Modelo de desarrollo agrícola cubano 1859-1990

Hasta los años 90 predominó en Cuba la estatización de la agricultura.

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A partir de 1959 un objetivo principal fue la reducción de la dependencia económica de la isla a un solo producto: el azúcar.

En su alegato La Historia me absolverá, dado a conocer durante el juicio que sucedió al ataque por jóvenes armados del cuartel Moncada, en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, en julio de 1953, el abogado doctor Fidel Castro Ruz, se refirió a “cinco leyes revolucionarias que serían proclamadas inmediatamente después de tomar el cuartel Moncada y divulgadas por radio a la nación”.

La segunda de ellas, sobre el tema agrario, expresaba: “La segunda ley revolucionaria concedía la propiedad inembargable e intransferible de la tierra a todos los colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros y precaristas que ocupasen parcelas de cinco o menos caballerías de tierra, indemnizando el Estado a sus anteriores propietarios a base de la renta que devengarían por dichas parcelas en un promedio de diez años”.

A la vez, el doctor Fidel Castro señalaba que “todas estas pragmáticas y otras estarían inspiradas en el cumplimiento estricto de dos artículos esenciales de nuestra Constitución, uno de los cuales manda que se proscriba el latifundio y, a los efectos de su desaparición, la ley señale el máximo de extensión de tierra que cada persona o entidad pueda poseer para cada tipo de explotación agrícola, adoptando medidas que tiendan a revertir la tierra al cubano”.

Una tercera ley planteaba el otorgamiento “a los obreros y empleados el derecho a participar del treinta por ciento de las utilidades en todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras, incluyendo centrales azucareros. Se exceptuaban las empresas meramente agrícolas en consideración a otras leyes de orden agrario que debían implantarse”.

En su alegato, Castro continuaba afirmando que “el ochenta y cinco por ciento de los pequeños agricultores cubanos está pagando renta y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas. Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas está en manos extranjeras. En Oriente, que es la provincia más ancha, las tierras de la United Fruit Company y la West Indies unen la costa norte con la costa sur. Hay 200 000 familias campesinas que no tienen una vara de tierra donde sembrar unas viandas para sus hambrientos hijos y, en cambio, permanecen sin cultivar, en manos de poderosos intereses, cerca de trescientas mil caballerías de tierras productivas. Si Cuba es un país eminentemente agrícola, si su población es en gran parte campesina, si la ciudad depende del campo, si el campo hizo la independencia, si la grandeza y prosperidad de nuestra nación dependen de un campesinado saludable y vigoroso que ame y sepa cultivar la tierra, de un Estado que lo proteja y lo oriente, ¿cómo es posible que continúe este estado de cosas?”

Acto seguido a la mención de las cinco leyes, señalaba que estas “serían proclamadas en el acto y a ellas seguirían, una vez terminada la contienda y previo estudio minucioso de su contenido y alcance, otra serie de leyes y medidas también fundamentales como la reforma agraria”

En cierta forma, resumía: “El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política”.

Como se aprecia, el tema agrario se identificaba como un tema crucial para el buen desempeño de la economía y la sociedad cubana.

A partir de 1959

Con el triunfo de la revolución cubana, en 1959, se promulgó la Primera y Segunda Ley de Reforma Agraria, mediante las cuales se entregó las tierras al que las trabajaba (100.000 campesinos) y se eliminó el latifundio, foráneo y criollo.

El 70 por ciento de las tierras del país pasó a manos del Estado. El fondo de distribución de tierra, constituido por el área nacionalizada, ascendió a 5.500.000 hectáreas, de las cuales 1.100.000 fueron distribuidas a quienes las trabajaban. Finalmente quedaron en manos del Estado 7.800.000 de hectáreas (71 por ciento de la superficie total).

El surgimiento del sector estatal creó condiciones para una reorganización territorial, de forma planificada. Desde un inicio se trazó como estrategia la diversificación de la agricultura, con el objetivo de reducir la dependencia de un solo producto —el azúcar—, sustituir importaciones de productos alimenticios y diversificar las exportaciones.

La política agraria seguida en los primeros años de la revolución de 1959, en relación con el destino de la tierra nacionalizada, fue expuesta con claridad por el primer ministro Fidel Castro en la clausura del I Congreso Campesino, en febrero de 1959, al señalar que “para mantener el consumo, para mantener la riqueza, para hacer la Reforma Agraria, no es posible repartir la tierra en un millón de pedacitos… Deben instalarse cooperativas en los lugares que sean propicios a este tipo de producción y hacerse un cultivo planificado de los terrenos…”

A tales efectos se creó el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), como organismo encargado de la aplicación y control de la Ley de Reforma Agraria y dadas las características de los diferentes latifundios nacionalizados se establecieron dos sistemas de organización de la producción: las granjas del pueblo, en los otrora latifundios ganaderos y tierras vírgenes; y las cooperativas, en los latifundios cañeros.

Una vez finalizada la zafra de 1960, gran parte de las áreas cañeras expropiadas se convirtió en cooperativas cañeras, donde el Estado poseía el derecho de la propiedad sobre la tierra, el resto de los medios de producción y el poder económico y jurídico de toda la actividad, constituyendo una forma de administración obrera del usufructo de tierra.

Desde mediados de 1962, se consideró que estas formas organizativas habían agotado sus posibilidades de desarrollo y se decidió transformarlas en Granjas Estatales del Pueblo.

En 1963 se crean las Agrupaciones Agropecuarias como forma de organización empresarial estatal. En ese instante existían unas 272 Granjas del Pueblo, 613 cooperativas cañeras y 669 Granjas Administrativas (formadas a partir de tierras expropiadas).

En 1964, al finalizar la implantación de la nueva estructura organizativa, se habían constituido 263 empresas de nuevo tipo (Agrupaciones Agropecuarias).

En el período que media desde la promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria hasta 1975, el fomento de la organización colectiva de la producción en el sector de los propietarios individuales agrícolas no tuvo un desarrollo significativo, sólo a través de la creación de las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) y las comunidades agrícolas.

El V Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en cumplimiento de los acuerdos del I Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), propició un impulso a la creación y organización de las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA).

En el V Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, en 1977, el entonces presidente Fidel Castro señaló que “…al organizar aquellas cooperativas en las empresas cañeras, dábamos un paso adelante en relación a lo que había significado la parcelación de aquellas tierras… desde el punto de vista social había sido un retroceso, porque aquellos obreros los habíamos transfigurado de obreros, de proletarios, en campesinos…”

Al traspasar y retener en manos del Estado la mayoría de las tierras expropiadas, surge el sector estatal en la agricultura cubana. A la vez, se pretendía el amplio empleo del desarrollo tecnológico e incrementos significativos de la productividad, al conservar una estructura productiva que encerraba una potencialidad no explotada, heredada de los grandes latifundios, constituyendo esto el punto de partida de la creación de las grandes entidades empresariales agropecuarias que se mantuvieron hasta 1993.

Estas decisiones, fundamentales para el desarrollo agrícola, acentuaron la disminución del campesinado, que en 1990 ocupaba 18 por ciento de la tierra agrícola. La población rural cubana pasó de 56 por ciento en 1958 a menos de 25 por ciento en 1990.

Con la suspensión por parte de Estados Unidos de la cuota azucarera cubana, como una de las primeras medidas económicas aplicadas contra Cuba como preámbulo de lo que posteriormente se conocería como el bloqueo, y ante la política de diversificación, se decidió reducir las áreas cañeras y, por ende, la producción azucarera.

La desparecida Unión Soviética y demás países ex socialistas del Este de Europa decidieron adquirir el azúcar cubano. De esta forma, la economía cubana contó a partir de entonces con un mercado seguro, precios estables y preferenciales en el largo plazo (hasta principios de la década del noventa).

Esta decisión contribuyó a considerar que la vía del desarrollo inicial se podía apoyar en la agroindustria azucarera. Esto conllevó a la prolongación de la dependencia de un solo producto.

La sobredimensionada empresa estatal (ver cuadro no. 1), aunque ya con una economía más diversificada, continuó la línea del monocultivo —orientado hacia la exportación, fundamentalmente— y facilitó la aplicación de la producción bajo los conceptos de la llamada “revolución verde”, a la cual se le atribuye hoy día una de las causas de la inestabilidad de muchos ecosistemas agrícolas modernos y altamente tecnificados.

El desarrollo de la agricultura cubana, hasta principios de la década del noventa, se sustentó en una gran disponibilidad y uso de recursos foráneos. Este aspecto se manifestó tanto en la agricultura dedicada a la exportación, como en la del consumo interno. Lo anterior creó entre los productores la mentalidad de que solo sobre la base de altos insumos, elevada mecanización e inversiones por área, se pueden obtener altas producciones.

Entre los recursos materiales mencionados se encuentra la existencia de tractores, que creció significativamente, caracterizándose por un bajo aprovechamiento (ver cuadro no.2)

El consumo de nutrientes por área se elevó considerablemente, sobrepasando a algunos países industrializados. Los gastos totales en insumos fundamentales alcanzaron cerca de 1.000 millones de dólares estadounidenses, como promedio anual, durante los ochenta.

El monto de las inversiones en el sector agropecuario alcanzó niveles notables, tomando como referencia el período 1980-1989, cuando representó aproximadamente 30 por ciento del valor total de las inversiones del país (ver cuadro no. 5)

El uso y resultado de la fuerza laboral mostraba, a través de sus indicadores fundamentales, un deterioro, sobre todo en la productividad del trabajo, particularmente en la productividad neta (nuevo valor creado), que desde 1981 registraba cierto estancamiento y descenso continuado del nuevo valor creado en el sector agropecuario a partir de 1985.

El modelo agrícola predominante, sustentado fundamentalmente en la sobredimensionada empresa estatal (calificada por algunos estudiosos del tema agrícola como la etapa del gigantismo), altamente insumidora, con elevados gastos de inversión por área y resultados productivos, no estaba acorde con los gastos incurridos, mostraba resultados económicos desfavorables, es decir, cada vez registraba una menor proporción de empresas rentables (ver cuadro no. 7).

Sin embargo, las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y el sector privado obtenían resultados productivos favorables (ver cuadro no. 8), sobre la base de una menor escala productiva y del ejercicio del derecho de propiedad respecto a sus decisiones y resultados. Mostraban, además, un uso eficiente de los limitados recursos materiales, mejor aprovechamiento y conservación de los recursos naturales, utilización eficiente de la fuerza laboral, su experiencia y la aplicación de factores de estímulos que el productor agrícola requiere.

La práctica intensiva de una típica agricultura industrial, llevada a cabo sobre todo desde los años setenta hasta principios de los noventa, originó un proceso de desarborización de las áreas agrícolas, lo cual incrementó la unificación de las áreas, la desaparición de los caseríos y casas individuales y las exigencias o consecuencias de las tecnologías aplicadas particularmente en las áreas cañera, arrocera y de cultivos varios.

El uso de tecnologías y de ese manejo deficiente —como la quema de caña—, el exceso de laboreo, altas dosis de agroquímicos —herbicidas— y la deficiente y poca rotación de los cultivos, redujo la capacidad productiva (ver cuadro no. 10). Alrededor de 65 por ciento de las áreas agrícolas se encuentra bajo los efectos de la erosión, por las prácticas de laboreo no apropiadas y, de ello, 25 por ciento estuvo por erosión fuerte y muy fuerte.

Una serie de indicadores económicos globales (ver cuadro no. 10) conlleva a concluir que el desarrollo de las fuerzas productivas del sector agropecuario estuvo detenido a finales de los años ochenta y principios de los noventa, debido al modelo agrícola industrial sustentado sobre altos insumos y con una gran dependencia externa. Los signos de agotamiento reclamaban importantes transformaciones en las relaciones de producción del sector.

En el cuadro no. 10 se observa que el rendimiento de los fondos básicos registra una constante disminución en los períodos estudiados. Se aprecia la entrada cada vez más creciente de maquinaria, equipamiento y otras inversiones, sobre la base de su baja utilización, unida al decrecimiento de la productividad del trabajo (ver cuadro no. 6).

La relación producto-capital desciende y, por supuesto, asciende el gasto de inversión por peso producido. El consumo productivo por peso producido se incrementa, se gastaban cada vez más materias primas y materiales, lo que registraba un mayor valor transferido de los medios de trabajo, por peso de producción resultante.

El análisis de la evolución histórica de las formas organizativas y de los resultados, por los que transitó el sector agrícola cubano, desde 1959 hasta 1990, nos lleva a considerar que la sobredimensionada empresa agrícola estatal fue el modelo agrícola predominante. Es decir, la estatización de la agricultura y, en menor medida, las cooperativas, mediante las Cooperativas de Producción Agropecuaria y de Créditos y Servicios.

Cuadros:

Cuadro no. 1.  Tamaño empresa estatal promedio:

(En: hectáreas)

 

CPA

Cultivo/Actividad

Empresa Estatal antes de las transformaciones

Área

(hectáreas)

Ha  por cooperativista

Cañera

13.110

903

13

Cultivos varios

4.276

481

9

Cítricos y frutales

10.822

580

14

Arroz

32.760

52,7

15

Ganadería

24.865

626

23

Tabaco

2.778

505

9

Café

459

15

Fuente: “Características de las UBPC (Unidades Básicas de Producción Cooperativa) y algunos cambios producidos en el sector agropecuario con su introducción”, 1994; Nova. A.: La agricultura en Cuba: evolución y trayectoria (1959-2005), Editorial Ciencias Sociales, 2006; y “Las soluciones están en cada colectivo laboral”, periódico Trabajadores, 22 de sep., 1997.

Cuadro no. 2. Maquinaria agrícola e indicadores de utilización:

UM

1981

1985

1989

Existencia de tractores

uno

65.900

68.600

76.800

Horas diarias por Trabajo/Equipo

Horas

5,0

4,4

4,7

Tractores por área

u/100 ha

1,9

2,2

2,2

Potencia Media

Hp/u

58,3

59,4

74,2

Fuente: Ministerio de la Agricultura, Ministerio del Azúcar, Comité Estatal de Estadísticas, 1989.

Cuadro no. 3. Consumo de fertilizantes en nutrientes totales:

Países

Kg/ha

Estados Unidos

93,3

Canadá

48,1

México

75,3

Venezuela

158,0

Costa Rica

180,6

Europa Occidental

227,0

Cuba

202,0

Fuente: Anuario Fertilización, Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 1988.

Cuadro no. 4. Insumos fundamentales, promedio anual, década del ochenta:

U.M

Promedio Anual

Valor en dólares estadounidense

Fertilizantes

Mmt

1,6

197.000.000

Plaguicidas

Mt

29,0

76.000.000

Semillas

MMUS

10.000.000

Mieles

Mmt

1,0

60.000.000

Medicamento Veterinario

MMUS

6.000.000

Combustible

Mmt

2,0

300.000.000

Piensos

Mmt

1,8

267.000.000

Equipos e Implementos

MMUS

70.000.000

TOTAL

986.000.000

Fuente: Anuario Estadístico de Cuba 1989; Mosley W.: “Evolución histórica y análisis de la Agricultura Cubana”, Centro de Superación del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), abril de 1997.

Cuadro no. 5. Inversiones en el sector agropecuario 1980-1989:

(U.M.: pesos)

Cañera (incluye industria azucarera)

4.515.000.000

Ganadería

3.000.000.000

No Cañera

2.000.000.000

Total

9.515.000.000

Fuente: Anuario Estadístico de Cuba, 1980 – 1989

Cuadro no. 6. Sector agropecuario: fuerza laboral y resultados 1981-1989:

UM

1981

1982

1983

1984

1985

1986

1987

1988

1989

Trabajadores

Promedio

Miles

hombres

 

618,5

 

615,6

 

595,3

 

563,9

 

562,0

 

572,3

 

602,7

 

653,2

 

690,3

Producción neta

MMP

1.414,5

1.345,1

1.227,6

1.246,6

1.181,4

1.147,7

1.203,8

1.231,2

1.235,7

Productividad

Neta

 

Pesos

 

2.286

 

2.185

 

2.062

 

2.210

 

2.140

 

2.005

 

1.997

 

1.885

 

1.770

Productividad

Bruta

 

Pesos

 

4.414

 

4.318

 

4.452

 

5.027

 

5.185

 

5.124

 

4.805

 

4.565

 

4.100

Fuente: Anuario Estadístico de Cuba, Oficina Nacional de Estadísticas, 1980-1989.

Cuadro no. 7. Empresas estatales. Resultados económicos:

1986

1987

1988

1989

1990

Cant.

%

Cant.

%

Cant.

%

Cant.

%

Cant.

%

Rentables

170

39

132

33

132

33

119

31

100

27

No Rentables

257

61

266

67

257

67

263

69

266

73

Fuente: Ministerio de Agricultura.

Cuadro no. 8. Resultados económicos de las Cooperativas de Producción Agropecuaria:

1987

1988

1989

1990

Cant.

%

Cant.

%

Cant.

%

Cant.

%

CPA

 

 

 

 

 

 

 

 

Rentables

596

62

715

74

675

74

692

75

No Rentables

356

38

244

26

242

26

240

25

Costo por Peso

0,71

0,77

0,75

0,76

Fuente: Ministerio de Agricultura.

Cuadro no. 9. Características y principales limitantes de los suelos:

Característica

%

Limitantes

MMha

Muy productivo

14,0

Erosión

4,2

Productivo

11,2

Drenaje

1,5

Poco Productivo

14,0

Salinidad

1,0

Muy poco productivo

60,8

Acidez

1,1

 

 

Baja retención humedad

2,5

 

 

compactación

2,5

Fuente: Febles J. M. II Encuentro de Agricultura Orgánica, (1995)

Cuadro no.10. Indicadores económicos globales del sector agropecuario:

Año

Rend. de los

fondos básicos

(pesos)

Producto capital

(pesos)

Inversión por

peso producido

(pesos)

Dotación de Fondos

Básicos

(pesos)

Consuno Productivo.

por Prod. Bruta (pesos)

1975

2.208

4.495

0,222

2.480

0,547

1976-80

1.245

5.544

0,180

3.573

0,564

1981-85

758

4.062

0,246

7.645

0,634

1986-89

610 (1)

3.882

0,258

10.002(1)

0,677

(1) Año 1986-87

Fuente: Elaborado por el autor a partir de los Anuarios Estadísticos (Comité Estatal de Estadísticas) 1975, 1980, 1985 y 1989.

Bibliografía Consultada:

Funes, F. y Funes, Monzote F.: “¿Qué es la biodiversidad?”, revista Agricultura Orgánica, No.1, Asociación Cubana de Agricultura Orgánica (ACAO), 1995.

Álvarez, Pinto M.: “Trayectoria y perfil científico de Don Álvaro Reynoso”, Agricultura Orgánica, No.2, 1995.

“Estudio socioeconómico de producción cooperativa y campesina”, Instituto Superior de Ciencias Agrícolas de La Habana, 1992.

Mosley, W.: “Evolución histórica y análisis de la agricultura cubana”, Notas de Curso de Superación Profesional del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), sept de 1997.

Nova A.: La agricultura en Cuba: evolución y trayectoria (1959-2005), Editorial Ciencias Sociales, 2006.

Trujillo Clara, Pampin B. y Suero A. “La fuerza de trabajo en las UBPC cañeras. Un estudio de caso”, Instituto Superior de Ciencias Agrícolas de La Habana (ISCAH), sept. de 1997.

Barroso P. “Reflexiones acerca de la propiedad socialista y su ejercicio, Instituto Superior de Ciencias Agrícolas de La Habana (ISCAH) 1997.

García F.: “Consideraciones sobre el diagnóstico y la proyección de la Economía Forestal en Cuba”, Junta Central de Planificación, 1990.

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