Se impone simplificación de estructuras económicas

El incremento de la producción y los servicios podría reducir la economía sumergida en Cuba.

Jorge Luis Baños - IPS

En la agricultura se requiere de una urgente simplificación de estructuras y procedimientos de trabajo.

La Asamblea Nacional constituye el órgano supremo de la nación cubana, que se complementa con los órganos de gobierno provinciales y municipales. Esa instancia dispone de un Consejo de Estado que, a su vez, posee un Comité Ejecutivo de Consejo de Ministros, integrado por 24 ministerios (ver cuadro no.1).

Por lo general, los ministerios tienen una homologación en los niveles territoriales, tanto en las provincias como en los municipios, como continuidad del carácter centralizador de la economía. Esto genera extensas estructuras administrativas y diversos niveles organizativos, lo que aleja a los productores y a los ciudadanos de los niveles reales de decisión.

A lo anterior se une que el país posee una división político administrativa conformada por 14 provincias, un municipio especial (que clasifica como provincia) y 168 municipios más. Es decir, por lo general, todas estas homologaciones se repiten en las 14 provincias y 169 municipios. Esas estructuras y niveles organizativos multiplicados generan una espesa burocracia que dificulta y retrasa las decisiones.

Cuadro no. 1. Relación de Ministerios.

Ministerios

Ministerios

Industria Básica (MINBAS)

Transporte (MITRANS)

Agricultura (MINAG)

Comercio Interior (MINCIN)

Agroindustria Azucarera (MINAZ)

Turismo (MINTUR)

Industria Alimenticia (MINAL)

Comercio Exterior (MINCEX)

Industria Sideromécanica (SIME)

Relaciones Exteriores (MINREX)

Industria Pesquera (MIP)

Banco Central (BNC)

Salud Pública ( MINSAP)

Colaboración Económica e Inversión Extranjera (MINVEC)

Educación (MINED)

Auditoría y Control (MAC)

Educación Superior (MES)

Economía y Planificación (MEP)

Construcción (MICONS)

Finanzas y Precios (MFP)

Cultura (MINCULT)

Fuerzas Armadas (MINFAR)

Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA)

Ministerio del Interior (MININT)

Fuente: Elaborado a partir de diversas fuentes

Por su extensión territorial, cantidad de habitantes, así como por la magnitud de su Producto Interno Bruto (PIB), la nación puede clasificarse como un país pequeño y, a la vez, como una economía pequeña.

Estas características hacen que se reflexione sobre la necesidad de simplificar estructuras y funciones en busca de racionalidad y ahorro de recursos (el tiempo también es un recurso importante), para acercar cada vez más los niveles de decisión a los productores y a los ciudadanos.

En estos momentos, la economía cubana se encuentra conformada por lo que se identifica como economía formal, constituida por sus empresas con carácter de subordinación nacional (aquí existe una complejidad, ya que por lo general no tributan con sus resultados y sus vínculos económicos son bastante estrechos con respecto al territorio en donde se encuentran enclavadas) y territorial.

Por otro lado está la economía informal (subterránea o mercado negro). Según estimaciones realizadas, el volumen de operaciones anuales de esta última sobrepasa con creces los 10.000 millones de pesos cubanos.

Por su magnitud, organización y volumen de operaciones, la economía sumergida encierra un proceso de “privatización” subterráneo, a lo largo de la cadena recepción-almacenaje-transportación-distribución (mayorista y minorista).

Esta funciona bajo condiciones privadas y genera importantes resultados o beneficios positivos, que van a parar a manos de quienes no generan riquezas o bienes materiales, sino más bien se apropian de ellos, haciendo uso privado de la forma de propiedad estatal (que tiene alta concentración). Esto propicia una relación o forma de mercado aberrante, como lo es el mercado negro o economía sumergida.

En su discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005, el entonces presidente Fidel Castro Ruz, en varias ocasiones preguntó sobre la irreversibilidad o no del proceso revolucionario, asociada a la existencia de irregularidades, delitos y desviaciones; es decir, a la existencia de una economía sumergida. Sobre ello apuntó: “o derrotamos todas esas desviaciones y hacemos más fuerte la Revolución, destruyendo las ilusiones que puedan quedar al imperio, o podríamos decir: o vencemos radicalmente esos problemas o moriremos.”

Estudiosos del tema añaden otro elemento a la existencia y magnitud de una economía sumergida y todo lo negativo que encierra: el amplio desarrollo que ha manifestado la burocracia (se traduce en engorrosos trámites, lentitud y dilación de las decisiones, demasiados niveles estructurales, irritación y obstáculos al proceso productivo en toda su extensión, entre otros).

Este fenómeno se presenta como otro peligro, que contribuye al carácter reversible del proceso revolucionario.

La burocracia es una manifestación no atribuible al modo de producción socialista. Esta emerge con el propio proceso de surgimiento del Estado, pues se advierte la existencia de burocracia en el modo de producción capitalista y los anteriores.

Sin embargo, en lo que se ha llamado o identificado como socialismo real, la burocracia alcanza una máxima expresión, fundamentalmente por el alto grado de centralización. Según estudiosos, a más grado de centralización, mayor desarrollo de la burocracia.

El no reconocer la existencia real y objetiva de la acción del mercado y establecer mecanismos para suplir o sustituir su acción (no consiste en dejar al libre albedrío el desempeño del mercado, sino entiéndase un mercado regulado por mecanismos económicos, fundamentalmente), favorece el incremento de la burocracia.

Dentro de los retos más inmediatos para la economía cubana se encuentra la solución del problema alimentario y, en especial, la elevada dependencia alimentaria externa. Por esa razón, se considera al sector alimentario como un punto de inicio para el análisis de sus funciones y estructuras, en busca de la simplificación y el necesario protagonismo del territorio en la producción de alimentos.

Sobre este aspecto, en su trabajo “La agricultura en Cuba actualidad y transformaciones necesarias”, el economista Armando Nova considera que el país debe: “reducir instituciones y simplificar las estructuras, tanto en la base como en la superestructura, para lograr que las Unidades o Empresas productivas dispongan de la autonomía necesaria”.

Y añade: “En la actualidad existen cuatro organizaciones ministeriales (ministerios de la Agricultura, Azúcar, Industria Alimenticia y de la Industria Pesquera), que se ocupan de la producción de alimentos, que mantienen una homologación hasta la base. Resultaría aconsejable reducir el número de instituciones y lograr formas más simplificadas, por ejemplo, un solo ministerio que atienda el aspecto alimentario. Ello implicaría separar la gestión de gobierno de las gestiones empresariales, e ir a un proceso descentralizador”.

De igual forma, continúa: “el territorio como elemento determinante en la producción de alimentos y en la búsqueda de soluciones. En la actualidad las estructuras ministeriales se homologan hasta el territorio y por lo general, no se practican las relaciones horizontales. Como parte del proceso de descentralización que necesita que el sector agropecuario encuentre su mejor funcionamiento. Resulta importante que las diferentes entidades económicas agrícolas productivas ubicadas en cada territorio (Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC); Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), Cooperativas de Créditos (CCS), sector privado y empresa estatal, desarrollen un sistema de amplias relaciones horizontales, independientemente de las diferentes estructuras organizativas a las cuales se encuentran vinculadas institucionalmente”.

Y en cierta forma alerta sobre implicaciones en la creación de nuevas estructuras que no se justifiquen con amplitud: “…Amplia utilización de las estructuras macro, existentes en el territorio como: El Poder Popular, Banco (reforzar las actividades relacionadas con la actividad agraria en las funciones del banco, analizar posteriormente si se justificaría una banca agraria especializada), Oficina de Estadística, la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT), como elementos de balance, facilitadores y de enlace con la supraestructura provincial y nacional, fortalecer quizás estas instituciones, sin necesidad de crear nuevas estructuras administrativas. Sería recomendable tener presente, que cualquier nueva estructura que se cree debería estar plenamente justificada a priori, por la necesidad de las funciones y que la misma conlleve a eliminar escalones de trámites a los productores”.

Respecto a otros sectores económicos, parece aconsejable analizar la simplificación de estructuras como la industrial, en los ministerios de la Industria Sideromecánica, Industria Ligera y Básica.

Este último, en la actualidad, se ocupa del tema energético y la necesidad de trabajar sobre fuentes de energía renovable y no contaminante, que pueden abarcar a varias actividades económicas y diversidad de tecnologías, y, sin duda, responder a un Programa Nacional de Energía. Por lo que habrá que valorar la necesidad de crear comisiones o formas prácticas de organización, con vistas a viabilizar el tema energético.

Las actividades educacionales constituidas actualmente por los ministerios de Educación y Educación Superior duplican estructuras (Jorge Luis Baños - IPS).Otras estructuras vigentes, como los ministerios de Economía y Planificación (MEP) y Finanzas y Precios (MFP), también ameritan una simplificación, ya que al tener relaciones afines, y en cierta forma comunes, pudieran constituirse bajo una sola institución.

De igual forma, las actividades educacionales constituidas actualmente por los ministerios de Educación y Educación Superior duplican estructuras y ambas pudieran constituirse bajo una institución ministerial, con sus respectivas áreas internas bien definidas.

Al simplificar estructuras, separar funciones de gobiernos de las empresariales, lograr mayor protagonismo del territorio, reconocer la existencia, el papel y desempeño del mercado como herramienta que ayude a lograr una mejor distribución y eficiencia, es decir, una mayor descentralización, es de esperar que todo ello conduzca a reducir significativamente la burocracia.

Estas medidas encuentran estrecha relación con aquellas encaminadas a liberar fuerzas productivas y transformar las relaciones de producción; y ello significa analizar el tema relacionado con la propiedad. Lo anterior puede constituir una vía para facilitar el incremento de la producción y los servicios; es decir, una mayor oferta en el mercado interno y reducir, cada vez más, el área de influencia de la economía sumergida.

La economía cubana requiere de un significativo proceso simplificador de funciones, que reduzca estructuras orgánicas que se reproducen en los diferentes niveles provinciales y municipales y que hacen complejas las relaciones productivas, administrativas y de dirección, con vistas a acercar la toma de decisiones con los productores y otorgar el protagonismo necesario a los diferentes territorios.

Materiales consultados:

Fidel Castro: Versiones taquigráficas Consejo de Estado, Aula Magna de la Universidad de La Habana, 17 de noviembre de 2005.

“Economía Sumergida, liquidez acumulada y dualidad monetaria”, Economics Press Service, no. 7, 15 de
abril de 2008. IPS/Corresponsalía Cuba.

Nova A.: “La agricultura en Cuba actualidad y transformaciones necesarias” (www.nodo50.org/cubasigloXX)

 

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