Bush y los celulares mágicos

El gobierno de Estados Unidos anunció en 2008 el envío de celulares a Cuba.

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La propuesta de Bush podría caer en el descrédito, pues habría que mover muchas piezas del embargo para su implementación, opinaron expertos.

El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo que autorizaría el envío de celulares a la isla, para así poner a prueba la medida del mandatario cubano Raúl Castro de autorizar el acceso a este tipo de teléfonos.

La propuesta del gobernante estadounidense fue calificada de inmediato, por el canciller Felipe Pérez Roque, como un “show decadente” y a su discurso como “irrelevante y cínico”, como “un acto de propaganda ridícula y de mal gusto”.

“Ya que Raúl (Castro) permite a los cubanos adquirir teléfonos celulares, vamos a cambiar nuestras regulaciones para permitir a los estadounidenses que envíen teléfonos de este tipo a sus familiares en Cuba”, afirmó Bush, al celebrar el llamado “Día de Solidaridad con Cuba” en la Casa Blanca.

“Si Raúl es serio con sus llamadas reformas, autorizará que estos teléfonos lleguen a los cubanos”, añadió el presidente, quien había calificado sólo dos semanas atrás de “cosméticos” los cambios aprobados por el hermano de Fidel Castro, desde que asumió la Presidencia a finales de febrero.

Con esta medida, Bush aportó su primera modificación a su política hacia Cuba desde que Fidel Castro abandonó el poder a finales de julio de 2006, aunque la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, se apresuró en precisar que “no se trataba de una flexibilización del embargo”.

“Estados Unidos quiere tender la mano a los cubanos mediante esta medida”, agregó Bush en la mencionada ceremonia donde estaban presentes varios miembros de su gobierno, como la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; el secretario de Comercio, el cubano-estadounidense Carlos Gutiérrez, y exiliados invitados.

“Llegará el día en que los cubanos reciban libremente información de varias fuentes”, añadió el presidente. Momentos antes del acto, en una proclamación había “rogado a Dios que acelere” el final del “sufrimiento” de los cubanos y reiterado su llamado a la liberación de todos los “presos de conciencia” en la isla.

Dan Fisk, director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, ha sido el encargado de dar detalles sobre la medida: “Los estadounidenses serán autorizados a enviar un celular y abrir una cuenta” en su país para pagar las facturas, dijo.

En concreto, la medida, que debe entrar en vigencia en las próximas dos semanas, permitirá que teléfonos celulares comprados en Estados Unidos y que tengan cobertura en La Habana ofrezcan la posibilidad a sus beneficiarios de hablar sin ningún tipo de restricciones.

Polémica en Miami

Como ya es habitual en este tipo de situaciones, la comunidad cubana en el exilio está dividida entre quienes ven la medida como una forma de ampliar los vínculos entre el exilio y el pueblo cubano, y los que la consideran como una simple acción “cosmética”.

Ninoska Pérez, del Consejo por la Libertad de Cuba, opinó que de manera paulatina se quitará el control de las comunicaciones al gobierno cubano y se ampliarán los vínculos de comunicación con la oposición y con activistas de derechos humanos.

“El régimen castrista ha utilizado la medida de los celulares como una forma de propaganda y Bush lo que ha dejado bien claro es: si ustedes autorizan los celulares, ahora dejen que los cubanos hablen”, afirmó.

El aspirante demócrata de Florida al Congreso, Joe García, opinó, por su parte, que la promesa de Bush es una simple medida “cosmética”, igual que las anunciadas por el presidente cubano Raúl Castro, y sólo busca ganar votos entre exiliados cubanos para el Partido Republicano.

“Si el gobierno estadounidense fuera serio en promover el cambio en Cuba, levantaría las restricciones de remesas y viajes familiares que ha impuesto sobre Cuba”, dijo García, ex director de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA).

Afirmó que esas restricciones, adoptadas por Bush en 2004 y apoyadas por el congresista local republicano Lincoln Díaz-Balart, su rival en la boleta para las elecciones, lo único que han hecho es dividir a la comunidad cubano-estadounidense.

García expresó que si la comunidad cubano-americana no es más cohesionada es debido a esas medidas. “Existe un rechazo bastante amplio sobre las medidas de 2004 que le han dado una oportunidad enorme al Partido Demócrata”, agregó.

La empresa Cubacel tiene el monopolio de los celulares en la isla y no existe ningún contrato con proveedores de servicios de Estados Unidos, mientras que los teléfonos móviles estadounidenses que operan en la isla no siempre funcionan bien en algunas zonas del país, afirmaron expertos en el tema.

La propuesta de Bush podría caer más temprano que tarde en el descrédito, si se tiene en cuenta la propia inviabilidad de la idea. Habría que mover para ello muchas piezas del embargo y saber si las autoridades de la isla estarían de acuerdo viniendo de donde viene, confirmaron expertos.

Pero en el hipotético caso de que esa idea fructificara, serían como celulares mágicos, las autoridades cubanas podrían desplegar un grupo de iniciativas que van desde la denuncia en organismos internacionales hasta buscar fórmulas de alta tecnología para bloquear, interceptar y/o hacer las conversaciones inaudibles, como ha hecho con la llamada Televisión Martí, comentó un experto cubano de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (Etecsa), quien solicitó el anonimato.

Obama por suavizar

Más allá de los celulares, el virtual candidato presidencial demócrata, Barack Obama, dijo el viernes 23 que escogería el momento y el lugar para celebrar conversaciones diplomáticas con Cuba y criticó al republicano John McCain por aferrarse a políticas fallidas.

Obama, senador por Illinois que supera a la senadora por Nueva York, Hillary Clinton, en la carrera para la nominación del partido a la Casa Blanca, está bajo presión por decir que quería reunirse con líderes de países hostiles a Estados Unidos, como Cuba e Irán.

McCain criticó en Miami las propuestas de su par demócrata y prometió mantener un embargo económico estricto sobre la isla, hasta que su gobierno libere a los prisioneros políticos, garantice las libertades fundamentales y celebre elecciones con observadores internacionales.

Ambos candidatos cortejaron a la influyente comunidad cubano-estadounidense de Florida, en un estado que será crucial para la victoria en las elecciones generales de noviembre.

Obama dijo que McCain había distorsionado su postura, “John McCain ha ido por el país hablando de lo mucho que quiero reunirme con Raúl Castro, como si estuviera buscando una reunión social”, declaró.

No obstante, el demócrata dijo que el candidato republicano había adoptado las políticas del presidente George W. Bush, que no avanzarían en la libertad en Cuba. El senador por Illinois pidió diplomacia directa con la isla y, sin decir con quién se reuniría, prometió liderar ese cambio como presidente.

“Es el momento de perseguir la diplomacia directa, con amigos y enemigos del mismo modo, sin precondiciones. Habrá una preparación cuidadosa. Estableceremos una agenda clara”, afirmó. “Desearía liderar esa diplomacia en el momento y el lugar de mi elección, pero sólo cuando tengamos la oportunidad de avanzar en los intereses de Estados Unidos”.

Obama dijo que mantendría el embargo sobre Cuba, pero ofrecería comenzar a normalizar las relaciones con el vecino país si liberara a los prisioneros políticos. También prometió levantar las restricciones para los viajes familiares y transferencias de dinero a la isla.

Castro critica

Por su parte, el ex presidente cubano Fidel Castro criticó el lunes 26, en su columna de prensa “Reflexiones” a Barack Obama, por anunciar que mantendrá el bloqueo y decir que en la isla hay una dictadura, aunque también destacó algunas de sus cualidades.

El líder de la revolución aseguró que, “desde el punto de vista social y humano, es el más avanzado candidato a la postulación presidencial”. También asegura que ese candidato “no ha sido responsable de los crímenes cometidos (por Washington) contra Cuba y la humanidad”.

“Si lo defendiera, les haría un enorme favor a sus adversarios. No temo por ello criticarlo y expresar con franqueza mis puntos de vista”, aclaró Castro.

En anteriores artículos, el ex presidente atacó con rudeza al candidato republicano John McCain, pero no había hablado tan directamente del aspirante demócrata.

Castro citó el último discurso de Obama en la Florida y aseguró que su propuesta allí “se puede traducir en una fórmula de hambre para la nación, las remesas como limosnas y las visitas (de cubano-estadounidenses) a Cuba en propaganda para el consumismo y el modo de vida insostenible que lo sustenta”.

El ex gobernante apuntó que el aspirante demócrata “atribuye a la revolución cubana un carácter antidemocrático y carente de respeto a la libertad y los derechos humanos. Es exactamente el argumento que, casi sin excepción, utilizaron las administraciones de Estados Unidos para justificar sus crímenes contra nuestra patria”.

La columna criticó el anuncio del senador por Ilinois de que mantendrá el embargo comercial que aplica Washington a la isla desde hace décadas, porque “el bloqueo mismo, por sí solo, es genocida”.

“No cuestiono la aguda inteligencia de Obama, su capacidad polémica y su espíritu de trabajo”, dijo. “Domina las técnicas de comunicación y está por encima de sus rivales en la competencia electoral”, sentenció Castro

Lo que a todas luces resulta evidente es que de la misma manera que Estados Unidos entra cada vez más en la carrera por la Casa Blanca, Cuba lo hace también. Se trata de un asunto en que se pone en juego la propia existencia de la revolución, manifestó un estudioso del tema cubano.

Cada traspaso de administración estadounidense a lo largo de casi medio siglo, enciende el llamado rojo de alerta en la isla; ahora termina el gobierno más hostil y ¿cómo será el venidero?, se preguntan los cubanos ahora, como cada cuatro años.

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