Los macroindicadores de la economía cubana en 2007

El comportamiento del Producto Interno Bruto confirmó el proceso de desaceleración en el ritmo de crecimiento pronosticado para 2007.

Jorge Luis Baños - IPS

Aunque la economía crece en sus diferentes macroindicadores no se manifiesta en los beneficios que debe recibir la población.

Finalizó 2007 y los resultados oficiales brindados en el transcurso de la Asamblea Nacional, celebrada el 28 de diciembre pasado, muestran a través del macroindicador económico sintético, el Producto Interno Bruto (PIB), un crecimiento de 7.5 por ciento en relación con el año precedente.

Este indicador se refiere al calculado o estimado como Producto Interno Bruto reevaluado, que considera en su contenido los servicios internos (educación, atención médica, radio y televisión) a precios de 1997, pero no se hace referencia al PIB de cálculo tradicional.

Crecimiento del Producto Interno Bruto(a precios de 1997)

Año

Reevaluado

Tradicional

2001

3.0

3.0

2002

1.8

1.5

2003

3.8

2.9

2004

5.4

2.4

2005

11.8

7.8

2006

12.5

9.5

2007

7.5

5.8

Estimación oficial

10.0

Estimación no oficial

8.0

Otras estimaciones no oficiales

6.0

Fuente: Anuario Estadístico de Cuba, Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) 2006, y otras estimaciones

A inicios de 2007, especialistas estimaron, sobre la base de dos variables, el crecimiento de las exportaciones y del gasto del presupuesto para inversiones, así como una tercera variable: la incidencia indirecta de las importaciones de insumos y bienes de capital y su efecto en la producción doméstica (Pável Vidal: www.UH.cu/CENTROS/CEEC, boletín CEEC, abril de 2007).

El resultado de estas estimaciones no oficiales ubicaba el crecimiento en alrededor de ocho por ciento; es decir, dos puntos por debajo del pronóstico oficial. Esto apuntaba a una desaceleración en el crecimiento del Producto Interno Bruto (ver cuadro no.1).

Por otro lado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en su informe económico preliminar de 2007, en diciembre pasado, planteó que el crecimiento económico sería de siete por ciento, según cálculos basados en datos e informaciones brindadas por fuentes oficiales cubanas.

El resumen económico del ministro de Economía y Planificación ante el Parlamento (periódico Granma, 29 de diciembre de 2007), y los Lineamientos del plan económico y social para 2008 señalan que: “…el PIB de Cuba resulta hoy perfectamente comparable con cualquier país del mundo. Para ello nos atenemos a sistemas estadísticos reconocidos internacionalmente y nuestro país reitera su derecho a que se reflejen limpiamente sus logros sin cortapisas ni cuestionamientos mal intencionados, como se pretende en las publicaciones de algunos organismos internacionales…”

De lo anterior se deduce que continúa el desacuerdo con el método, procedimiento y/o cálculo del Producto Interno Bruto reevaluado, de conocer a plenitud la metodología y tarifas aplicadas en la determinación del valor agregado de dichos servicios, y que esos organismos o instituciones plantean discrepancias sobre la homogeneidad para la comparación con las economías del resto de los países, según la metodología de la Organización de las Naciones Unidas.

El comportamiento del Producto Interno Bruto, tanto reevaluado como el tradicional, confirma el proceso de desaceleración en el ritmo de crecimiento pronosticado para 2007. Aunque se proyecta un incremento de ocho por ciento para 2008, la situación real y objetiva que presenta la economía cubana –referida a los bajos niveles de producción y productividad, elevado nivel de tierras ociosas, alta dependencia de la importación de alimentos y combustibles, bajo coeficiente de sustitución de importaciones, iniciar sólo inversiones que se logren terminar, evitando dejar un número importante de ellas en proceso, entre otros aspectos– lleva a considerar que lograr un crecimiento en 2008 superior a 7,5 por ciento, pudiera no ser objetivo, de no adoptarse medidas o emprenderse las transformaciones que la economía requiere. Muchas de ellas han sido planteadas y solicitadas por la población, a partir de los más de 3.255.344 planteamientos realizados en las reuniones a que fue convocada la población de la isla.

Un elemento importante, que comienza a ser entendido, se refiere a la correspondencia que debe existir entre los indicadores macroeconómicos y los resultados y beneficios que debieran proporcionar a la población. Al respecto, el presidente en funciones, Raúl Castro, expresó sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto: “…pero nos interesa, especialmente, que el comportamiento de los indicadores macroeconómicos se reflejen lo más posible en la economía doméstica, donde están presentes carencias cotidianas”.

Hasta el presente, la economía crece en sus diferentes macroindicadores y, sin embargo, no se manifiesta un encadenamiento hacia dentro y, particularmente, en los beneficios que debe recibir la población, a partir del crecimiento económico.

Otro aspecto relevante es el deterioro de la relación entre la productividad del trabajo y el crecimiento del salario medio. Este decrecimiento promedio anual de la productividad se registra desde hace más de 10 años, según indicó el ministro de Economía, José Luis Rodríguez, en su informe sobre los resultados económicos de 2006, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. Esto refleja que los aumentos salariales no se corresponden con los necesarios incrementos de la productividad y la producción. Este es otro de los factores que ha estimulado el aumento de la liquidez acumulada, el crecimiento de los precios y de la situación inflacionaria. Es decir, no hay correspondencia entre el incremento de los salarios y los incrementos que deben esperarse o corresponderse con la producción y los servicios.

Un aspecto a considerar es la referencia al pleno empleo. Ese indicador se encuentra estrechamente relacionado con el llamado subempleo, que se manifiesta en que haya más trabajadores para la realización o desempeño de una actividad productiva o de servicios que los realmente necesarios. Esto contribuye a la baja productividad, introduce elementos de indisciplina laboral y lleva a que se le pague menos salario o reciba menos ingresos quien realmente trabaja, entre otros aspectos.

El tema demográfico, que incluye el decrecimiento de la población unido al envejecimiento y el índice migratorio, se convierte en un aspecto estratégico, de suma importancia, que el país debe enfrentarHabría que tener en cuenta, además, el efecto negativo que ha representado durante años el bloqueo económico que las diferentes administraciones del gobierno de los Estados Unidos han mantenido y que se ha arreciado a partir de la actual, lo que ha motivado grandes pérdidas a la economía cubana. Por otro lado, sería aconsejable hablar y estimar también las pérdidas originadas por la ineficiencia en la gestión económica y el costo que ha representado durante todos estos años para la economía cubana.

El tema demográfico, que incluye el decrecimiento de la población unido al envejecimiento y el índice migratorio, se convierte en un aspecto estratégico, de suma importancia, que el país debe enfrentar, tanto desde el punto de vista económico como social, político y militar. Para ello, se requiere ir a las causas del problema y no coger el rábano por las hojas –como versa el refrán–, sino por las raíces, para lograr las soluciones necesarias.

El tema agrario de por sí constituye un punto de partida importante; es decir, una línea prioritaria por donde deberían iniciarse las medidas y transformaciones que requiere el país (ver Armando Nova: “La agricultura y los alimentos urgen de transformaciones”, Economics Press Service, No. 19, octubre de 2007, y “UBPC (Unidades Básicas de Producción Cooperativa), mercado y propiedad”, Economics Press Service, No. 24, diciembre de 2007), para facilitar el desarrollo de las fuerzas productivas, dado el importante efecto multiplicador que encierra el sector agropecuario para la economía cubana.

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