Castro y Chávez piden construir otro mundo

En el año 2002, Hugo Chávez pidió construir otro mundo Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo, convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Archivo IPS Cuba

Chávez, afirmó que el mundo

MONTERREY, México, 21 mar (IPS) Los presidentes Fidel Castro, de Cuba, y Hugo Chávez, de Venezuela, llamaron este jueves a enderezar la marcha de la economía mundial y criticaron a los organismos financieros multilaterales, en discusos pronunciados ante más de 50 jefes de Estado y de gobierno en México.

“El actual orden económico mundial constituye un sistema de saqueo y explotación como no ha existido jamás en la historia. Los pueblos creen cada vez menos en declaraciones y promesas. El prestigio de las instituciones financieras internacionales está por debajo de cero”, dijo Castro.

Los mandatarios se reúnen este jueves y el viernes en la septentrional ciudad mexicana de Monterrey, en las dos últimas jornadas de la Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo, convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

A la cita asisten, además, los máximos funcionarios de los organismos criticados por Castro y Chávez, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, así como representantes de organizaciones no gubernamentales, muchos de los cuales respaldaron los dichos de ambos presidentes.

El mundo vive un “verdadero genocido” y no se puede culpar de “esta tragedia a los países pobres”, que “conquistaron y saquearon durante siglos a continentes enteros, ni establecieron el colonialismo, ni reimplantaron la esclavitud, ni crearon el moderno imperialismo”, dijo Castro, en un discurso aplaudido con entusiasmo por delegados de organizaciones no gubernamentales.

Por su parte, Chávez, afirmó que el mundo “no sólo está torcido” sino “al revés”. Los líderes del mundo “debemos enderezarlo”, expresó en el discurso que pronunciado en representación del Grupo de los 77, que reúne a 133 países en desarrollo, y de China.

“A nombre de todos los pobres del planeta”, el mandatario pidió a los gobiernos “hacer y no sólo decir” y “salvar el mundo” que, en su opinión, sufre una “crisis social”.

Además, demandó revisar el papel del FMI, pues sus recomendaciones han sido un “veneno” para los países en desarrollo.

El documento final que suscribirán los gobiernos en Monterrey el viernes es un “proyecto de consenso que se nos impone por los amos del mundo” para “que nos resignemos con una limosna humillante, condicionada e injerencista”, sostuvo Castro.

“Es hora de la reflexión serena para los políticos y hombres de Estado. La creencia de que un orden económico y social que ha demostrado ser insostenible puede ser impuesto por la fuerza es una idea loca”, enfatizó.

Los discursos de Castro y de Chávez fueron casi los únicos con los que representantes de organizaciones no gubernamentales manifestaron coincidencias. “Por fin alguien le dijo las verdades a los poderosos”, comentó un activista presente en Monterrey.

El Consenso de Monterrey, documento final de la conferencia que será firmado este viernes por los jefes de Estado y de gobierno, no contribuirá a superar la pobreza pues receta la misma estrategia de libre mercado que los originó, opinaron delegados de organizaciones no gubernamentales.

Castro afirmó que la “la economía mundial es hoy un gigantesco casino”, y, al igual que Chávez, se pronunció por gravar las transacciones financieras especulativas (la denominada “tasa Tobin”, propuesto por el estadounidense premio Nobel de Economía James Tobin) para crear un fondo de ayuda al desarrollo.

El mandatario cubano demandó que ese fondo quede en manos de agencias de la ONU “y no de funestas instituciones como el FMI”.

El tono y dirección de los discursos de Castro y de Chávez contrastaron con el de la mayoría de mandatarios que intervinieron en la conferencia.

Para el presidente de México, Vicente Fox, la reunión “marca el inicio de un nuevo tipo de desarrollo”, idea que repitieron varios de sus pares.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que los países en desarrollo llegaron a Monterrey “no para pedir limosna”, sino para que se los escuche.

Annan dijo que la contribución financiera de los países industriales al desarrollo, unos 50.000 millones de dólares al año, debe al menos duplicarse para atender las necesidades del mundo pobre.

El jefe de la ONU defendió el Consenso de Monterrey. No es un pronunciamiento débil, “como dicen algunos”, pero lo será si no se cumple, advirtió.

También hablaron en la conferencia el director gerente del FMI, Horst Koehler, y el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, quienes defendieron las estrategias de mercado avaladas en el Consenso de Monterrey, pero no reconocieron errores ni se refirieron a las críticas recibidas.

El comercio es el camino “más importante para la autoayuda” y crea una situación en la que todos, ricos y pobres, ganan, sostuvo Koehler.

Por su parte, Wolfensohn indicó que los países en desarrollo “no necesitan caridad sino oportunidades”. (FIN/IPS/dc/mj/dv/02)

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