Salvar La Habana

El programa de terminación de viviendas en la capital cubana en 2008, comprendía unas 5722.

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Tomará por lo menos 10 años para que sea notable una mejoría en la situación de la vivienda en La Habana, según especialistas.

La Habana de mediados del siglo XX era una ciudad en desarrollo, donde coexistían nuevas edificaciones, zonas en decadencia y barrios marginales, además de que funcionaba una amplia red comercial ubicada, fundamentalmente, en sus partes más antiguas.

Hoy esa zona presenta un alto grado de deterioro. Un proyecto de reconstrucción de la calle Galiano, sus comercios y edificios, pretende empezar a cambiar esa imagen.

Fuentes del gobierno de la capital cubana afirman que ya están elaborados los planos, que comprenden desde las tiendas hasta las viviendas de pisos superiores e implicará la demolición de algunos inmuebles que no se han caído por un fenómeno que los especialistas han bautizado como “estática milagrosa”; es decir, por puro milagro, porque de regirse por las condiciones constructivas y las leyes de la física, hace rato que debían haberse desplomado.

Aunque no ha sido revelado el monto que requerirá este ambicioso proyecto, se estima que será elevado, pues se trata de una avenida de más de diez manzanas, con bastantes construcciones de más de tres pisos, alta densidad de población y múltiples daños en la infraestructura.

De disponerse de los fondos necesarios para emprender este necesario programa, las autoridades deberán velar entonces por las obras de ejecución y evitar que se repitan iniciativas similares de años anteriores que no tuvieron buen fin.

Hace cerca de 10 años, en la avenida Monte se realizó una experiencia de arreglo de establecimientos de la red comercial por parte de la empresa correspondiente y la venta de materiales para que los vecinos emprendieran la reparación por cuenta propia. Si se transita hoy por esa calle, no se percibe que allí se gastaran cuantiosos recursos en acciones constructivas.

En otras avenidas de importancia, con edificaciones en mejor estado, la pintura de fachadas emprendida durante el llamado proyecto Imagen, mejoró el aspecto de la ciudad. No obstante, quedan no pocas cuestiones pendientes en Reina, Monte y Galiano, entre otras, para que la capital tenga mejor cara.

En algún momento, en dependencia de las condiciones económicas del país, habrá que pensar que detrás de esas avenidas principales hay calles y calles llenas de edificios, adonde hace muchos años no llega una gota de pintura ni un retoque de cemento, lo que agudiza el deterioro.

Más allá de la imagen

El déficit de viviendas en Cuba es un problema cuya solución requiere de tiempo, recursos y fuerza de trabajo. El asunto ha sido reconocido por el gobierno de la ciudad bajo la evidencia de que se necesitan unas 600.000 nuevas viviendas.

También se sabe que entre 50 y 60 por ciento de los 3,5 millones de casas están en regular y mal estado. Si bien el asunto es peliagudo a lo largo de toda la isla, en la capital tiene características que lo hacen aún más complejo.

La ciudad tiene algo más 2,2 millones de habitantes, revelan los datos del cierre de 2007, lo que representa 20 por ciento de los 11,2 millones de cubanos. El fondo habitacional es de más de medio millón de casas.

“En esa cifra hay de todo: casas de sólida construcción, modernas y edificios multifamiliares construidos en las últimas dos décadas, hasta casuchas fabricadas con materiales inapropiados como latón y tablas”, señala una profesional vinculada al tema de la vivienda en la urbe.

Un funcionario estatal comentó recientemente que se han detectado casas muy precarias, construidas incluso con plástico procedente de los contenedores destinados al depósito de los desechos sólidos de los hogares.

En la ciudad hay más de 6.000 ciudadelas-edificios y casas antiguas subdivididas o cuarterías, por ejemplo, 46 asentamientos ilegales donde habitan más de 18.000 personas en más de 6.200 viviendas. Las autoridades reconocen que vivir en esos lugares genera diferentes conflictos sociales y un número considerable de hechos violentos.

Aunque se trata de un problema de difícil solución, en la actualidad existe una estrategia que intenta ir despejando incógnitas en un asunto que ha generado desvíos de recursos y numerosos casos de corrupción.

“Las direcciones municipales de la vivienda, encargadas del otorgamiento de casas vacías, de la realización de trámites para permutas y autorizaciones de construcción, han sido por años cotos de ilegalidades, sobornos y otros delitos”, indica un abogado que estuvo vinculado a ese sector.

Fuentes oficiales de la ciudad aseguran que a la par de la construcción de nuevas viviendas, de las que se deben concluir en 2008 más de 5.000, hay otras líneas de trabajo relacionadas con el tema. Entre ellas se encuentran la eliminación de los barrios ilegales, la edificación o adaptación de locales para quienes desde hace años residen en albergues temporales y la búsqueda de variantes para los damnificados por derrumbes y mal estado de las viviendas.

Las cifras de personas albergadas, residentes en ciudadelas o que perdieron parcial o totalmente sus viviendas por derrumbes, sobrepasan los miles. Los que tienen anuencia de albergue porque no es recomendable que permanezcan en sus casas por el mal estado y el peligro de derrumbe son también decenas de miles. Ante cada situación, se están trazando trajes a la medida.

Las estadísticas muestran que, en 1987, en la capital cubana se concluyeron 3.170 nuevas casas y en 1989 se alcanzó la cifra más alta, con 9.114. A partir de esa fecha, como consecuencia de la crisis económica, se produjo un pronunciado descenso en la economía de la isla y también en el sector de la construcción, hasta bajar a solo 723 nuevas casas en 2002.

Aunque con posterioridad aumentó hasta llegar a 1.552 en 2003; 2.838 en 2005; 9.443 en 2006 y 6.324 en 2007, estas cantidades distan mucho de satisfacer las necesidades acumuladas por tantos años. Las valoraciones oficiales indican que, durante estos últimos tiempos, generalmente han estado asociadas a organizaciones y organismos con posibilidades financieras de terminar edificios, que habían sido iniciados en décadas pasadas para responder a las necesidades de sus trabajadores, por lo que el beneficio de estas nuevas moradas no se percibe a nivel de otros estratos de la sociedad.

Para 2008, se prevé la terminación de 5.722 nuevos apartamentos y, a partir de 2009, un rango entre 5.000 y 6.000 anuales. Se calcula que de mantenerse ese programa, tomará por lo menos 10 años para que sea notable una mejoría, señalan algunos especialistas.

Repartir cuando no hay mucho, se vuelve problemático y provoca, generalmente, ilegalidades y disgustos. Una de las estrategias que se desarrollan en la actualidad es la entrega de casas, en nuevas edificaciones, a personas que residen desde hace años en albergues.

“Nos parece más justo otorgarles a ellos las viviendas pues, llevan mucho tiempo en condiciones que no son las mejores, y no a quien se le cayó la casa hace poco. Para ellos se están buscando otras soluciones”, explican funcionarios del gobierno capitalino. Según algunos cálculos, en los alberques residen en estos momentos unas 11.827 personas, mientras otras 116.000 deben ser trasladadas desde sus viviendas hasta sitios seguros.

Al librarse los espacios en los albergues, se mejoran las condiciones y estas instalaciones pueden convertirse en viviendas con mayor confort; en ellas se ubican las personas y familias cuyas moradas sufrieron daños, en tanto se construyen los edificios para la reposición, detallan.

En este año, debido al deterioro de los inmuebles, se decidió entregar más recursos a la reparación, hasta ahora relegada a un segundo plano, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de las casas tiene entre 30 y 60 años. “No se trata solo de pintura, hay que preservar la estructura, pero la pintura también es importante porque protege”, explican los expertos.

Datos oficiales indican que deberán arreglarse en la ciudad, este año, 10.760 techos, además de acometerse 6.490 acciones de conservación y pintura, impermeabilizar 4.040 techos y reforzar 450 estructuras. Al cierre del primer semestre de 2008, algunas de estas actividades presentaban atrasos.

Eusebio Leal, director de la Oficina del Historiador de la ciudad, a cargo de la restauración del Centro Histórico de la capital, dijo en entrevista a la agencia de noticias Inter Press Service que La Habana “es una ciudad humana, amable, el producto más genuino de varios siglos de transculturación, que ha sobrevivido a desastres naturales y a los provocados por la falta de mantenimiento y la sobreocupación. Ella está ahí, deteriorada, pero conservada en su esencia como el producto cultural más complejo producido por las generaciones que nos antecedieron”. Y confió: “estoy seguro de que seremos capaces de reanimar en una gran medida, a partir de los esfuerzos y la creatividad con que seamos capaces de asumir su recuperación”.

De los recursos que se destinen, que los proyectos de demoliciones y nuevas construcciones respeten y combinen lo viejo y lo moderno, y de las acciones que se acometan dependerá el mañana de una ciudad que, al decir de Leal, “es un paradigma de urbe para las tendencias más actuales del nuevo urbanismo, que promueve los valores de la ciudad tradicional frente a los nuevos desarrollos en suburbios segregados”.

Tabla 1. Construcción de viviendas en la capital:

Año

Viviendas

1987

3.170

1989

9.114

1993

1.978

2002

723

2003

1.552

2004

1.072

2005

2.838

2006

9.443

2007

6.324

2008

5.722

Fuente: Dirección Provincial de la Vivienda. Ciudad de La Habana, 2008.

Un comentario

  1. Raymond Muller

    Esta crónica tiene ya 3 años!
    Y que está pasando hoy, en 2011, con la vivienda en La Habana? Cuales son los planes y la ejecución de obras? Valdría la pena saberlo, para poder comparar.

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