismo, 900 molinos de viento para mejorar el abasto de agua a los animales y para el riego. Además, fueron reparadas 592 instalaciones ganaderas que comprenden vaquerías, centros de desarrollo, recrías, centros de compra y centros de cría, a la par que se reactivaron 597 equipos de ordeño mecánico y 317 equipos agrícolas y de transporte automotor. Fueron instalados 300 tanques refrigerados para la conservación de la leche.

En el sector se ejecuta también el redimensionamiento del Grupo Empresarial Ganadero y se reordenan las empresas y su base productiva, proceso que deberá concluir en el primer semestre de este año. Dentro de este proceso se disolvió el Grupo Agroindustrial Arrocero-Pecuario y se separó el cultivo del arroz y su industrialización de la ganadería vacuna, integración que algunos llamaban con sorna “arroz con leche”, unión que trajo más problemas que soluciones.

Durante 2007, la ganadería cubana logró sustituir la importación de unas 4.000 toneladas de leche en polvo, cantidad que debe seguir creciendo si todo se hace organizadamente, con disciplina y racionalidad, señaló Lezcano. Además, se ahorraron 8.500 toneladas de leche en polvo en relación con la utilizada en el año anterior.

Potencialidades existentes hoy en la ganadería vacuna:

– Reducción de la edad del parto de las novillas.

– Incremento del porcentaje de vacas en ordeño.

– Reducción del porcentaje de hembras no preñadas.

– Aprovechamiento de las novillas fuera de la reproducción.

– Incremento de la natalidad.

– Utilización de concentrados en la ceba intensiva de toros.

– Organización de los patios simples para la cría.

– Perfeccionamiento de los sistemas de pago.

– Utilización eficiente de los recursos materiales y financieros.

Especialistas del Ministerio de la Agricultura consideran que, haciendo un mejor uso de las potencialidades enunciadas, Cuba puede elevar a corto plazo los niveles productivos de leche y carne vacuna.

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