La reestructuración azucarera y el medioambiente en Cuba

Análisis del impacto ambiental de la industria azucarera en Cuba,rescatado de una de nuestras publicaciones de 2004.

Archivo IPS Cuba

 

El Ministerio del Azúcar es el organismo encargado de dirigir, ejecutar y controlar la política de Estado y gobierno relativa a las actividades de la agricultura cañera, la industria azucarera y sus derivados, con el fin de alcanzar el desarrollo sostenible de sus producciones y servicios. Además, tiene el objetivo de contribuir a la seguridad alimentaria y alcanzar crecientes ingresos netos para el país, a través de la comercialización del azúcar y derivados e incrementar la producción de alimentos.

El requerido fortalecimiento de la actividad científica y tecnológica en esa industria, en busca de una concepción ambiental que cada vez más tenga un impacto mayor y determinante en la producción eficiente de caña, azúcares, derivados, productos agropecuarios y forestales, así como la necesidad de contribuir al proceso de redimensionamiento y diversificación agroindustrial en marcha, determinan la necesidad de perfeccionar la gestión ambiental en el Ministerio del Azúcar.

La situación desfavorable de los precios del dulce en el mercado internacional, unida al incremento del costo de los insumos y la ineficiencia por los altos costos de producción en una parte de los centrales del país, trajo por consecuencia la necesidad de adecuar el sector agro azucarero a las nuevas condiciones. El redimensionamiento y diversificación de las producciones pasó a un primer plano, por lo que se decidió dedicar el 50 por ciento de las tierras a producciones agropecuarias y forestales, y paralizar 71 centrales azucareros. Eso determinó, entre otras cosas, la necesidad de reformular la estrategia de la gestión ambiental en el Ministerio del Azúcar.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA GESTIÓN AMBIENTAL

A partir del proceso de reestructuración, se cuenta con 71 empresas azucareras, 14 mieleras, 25 agropecuarias, 13 destilerías y 11 fábricas de torula. La industria azucarera y sus derivados generan unos 230.000 metros cúbicos (m3) de aguas residuales por día. Con una producción de 4 millones de toneladas de azúcar se producen 1.260 toneladas de cachaza, 439.000 de ceniza y 10.080 de bagazo, además de poderse elaborar más de 2,5 millones de toneladas de compost (abono orgánico formado por cachaza, bagazo y cenizas) por zafra.

A lo largo de la producción azucarera cubana se han acumulado un conjunto de debilidades que han influido directa e indirectamente en el tratamiento de la gestión ambiental, entre las cuales se encuentran:

– Instituciones de investigación sobredimensionadas para las condiciones actuales.

– Deficiente integración entre los componentes de la ciencia, la innovación tecnológica y la gestión ambiental.

– Sistema deficiente para planificar y controlar la innovación tecnológica-ambiental.

– Insuficiente estructura organizativa especializada que se responsabilice con la gestión medio ambiental.

– Deficiente infraestructura para el monitoreo sistemático de las descargas y emisiones de residuales de las instalaciones del sector.

– Insuficientes estímulos a los resultados científicos, la innovación y a la protección del medio ambiente, lo que redunda en la falta de motivación del personal.

– Envejecimiento del personal de investigación en las unidades científico técnicas y dificultades con los mecanismos de renovación del personal calificado.

– Limitada disponibilidad de recursos en divisas.

– Debilitamiento de la colaboración internacional.

– Obsolescencia y deficiente estado técnico de parte del equipamiento científico existente.

– Limitado interés de una parte de las empresas en la asimilación de los resultados científico-técnicos y el uso de los servicios de la ciencia y la técnica.

– Limitado acceso a la información internacional sobre tecnologías de punta, trayendo consigo un insuficiente aseguramiento informativo y dificultades con las vías de comunicación.

– Poca utilización de la información científico-técnica por parte de los productores.

Insuficiente conocimiento de las empresas para establecer la demanda y utilización de la innovación tecnológica-ambiental.

– Estas insuficiencias, unidas al desarrollo de un modelo tecnológico con alto impacto en el entorno, han contribuido significativamente al surgimiento de un conjunto de problemas ambientales, como los relacionados a continuación:

La contaminación de las aguas terrestres y marinas. Los mayores problemas de contaminación que se producen en la agroindustria de la caña de azúcar y sus derivados corresponden a la emisión de residuales líquidos provenientes fundamentalmente de los ingenios productores de azúcar crudo, refinerías, fábricas de torula y destilerías, con un total de 130 fuentes generadoras de esos residuales. Estas empresas se hallan diseminadas por la mayoría de los municipios del territorio nacional e inciden en mayor o menor grado en las cuencas hidrográficas, bahías, zonas costeras y aguas terrestres interiores, por lo que afectan además los suelos aledaños a los canales, cuando estos están en mal estado.

A lo anterior se le suma el excesivo consumo de agua en varios centrales y plantas de derivados. Ello trae como consecuencia un mayor volumen del residual generado, que llega a alcanzar más de 200.000 m3 por día en las condiciones actuales, equivalente al generado por una población de 4,3 millones de habitantes. Los esfuerzos realizados para ahorrar agua en los centrales han permitido reducir el índice de consumo promedio de 1,69 a 0,72 m3 por día en los últimos 5 años.

La cachaza, que significa hasta 4 por ciento de la caña molida, posee un elevado contenido de materia orgánica, en el orden de los 30 kg./ m3 en término de demanda química de oxígeno, que en ocasiones va a fuentes superficiales de agua. A todo esto se agrega una deficiente gestión ambiental por parte de las fuentes generadoras, fundamentalmente en lo relacionado con la caracterización, segregación de sustancias nocivas y tratamiento de dichos residuales.

En la contaminación de las aguas terrestres y marinas también influyen los residuales de combustibles y lubricantes que se generan en las empresas de transporte y talleres de maquinaria agrícola pertenecientes al sector. Por otra parte, el vertimiento ocasional de los residuos de fertilizantes y herbicidas en la orilla de los caminos o cerca de fuentes de abasto de agua para el riego, es sumamente peligroso por su carácter biocida.

La degradación de los suelos. Los estudios realizados por el Instituto de Investigaciones de la Caña de Azúcar (INICA) reflejan que el Ministerio del Azúcar dispone de 2,18 millones de hectáreas de tierra, de las cuales 818.800 hectáreas se dedican a la caña, 736.200 a forestales y frutales y 594.800 a producciones agropecuarias. Del total de suelos, más del 70 por ciento corresponden a los de mejores categorías.

La degradación de los suelos y la correspondiente disminución de su productividad es uno de los principales problemas con que se enfrenta la agroindustria cada año. Entre los factores fundamentales que contribuyen a la degradación del suelo se encuentran la compactación, la erosión, el drenaje deficiente, el laboreo excesivo, la disminución de la materia orgánica, la acidez y la salinización.

La caña de azúcar es un cultivo que, manejado adecuadamente, contribuye a la conservación del suelo y a su mejoramiento progresivo. La evaluación de tierras realizada por el INICA refleja la situación de los suelos dedicados a la caña y cuantifica los factores limitantes por empresas. El Programa de Conservación y Mejoramiento de Suelos debe convertirse en un factor determinante para mejorar el manejo de los suelos y contribuir al incremento progresivo de los rendimientos agrícolas.

Las emisiones gaseosas. La deficiente calidad del aire en diversas localidades del país es provocada, fundamentalmente, por la incorrecta ubicación de la industria con respecto a la comunidad, o viceversa.

En la actualidad 85 centrales utilizan el bagazo como combustible en sus calderas durante la época de zafra y, al concluir la cosecha, las refinerías continúan el proceso mediante el consumo de ciertas cantidades de combustible fósil. La posibilidad de utilizar los residuos agrícolas cañeros, la paja y otros subproductos como la biomasa para generar electricidad, permite que los gases de combustión emitidos a la atmósfera sean menos contaminantes.

Otra fuente de emisiones de gases es la quema de la caña, que se ha reducido hasta cerca del 10 por ciento, pero se sigue manifestando por accidente y como parte de actos delictivos. Esta práctica tiene efectos nocivos en el suelo, la atmósfera y en insectos beneficiosos. La quema de caña también se hace en ocasiones para eliminar los residuos de la cosecha en los campos de retoños y en los centros de limpieza con vistas a disminuir los volúmenes de paja acumulados.

Al mismo tiempo, una parte del parque automotor y ferroviario de gran magnitud se mantiene obsoleto o proviene de tecnologías en desuso, lo que trae como consecuencia la contaminación del aire a partir de las emanaciones de los gases de escape de los motores de combustión interna.

La deforestación. Durante las etapas de la colonia y la seudorrepública, existía la práctica común de talar los bosques para fomentar plantaciones de caña. A partir de 1959 esa práctica fue abolida debido al efecto negativo que causaba al medio ambiente. En la actualidad, el Ministerio del Azúcar utiliza algunas cantidades de leña al inicio de zafra, por no contar con el suficiente bagazo. Las medidas tomadas desde principios de la década de los 90s, al inicio de la crisis económica, han permitido reducir el consumo de leña de 198.200 toneladas en 1992 a cerca de 50.000 anuales en la actualidad. Se considera que este consumo debe continuar reduciéndose.

El programa que está iniciando el ministerio permite dedicar más de 600.000 hectáreas al desarrollo forestal. Este comprende los bosques industriales, con el propósito de utilizar madera y pulpa, y los bosques naturales asociados a la producción de frutales.

La pérdida de la diversidad biológica. En la actualidad, cerca del 30 por ciento de la superficie cultivable de Cuba está plantada con caña de azúcar, lo que ha estado asociado con el monocultivo, acorde al desarrollo histórico de la agroindustria. Cerca del 20 por ciento de las áreas de caña corresponden a dos variedades que durante más de 20 años se han estado plantando, con su correspondiente deterioro, erosión genética y pérdida de las características por las que antes fueron seleccionadas. La exposición a nuevos y viejos patógenos, así como el envejecimiento y la falta de calidad de la producción de semilla, originan la pérdida de los genotipos.

El uso de productos químicos, entre ellos herbicidas, maduradores y fertilizantes, ocasionan la pérdida de la biodiversidad asociada y causan una disminución de organismos benéficos. Esto, unido a la casi nula rotación e intercalado de otros cultivos, ha contribuido a disminuir la biodiversidad.

La contaminación producida por la agroindustria azucarera y sus derivados a los ecosistemas marinos y cuencas hidrográficas de importancia económica y social afecta a la biodiversidad acuática interior y costera. La reestructuración de las capacidades productivas hacia una mayor concentración, de hecho, ha contribuido notablemente a disminuir los focos contaminantes de este sector.

SITUACIÓN AMBIENTAL 2000-2003

La actividad medioambiental del Ministerio del Azúcar, entre 2000 y 2003, se concentró fundamentalmente en el desarrollo de programas vinculados a la eficiencia en la utilización del agua, a la fabricación de compost y el desarrollo de la técnica del fertirriego. Todos los centrales, destilerías y plantas de torula tienen un plan de actividades dirigido al ahorro de agua y a mejorar la eficiencia de su uso. Los índices han bajado de 1,69 a 0,72 m3 por tonelada de caña molida en los últimos 5 años, lo que representa un ahorro de 34,9 millones de m3 de agua que no se extrajeron de sus fuentes de abastecimiento.

ÍNDICES DE CONSUMO DE AGUA POR PROVINCIAS EN LA ACTIVIDAD AZUCARERA (1999- 2003)

COD PROVINCIAS

Real 1999
M3/ton

Real 2000
M3/ton

Real 2001
M3/ton

Real 2002
M3/ton

Real 2003
M3/ton

1

Pinar del Río

3,52

1,95

1,35

0,78

0,78

2

La Habana

1,23

1,31

1,06

0,77

0,77

3

Matanzas

2,99

2,58

2,39

1,15

0,75

4

Villa Clara

0,74

0,74

0,63

0,33

0,32

5

Cienfuegos

1,15

2,42

2,30

0,69

0,68

6

Sancti Spíritus

0,85

0,72

0,80

0,78

0,82

7

Ciego de Ávila

2,30

2,32

1,20

1,09

1,008

8

Camagüey

2,01

1,31

0,59

0,78

0,76

9

Las Tunas

1,50

1,38

1,05

0,85

0,84

10

Holguín

0,86

0,74

0,65

0,59

0,59

11

Granma

1,13

1,01

0,79

0,60

0,57

12

Santiago de Cuba

1,25

1,15

1,06

0,84

0,87

13

Guantánamo

0,94

0,83

0,78

0,67

0,91

14

N a c i o n a l

1,69

1,41

1,10

0,76

0,72

Fuente: “Los cambios tecnológicos y el ahorro de agua y energía en los centrales”. Ponencia del IV Taller de Medio Ambiente. 2003. Ministerio del Azúcar.

La utilización de residuales sólidos ha experimentado un ascenso progresivo, pero continúa siendo insuficiente, ya que sólo alcanza al 35 por ciento del total de las potencialidades existentes. El uso fundamental que se le da a los residuos sólidos es para la elaboración del compost.

EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN DE COMPOST (UM: TONELADAS)

Zafras

Plan

Real

2002

94.120

32 .000

2003

218.000

147.051

2004

231.000

Fuente: La producción de compost en las empresas azucareras. 2003. Ministerio del Azúcar.

A nivel de empresas, la mayor producción de compost recayó en la provincia de Villa Clara, provincia al centro del país donde se acumulan las mayores experiencias.

CANTIDAD DE EMPRESAS AZUCARERAS POR PROVINCIA QUE PRODUJERON COMPOST EN LA ZAFRA 2003.

Provincias

Cantidad de empresas

Pinar del Río

 3

La Habana

 6

Matanzas

 7

Villa Clara

11

Cienfuegos

 5

Sancti Spíritus

 5

Ciego de Ávila

 5

Camagüey

 8

Las Tunas

 5

Holguín

 6

Granma

 6

Santiago de Cuba

 7

Guantánamo

 3

Total

77

Fuente:”La producción de compost en “Empresa Comercializadora de Servicios Agroquímicos (ECSAQ), 2003.

En este contexto se trabaja en un programa para enriquecer el compost con los residuos de la cosecha cañera, que están en el orden entre 1,2 y 1,6 millones de toneladas por zafra. Desde el punto de vista de su origen, estos residuos pueden proceder de 2 fuentes o actividades principales:

– Residuos de la cosecha que se quedan en los campos al cortar la caña. Representan entre el 8 y el 10 por ciento del volumen total de caña del campo (de 10 a 20 t./ha. de biomasa para niveles medios de rendimientos). Su composición promedio es de 40 a 80 por ciento de hojas más cogollos y entre el 15 y el 30 por ciento de trozos de tallos y vainas.

– Residuos de centros de acopio o de limpieza, originados durante el proceso de beneficio de la caña en esas instalaciones, donde se extrae aproximadamente el 60 por ciento de las materias extrañas (cogollos, hojas, vainas, etc.). Esto representa aproximadamente entre el 8 y el 10 por ciento del volumen total de caña procesada, pero varía en dependencia del sistema de corte utilizado. (35-60 kg./t. de caña ).

Si se considera una hectárea con un rendimiento en la cosecha de 54 t./ha. de caña, ello implica que como promedio entre el 9 y el 10 por ciento de ese tonelaje se queda en el campo como residuo del corte. Para los sistemas actuales de corte mecanizado, las cosechadoras KTP dejan en los campos entre el 8 y el 12 por ciento del peso total cortado, mientras que con el corte manual es posible obtener entre el 3 y el 6 por ciento, como promedio.

La mayor utilización del residual agroindustrial cañero es un tema que no ha alcanzado su desarrollo en la producción, debido a la complejidad del proceso de biodegradación y los altos volúmenes de residuales que es necesario transportar, lo que encarece significativamente los costos.

La construcción y reconstrucción del drenaje parcelario ingeniero y semi ingeniero alcanzó 16.400 ha. durante 2002, menos del 50 por ciento que en el año anterior.

El laboreo mínimo se utilizó en más del 70 por ciento de las tierras plantadas en 2002 y aumentó en 2003.

Por otro lado, durante 2002 se plantaron 3.650 ha. de forestales, 600 más que en 2001 y en 2003 se duplicó la cifra del año anterior.

También están en proceso de diversificación los laboratorios de los centrales desactivados y los centros de producción de controles biológicos de plagas, enfermedades y nemátodos, lo que permite sustituir productos químicos en los cultivos de caña, viandas y hortalizas.

La instalación de 17 turbogeneradores en la pasada zafra, unido a la modernización de las calderas y otras medidas de ahorro y control aplicadas en los últimos años, ha permitido disminuir el consumo de combustible convencional de 287 kg. a 134 kg. por tonelada de azúcar producida, lo que ha provocado una notable reducción de la emisión de dióxido de carbono.

La quema de caña se ha reducido entre el 10 y el 12 por ciento en los últimos años, con la correspondiente disminución de los procesos erosivos y aumento de la materia orgánica del suelo.

También han comenzado a materializarse proyectos dirigidos al mejoramiento ambiental, con financiamiento gestionado por los ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y el del Azúcar.

La reducción de los volúmenes de agua utilizada en la industria y el incremento de las áreas beneficiadas por el fertirriego han permitido disminuir la carga contaminante en más del 40 por ciento en los últimos tres años. Además, al cierre de la zafra 2003, el 49,3 por ciento de los centrales que molieron emplearon sus aguas residuales, lo que permitió el beneficio de 21.629 hectáreas y alcanzar la cifra récord de 554 hectáreas por cada instalación.

SITUACIÓN DEL FERTIRRIEGO ZAFRA 2003

Total de centrales

85

Molieron en 2003

79

Regaron sus residuales

39

Emplearon fertirriego

40

Con sistema total construido

25

Con sistema parcialmente construido

21

No tienen sistemas

39

Fuente: “Situación de los sistemas de residuales y fertirriego de la caña de azúcar”. Grupo de la caña del Ministerio del Azúcar, 2003

Desde el punto de vista constructivo se necesita trabajar en 39 nuevas inversiones de sistemas de residuales y fertirriego. Nueve requieren reconstrucción total y otros necesitan completar sus áreas. Adicionalmente se debe hacer mantenimiento o reconstrucción, cada año, a los sistemas que laboraron en la campaña anterior, como única forma de mejorar su funcionamiento y mantener o aumentar su eficiencia.

La forma más económica de no contaminar el medio ambiente con los residuales líquidos es su utilización en el riego de la caña, según han demostrado las investigaciones y los resultados de su implementación a gran escala, tanto en Cuba como en otros países.

Al concluir la zafra de 2003 se pudo comprobar que esta práctica originó un ahorro de 398.400 de dólares por fertilizante, 24.800 de pesos por agua no extraída de las fuentes de abasto, en tanto se dejó de enviar al medio una carga contaminante de 23.000 toneladas.

La técnica del fertirriego ofrece las siguientes ventajas:

– Aumento de los rendimientos cañeros en 15-20 t./ha .

– Aumento de la vida útil de las cepas de 2 a 3 años.

– Ahorro de fertilizante químico (70-90 dólares/ha.).

– Ahorro de agua.

– Disminución de la carga contaminante al medio ambiente.

– Mejoramiento de condiciones físicas del suelo.

Se ha avanzado en los proyectos y atención a los sistemas de residuales y fertirriego en Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Holguín. Continúan con limitaciones los proyectos en Pinar del Río, Camagüey y Las Tunas.

Durante 2002 ha existido un importante y significativo empeño por elevar el aprovechamiento económico de residuales líquidos y sólidos en el sector azucarero, mediante su uso y reciclaje en alimentación animal, riego, mejoramiento de los suelos y energía. Ello ha contribuido a la protección del medio ambiente y, de manera directa e indirecta, a la eficiencia empresarial azucarera mediante la reducción de los costos.

Por último, continúa aumentando la conciencia medioambiental entre los directivos, técnicos y trabajadores de las empresas azucareras, aunque el avance es lento, al no existir una cultura ambiental.

ACCIONES PARA MEJORAR LA GESTIÓN AMBIENTAL

Dentro del proceso de reestructuración azucarera se está modificando el tratamiento de la gestión ambiental, mediante acciones que tienden a mejorar las concepciones al respecto y que abarcan los siguientes aspectos:

– La definición y aplicación de soluciones en las fuentes de contaminación que afectan a cuencas hidrográficas priorizadas, bahías y zonas costeras, en función del financiamiento disponible.

– La reconstrucción y completamiento de los sistemas de fertirriego localizados en las áreas de los objetivos antes mencionados.

– Continuar el programa para reducir los consumos de agua en los centrales, destilerías y plantas de torula.

– Completar las instalaciones para la segregación de los ácidos, álcalis y grasas contenidas en las aguas residuales que se generan en la producción de azúcar y sus derivados.

– La restauración e instalación de nuevos circuitos cerrados de enfriamiento en tándem, turbogeneradores, bombas, compresores, enfriaderos y cristalizadores, así como el establecimiento de la disciplina técnica necesaria en el uso eficiente y la reutilización de las aguas del proceso.

– Alcanzar paulatinamente la centralización y automatización de los sistemas de condensado.

– La caracterización de las emisiones gaseosas hacia la atmósfera e introducción de técnicas para reducir al máximo la contaminación atmosférica.

– Continuar las experiencias con las diferentes plantas de biogás e ir extendiendo progresivamente las experiencias obtenidas.

– Establecer el Programa de Conservación y Mejoramiento de Suelos en cada empresa azucarera, mielera y agropecuaria del sistema del Ministerio del Azúcar.

– Incrementar progresivamente la aplicación de residuales sólidos, potenciando el máximo de las posibilidades la producción de compost y humus de lombrices en todas las empresas.

– Aplicar el laboreo mínimo al total de las áreas con condiciones de suelos para lograrlo.

– Incrementar el cultivo profundo hasta abarcar todas las áreas identificadas con problemas de compactación.

– Avanzar en la ejecución del drenaje parcelario ingeniero en el total del área a regar por surcos y el semi ingeniero a las restantes áreas que se sembrarán cada año.

– Implementar la protección de los suelos ondulados contra la erosión mediante la siembra en contorno en las áreas con pendientes superiores al 5 por ciento. Realizar los estudios para el control del escurrimiento.

– Incrementar la diversificación de los laboratorios de los centrales desactivados y los centros de producción de controles biológicos, lo que permitirá sustituir productos químicos en las producciones de caña, viandas y hortalizas.

– Desarrollar el Programa de Reforestación aprobado por el gobierno, incluidos los bosques energéticos (variedad de árboles con alto valor energético), con el objetivo de que el Ministerio del Azúcar se autoabastezca de leña en una primera etapa y contribuir significativamente al desarrollo de la industria forestal en el país.

– La generalización del empleo de implementos que no volteen el prisma de suelo.

– La remotorización progresiva de los equipos menos eficientes para evitar el consumo excesivo de combustible y disminuir la emisión de gases.

– Eliminar los salideros de grasas y combustibles en los lugares de almacenajes, así como en los talleres y parqueos.

– Avanzar en la generalización de la recogida y reciclaje de los aceites y grasas utilizadas, así como los ácidos, plomos y cubiertas de las baterías –caracterizados estos últimos como desechos peligrosos–, e impedir su vertimiento al medio ambiente.

– La introducción paulatina de sistemas de rodamientos con gomas de alta flotabilidad en los equipos agrícolas, lo que aumentan la superficie de contacto con el suelo y evita o limita la compactación.

– El acondicionamiento de las cámaras de pinturas del parque automotor (agrícola y de transporte) para evitar la contaminación que esta actividad genera.

– Continuar reduciendo los índices de consumo de combustible en labores de preparación de tierra, atenciones culturales, cosecha y transporte. Junto al aumento de la eficiencia y la producción de electricidad, esto reducirá los consumos de combustible fósil y contribuirá significativamente a reducir las emisiones de dióxido de carbono.

– Lograr la incorporación progresiva de las empresas al proceso de obtención del reconocimiento ambiental.

– Extender el Programa de Agricultura Ecológica de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) a todas las unidades de producción agrícola del Ministerio del Azúcar.

– Cumplir las etapas previstas para establecer el Sistema de Monitoreo Ambiental en el Ministerio del Azúcar y establecer el Centro de Gestión Ambiental, con la participación de los especialistas de los institutos de investigación y bajo la dirección del Instituto Cubano de Investigación de los Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA).

Sin dudas, el conjunto de acciones relacionadas contribuirán a continuar reduciendo la carga contaminante y las emisiones de dióxido de carbono.

FINANCIAMIENTO

El problema del financiamiento para la innovación tecnológica y la gestión ambiental está estrechamente vinculado con el financiamiento del sector agroindustrial azucarero en divisas, que se ha reducido durante los últimos años a un nivel que sólo garantiza el consumo material, las reparaciones y la reposición del capital fijo indispensable para sostener a bajos niveles la producción de caña, azúcares y derivados.

Históricamente, la mayor parte del financiamiento en moneda nacional de la ciencia, la innovación tecnológica y la gestión ambiental proviene del presupuesto del Estado, mientras que el acceso al plan de compras en moneda libremente convertible (MLC) ha estado muy restringido. Esto ha motivado el desarrollo de producciones y servicios por parte de algunos institutos, que los comercializan en divisas mediante la empresa de Servicios Técnicos del Azúcar TECNOAZUCAR, y son facturados dentro del sistema del ministerio con vistas a financiar su capacidad de compras en MLC.

A partir de 2003 los institutos de investigaciones pararon a ser unidades presupuestadas con techo en moneda nacional y los ingresos que rebasen su plan de gastos deben ser aportados al presupuesto del Estado. Por tal motivo, deberán aplicar variantes para lograr su autofinanciamiento en divisas mediante la exportación de bienes y servicios, así como la obtención de una capacidad de compra dentro del sistema del Ministerio del Azúcar, mediante la contratación de bienes o servicios en divisas, o la combinación de ambas fuentes, para garantizar su funcionamiento.

Será necesario que los institutos cubran el monto de la capacidad de compra requerida con los bienes y servicios que prestan, para ello deberán crear una cartera de productos y servicios con sus correspondientes fichas de costo en moneda nacional y divisas, que les permita gestionar los recursos que demanda el cumplimiento de su plan de negocios en moneda nacional, créditos y divisas líquidas.

Con la reestructuración azucarera se descentralizan las operaciones internas en divisas y se crea un peso convertible (CUZ) de uso interno en las transferencias de cobro y pago entre las empresas del Ministerio del Azúcar. Con ello se les da mayor participación en la toma de decisiones y en la capacidad de compra a los grupos empresariales agroindustriales y de apoyo, y a otras empresas autorizadas.

Los institutos y las entidades económicas del Ministerio del Azúcar o de otros organismos firmarán contratos en divisas, contra los cuales se podrán obtener créditos de la casa financiera ARCAZ, perteneciente a este Ministerio A estos efectos cada instituto debe tener una cuenta en divisas.

Los CUZ tendrán validez dentro del sistema mediante los cheques emitidos contra el Banco de Crédito y Comercio (BANDEC), pero solamente serán válidos entre entidades del Ministerio del Azúcar.

A partir de estas las condiciones financieras previstas para el funcionamiento de los institutos, será necesario proyectar las soluciones financieras que les permitan ejecutar los proyectos de investigación e innovación tecnológica-ambiental, así como los servicios que se prestan a las empresas del Ministerio del Azúcar y a otras entidades del país, y los servicios y producciones que se comercializan en divisas.

La producción científica y la innovación tecnológica ambiental de los institutos estarán apoyadas no solamente por su potencial científico, sino también por su capacidad para obtener el financiamiento en MLC.

En este sentido será preciso determinar el monto del financiamiento proveniente de todas las fuentes disponibles en moneda nacional, como son:

– Financiamiento procedente del Programa Nacional Científico Técnico (PNCT).

– Financiamiento procedente del Programa Ramal Científico Técnico (PRCT) del Ministerio del Azúcar.

– Financiamiento procedente de otros PRCT.

– Ingresos por servicios prestados a empresas del Ministerio del Azúcar.

– Ingresos por servicios prestados a otras entidades nacionales.

– Ventas de producciones.

– Ingresos provenientes de contratos de innovación tecnológica.

– Otros ingresos.

De la misma forma se definirá el monto del financiamiento proveniente de las fuentes disponibles en divisas, tales como:

– Ingresos por servicios prestados a empresas del Ministerio del Azúcar.

– Ingresos por servicios prestados a otras entidades nacionales.

– Exportación de mercancías.

– Exportación de servicios.

– Entrenamientos.

– Cursos de capacitación.

– Colaboraciones internacionales.

– Otros ingresos.

De hecho, el monto de los ingresos en moneda nacional y en divisas condicionará el programa de actividades de los institutos, que deberán elaborar sus respectivas estrategias para investigar, brindar apoyo al Ministerio del Azúcar, su sistema empresarial y producir los bienes y servicios necesarios para obtener las divisas líquidas, o los contratos en CUZ que sustenten su capacidad de compras en divisas.

CONSIDERACIONES FINALES

El proceso de reestructuración azucarera ha permitido el surgimiento de un importante y significativo empeño para elevar el aprovechamiento económico de los residuales líquidos y sólidos, mediante su uso y reciclaje en alimentación animal, riego, mejoramiento de los suelos, energía, lo que ha contribuido a la protección del medio ambiente.

La posibilidad de la formulación de un sistema de gestión medioambiental por parte de las empresas azucareras posibilitará desarrollar y llevar a cabo una política ambiental que habrá definido la dirección de la empresa. Por lo tanto, el documento referido a este tema será la pieza fundamental para articular el sistema de gestión que servirá para alcanzar los objetivos señalado en esta política. En este contexto, las empresas y provincias trabajan en la definición y actualización de sus políticas ambientales, que deben estar inspiradas en el concepto de desarrollo sostenible y deberían contener objetivos de reducción de consumos, residuos, análisis del ciclo de vida de los productos y crear un programa de mejora continua de sus procesos, incluido el análisis también a sus proveedores para instarlos, a su vez, a adoptar políticas medioambientales.

La actual coyuntura económica y financiera constituye una amenaza para cualquier empeño de cambiar los conceptos ambientales en la producción azucarera. Como resultado del decrecimiento de las inversiones vinculadas al medio ambiente, en este sector se han limitado las posibilidades para ejecutar alternativas de soluciones y la adecuada aplicación de instrumentos de gestión orientados al logro de un mejor desempeño ambiental.

No obstante, el programa de reestructuración azucarera contribuye a modificar la visión socioeconómica de la problemática ambiental. Esto se observa en un conjunto de medidas que, independientemente de otras acciones que se realizan, ayudan a cambiar la concepción sobre el tratamiento del medio ambiente. Estas son:

– La implantación de un sistema de estimulación que incentive los resultados científicos, la innovación tecnológica y la protección del medio ambiente.

– Contribuir al desarrollo de un sistema de capacitación que garantice el desarrollo de la capacidad científica de los trabajadores del sistema de ciencia, innovación tecnológica y gestión ambiental del sector; que incentive la incorporación de investigadores jóvenes y que facilite la formación, superación y actualización de los especialistas y productores del Ministerio del Azúcar.

– Desarrollar un sistema integral de gestión ambiental que incluya el monitoreo de las descargas y emisiones de las instalaciones del sector y contribuya a disminuir progresivamente su carga contaminante.

– Introducir y desarrollar prácticas productivas más limpias que potencien el aprovechamiento económico de los residuales (reutilización de aguas residuales y subproductos, sustitución de productos tóxicos, cambios tecnológicos, etc.).

– Mejorar las condiciones ambientales en las áreas vinculadas con las instalaciones del sector y minimizar los daños a los ecosistemas terrestres y acuáticos, mediante beneficios en el saneamiento ambiental de los asentamientos y áreas de influencia de las actividades productivas.

– Promover la colaboración internacional e intensificar las relaciones con las agencias para el Desarrollo de la Organización de Naciones Unidas, Fondos de Ayuda y Organizaciones no Gubernamentales, así como disponer de una carpeta de proyectos para ser presentados oportunamente.

Las prioridades identificadas en la nueva estrategia ambiental, en el contexto de la reestructuración azucarera, servirán de guía para la reelaboración de los programas nacionales, ramales y territoriales vinculados al medio ambiente, que incluirán los proyectos de las temáticas a desarrollar en los próximos años por las instituciones del país.

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