Sibarimar por la sustentabilidad

Un proyecto comunitario en las playas del Este.

Jorge Luis Baños - IPS

Las playas del Este de La Habana , situadas a pocos kilómetros de la ciudad, se encuentran entre las más visitadas por los vacacionistas de cualquier edad

Para la inmensa mayoría de los cubanos, irse a la playa constituye una de las opciones más socorridas y placenteras en los calurosos meses del verano.

Las playas del Este de La Habana , situadas a pocos kilómetros de la ciudad, se encuentran entre las más visitadas por los vacacionistas de cualquier edad y en sólo un día de verano esa área habitada por 25 mil personas puede recibir hasta 115.000 visitantes.

Ello significa que durante una buena parte del año estos 12 kilómetros de costa están sometidos al impacto directo de una cantidad de personas, equivalente al 20 por ciento de la población del país, con todos los peligros que ello representa para el equilibrio de su ecosistema.

No es casual entonces la existencia en la localidad de Guanabo de una tradición de agrupaciones e instituciones comunitarias interesadas en proteger su medio ambiente y promover el uso racional de sus recursos naturales, que ha tenido expresiones espontáneas como el Grupo de Aficionados a las Ciencias CRABIMO, en la década de los ‘70s, y otras de carácter institucional como la creación en 1981 del Museo Municipal de Habana del Este.

En esta misma línea de intereses, desde 1992 comienza a gestarse una idea que se concreta finalmente en abril de 1994, con la creación del Comité Sibarimar de ProNaturaleza – la Sociedad Cubana para la Protección del Medio Ambiente-, como una organización de carácter comunitario y participativo, que se propone como misión fundamental conservar, recuperar y proteger las riquezas naturales y socioculturales de la Ensenada Sibarimar y las cuencas hidrográficas de los ríos Tarará, Itabo y Guanabo .

En el Programa Sibarimar convergen el museo como institución estatal local y otras entidades gubernamentales, ya sean científicas, sociales o económicas, que les permiten trabajar en la solución de los diversos problemas característicos de la región, directa o indirectamente asociados a una fuerte explotación turística.

Para la puesta en marcha del programa ha sido fundamental la colaboración con diversas organizaciones internacionales no gubernamentales, como es el caso de HIVOS, de Holanda, y HabanaEcópolis , de Italia.

Como estrategia, Sibarimar se propone potenciar y fortalecer la integración y compromiso de la comunidad y de los actores claves en la planificación y ejecución de las acciones necesarias para garantizar el rescate, recuperación, conservación y defensa de las riquezas naturales y socioculturales del territorio, a través del manejo y uso sostenible de los recursos.

Paralelamente se propone fomentar la educación ambiental de todos los factores involucrados, para elevar su capacidad de participación en esas acciones.

Aunque Sibarimar propugna un liderazgo colectivo, su responsable es Mario González Martín, actual director del museo, quien enumera de memoria algunos de los siete proyectos definidos, que se encuentran en diversas fases de ejecución.

De todos ellos, el primero en quedar concluido el año próximo será el Parque Natural Rincón de Guanabo , que abarca un área de aproximadamente 10 kilómetros cuadrados ubicada después del reparto Brisas del Mar, en el último segmento de playa.

“La planificación y los primeros estudios para el parque se iniciaron en 1994 y ya en 1997 se conforma una propuesta de gestión territorial del área”, puntualiza González. Desde entonces ha sido muy importante el contacto que se estableció con HabanaEcópolis , a través de la secretaría de colaboración del Poder Popular de Ciudad de La Habana , pues esta ONG italiana nos ha estado apoyando en la creación de una infraestructura espacial y de equipamiento.

“El Rincón fue el primer proyecto donde pudimos empezar a aplicar acciones concretas de trabajo. Al mismo tiempo, constituye una experiencia de manejo, un plan piloto que puede aplicarse al resto de los lugares con características similares y reproducir lo que estamos haciendo allí con una racionalidad de recursos humanos y materiales”, señala Mario.

“Fue concebido como una especie de museo a cielo abierto que mostrará los valores patrimoniales del territorio. Con ello se cumplirán varios objetivos, pues además de facilitar la educación ambiental y la promoción de un turismo responsable, enfocado a potenciar los valores de la zona, tendrá un uso recreativo.

“En un reducido espacio se podrán apreciar las características del ambiente costero cubano que incluye manglares, arrecifes coralinos, humedales, praderas marinas, el complejo de costa arenosa, entre otros valores.

“También se podrá conocer de forma paralela cómo evolucionan los lugares más protegidos y otros que no lo están, y determinar cómo se comporta la naturaleza en cada caso, experiencia que puede aplicarse en la conservación de otros sitios más afectados.

“Del Rincón ya está concluido el edificio que será el centro de visitantes, donde habrá una oficina de información ambiental y sociocultural sobre territorios costeros, salas para exposiciones y conferencias, además de un área de servicio gastronómico.

“Además se está finalizando el sendero que atraviesa todo el manglar, un pequeño laboratorio para el monitoreo de la calidad del agua y se prevé el montaje de un vivero especializado, que debe abastecer de plantas todo el proyecto y posteriormente podrá comercializar algunas especies propias de esta zona costera.

“También se incluye una unidad especializada con laboratorio y alojamiento para estudiantes e investigadores y un campamento de pioneros con actividades dirigidas a la educación y protección ambiental.

“Como institución estatal, el museo debe garantizar algunos elementos de protección para el área, como establecer un puesto de guarda parques, con regulaciones, carteles y señalizaciones adecuadas.

“Por otra parte será beneficiada una pequeña comunidad de 14 casas que permanece en los límites del parque, especialmente en el mejoramiento de sus condiciones sanitarias, pues la planificación prevista con HabanaEcópolis contempla canalizar todo el sistema de recogida de aguas negras, una parte de las cuales aún se vierte al mar.

“En cuanto al resto de los proyectos en ejecución, al cabo de tres años se concluyó el diagnóstico ambiental participativo de la Ensenada de Sibarimar , a partir del cual fue posible elaborar una agenda local de gestión ambiental del territorio.

“Asimismo se encuentra en fase inicial de aplicación un proceso de manejo participativo de los ecosistemas costeros, frágiles, o bajo tutela ambiental, contenidos en el área donde se desarrolla el programa. Se han identificado los problemas y sus posibles soluciones, a partir de las características de un Área de Manejo donde convergen una zona costera y tres cuencas hidrográficas con valores agro productivos subexplotados , en un territorio con grandes potencialidades de desarrollo turístico.

“Algunos de los problemas descritos se remontan al inicio de la urbanización, como son construcciones levantadas sobre la duna, descargas albañales en el mar que todavía existen, y otras situaciones negativas que se han ido acumulando y que si no remediamos continuarán afectando el desarrollo del territorio y la propia existencia de la playa.

“Por eso insistimos en establecer una política de gestión integral del área y en la propuesta de considerar el territorio como área protegida de recursos manejables.

“Otro de los proyectos que trabajamos actualmente es la reserva ecológica La Coca , que abarca un área de 1.400 hectáreas al sur de Campo Florido, con formaciones vegetales sobre rocas serpentinas (roca azul, como se conoce popularmente) donde hay un 30 o un 40 por ciento de endemismo, aunque algunas especies se encuentran amenazadas de extinción.

“También se propone como área protegida la llamada Loma de Guanabo y la faja hidrorreguladora del río. La Loma tiene además un valor paisajístico y geológico, con dunas de arena fosilizadas, por lo que tiene mucho potencial para ser desarrollado como parque de ciudad, con el atractivo del Mirador de Bello Monte. Sin embargo presenta problemas de deforestación, de quema sistemática y de vertederos de basura, pero con una acción sobre ella se pueden revertir estos problemas.

“La reparación de la sede del proyecto Sibarimar , devenido centro de formación ambiental y desde donde se dirige y organiza el trabajo de promoción social y de participación, es otra de las tareas pendientes. Se encuentra en una de las salas de exposiciones del Museo de Playas del Este y al quedar concluida se ampliarán las posibilidades de profundizar el trabajo comunitario y quedará a disposición del público mucha información a la que no se puede acceder ahora por falta de condiciones”.

Aunque Sibarimar cuenta ya con 12 años de experiencia y por sus resultados y trascendencia dentro de la comunidad mereció el Premio Nacional de Medio Ambiente de 2004, González se plantea algunas dudas sobre el futuro del Proyecto.

“Hasta ahora hemos trabajado con la cooperación internacional, pero cuando esta cese habrá que disponer de otras fuentes de financiamiento. Por eso nosotros debemos estar preparados para continuar este trabajo a partir de recursos propios, si se aspira a enfrentar los problemas ambientales a nivel local con un criterio de sustentabilidad”.

Aún cuando la propuesta de Sibarimar depende en primer lugar de los esfuerzos del grupo humano que la promueve y de su compromiso en la defensa del medio ambiente y el patrimonio sociocultural, la ausencia de mecanismos económicos locales que garanticen su sustentabilidad abrirá nuevos retos para su trabajo futuro, mientras las Playas del Este reciben la invasión anual de vacacionistas ajenos al peligro que entraña su presencia para este rincón del que todos disfrutamos.

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