Salvar el Almendares

Cercanos al Día Mundial del Medio Ambiente rescatamos una de nuestras publicaciones sobre el saneamiento del río Almendares.

Archivo IPS Cuba

El proyecto ambiestalista buscó terminar con la contaminación del área.

Río Almendares S.O.S., gran parque metropolitano, es el lema que unirá a un grupo de organizaciones no gubernamentales y autoridades locales que pretenden salvar las contaminadas aguas que atraviesan la capital de Cuba.

Los enamorados paseando en bote por el río, los niños atentos al cuento de los títeres y los maestros enseñando botánica en el bosque podrían abandonar el mundo de la nostalgia para convertirse en realidad como parte del nuevo proyecto.

La convocatoria es el comienzo de un proceso de concertación de intereses a nivel nacional para la coordinación de planes de acción relacionados con la preservación de la naturaleza y el uso racional de los recursos naturales.

Un grupo variado de ambientalistas pretende integrar a la comunidad en las labores de rescate del área capitalina y prepara todas las condiciones para la celebración, en 1996, de una mesa redonda internacional sobre la descontaminación del Almendares .

“Tenemos que retomar la campaña hacia una cultura de la naturaleza, con el objetivo de contribuir al desarrollo de la conciencia y actitudes favorecedoras de un entorno cualitativo”, dijo en mayo Patricia Núñez, vicepresidenta de la fundación la naturaleza y el hombre.

El río Almendares atraviesa la capital cubana, y corre hacia el mar por una céntrica avenida del barrio conocido como el Vedado, y desemboca en una de las áreas del famoso Malecón, la avenida costanera de la capital.

En una de sus márgenes se extiende lo que aquí se conoce como el bosque de La Habana o “el pulmón de la ciudad”, unas 21 hectáreas sembradas con variadas especies de árboles, algunos de ellos con más de cien años de vida.

Mezcladas con la naturaleza están las instalaciones de recreo, adonde solían acudir los habaneros para celebrar cumpleaños infantiles, ver espectáculos culturales o, simplemente, pasear entre la vegetación.

Entre ellas aún se levanta el pequeño anfiteatro de títeres, donde los integrantes de la “nueva trova” musical cubana (Silvio Rodríguez y Pablo Milanés) dieran sus primeros conciertos hace más de veinte años.

Sin embargo, con el paso de la década de los 80, las ofertas culturales se convirtieron en excepciones, los servicios a la población se deterioraron y el número de visitantes disminuyó considerablemente.

“Es como si el parque hubiera muerto. Antes era muy usual que los padres trajeran a los niños los fines de semana, pero ahora casi nadie viene y la causa es el mal olor de las aguas del río”, comenta una de las trabajadoras del parque.

Según fuentes especializadas, la contaminación es el resultado del efecto acumulativo del vertimiento de residuos industriales como una de las tantas acciones negativas del hombre sobre el medio ambiente.

Sin embargo, el crecimiento acelerado de la ciudad a partir de los años 40 de este siglo trajo consigo la descarga de las aguas en fosas, arroyos y ríos como el Almendares.

Un informe del Grupo para el Desarrollo Integral de la Ciudad aseguró que para inicios de esta década sólo el 50 por ciento de la población habanera se beneficiaba con el servicio de alcantarillado.

A pesar de ser tan evidente el deterioro de sus aguas, el Almendares no constituyó hasta ahora un verdadero foco de atención por la prioridad que se le otorgó a las labores de descontaminación de la Bahía de La Habana, una de las diez más contaminadas del planeta.

Para fines de este siglo las autoridades cubanas reconocen como los principales problemas ecológicos del país la erosión de los suelos, la salinización de las aguas y la contaminación de los puertos.

Según el ingeniero Julio Reyes, el proyecto de parque metropolitano incluye la creación de un centro ecológico con aulas de conferencias y proyecciones, una minibiblioteca, un salón de colecciones y un laboratorio para el control y vigilancia del entorno.

“La Ciudad de La Habana nunca ha contado con un verdadero parque de ciudad al estilo de otras capitales del mundo”, asegura el especialista, quien ve el proyecto como “una fuente de cultura en el más amplio sentido de la palabra”.

El inicio de las actividades de recuperación coincidió este lunes con una extensa jornada por el Día Mundial del Medio Ambiente y con las actividades preparatorias de la Reunión Ministerial Latinoamericana y Caribeña sobre la Protección del Medio Ambiente, que sesionará en La Habana en septiembre.

Fuentes del ministerio cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente aseguran que el encuentro incluirá la elaboración de un plan de acción regional sobre ambiente y desarrollo. Ojalá todo esto sirva para salvar al pobre, histórico y citadino Río Almendares. (1995)

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