Perjuicios a ambos lados

Análisis del año 2006 sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, marcadas por el bloqueo impuesto hace más de cinco décadas al país caribeño.

Archivo IPS Cuba

El bloqueo de Washington contra La Habana impacta también en la economía de Estados Unidos e impide a millones de estadounidenses beneficiarse de los adelantos de la medicina cubana, afirma un informe difundido por la Cancillería de la isla.

El texto será presentado a la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que el próximo 8 de noviembre examinará por decimoquinta ocasión consecutiva la necesidad de poner fin al embargo impuesto por Washington a La Habana desde hace más de cuatro décadas.

El documento asevera que, “a consecuencia de las regulaciones del bloqueo”, no han podido iniciarse ensayos clínicos en Estados Unidos con el TheraCIM, medicamento cubano para el tratamiento de tumores cerebrales en los niños.

El TheraCIM es un producto del Centro de Inmunología Molecular, que en 2004 logró un convenio con la firma estadounidense CancerVax para el desarrollo y la producción de vacunas terapéuticas contra el cáncer.

Este medicamento está registrado en Cuba y otros países para tratar el cáncer en la cabeza y en el cuello, ha demostrado tener un efecto positivo en la reducción de la masa tumoral y podría beneficiar a los niños que en Estados Unidos y otros países sufren esta enfermedad, reseña el texto.

El informe agrega que de no mediar el embargo, millones de estadounidenses aquejados de diabetes se beneficiarían de Citoprot P, un producto y método de tratamiento único que permite acelerar la curación de la úlcera de pie diabético y reducir el riesgo de amputación en miembros inferiores.

El Citoprot P fue desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de la nación caribeña. Según el documento de la Cancillería cubana, en Estados Unidos hay aproximadamente 20,8 millones de personas que padecen diabetes, una enfermedad crónica incurable.

El conjunto de restricciones, que Cuba denomina bloqueo y Estados Unidos embargo, causó perjuicios por 86.108 millones de dólares a esta nación caribeña en todo el periodo, y sólo en 2005, 4.000 millones de dólares, asegura el documento.

La ONU aprobó el año pasado por 182 votos el reclamo cubano de levantamiento de esas restricciones, llevado por primera vez a la Asamblea General del foro mundial en 1992, cuando sólo 59 naciones se pronunciaron a favor de la resolución.

Economía afectada

El informe afirma que al impedirse el turismo hacia la isla, las empresas estadounidenses vinculadas a ese sector pierden 565 millones de dólares por cada millón de turistas de Estados Unidos que no pueden visitar este país.

El texto estima que al menos 1,8 millones de turistas estadounidenses hubieran podido tomar vacaciones en esta isla caribeña en 2005, pero en virtud de la prohibición, las empresas del ramo se vieron impedidas de lograr ingresos por 996 millones de dólares.

Importador anual de alrededor de 148.000 toneladas de níquel primario y de unas 10.000 toneladas de cobalto “desde mercados lejanos”, Estados Unidos podría, “de no existir el bloqueo”, comprar esas materias primas en Cuba, situada a menos de 200 kilómetros de sus costas.

La producción cubana de níquel ronda actualmente las 77.000 toneladas anuales, y se aspira a elevarla mediante un programa de inversiones acordado en marzo de 2005 con Canadá para la ampliación y modernización de una empresa mixta de explotación del mineral.

Las reservas probadas de níquel del país antillano son de 800 millones de toneladas y las probables se estiman en 2.000 millones de toneladas. Las de cobalto alcanzan aproximadamente 26 por ciento de las existentes en el planeta, de acuerdo con datos oficiales.

Al presentar el informe, el vicecanciller cubano Bruno Rodríguez indicó que el gobierno de George W. Bush creó una “fuerza de tareas interagencia respecto al níquel cubano”, para perseguir e impedir las ventas de ese estratégico mineral.

El fiscal federal del sur de la Florida, Alexander Acosta, anunció el día 10 la creación de una estructura especial que trabajará en la supervisión de las restricciones a la isla, reportó El Nuevo Herald.

El Grupo de Trabajo para Reforzar las Sanciones a Cuba está integrado por representantes de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, el Buró Federal de Investigaciones (FBI), el Servicio de Rentas Internas (IRS), Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el Departamento de Comercio, el Servicio Guardacostas y unidades navales y áreas de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP).

“Queremos dejar bien claro que las agencias federales están alertas para asegurar que se cumplan las regulaciones relacionadas con Cuba”, señaló Acosta. “Trabajaremos juntos para aportar cada cual la experiencia específica de su área y proceder con mayor determinación en nuestras investigaciones”, dijo.

La instancia se dedicará con especial ahínco a investigar delitos contemplados en relación con el embargo, como las exportaciones ilícitas, el funcionamiento inapropiado de agencias que realizan transacciones vinculadas a Cuba, los viajes no autorizados a través de terceros países, el control sobre las remesas y los casos de evasión de impuestos. Los infractores pueden recibir penas de hasta 10 años de cárcel y multas de entre 250.000 y un millón de dólares.

Por su parte, el ministro cubano de Comercio Exterior, Raúl de la Nuez, desestimó el impacto real de este grupo y aseguró que “tampoco dará resultado”, al participar en un foro virtual sobre esta política.

A juicio del titular, la iniciativa “es más de lo mismo, es un síntoma adicional del desespero de la administración (del presidente George W. Bush) por destruir a la revolución cubana”.

Otro buen negocio que según La Habana se estarían perdiendo las empresas estadounidenses está en el campo de la energía, pues se les prohíbe participar en la prospección de hidrocarburos en su plataforma insular en el Golfo de México, distante sólo a 137 kilómetros de la sureña península de Florida.

Esa región de la cuenca norte de Cuba tiene un potencial estimado de entre 1.000 millones y 9.300 millones de barriles de petróleo y de entre un millón 900.000 y 22 millones de millones de pies cúbicos de gas natural.

Las estimaciones son atribuidas en el informe de la cancillería cubana al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), autor de un estudio según el cual “las posibilidades de éxito son del orden de 95 por ciento”.

Cuba abrió en 1999 a licitación 112.000 kilómetros cuadrados de su plataforma en aguas del Golfo de México, divididos en 51 bloques, para la exploración extranjera con fines de explotación.

En la actualidad, la española-argentina Repsol YPF posee un contrato para perforar en seis bloques de esa área, con una superficie total de 10.700 kilómetros cuadrados, pero este año decidió conservar 40 por ciento de su participación y compartir riesgos con una compañía de India y otra de Noruega, con 30 por ciento cada una.

También la canadiense Sherritt International firmó un contrato para cuatro bloques en esa zona de perforación en aguas profundas.

Ventas de alimentos

Una legislación aprobada en 2000 por el Congreso de Estados Unidos permite la venta de alimentos a Cuba, una excepción que comenzó a ser aprovechada a partir de 2001.

Entre fines de ese año y 2004, las compras a firmas estadounidenses sumaron más de 1.000 millones de dólares pagados al contado.

En 2005, Cuba había destinado entre 700 y 800 millones de dólares a la compra de alimentos en Estados Unidos. Pero medidas adicionales de Washington para controlar ese comercio redujeron el intercambio a unos 474 millones de dólares.

“Debido a los obstáculos comerciales impuestos por el bloqueo, los exportadores estadounidenses de productos agrícolas en 2005 dejaron de percibir alrededor de 300 millones de dólares que fueron importados de otros mercados”, señala el informe cubano.

Sin embargo, John Kavulich, asesor del Consejo Económico y de Comercio Cuba-Estados Unidos, descartó que las nuevas medidas decretadas el 10 de octubre fueran a afectar a las empresas estadounidenses que comercian con el vecino caribeño.

“Esto es algo político, para que Estados Unidos pueda mostrar que está cumpliendo con la ley”, consideró Kavulich.

En ese sentido, Dave Kuntarich, vicepresidente de operaciones de la firma PS International Ltd., que vende carnes congeladas, chícharos, frijoles secos y suplementos para alimento animal, confesó no estar preocupado por el anuncio del fiscal Acosta, pues el Departamento del Tesoro continúa procesando sin dilación las licencias para exportar sus mercancías a la isla. “No hemos detectado dificultades con los productos agrícolas que enviamos a Cuba”, remarcó Kuntarich.

Visiones diferentes

Washington inició formalmente el embargo económico, comercial y financiero el 3 de febrero de 1962. Desde entonces a la fecha “siete de cada 10 cubanos hemos nacido y vivido bajo el bloqueo”, dijo el vicecanciller Rodríguez.

La diversidad de generaciones que conviven bajo el régimen de prohibiciones económicas, comerciales y financieras de Estados Unidos conlleva interpretaciones que no siempre coinciden con la opinión oficial.

Así, para Antonio Díaz, de 70 años, “el bloqueo es causante de que el país no avance”, mientras para un chofer de taxi de 30 años que omitió su nombre, “eso (el embargo) no es más que una justificación para ocultar la ineficiencia económica”.

Según algunos especialistas, en sólo cinco años, el intercambio comercial bilateral alcanzaría los 20.000 millones de dólares, en caso de cesar el embargo.

Pero Díaz, jubilado del sector azucarero, confesó coincidir con quienes creen que el fin de las prohibiciones no sería suficiente. “Yo creo que también hacen falta cambios para enderezar el país. Me parece que no estamos trabajando bien y eso tenemos que arreglarlo con bloqueo o sin bloqueo”, dijo a IPS.

Para el vicecanciller Rodríguez, el objetivo de las restricciones no es otro que causar hambre, desesperación y sufrimiento al pueblo cubano y constituye un “acto de guerra económica y genocidio”.

El Ministerio de la Relaciones Exteriores (Minrex) inició el día 3 una campaña nacional de más de un millar de “barrio debates” para informar a la población sobre los efectos del embargo. El plan ha sido apoyado por mensajes en la televisión y una amplia cobertura periodística de los medios estatales de prensa.

“Derrotaremos el bloqueo de Estados Unidos y alcanzaremos un futuro de paz y esperanza para Cuba”, manifestó el Canciller Felipe Pérez Roque al iniciar la llamada Jornada Nacional de Reflexión en el municipio habanero de San Miguel del Padrón.

CONFLICTO HAVANA CLUB

La Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos negó la renovación de la licencia a la marca de ron cubano Havana Club, pues el Departamento de Estado considera que otorgar ese permiso es inconsistente con la política de la Casa Blanca hacia Cuba, informó un comunicado de la empresa Cubaexport publicado por Granma el día 6.

“La razón real que fundamenta esa denegación es la voluntad de satisfacer los intereses de la compañía Bacardí, la que durante más de una década ha desplegado innumerables acciones dirigidas a usurpar la titularidad de la marca Havana Club, particularmente en los Estados Unidos”, asegura el texto.

A juicio de la entidad cubana, “la comercialización de un ron producido en Puerto Rico bajo la marca Havana Club, constituye una acción de engaño a los consumidores de ese producto.”

“Cubaexport rechaza enérgicamente este proceder y emprenderá todas las acciones legales y empresariales que resulten procedentes para oponerse a la decisión adoptada por las autoridades de los Estados Unidos, que violando todo principio de ética comercial, impiden a esta Empresa ejercer su legítimo derecho de conservar el registro de la marca Havana Club, adquirido en ese país, de conformidad con las leyes vigentes, en fecha tan temprana como 1976”, concluye el documento.

Mientras, el día 26 el representante cubano ante el Órgano de Solución de Diferencias de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Juan Antonio Fernández, consideró “lamentable presenciar cómo el gobierno de los Estados Unidos de América es capaz de beneficiar un interés particular poniendo en riesgo los de cientos de empresarios estadounidenses poseedores de marcas comerciales registradas en Cuba.”

Fernández reiteró el llamado de Cuba para que “se adopte, antes que sea demasiado tarde, una pronta y efectiva acción para hacer valer la letra de los Acuerdos de la OMC”. Al mismo tiempo, indicó como única salida posible la derogación de la Sección 211, llamada también Ley Bacardí, aprobada por el Congreso estadounidense en octubre de 1998.

En febrero de 2002 el mencionado órgano de la OMC calificó a esa disposición legal como incompatible con los acuerdos internacionales sobre propiedad intelectual de los que Washington es parte.

La Sección 211 de la Ley Ómnibus de Asignaciones Consolidadas Suplementarias y de Emergencia estableció que los tribunales de Estados Unidos no podían proteger marcas y los nombres comerciales cubanos, salvo que los propietarios originales hubieran autorizado su uso. El texto añadía que el país norteño no podía reconocer “ningún derecho sobre ninguna marca o patente de ninguna empresa no estadounidense que tenga conexión con propiedades que se alegue fueron pertenencia de algún estadounidense y haya sido nacionalizada por el Gobierno Cubano”.

La empresa Arechabala, propietaria original de la marca Havana Club, fue nacionalizada por decreto del poder revolucionario el 13 de octubre de 1960. En 1974 Cubaexport la inscribió a su favor en la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos y pudo disfrutar de estos derechos sin interferencia hasta 1995, cuando la Bacardí comenzó sus gestiones para reclamar la marca ante la creación de la empresa mixta Havana Club International, que relanzó al ron cubano en el mercado mundial.

AGENCIAS DE NACIONES UNIDAS CRITICAN EMBARGO

Una veintena de agencias del sistema de Naciones Unidas manifestaron su inconformidad con el embargo de Estados Unidos contra Cuba, mediante un informe del secretario general de la ONU. Esos organismos internacionales consideran que las restricciones contra la isla constituyen un obstáculo para la cooperación económica y social.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señaló las dificultades para las compras de citostáticos necesarios para los menores enfermos de cáncer. Laboratorios que tenían convenios de suministro de esos medicamentos tuvieron que suspender las entregas luego de ser absorbidos por transnacionales estadounidenses.

“El sistema de la ONU en Cuba ha tropezado con dificultades y limitaciones para realizar proyectos de cooperación técnica, sobre todo al adquirir equipos y otros insumos fabricados en Estados Unidos o con componentes producidos en ese país”, indicó el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

ONU-Hábitat hizo énfasis en las consecuencias negativas para el medio ambiente y la salud derivadas de la imposibilidad de adquirir productos químicos y equipos de bajo costo necesarios en el tratamiento del agua y las aguas residuales.

El informe, que recoge también los criterios de más de 100 países, es parte de los procedimientos previos al debate que sobre el tema ocurrirá el día 8 de noviembre en la Asamblea General.

NUEVO AVIÓN PARA TRANSMISIONES TELEVISIVAS

La Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB) de Estados Unidos alquiló una aeronave bimotor del tipo Gulfstream G-1 para aumentar la potencia de las transmisiones de TV Martí hacia la isla, reportó El Nuevo Herald. Con anterioridad las transmisiones eran efectuadas por un Hércules C-130, propiedad del Pentágono.

La noticia fue dada el 24 de octubre por Pedro Roig, director de la OCB, quien consideró el arrendamiento como “un esfuerzo oportuno” para “romper el bloqueo informativo” impuesto por el régimen de La Habana.

Un presupuesto adicional de 10 millones de dólares permitió a la televisora comprar mejores equipos y pagar el alquiler de este y otro avión que se incorporará próximamente.

El nuevo aparato volará seis días a la semana en horario estelar entre las seis de la tarde y las 11 de la noche.

Desde su lanzamiento en la pasada década, el gobierno cubano ha interferido con efectividad las señales de TV Martí, que no se ven en el territorio insular.

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