Riego, imprescindible para elevar la producción

El riego es el segundo consumidor de portadores energéticos dentro del Ministerio de la Agricultura en Cuba.

Jorge Luis Baños - IPS

El Programa de Electrificación del Riego es una de las vías para hacer más eficiente la producción de alimentos en la isla.

A la hora de producir alimentos, cuyos precios en el mercado internacional son cada vez más elevados, se precisan dos elementos insustituibles: el suelo y el agua, afirman expertos. Ante la urgente necesidad de incrementar la producción de alimentos, Cuba desarrolla progresivamente un programa que permita multiplicar las áreas bajo riego.

Datos del Ministerio de la Agricultura señalan que, en el archipiélago, 72 por ciento del agua que se consume está destinada a la agricultura, sistema que cuenta en la actualidad con 800.000 hectáreas bajo algún método de riego. Esta cifra es tres veces la que el país disponía con ese beneficio hace unos años.

Dentro del Ministerio de la Agricultura, el área bajo riego en todos los cultivos es de 36.979 caballerías y, de ellas, con valor de uso existen 31.064.90 caballerías, que representan 84 por ciento.

El resto son áreas declaradas sin valor de uso por falta de financiamiento para su recuperación. En la actualidad predomina el riego por gravedad, con 69 por ciento del total, seguido de la aspersión (16 %), los pivotes (siete %) y localizado (seis %), según muestra la tabla 1.

Tabla 1. Áreas por técnicas de riego

Técnica de riego

Caballerías

Por ciento del total

Gravedad

21.588,52

69

Aspersión

4.968,12

16

Pivotes

2.047,42

7

Localizado

1.894,62

6

Otras técnicas

566,22

2

Total

31.064,90

100

Fuente: Ministerio de la Agricultura.

Tabla 2. Área total bajo riego por cultivos

Cultivos

Área (caballerías)

Por ciento del total

Cultivos varios

11.944,22

38

Arroz

12.461,32

40

Cítricos

2.761,32

9

Tabaco

2.474,03

8

Otros cultivos

1.423,49

5

Total

31.064,90

100

Fuente: Ministerio de la Agricultura.

El país extiende novedosos sistemas de riego agrícola a fin de asegurar cosechas destinadas a la alimentación de sus 11,2 millones de habitantes, y reducir, en cierta medida, las importaciones de este rubro que, cada año, consume más de 1.500 millones de dólares.

Modernización y electrificación

Datos oficiales indican que el riego es el segundo gran consumidor de portadores energéticos dentro del Ministerio de la Agricultura, con 18-20 por ciento, detrás del transporte, el cual acapara 25 por ciento.

Sin botar el sofá, como se dice en buen cubano, el país precisa extender el riego, pero hacerlo con el menor consumo energético posible, en momentos en que el precio del petróleo aumenta constantemente.

Uno de los caminos para hacer más eficiente la agricultura cubana es el Programa de Electrificación del Riego, emprendido por el Ministerio de la Agricultura. En una primera etapa, este se realizó, en lo fundamental, con medios propios de cada territorio sobre la base de la reubicación de recursos ociosos y sobredimensionados, en algunos casos, no sólo del propio ministerio, sino también de otros organismos de la administración central del Estado.

Desde 2004 se ha trabajado, además, con otras fuentes de financiamiento, mediante créditos. El programa ha permitido un ahorro de recursos materiales y financieros, por la reubicación de equipamiento ocioso, tales como motores eléctricos, bombas y transformadores.

Las dos vías fundamentales han sido la modernización de los sistemas de riego y la electrificación del bombeo. Este programa persigue reducir el consumo de portadores energéticos, agua y otros insumos, sustituir las técnicas actuales por otras de mayor eficiencia productiva, aumentar los rendimientos por cultivos, atenuar el deterioro creciente que presentan los sistemas de riego en los cultivos varios y evitar que se continúen reduciendo las áreas beneficiadas.

Todavía por los campos cubanos pueden verse las llamadas máquinas Fregat, de fabricación soviética, con más de 30 años de explotación. Un crédito ruso, concedido en etapa reciente, permitirá adquirir piezas de repuesto para mantener en explotación esos equipos, en tanto se completa progresivamente su sustitución por otros más modernos, explica Rubén Gómez, viceministro de la Agricultura.

Ahora llegó el momento de las máquinas de riego de pivote central, consideradas por especialistas y productores como más eficientes y con mayores posibilidades. De acuerdo con Gómez, si las Fregat podían circular en una sola dirección, la maquinaria más moderna tiene mayor autonomía y puede adquirirse según la dimensión del área donde se quiere ubicar.

Los análisis muestran que permite alcanzar mayores rendimientos agrícolas de entre ocho-10 toneladas por hectárea y, en el caso de la papa, hasta 35 toneladas.

Detrás de la eficiencia

Los estudios de factibilidad han sido aplicados en el proyecto de sustitución de 110 máquinas de riego Fregat por pivotes eléctricos en las provincias de Matanzas y Ciego de Ávila, que abarca un área de 4.383 hectáreas, financiado con un crédito de 10 millones de dólares, concedido por la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Fuentes del Ministerio de la Agricultura señalan que, en la actualidad, está en proceso de ejecución otro proyecto, para la provincia La Habana, de 115 máquinas de pivote, que se espera concluir en 2008, para el cual se recibieron todos los recursos.

Está presentado al Fondo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo un tercer proyecto, también por 10 millones de dólares, para las provincias orientales, que se ejecutará en el presente año. Mediante otras fuentes de financiamiento se han sustituido máquinas Fregat en Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus y Granma.

Las autoridades de la nación caribeña parecen conscientes de que el incremento agrícola no puede conseguirse a cualquier costo. En la introducción del riego no se menosprecian otros conceptos también de actualidad, como son el ahorro de agua y la eficiencia energética.

Gómez precisó recientemente que 393 nuevas máquinas de pivote eléctrico se han incorporado a los sembradíos durante los últimos años, lo cual propició el ahorro de portadores energéticos en la actividad. Agregó que la explotación máxima de esa tecnología se aprecia con la rotación de los cultivos en esas áreas, que oscila sobre las 2,5 cosechas anuales.

Los objetivos trazados por el Ministerio de la Agricultura se han ido cumpliendo. La introducción de máquinas de riego de pivote central eléctricas ha permitido el aumento de la eficiencia en el riego, el incremento de los rendimientos agrícolas, la reducción de los consumos energéticos por área y la disminución del consumo de agua.

Es bueno aclarar que, aunque el programa prevé la ampliación de los equipos de pivote, hasta el momento estos representan sólo siete por ciento del total de las áreas bajo riego.

La puesta en marcha de la tecnología permitió realizar estudios de factibilidad para la reubicación de otras máquinas, además de priorizarse la sustitución de motores de bombeo diesel por eléctricos, lo cual facilita el aprovechamiento de la madrugada para anegar los campos. Con el ahorro que reportan estas acciones, indican estudios realizados en las diferentes provincias del país, las inversiones se amortizan en un período de 1,2 años, considerando solamente el ahorro en el consumo energético.

Actualmente se realiza la medición de los parámetros de trabajo de los equipos de bombeo instalados en estas estaciones de bombeo y el consumo eléctrico, de conjunto con el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y la Unión Nacional Eléctrica, para determinar los que realmente se necesitan.

La introducción de otras tecnologías eficientes en el uso del agua y de mayor eficiencia en los consumos de portadores energéticos, como el riego por goteo y localizado —los cuales permiten mayores niveles de producción con menos insumos— han provocado una sensible disminución de portadores energéticos, fundamentalmente de diesel.

Otro organismo, el Ministerio del Azúcar, que tras su redimensionamiento dedica importantes extensiones de tierra a la producción de alimentos, también lleva adelante su propia estrategia de riego. Esa entidad introdujo más de 50 máquinas de riego que ahorran energía y agua, destinadas tanto a plantaciones de caña como de cultivos varios, tomando en cuenta la intensa sequía de los últimos años.

Según dijo en 2007 Eglis Greck, jefe de Riego de ese organismo, se ha buscado la cooperación con firmas extranjeras que producen equipos de la más alta calidad y con la tecnología más avanzada, lo cual permite obtener altos rendimientos. “Con esas máquinas, de las cuales ya tenemos instaladas cinco, se cosechan más de 150 toneladas por hectárea”, dijo.

“Además, estamos montando 47 sistemas de aspersión a través de enrolladores y más de 2.000 hectáreas en el sistema de gravedad eficiente, que permite un ahorro considerable de agua: de 32 por ciento de eficiencia que teníamos, hoy podemos llegar a 70 por ciento.”

La actividad de riego, reconocen funcionarios vinculados a la agricultura, sufrió un retroceso en los últimos años. “Un ejemplo de ello es que ya en las universidades no hay ingenieros en esa especialidad. Hace diez años se formaban con un perfil profundo, que les permitía diseñar y trabajar el tema muy bien. Hoy sólo contamos con agrónomos que necesitan ser encaminados en esta materia”, indica un directivo de uno de los centros de investigación del sector.

Ir al detalle

No ha pasado por alto el interés de vincular a la industria nacional con estos programas. Al respecto, Reinaldo Rey, director del Instituto de Riego y Drenaje, señala que se han realizado trabajos destinados a la modernización de otras técnicas de suministro de agua a los cultivos, como el cambio de los aspersores por boquillas difusoras de baja presión, de fabricación nacional.

Según Rey, ese cambio tecnológico incrementa la eficiencia de la aplicación en cerca del 15 por ciento, ya que se acerca el agua a los cultivos y se evitan pérdidas por el traslado del viento o por evaporación. El país aspira a desarrollar también la modalidad de fertirriego, por sus ventajas económicas.

Por otra parte, explicó, el instituto identificó 65 embalses que, en los últimos 10 años, han tenido un bajo nivel de explotación, incluso en momentos de intensa sequía, por falta de usuarios.

Se logró que la Federación de Rusia concediera un crédito para la instalación de sistemas de riego en esas presas de bajo aprovechamiento, para que sus aguas sean empleadas en la producción de alimentos, tanto en áreas del Ministerio de la Agricultura como del Azúcar.

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