Política: Enero de presidentes

Tres presidentes latinoamericanos visitaron Cuba en enero de 2009.

Fidel Castro y Cristina Fernández

Tres mandatarios latinoamericanos, los de Panamá, Ecuador y Argentina, visitaron Cuba durante el mes de enero, en lo que se califica como un hecho sin precedentes en la diplomacia cubana.

El primero en arribar fue el presidente de Panamá, Martín Torrijos, quien abrió enero con una visita oficial entre el sábado 3 y el lunes 5.

El gobernante istmeño entregó a su par cubano, Raúl Castro, la máxima condecoración de su país, general de división Omar Torrijos, otorgada a su hermano Fidel. “Es una forma de testimoniar el afecto y admiración” a Cuba y el agradecimiento por la “inmensa solidaridad con Panamá en momentos difíciles”, dijo al entregar la orden, que lleva el nombre de su padre, quien fue amigo del líder histórico de  la Revolución Cubana.

“La figura de Omar Torrijos, entrañable amigo de Cuba y del compañero Fidel, es un símbolo indiscutible de la rebeldía y la lucha por la liberación de los pueblos de nuestra América”, manifestó Raúl Castro sobre el padre del mandatario panameño.

Por su parte, el Estado cubano condecoró en esta oportunidad al presidente panameño con la Orden José Martí,  distinción que también había recibido su padre. “A nombre de Panamá (…) gracias por la solidaridad de siempre”, aseveró el gobernante istmeño.

Torrijos inauguró un monumento a su padre, quien gobernó Panamá desde 1968 hasta la fecha de su muerte, en un misterioso accidente aéreo, en 1981.

La escultura refleja “la solidaridad en tiempos difíciles” entre ambas naciones, dijo el gobernante. El apoyo de La Habana, en la década del 60, fue decisivo para que Panamá retomara el control de su canal.

“Estamos muy emocionados, realmente refleja lo que ha simbolizado las relaciones de Panamá y Cuba (…) la hermandad que existió entre el comandante Fidel Castro y el general Omar Torrijos”, afirmó el también hijo del luchador nacionalista, al develar el monumento en la Avenida de los Presidentes, de La Habana

El  mandatario panameño sostuvo conversaciones oficiales con su homólogo Raúl Castro. Previamente había sido recibido con honores en el Palacio de la Revolución. Los diarios panameños especularon sobre la posibilidad de que el presidente realice una labor de mediación entre La Habana y el futuro gobierno estadounidense de Barack Obama.

A la isla viajó también la primera dama, Vivian Fernández de Torrijos, quien se entrevistó el domingo 4 con la directora del Centro Nacional de Educación Sexual, Mariela Castro, hija del mandatario cubano, para hablar “sobre programas juveniles de prevención de la violencia, los vicios y la delincuencia”, de acuerdo con el periódico Crítica.

Torrijos aprovechó su estancia en Cuba para conversar con el escritor colombiano Gabriel García Márquez,  en su casa de La Habana, informó la presidencia panameña.

Esta es la sexta visita a Cuba de Torrijos desde que asumió el poder en 2004. Su más reciente estancia fue en abril de 2008; en esa ocasión habló por teléfono con Fidel Castro.

El intercambio comercial entre ambas naciones es del orden de 200 millones de dólares, según cifras ofrecidas por la embajada de Panamá en Cuba. Los dos países mantienen una fuerte cooperación en temas sociales, que van desde los programas de ahorro energético a los de apoyo médico.

Acompañaron a Torrijos el primer vicepresidente y canciller panameño, Samuel Lewis Navarro; el presidente de la Asamblea Nacional, Raúl Rodríguez Araúz, la ministra de Comercio e Industrias, Gisela Álvarez de Porras: además de empresarios, dirigentes políticos y periodistas panameños.

El primer viaje de Martín Torrijos a la isla, como presidente, tuvo lugar el 20 de agosto de 2005, para restablecer las relaciones diplomáticas.

Cuba y Panamá  retomaron los vínculos diplomáticos en agosto de 2005, rotos un año antes por La Habana, en protesta por la decisión de la entonces presidenta, Mireya Moscoso (1999-2004), de indultar al ex agente de la CIA Luis Posada Carriles y otros tres cómplices acusados de terrorismo por el gobierno cubano e involucrados en  un fallido intento de magnicidio contra Fidel Castro, en ocasión de la X Cumbre Iberoamericana celebrada en Ciudad de Panamá, en 1999.

Socialista de corazón y mente

Un día después de la partida del mandatario istmeño, llegó a La Habana, el miércoles 7, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, en su primera visita oficial a la isla como jefe de Estado.

El gobernante ecuatoriano arribó, poco antes de la medianoche, al aeropuerto José Martí, de La Habana, donde fue recibido por el ministro para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, Rodrigo Malmierca, y el vicecanciller para América Latina y el Caribe, Alejandro González.

En una breve declaración a periodistas, Correa aseguró estar “muy contento” por su visita a Cuba, cuando se celebraban 50 años de la Revolución. “Nos sentimos honrados de pisar esta tierra repleta de solidaridad, latinoamericanismo y dignidad”, afirmó.

La visita oficial comenzó al día siguiente, el jueves 8, y se extendió hasta el sábado 10. Abarcadores acuerdos y la voluntad expresa de incrementar los vínculos con Cuba son los saldos de la estancia de Correa, quien respondió a una invitación de su par cubano, Raúl Castro.

El 8 de enero, durante las conversaciones oficiales, Castro y Correa expresaron su satisfacción por la buena marcha de las relaciones bilaterales, basadas en la solidaridad, la colaboración y el beneficio mutuo, y coincidieron en la importancia de continuar acrecentando los vínculos en diferentes campos.

También abordaron diversos temas de interés regional y global. Intercambiaron criterios acerca de la situación internacional, en especial sobre la actual crisis económica mundial y sus consecuencias, a las que se suman las derivadas del cambio climático.

Ese día, en la tarde, los mandatarios asistieron a la firma de una serie de instrumentos bilaterales de cooperación científica, gestión de riegos, educación, salud, deportes y complementación económica.

Los acuerdos plasman el mutuo compromiso de iniciar un proceso dirigido a profundizar sus relaciones comerciales y de cooperación bilateral, que incluyen mecanismos para enfrentar problemas de salud, tales como el establecimiento de programas de protección social, asesoramiento para el sistema de habilitación integral de personas con discapacidad y atención integral en nivel primario y secundario.

Los dos países adoptaron también un convenio marco en materia cultural, con el objetivo de fomentar el intercambio de experiencias entre las instituciones y organizaciones culturales, artísticas, literarias y sociales de ambos países.

Asimismo, se firmó un acuerdo sobre temas educativos y otro referido a la exención recíproca de visas para titulares de pasaporte oficial, encaminado a la promoción del intercambio y la colaboración entre las partes.

Entre los documentos suscritos se encuentra un memorando de entendimiento sobre consulta política y las negociaciones de ampliación y profundización del acuerdo de complementación económica entre las dos naciones. Se incluyen también convenios entre el Ministerio de la Industria Básica de Cuba y de Electricidad y Energía Renovable de Ecuador, y otros de cooperación deportiva, científica y tecnológica.

“Vamos a tener una estrecha relación para la investigación científica (…). Vamos a implementar cinco proyectos concretos, vacunas, combate de vectores, por medio de biotecnología, procesamiento, complementos nutricionales”, explicó Correa.

La agenda del gobernante abarcó una visita al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y los laboratorios Labiofam, donde propuso la coordinación en América Latina de la producción de medicamentos que solo pueden hacerse a gran escala.

El mandatario ecuatoriano participó, junto al general Raúl Castro, en el acto por el aniversario 50 de la entrada a La Habana de la Caravana de la libertad, encabezada por Fidel Castro. Allí dijo, sobre  el triunfo revolucionario, que “este proceso es ejemplar porque fue capaz de conquistar la verdadera independencia nacional, la libertad, la soberanía y la libre determinación del pueblo cubano”.

En su discurso de unos 14 minutos en la Ciudad Escolar Libertad, antiguo cuartel Columbia, la principal fortaleza militar de la dictadura de Fulgencio Batista,  y desde la misma tribuna donde habló Castro hace medio siglo,  el dignatario ecuatoriano aseguró que la Revolución Cubana “no tiene muertos ocultos en el escaparate de su historia”, que “jamás practicó ni torturas ni desapariciones”, y que fue el “hito más importante de América Latina en el siglo XX y ejemplo para el planeta entero”.

“Honramos la esencia de la Revolución Cubana por considerarla trascendental para (…) la humanidad”, agregó. También Correa demandó “el fin del criminal bloqueo” que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace casi medio siglo y denunció “una deuda externa ilegítima, ilegal e inmoral”.

En  esa misma oportunidad, Correa exigió el fin del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, al que caracterizó como “etnocidio premeditado por los poderes de siempre”.

Sobre el tema, expresó a periodistas que si tiene ocasión de hablar con el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, en abril próximo, en la Cumbre de las Américas, le pedirá que, como prueba del cambio de la política de Estados Unidos hacia la región, elimine el embargo y libere a cinco agentes cubanos presos en ese país por cargos de espionaje, que Cuba considera luchadores antiterroristas.

Aunque confesó  estar “escéptico” al respecto,  reiteró: “ojalá me equivoque, soy el primero en querer estar equivocado, pero soy escéptico en cuanto a que haya grandes cambios en la política exterior de Estados Unidos”.

Otro punto importante del periplo fue la visita a la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM), de La Habana, desde donde se transmitió a Ecuador el programa sabatino en que informa a la nación sobre la actividad desarrollada por el ejecutivo durante esa semana.

En esa ocasión, dijo que Cuba puede brindar servicios como salud, educación y cultura, a cambio de lo cual Ecuador podría suministrar petróleo y bienes agropecuarios, y criticó la existencia de al menos 33 convenios suscritos entre ambas naciones, pero de los cuales solo 10 por ciento se ejecutó. Esta vez, “tengan la seguridad que (los acuerdos) van a tener el respectivo seguimiento y serán cumplidos”, enfatizó.

Actualmente el intercambio comercial entre las dos naciones es de unos 11 millones de dólares, “fundamentalmente petróleo y productos derivados de la pesca, y la idea es que estructuremos una mejora ostensible en los términos de intercambio”, informó el canciller.

Sin embargo, hay un importante desarrollo en cooperación social. Unos 216 colaboradores cubanos, en especial médicos y educadores, trabajan en Ecuador en sectores sociales vulnerables. En la isla se graduaron 700 ecuatorianos, cuya matrícula de estudiantes es de 1.829, la tercera mayor tras venezolanos y bolivianos.

Correa ya había estado en la isla en febrero de 2006, en un encuentro internacional de economistas, donde conoció al líder cubano Fidel Castro.

“Habría que preguntarle al comandante, a mí me encantaría verlo, no sé cómo se sienta de salud pero, por supuesto, que me encantaría verlo”, comentó Correa, interrogado sobre si visitaría a Castro en el lugar donde convalece.

Correa colocó flores al héroe nacional cubano José Martí. Luego lo hizo en el monumento del héroe de su país, Eloy Alfaro, donde rompió el protocolo para responder a los saludos de un anciano ecuatoriano residente en Cuba, y tuvo una breve plática con estudiantes de su país.

El gobernante ecuatoriano también se reunió con el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón e impartió una conferencia magistral en la Universidad de La Habana sobre la crisis financiera internacional y la integración latinoamericana.

Correa cerró su estancia en la isla el sábado, con la visita al memorial que guarda los restos de Ernesto Che Guevara y sus compañeros de la guerrilla boliviana, en la central ciudad de Santa Clara, 280 km al este de La Habana.

Para los analistas, Rafael Correa se presentó como él mismo afirmó “socialista de mente y corazón” y aplaudió la “esencia de la Revolución Cubana por considerarla trascendental para la evolución de la humanidad”.

Castro reaparece con Cristina

La presidenta argentina, Cristina Fernández,  estuvo en La Habana entre el domingo 18 y el miércoles 22 de enero, en la primera visita oficial a Cuba de un mandatario de ese país sudamericano en 23 años; aunque, la mayor preeminencia de la estadía se  centró en el encuentro que sostuvo Fidel Castro con la mandataria sudamericana, hecho que marcó la reaparición del octogenario y convaleciente líder tras cinco semanas de silencio,  que dieron lugar a especulaciones sobre su salud.

El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, y el vicecanciller Alejandro González, recibieron en el aeropuerto internacional José Martí a la dignataria argentina, quien viajaba por primera vez a La Habana.

La visita de Fernández respondió  a una invitación cursada por el presidente cubano, Raúl Castro, durante la cumbre de América Latina y el Caribe de diciembre pasado, en Brasil.

Su viaje se produjo una semana después de lo planeado inicialmente, en un cambio de planes forzado por una lipotimia que padeció la gobernante la semana anterior y por la cual sus médicos le recomendaron reposo.

Uno de los objetivos de la visita  fue reactivar la cooperación con el país caribeño en ciencia, tecnología y turismo, entre otros campos, además de intentar revertir la fuerte caída del comercio bilateral, un punto en el que ya trabajó una misión comercial de empresarios argentinos, que estuvo en La Habana los días 12 y 13.

Durante la visita, se firmaron acuerdos para la creación de un centro argentino-cubano de biotecnología para fármacos y vacunas, sobre promoción comercial y transporte, transferencia tecnológica para mejorar la producción agrícola y cooperación en el área laboral.

En los primeros nueve meses de 2008, las exportaciones de Argentina a Cuba sumaron 61,4 millones de dólares, lo que supuso una caída interanual de 23 por ciento, mientras que las compras a la isla totalizaron apenas 1,8 millones de dólares, 12 por ciento menos que en igual lapso de 2007, de acuerdo con cifras oficiales.

La presidenta de Argentina,  propuso a empresarios de su país y cubanos un “modelo de negocios”.

“Tenemos grandes expectativas en el modelo de negocios que hemos traído a Cuba que debe ser de complementariedad, cooperación, integración y transferencia”, dijo Fernández al clausurar un encuentro empresarial binacional, en su segundo día de visita a la isla.

Indicó que, en momentos en que el modelo financiero especulativo fracasó a nivel mundial, los países en desarrollo tienen “el gran desafío” de “crear un nuevo modelo de negocios”, para lo cual se requiere identificar las complementariedades de las economías.

Ante unos 300 empresarios y diplomáticos, 80 de ellos argentinos, Fernández de Kirchner señaló que la economía cubana se basa en los servicios, las construcciones, mientras la argentina en la producción de agroalimentos, maquinaria agrícola, turismo y tecnología.

“Somos absolutamente complementarios, estamos en condiciones entonces de desarrollar, de hacer, de construir” juntos, expresó Fernández de Kirchner, quien refrendó con el gobernante Raúl Castro 11 acuerdos de cooperación.

Indicó que entre Cuba y Argentina hay “posibilidades de ser no solo amigos, como siempre hemos sido, sino además de ser socios en negocios”.

Ponderó el desarrollo científico y educacional cubano y dijo que lo han alcanzado pese al “cerco comercial”, en referencia al embargo estadounidense.

El primer vicepresidente cubano José Ramón Machado Ventura opinó que mecanismos de integración creados en los últimos tiempos en América Latina, sin Estados Unidos u otras potencias, son “nuestras fortalezas” y llamó a revitalizar la integración “con visión propia y diferente a la que se tuvo hasta ahora”.

Señaló que las dimensiones del comercio cubano-argentino, de unos 150 millones de dólares, “no reflejan las posibilidades existentes en comercio de bienes y servicios”.

El presidente de la Cámara de Comercio de Cuba, Raúl Becerra, coincidió en que el esfuerzo comercial realizado hasta ahora “es insuficiente” y hay “potencialidades para superar con creces las cifras actuales”.

La presidenta argentina inauguró la cátedra de Historia José de San Martín, en la Universidad de La Habana. y luego se reunió con el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, antes de concluir su visita oficial a la isla.

La delegación  presidencial estuvo integrada por el canciller Jorge Taiana y los ministros de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao; de Trabajo, Carlos Tomada; de Salud, Graciela Ocaña; y de Planificación, Julio de Vido, entre otros.

Ambas naciones restablecieron relaciones diplomáticas el 28 de mayo de 1973, y en Cuba se han graduado 327 argentinos en el nivel superior, de ellos 231 como médicos.

Aunque fuera de la agenda, uno de los temas que más se movió alrededor de este viaje, fue la petición de la médica cubana Hilda Molina de que la mandataria interceda para que se le permita viajar a Argentina a conocer a sus nietos.

Los portavoces consultados insistieron en que, en la agenda oficial de Fernández, “no figuran” las audiencias solicitadas por disidentes, tales como el grupo Agenda para la Transición o el caso Molina.

Las relaciones entre Argentina y Cuba pasaron por un mal momento a mediados de 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner, antecesor y esposo de Fernández, abogó porque La Habana autorizase a Molina a viajar a Buenos Aires.

En 2007, Kirchner desistió de visitar Cuba y, a mediados del año pasado, las autoridades de la isla permitieron la radicación en Buenos Aires de la madre de la médica cubana, Hilda Morejón, que cumplió 90 años en enero.

El otro asunto espinoso en las relaciones bilaterales es la deuda por unos 1.300 millones de dólares, que Cuba mantiene con Argentina por créditos concedidos a comienzos de la década del setenta.

La visita de Fernández a Cuba en el preciso instante en que Obama llega a la presidencia de  Estados Unidos e inaugura un nuevo mapa de las relaciones internacionales, causó perplejidad en Buenos Aires. Para algunos analistas,  la idea de la mandataria estaría dirigida a posicionar a la Argentina como una suerte de “nuevo puente” entre La Habana y Washington.

Tras su visita a La Habana, Fernández viajó a Caracas, donde se entrevistó con el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Como un hecho sin precedentes en la historia política y diplomática cubana, pudiera calificarse el hecho de que tres presidentes latinoamericanos visitaran la isla en un mismo mes.

Para febrero se espera el arribo de la mandataria chilena Michelle Bachelet y más adelante del mexicano Felipe Calderón. También fuentes uruguayas hablan de la probable visita a Montevideo del presidente cubano Raúl Castro, devolviendo así la que realizara el pasado año su homólogo Tabaré Vázquez.

Un hecho sin precedentes

Los analistas coinciden en señalar que este peregrinaje de presidentes latinoamericanos por La Habana es  una de las resultantes del cambio de política de la región, tras la Cumbre de América Latina y el Caribe, celebrada en diciembre pasado en Brasil, donde, además,  la isla caribeña fue incorporada al Grupo de Río.

En esta nueva etapa en las relaciones hemisféricas están influyendo los cambios generados por el fracaso del modelo neoliberal en el área, el ascenso del movimiento izquierdista, cuya expresión más notable está en el ascenso al poder de Chávez en Venezuela,  Luiz Inácio (Lula) da Silva en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Tabaré Vázquez en Uruguay, junto a las actitudes nacionalistas de gobiernos como el de Torrijos en Panamá, Cristina Fernández en Argentina y Michelle Bachelet en Chile.

La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca marca también un punto  de transformación de las relaciones continentales, que deberán dar un giro hacia un mayor acercamiento sin  que prime el síndrome del vecino pobre o de la subordinación a ultranza.

Esta vuelta de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe, estiman observadores, deberá ser en términos de las necesidades que dicta la realidad política y una de esas coordenadas estratégicas pasa por una Cuba reincorporada y plenamente aceptada por la comunidad de naciones latinoamericanas.

En esa dirección, no son pocos los mandatarios latinoamericanos que están dispuestos a servir de válidos interlocutores entre La Habana y Washington, como también contribuir a los inevitables cambios que se avecinan en la isla, pautados inicialmente por el gobierno de Raúl Castro.

Expertos opinan, además, que la crisis financiera internacional también impone una dosis de realismo. Ello estaría influyendo en la búsqueda de formas de cooperación e integración regional en las cuales no puede faltar la mayor de las Antillas.

Se trata, guste o no, de un reconocimiento a la Cuba que ha resistido medio siglo de enfrentamientos con 10 administraciones estadounidenses que han tratado de asfixiar el modelo político de la isla.

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