Retrato de la comunidad cubana en Estados Unidos

Características migratorias socioeconómicas y políticas de la comunidad cubana asentada en Estados Unidos en 1994.

Miami constituye un enclave cubanoamericano relevante desde el punto de vista político.

Dalia Acosta - IPS

La convocatoria por el Estado cubano a la celebración de una Conferencia sobre “La Nación y la emigración” es, sin dudas, un tema que ha despertado extraordinario interés.

Tanto los cubanos residentes en la isla como los que se han radicado en otros países, aquellos que tienen familiares que viven en el extranjero como los que no los tienen, todos están interesados en el resultado de esta Conferencia.

Para la comunidad internacional también la reunión entre el Gobierno de Cuba y sus emigrados es asunto de interés. Muy pocos países, quizás ningún otro en el mundo, han debido encarar una relación tan particular como la que Cuba ha tenido con sus emigrantes en los últimos treinta y cinco años.

Casi dos millones de cubanos residen fuera de la isla y ellos están localizados en una enorme diversidad de países. Sin embargo, de ese monto total de emigrantes cubanos, un millón doscientos mil, están establecidos en Estados Unidos, fundamentalmente en los estados de Florida, New York y New Jersey.

En consecuencia, las particularidades de la comunidad cubana radicada en territorio norteamericano resultan especialmente ilustrativas a la hora de identificar cuáles son las expectativas de ese grupo migratorio en sus futuras relaciones con su país de origen.

Antecedentes

A mediados del siglo XIX Cuba, a pesar de ser una colonia española en términos políticos, era una colonia comercial de Estados Unidos. La supresión por parte de Inglaterra de los vínculos comerciales de las Trece Colonias con las Islas del Caribe que estaban sujetas al dominio inglés cuando las Trece colonias lograron su independencia determinó que ese comercio fuera sustituido por el que comenzó a desarrollarse entre Cuba y la recién constituida Unión Americana.

En poco menos de medio siglo, el comercio cubano-norteamericano se constituyó en el más importante que tenía lugar en la Isla. Importaciones de azúcar cubano desde el Norte y las exportaciones hacia Cuba de harinas, equipos y manufacturas, fue la base de un floreciente negocio al que se le añadió, en la segunda mitad del siglo, las inversiones de capital en actividades comerciales y en la esfera de la producción de tabaco, azúcar y minería.

De tal modo, en 1898 el monto total de las inversiones norteamericanas en Cuba ascendía a cincuenta millones de dólares.

La repercusión de las crecientes relaciones económicas entre Cuba y Estados Unidos en el establecimiento de un flujo migratorio desde la isla hacia el Norte, tuvo su primera manifestación al calor de un acontecimiento vinculado a la relación de las dos economías.

Durante el último tercio del siglo XIX, debido a consideraciones de ventajas en el negocio tabacalero, tiene lugar el traslado de un número importante de fábricas de tabaco desde la isla hacia el Sur de Estados Unidos.

En consecuencia, los obreros de esas fábricas emigran tras sus empleos. Así quedó constituido el núcleo inicial de emigrados cubanos en Estados Unidos. A ellos se unieron los revolucionarios que abandonaron la isla al término de la Guerra de los Diez Años, contienda que no logró la independencia de Cuba de España.

Con el advenimiento del siglo XX y la instauración de una República en Cuba bajo la tutela yanqui, el flujo de cubanos que viajaban a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades económicas se convirtió en algo regular, que contribuyó a la formación de una comunidad cubana en Estados Unidos y a la aparición de los primeros cubano-americanos.

Entre 10 y 15 mil personas viajaban anualmente desde Cuba hacia Estados Unidos. Se calcula que en 1957 había cerca de 50 mil cubanos radicados en ese país.

El “boom” de la emigración cubana hacia Estados Unidos

El triunfo de la Revolución Cubana y la consiguiente agudización del conflicto con Estados Unidos determinaron que desde entonces el flujo migratorio cubano hacia ese país adquiriera las particularidades que hasta hoy día lo cualifican.

En la misma medida en que las contradicciones entre Cuba y Estados Unidos se convirtieron en un abismo que hasta ahora parece insalvable, la variable migratoria ha quedado insertada en la política de cada uno de esos países con respecto al otro.

La primera etapa del ciclo migratorio desde Cuba hacia Estados Unidos se inició en el mismo instante en que se produjo el derrumbe del régimen de Fulgencio Batista. Los servidores del régimen batistiano, culpables de asesinatos, latrocinio, robo del dinero del Estado, etc., se apresuraron a abandonar el país la madrugada del primero de enero de 1959. El destino elegido por ellos fue Estados Unidos, país en el que fueron bien acogidos.

La conformación de una política hostil hacia la Revolución Cubana incluyó el uso de todos los instrumentos de fuerza de que disponía una gran potencia. Entre ellos el de la emigración ocupó un lugar destacado. Desde entonces una política en la que coexiste el aliento a la emigración legal con el privilegio de la migración ilegal, ha sido una práctica regular de la política norteamericana hacia Cuba.

Semejante conducta es lo que ha determinado que tras una corta etapa inicial en la que quien emigra desde Cuba hacia Estados Unidos lo hace por su desacuerdo con la revolución, el móvil económico, que es causa importante de todo proceso migratorio desde un país pequeño y subdesarrollado hacia un país desarrollado, haya quedado oculta tras la apariencia de un fenómeno en el que los ribetes político-ideológicos resultan ser las causales únicas.

Alentar la emigración de cubanos hacia Estados Unidos sirve a más de uno de los propósitos de Estados Unidos con respecto a Cuba. Por un lado, ello resulta en favor de una propaganda dirigida a crear una opinión pública sobre la existencia de un régimen en la isla que justifique la intolerancia de su política anticubana.

Por otro lado, un núcleo de cubanos en Estados Unidos ha de servir como instrumento de su política hacia la isla. Finalmente, el problema migratorio ha de funcionar como un elemento de presión sobre lo interno de la sociedad cubana. El individuo que desea emigrar y no lo logra habrá de resultar un potencial opositor al régimen cubano, con independencia de las causas reales por las que no alcance su objetivo.

Por su parte Cuba, desde la invasión militar a su territorio por una Brigada mercenaria armada, equipada y entrenada por el gobierno de Estados Unidos, consideró que el acto de emigrar, particularmente hacia Estados Unidos, era un acto hostil a la nación.

Un largo expediente de participación de miembros de la comunidad cubana en Estados Unidos en agresiones contra Cuba obra en favor de una visión particularmente ideologizada sobre la comunidad cubana en Estados Unidos, así como sobre los potenciales inmigrantes.

En la misma medida en que creció la cantidad de cubanos asentados en Estados Unidos apareció un nuevo problema: el de la reunificación familiar. Es harto conocido como el patrón de conducta del cubano en lo referente a la familia tiene un alto contenido de cohesión. Pero también este asunto quedó oculto tras la beligerancia conflictiva entre Cuba y Estados Unidos.

Sin embargo, resulta necesario establecer cuáles han sido las causas que han determinado la presencia de uno de cada diez cubanos en Estados Unidos. En primer lugar hay que señalar que sin una política favorecedora de la migración de cubanos hacia Estados Unidos, el tamaño y características socioeconómicas de la comunidad cubana asentada en ese país no hubiera sido posible.

Entre enero de 1959 y octubre de 1962 viajaron a Estados Unidos 200 000 cubanos que fueron favorecidos por el establecimiento de un Programa de Refugiados que les concedía condiciones excepcionales para adquirir el derecho de residencia, la ciudadanía y les otorgaba recursos, a través de instituciones privadas y gubernamentales.

La particularidad distintiva de esta primera oleada migratoria estuvo dada por la presencia en ella de elementos de la burguesía nacional, profesionales y, por supuesto, los testaferros del régimen batistiano. Las motivaciones políticas de este grupo de migrantes no pueden ser puestas en duda.

En el caso de los profesionales ha de tenerse en cuenta que su escaso número en la isla era causa de que su clientela fundamental estuviera entre la burguesía y la pequeña burguesía del patio, aunque a su conducta migratoria se unió una campaña dirigida, desde Estados Unidos, a dejar a Cuba sin personal calificado y para ello se establecieron ventajas.

Otra evidencia de la manipulación del tema migratorio contra Cuba fue la campaña, conocida como Peter Pan, que dio como resultado que 15 000 niños fueran enviados solos hacia Estados Unidos por sus padres, ante el temor de perder la patria potestad sobre sus hijos.

Los acontecimientos que son conocidos como la Crisis de Octubre, Crisis de los Misiles o Crisis del Caribe, fueron un momento especialmente tenso de las relaciones cubano-norteamericanas.

Entre los tantos resultados de ese acontecimiento estuvo la supresión de los vuelos regulares entre los dos países. Fue entonces ésta la oportunidad para poner en marcha una política destinada a alentar las salidas ilegales desde Cuba. Los interesados en emigrar contaron sólo con este medio para lograr sus propósitos. Viajes en embarcaciones frágiles, ingreso en la Base Naval de Guantánamo, secuestro de naves aéreas y marítimas, pasaron a formar parte de la práctica migratoria desde Cuba.

Entre noviembre de 1962 y octubre de 1965, viajaron a Estados Unidos unos 30 000 cubanos por vía ilegal o por terceros países.

Sin embargo, las causas por las que cubanos abandonaban su país de origen rumbo a Estados Unidos, habían cambiado. La situación económica del país se vio sensiblemente deteriorada por la imposición del bloqueo económico a una economía de por sí subdesarrollada. El interés de las familias por reunificarse creció en la misma medida en que una suma importante de cubanos se hallaban residiendo en Estados Unidos.

Así, el deseo de mejorar económicamente y el interés por la reunificación familiar devinieron las causales migratorias fundamentales desde la segunda mitad de los años sesenta.

La existencia de un programa especial para la atención de los cubanos que emigraban a Estados Unidos (Centro de Emergencia para refugiados cubanos en diciembre de 1960 y programa para refugiados cubanos en 1961, este último aún vigente) ha sido un factor decisivo en la determinación de un cubano de radicarse en Estados Unidos.

Hoy día, si usted pregunta a una de las personas que aguardan ser atendidas en el Consulado de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana qué sabe acerca de las regulaciones migratorias norteamericanas, del sistema de cuotas establecido, de las condiciones para aceptar a un emigrante, etc. es muy difícil que reciba una respuesta que ponga de manifiesto el conocimiento sobre el asunto.

El Programa de Refugiados y la manipulación política del tema ha creado la convicción entre los cubanos de que sólo por serlo tiene derecho a emigrar hacia Estados Unidos.

Esto es lo que explica que a diferencia de lo que ocurre en otros países, especialmente los latinoamericanos, el problema de no poder emigrar hacia Estados Unidos se convirtiera en Cuba en fuente de tensiones internas, que estallaron, por primera vez, en septiembre de 1965, ocasión en la que Fidel Castro anunció que las autoridades cubanas permitirán que todos los residentes en la isla que deseen abandonarla pueden hacerlo si son venidos a buscar, a través de un puerto habilitado al efecto en Camarioca.

A esta situación inesperada el gobierno de Estados Unidos respondió con la oferta de la firma de un Memorándum de entendimiento con el gobierno cubano por el que quedó establecido lo que se denominó Puente Aéreo, o Vuelos de la Libertad, entre Varadero y Miami.

Mientras existió el Puente Aéreo -noviembre de 1965 hasta 1973- viajaron a Estados Unidos 240 000 personas.

Las disposiciones legales norteamericanas sobre los cubanos en 1965 consolidaron las condiciones excepcionales de las que disfrutaría el migrante desde Cuba. La Unión Americana es un país cuyo desarrollo poblacional ha tenido en la emigración su componente más importante.

Finales del siglo XIX y principios del siglo XX son testigos de la migración hacia Estados Unidos de ciudadanos de todas partes del mundo en busca de oportunidades económicas en una tierra promisoria. Pero a la altura de la medianía de la década del sesenta del presente siglo este fenómeno debió ser atendido por las leyes de la nación para su regulación.

Por primera vez en la historia norteamericana, en 1965, fueron establecidas cuotas para los emigrantes del Hemisferio Occidental. Pero la ley de 1965 concedió a los cubanos la categoría de parolees, personas que tenían un permiso especial del Fiscal General para ingresar en Estados Unidos amparados por la categoría de refugiados.

El carácter excepcional de la presencia de los cubanos en Estados Unidos quedó consagrado por la ley 89-732 de 1966 -Ley del ajuste cubano, que añadía otras excepciones para la adquisición del permiso de residencia permanente si había estado en territorio norteamericano por dos años. De este modo, 125 000 cubanos pudieron convertirse en residentes permanentes.

Todo el amparo legal a la migración cubana hacia Estados Unidos desde 1959 ha estado sustentada por la concesión de la condición de refugiado, condición que en la legislación norteamericana comprende, invariablemente, a toda persona que escapa desde: cualquier país controlado por los comunistas, por persecución o temor a ser perseguido y que no quiere regresar a su país debido a esa persecución o por miedo a ella (Rafael Hernández. La política de Estados Unidos hacia Cuba y la cuestión de la migración. En: Cuadernos de nuestra América, Vol II, No. 3, enero-junio de 1985).

Entre los inmigrantes hacia Estados Unidos entre 1965 y 1973, se destaca la presencia de personas que están interesadas en la reunificación de las familias y de componentes de la pequeña burguesía cubana que habían sido afectados por el proceso de expropiaciones de 1968.

En mayo de 1973 el Presidente Nixon decreta el fin del Puente Aéreo entre Miami y Varadero. Se inicia así una etapa en la que el flujo migratorio hacia Estados Unidos se reduce de forma importante y en la que la vía principal para emigrar hacia ese destino es la salida hacia terceros países o la ilegal. En el período hasta 1977, en que quedaron establecidas las Oficinas de Intereses entre La Habana y Washington, emigraron unas 17 000 personas.

La inexistencia de un canal regular para atender el interés de migrar de cubanos fue causa, otra vez, de la acumulación de tensiones. Estas tensiones recibieron el aliento que emanó del inicio, por el Presidente Carter, de una política destinada a incluir entre las bases doctrinales de la política exterior norteamericana el tema de los derechos humanos.

De modo que la motivación económica y el interés por la reunificación familiar de los migrantes potenciales se vio reforzada por una política norteamericana que resultaba coherente con su tradicional estímulo a la inmigración cubana.

Fue esto, en última instancia, lo que provocó los acontecimientos en la Embajada de Perú en La Habana en abril de 1980 y que concluyó con la salida de unas 125 000 personas por el Puerto de Mariel, entre abril y septiembre de 1980. De modo que en los años 1977-1980 emigraron hacia Estados Unidos 162 000 personas, de ellas 125 000 en sólo cinco meses.

La motivación económica de los emigrantes en esta etapa se evidencia si tenemos en cuenta su composición ocupacional en el momento de migrar.

Población del Mariel de acuerdo a la situación laboral

Situación laboral

% sobre población mayor de 15 años

Trabajadores

39,0

Desocupados

23,0

Estudiantes

3,0

Amas de casa

16,0

Jubilados y otros

18,0

Ignorados

1,0

Nótese que el 79 % de los trabajadores lo son directos de la producción, los servicios y el transporte.

Fuente: Rafael Hernández y Redi Gómez. Retrato del Mariel: el ángulo socioeconómico. En: Cuadernos de Nuestra América. III (5): p. 150, enero-julio de 1986.

La importancia que para los cubanos residentes en Cuba con familiares en Estados Unidos y viceversa tenía el tema del establecimiento de relaciones regulares en momentos en los que las condicionantes políticas para la emigración habían casi desaparecido, al igual que en el seno de la comunidad cubana en Estados Unidos crecía el interés por el lado humanitario del fenómeno, en detrimento del político, creó el marco apropiado para que en 1977 se produjera un diálogo entre el Gobierno Cubano y representativos de la comunidad cubana asentada en Estados Unidos.

Por primera vez fue autorizada por Cuba la visita de los emigrados, que hasta el momento sólo era permitida en casos excepcionales. Así entre 1979 y 1980 viajaron a Cuba unas 132 300 personas. Sin embargo, este flujo decayó, en relación con las autorizaciones concedidas por Cuba y otros factores a unas 11 000 personas al año para 1989-1990.

El incremento de las tensiones en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos desde 1978 fue la causa de que después del éxodo por Mariel y hasta 1984 el número de emigrantes cubanos fuera de 45 000.

La firma de un Acuerdo Migratorio entre Cuba y Estados Unidos a finales del año 1984 inició una nueva etapa en el ciclo de migración desde Cuba a Estados Unidos con notables particularidades, que están determinadas por el grado de hostilidad en las relaciones cubano-americanas.

El Acuerdo establece el compromiso norteamericano de conceder hasta 20 000 visas anuales de inmigrantes permanentes (sin fijar cifra mínima) y 3 000 para las personas que según la legislación cubana han cometido delitos contra la seguridad del Estado y que para Estados Unidos son presos políticos. Pero debe ser señalado que sigue en vigor la Ley para el Ajuste Cubano de 1965, que otorga trata preferencial a los cubanos, incluidos los que llegan a costas norteamericanas por medios ilegales.

La existencia de un Acuerdo Migratorio, en teoría, canal regular del que pueden disponer los emigrantes potenciales, se une al empeoramiento de las condiciones económicas en Cuba, particularmente desde 1989.

La decisión de Cuba de conceder derecho a viajar al extranjero a todos los menores de 20 años (antes sólo eran autorizados a viajes temporales los mayores de 60 años, las mujeres y 65 los hombres), y la presencia de un enclave cubano-americano en Miami, constituyen las causas que están primando en este nuevo período del flujo migratorio cubano hacia Estados Unidos.

Sin embargo, el Acuerdo Migratorio no ha favorecido la normalización del proceso inmigración-emigración entre Cuba y Estados Unidos.

Entre 1985 y 1991 emigraron a Estados Unidos unas 34 850 personas, de ellas sólo 500 lo hicieron directamente, pues el bajo número de concesión de visas a cubanos con intención de emigrar ha determinado que, especialmente desde 1989, las vías más importantes para este propósito sean:

Salidas ilegales

(Fundamentalmente los llamados balseros)

Año

Total

1985

 

43

1989

391

1990

467

1991

2 203

1992

2 557 (Contra 2 222 emigrantes legales)

Programa Éxodo (auspiciado por la Fundación Nacional Cubano-Americana para el traslado a Estados Unidos de cubanos en terceros países y cuyo propósito es asentarse en Estados Unidos).

1988-1992

8 500 personas

“Los que se quedan” (personas que viajan con visas de emigrantes temporales y no regresan).

1989-1992

 

12 700 (el 10 % de los que viajaron en esa condición)

Fuente: Ernesto Rodríguez. Tendencias actuales del flujo migratorio cubano. En: Cuadernos de Nuestra América, X(20), junio-diciembre de 1993.

Las cifras anteriores contrastan con el hecho de que en 1990 el potencial migratorio cubano a Estados Unidos era de 62 000 individuos (en proceso de tramitación legal) y con que hasta agosto de igual año sólo se habían otorgado 6 378 visas a presos, mientras que 708, por igual causa, hubieran sido denegadas.

Flujo migratorio desde Cuba hacia Estados Unidos (1959-1992)

Periodo

Monto migratorio 

Enero 1959-Oct.1962

200 000

Nov. 1962-Oct. 1965

30 000

Nov. 1965-Abr. 1973

240 000

May. 1973-Mar. 1977

17 000

Abr. 1977-Sep. 1980

162 000

Sep. 1980-Nov. 1984

45 000

Nov. 1984- 1992

34 850

Por último, con respecto al flujo migratorio cubano hacia Estados Unidos desde enero de 1959 hasta la fecha -fundamento de la existencia de un enclave cubano en Miami- ha de señalarse que la política norteamericana que lo ha estimulado a través del otorgamiento de condiciones preferenciales ha sido el factor determinante en su monto, así como en las características socioeconómicas de una comunidad cubana en Estados que en Miami alcanza el monto de unas 800 000 personas, que hacen de la cuestión de la reunificación familiar un círculo cerrado e interminable, favorecido por el extraordinario desnivel que en términos de riqueza social presentan la sociedad cubana y la norteamericana.

Características socioeconómicas

Distribución de los cubano-americanos en Estados Unidos (1980)

Florida

58,5 %

New Jersey

10,1 %

New York

9,6 %

California

7,6 %

Illinois

2,4 %

Texas

1,8 %

Los demás estados

10,0 %

Estructura ocupacional

Cuando se examinan los datos referidos al nivel ocupacional de los cubanos en Estados Unidos, el primer elemento que salta a la vista es el descenso en la estructura de ocupaciones con respecto a la misma en el lugar de origen, o sea Cuba; así como una participación relativa menor que el total norteamericano en los sectores de empleo mayor remunerados.

Población empleada por principales grupos ocupacionales (1979) (Porcentaje)

Principales grupos ocupacionales

Población norteamericana

Población cubana

Trabajadores de cuello blanco

52,6

41,7

Trabajadores de cuello azul

31,4

48,9

Trabajadores agrícolas

2,5

0,2

Trabajadores de servicios

13,5

11,0

Nótese como en las categorías de trabajadores directos el porcentaje de cubanos es superior a la media nacional, casi 60% contra un 47%. En 1966 sólo el 12% de los profesionales, técnicos y administrativos que habían emigrado desde Cuba ocupaban igual categoría ocupacional que la que tenían en su país de origen que era de un 48,2%.

Mientras que los obreros no calificados habían aumentado de un 15,9% a un 32,3%. Por su parte los obreros calificados también aumentaron de un 11,6% a un 17,3%. En resumen la tendencia ha sido a la proletarización de los emigrados cubanos en Estados Unidos.

La composición ocupacional y por edades (mayoritariamente joven) de los que emigraron por Mariel en 1980 ha de haber influido en el incremento de los trabajadores directos en la producción y los servicios de la estructura ocupacional de los cubano-americanos en Estados Unidos.

Ingreso medio familiar anual

Si bien el ingreso medio familiar anual de los cubanos residentes en Estados Unidos es superior al de los mexicanos y portorriqueños en ese país, también es inferior al promedio nacional.

Ingreso medio familiar anual en 1980:

Estados Unidos – 20 306

Cubano-americanos – 19 487

A esta diferencia se suma una fuerte estratificación en la participación del ingreso. Mientras el 2,4 % de los cubano-americanos recibía $25 000 o más al año, el 46,5 % obtenía $15 000 o menos.

La participación de la mujer cubano-americana en el monto del ingreso medio es una de las particularidades que distinguen a este grupo poblacional con respecto al resto de los que confluyen en la sociedad norteamericana. La motivación de mejorar económicamente de los emigrados cubanos está presente en este fenómeno.

Nivel ocupacional de las mujeres en Estados Unidos en 1970

Grupos latinoamericanos

Cubanas

54,0

Chicanas

43,9

Puertorriqueñas

30,5

Grupos norteamericanos

Negras

47,5

Blancas

40,6

En suma, las cubanas tienen una participación como trabajadoras en la sociedad norteamericana notablemente superior al resto de las que allí residen. Cuestión que cualifica la fuente del ingreso medio anual de la familia cubana en Estados Unidos.

Nivel educacional

En 1970, de los cubanos residentes en Estados Unidos 50 % tenía enseñanza media y el 20% universitaria. Este es otro de los rasgos que distinguen a la comunidad cubana en Estados Unidos de la chicana y la puertorriqueña.

Potencial económico de la comunidad cubana en Estados Unidos

Como resultado de los estrechos vínculos económicos entre Cuba y Estados Unidos antes de 1959 había en este último país propiedades de cubanos, residentes o no en la isla. Los principales negocios de cubanos en Miami en el período de referencia estaban asociados a los servicios -hoteles, restaurantes, centros de diversión, actividades financieras y relaciones con el tráfico de drogas y la mafia.

Los capitales llevados a Estados Unidos a partir de 1959 por los personeros del régimen de Batista, junto a las facilidades financieras y crediticias que recibieron los emigrantes desde Cuba al amparo de la ley para el “Ajuste cubano”, fueron una contribución importante al desarrollo de un enclave económico en la zona urbana de Miami-Hialeah.

A mediados de la década de 1970, o sea, unos 15 años después que se inicia el éxodo masivo desde Cuba hacia Estados Unidos, un tercio del total de las pequeñas empresas y de los negocios de Miami eran propiedad o estaban controlados por cubano-americanos.

La distribución era como sigue:

-75 % de las estaciones de servicios a automóviles

-100 restaurantes y clubes nocturnos

-500 supermercados

-250 farmacias

-60 negocios de autos nuevos y de uso

Otras actividades económicas con participación importante de cubano-americanos era el negocio de bienes raíces y la banca comercial local (controlaban 14 de los 67 bancos comerciales locales). Ya para 1980, 16 de los presidentes y 250 de los vicepresidentes de los 62 bancos del Condado de Dade eran personas de origen cubano. También las drogas y la fuga de capitales desde América Latina hacia Florida son negocios que cuentan con la participación de cubano-americanos.

Distribución sectorial e ingresos de empresas de cubano-americanos (1987)

Ramas seleccionadas

Número de firmas

%

Ingreso MMUSD

%   medio MMUSD

Ingreso

Servicios, agricultura, forestales y pesca

1550

3

50,6

1

32,7

Minería

33

0,4

12,2

 

 

Construcción

7336

13

667,6

12

91

Manufactura

1545

3

393,8

7

254,9

Transporte y servicios comunales

4545

8

248,4

5

54,7

Comercio mayorista

2376

4

969,7

18

408,1

Comercio minorista

8914

15

1621,8

30

181,4

Finanzas, seguros y bienes raíces

4077

7

275

5

67,5

Servicios

27033

47

1120,1

21

41,4

TOTAL

57435

5347,5

98,1 

Fuente: Roxana Brizuela y Luis R. Fernández. Análisis preliminar del potencial económico de las empresas pertenecientes a cubano-americanos en EE.UU. Boletín Información sobre la Economía Cubana, C.I.E.M., 1(9), 12/92

De la tabla anterior resulta que por su número e ingreso las actividades más representativas son los servicios, el comercio y la construcción. Sin embargo, los ingresos medios más altos provienen del comercio mayorista y la producción manufactura.

Otro elemento de interés es el alto grado de dispersión de capital que caracteriza la actividad de los cubano-americanos en el estado de Florida.

Por ejemplo, en el Condado de Dade, Miami-Hialeah, donde se concentra el 51% de las firmas cubano-americanas, unos 8 000 negocios corresponden a trabajadores por cuenta propia y sólo el 18% del total de empresas controladas o propiedad de cubanos-americanos emplean mano de obra asalariada; el resto son negocios familiares.

Otro dato de interés es que los ingresos de las empresas cubano-americanas constituyen el 22% del total de los que obtienen las empresas hispanas en Estados Unidos y poco más del 0,002% con respecto a las empresas del país.

Tendencias ideopolíticas

Desde que comienza la década de 1970 el carácter transitorio del asentamiento de los cubanos en Estados Unidos comienza a debilitarse. Por otra parte, el alto componente ideológico del acto de migrar suponía que todo el que abandonaba Cuba lo hacía sin posibilidad de regreso.

En consecuencia, los problemas de la política interna de Estados Unidos comienzan a preocupar más a los emigrados, fundamentalmente en lo referente a lo que atañe a las cuestiones domésticas, aunque no decrece el interés por el vínculo entre la política norteamericana y las relaciones con Cuba.

El rasgo más relevante de la comunidad cubana en Estados Unidos en lo político-ideológico es su fuerte carácter conservador. Posición que está en la de la filiación mayoritariamente republicana de los cubanos en Estados Unidos.

En 1980, el 80% del voto cubano apoyó al candidato Ronald Reagan; en 1984 el mismo aspirante a la presidencia recibió el voto del 93 % de los cubano-americanos. Estos datos, junto con el alto nivel de influencia política de los conservadores cubanos en Estados Unidos, tienden a ocultar la verdadera importancia del voto cubano en las elecciones nacionales de Estados Unidos, en la que constituyen el 1 % del total nacional.

Sin embargo, la condición de enclave de la comunidad cubana en Miami se pone de manifiesto cuando observamos que allí constituyen el 60 % del voto hispano, por lo que resulta decisivo para las elecciones locales y para la designación de la representación estadual en el Congreso.

Pero los cubanos que viven en otros estados de la Unión, que no son Florida votan mayoritariamente como demócratas. Ello se explica porque en sus lugares de residencia el asunto de las relaciones cubano-norteamericanas no constituye un tema de interés masivo; en consecuencia los problemas domésticos acaparan la atención de esos emigrados que se afilian al Partido Demócrata.

Otro asunto que debe ser considerado es que del total de cubanos en Estados Unidos no todos tienen derecho al voto, pues muchos no se han acogido a la nacionalidad cubano-americana y otros participan del abstencionismo que caracteriza el proceso electoral norteamericano.

La distensión que experimentaron las relaciones cubano-norteamericanas en la década de 1970 fue el contexto en el que se produjo la expresión de la pluralidad de la comunidad cubana en Estados Unidos con respecto a las relaciones con Cuba.

Resultó que no sólo existían los grupos que apoyaban y alimentaban una postura hostil hacia la Revolución Cubana, sino que también había una cantidad importante de los emigrados interesados en el establecimiento de una relación normal con su país de origen.

En este último sector se destacó la presencia de jóvenes que habían emigrado siendo niños y que fueron impactados por todo el movimiento contra la agresión norteamericana a Vietnam que sacudió en esos años la sociedad norteamericana.

Junto a ellos estaban los migrantes por razones económicas y de reunificación familiar que no tenían un modus vivendi asociado a la política anticubana.

La llegada a la presidencia de Estados Unidos del sector neoconservador del espectro político-ideológico norteamericano, representado por Reagan, canceló el espacio para la pluralidad en la comunidad cubana. Por el contrario en 1982, con el aliento de la nueva Administración, quedó constituida la primera organización política de los emigrados cubanos en Estados Unidos para influir en la política norteamericana hacia Cuba.

La Fundación Nacional Cubano-Americana, organizada siguiendo el modelo de las organizaciones de presión que participan de la dinámica de la política norteamericana, es conocida por el nivel de influencia política que ha alcanzado en las estructuras gubernamentales de Estados Unidos, su posición ultraconservadora, su condición de órgano elitista y por la participación en ella de acaudalados hombres de negocios.

Sus contribuciones a las campañas electorales nacionales y locales es uno de los vehículos que le han permitido contar con representatividad en el Congreso y financiar campañas para el apoyo a sus propuestas de política.

El poder económico y político de la Fundación Nacional Cubano-Americana es la causa de que la proyección político-ideológica de la comunidad cubana en Estados Unidos deje poco espacio a la pluralidad. A ello también contribuye el hecho de que una cantidad importante de los emigrados cubanos constituyan lo que se ha dado en llamar “mayoría silenciosa”, por su no participación en la política.

Con la desaparición del campo socialista ha cobrado fuerza la formación de organizaciones políticas de la comunidad cubana de tendencias de inspiración centroderechistas, interesadas en influir en los cambios que consideran han de producirse en la sociedad cubana. Plataforma Democrática, una coalición de partidos socialdemócratas y socialcristianos, es uno de los ejemplos más notables.

Pero debe ser considerada la escasa base social de las organizaciones políticas de la comunidad cubana. Ello contrasta con la aparición de organizaciones que tienen el centro de su actividad en las llamadas cuestiones humanitarias -reunificación familiar, correo directo, mejoría del sistema de comunicaciones telefónicas y normalización de los viajes en uno y otro sentido.

Así en febrero de 1989 el Comité Cubanoamericano Pro-Derechos Familiares, dirigido por una emigrada por Mariel, logró un apoyo mayoritario a su gestión en una encuesta realizada sobre las organizaciones de la comunidad.

Organizaciones como la antes mencionada, el Comité Cubano-Americano y otras del mismo corte son consideradas por cerca del 60% de los emigrados cubanos las que mejor representan sus intereses, según la misma encuesta realizada en 1989.

El empeoramiento de la situación económica de Cuba está dando lugar al crecimiento del interés humanitario entre los emigrados cubanos. Su manifestación más importante hasta ahora ha sido la creación en dos ocasiones de la flotilla Basta y la participación de cubanos en las caravanas organizadas por Pastores por la Paz.

En todos los casos el propósito es contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de la población cubana en la isla y contribuir al levantamiento del bloqueo económico a Cuba.

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