Cuba y la emigración: retos del siglo XXI

Con el propósito de desarrollar el acápite de los Retos de Cuba ante el tema de la emigración, el presente ensayo retoma la lógica del análisis planteada por el autor en el No 26 de la revista Temas, julio – septiembre, 2001.

EL PROBLEMA

Durante el año 2000 fueron registrados en el Censo de los Estados Unidos más de 1.200.000 personas de origen cubano1. Esta cifra sobrepasa al total de la población de la segunda provincia en importancia de la isla, Santiago de Cuba y sólo es superada por la Ciudad de La Habana. Hoy la población de origen cubano en el sur de la Florida es mayor a la registrada en cada una de 11 de las 14 provincias de la división político administrativa de la República de Cuba2.

 

Esta realidad se inserta en una dinámica universal, donde el entorno más cercano a Cuba, el caribeño y centroamericano, presenta casos similares cuando observamos la presencia de dominicanos, puertorriqueños, salvadoreños o guatemaltecos en los Estados Unidos.

“A lo largo del siglo pasado y en particular en su última década, las estadísticas indicaron amplias oleadas migratorias, donde las personas se desplazan a ritmo nunca antes visto. El carácter masivo de las migraciones aumenta, motivado por la diferencia en el nivel de vida entre países, la inestabilidad política, la pobreza y la búsqueda de mejores condiciones económicas y sociales en general. No se descartan tampoco los motivos religiosos, las consecuencias que provocan los conflictos armados y los desastres naturales.

Los destinos tradicionales de las corrientes principales migratorias internacionales, siguen siendo en América del Norte, Estados Unidos y Canadá; en Europa Occidental, Inglaterra, Holanda, Francia, Alemania, Bélgica, Suiza, España o Italia; los países nórdicos, Australia; en el continente africano la República Sudafricana; mientras que en América Latina, Argentina, Venezuela y Costa Rica, mantienen la primacía como receptores.

Mientras tanto, se diversifican los lugares emisores de migrantes y nuevas corrientes se establecen desde el sur al norte, del centro a la periferia, e incluso al interior del sur y del norte o de los países centrales o periféricos3.

Es así como la migración internacional ocupa un espacio cada vez mayor en el debate público a nivel nacional e internacional, al concitar la atención de gobiernos, sociedades civiles, medios académicos, organismos internacionales e incluso organismos de los propios migrantes.

Actualmente, la migración internacional configura un complejo sistema de redes de intercambio y circulación de gente, dinero, bienes e información, lo cual ha dado lugar a la denominación de este complejo fenómeno en términos del surgimiento de comunidades transnacionales. Tal enfoque representa una apertura en dirección de nuevas formas de entendimiento del proceso migratorio en el contexto actual globalizador, aunque aún no podamos hablar de que constituya un paradigma alternativo con propuesta específica de investigación. Pudiera significar una nueva perspectiva de abordar el estudio de la migración, a partir de concebir este fenómeno internacional desde una óptica amplia e integradora, como fenómeno que no se reduce a un flujo de personas, de trabajadores. Para comprender la migración contemporánea se debe incorporar un flujo e intercambio de bienes materiales y simbólicos, de recursos económicos, culturales, sociales y políticos. Supone un desplazamiento recurrente y circular, matizado por un intercambio continuo de individuos, bienes, símbolos e información. Cuando concebimos la migración internacional en términos de la existencia de comunidades transnacionales, debemos hacerlo en términos de la construcción de redes sociales y comunitarias en espacios trasnacionalizados, que cruzan las fronteras políticas y que son creadas por los migrantes en la búsqueda de reconocimiento social y desarrollo económico.

Es por ello que el enfoque de la migración transnacional plantea importantes retos teóricos y metodológicos para estudiar el fenómeno y comprender las formas de organización y acción social, cultural y política de los migrantes en los actuales contextos globalizados.

REVOLUCIÓN Y EMIGRACIÓN

La migración de la Isla se distingue quizás por sus condicionantes históricas, económicas y geopolíticas. Éste no es un fenómeno nuevo ni específicamente del siglo pasado, aunque adquiere rasgos diferentes con el proceso iniciado con el triunfo de la Revolución cubana, y que después de más de cuarenta años continúa presente4. No obstante, el caso cubano según las cifras que aporta en el contexto de los grandes flujos migratorios, no clasifica entre los primeros lugares en el mundo.

La modificación de los componentes migratorios tradicionales de Cuba se produce con el triunfo de la Revolución en 1959, al cobrar un papel central, tanto los elementos políticos y económicos motivados por la propia evolución del proceso revolucionario, como por la contradicción entre los Estados Unidos y Cuba.

La ruptura del patrón migratorio tradicional cubano, se produce por el aumento de las cifras de personas que emigran, y por los actores sociales envueltos en dicho fenómeno. Desde 1959 hasta 1999 habían emigrado por todas las vías posibles hacia diferentes lugares del mundo, más de 1.079.000 personas 5.

El principal país receptor de la emigración cubana sigue siendo los Estados Unidos, Este país modifica sustancialmente su actitud, al manejar el factor emigración como parte de su política de hostilidad hacia la Revolución cubana en diferentes etapas durante más de cuarenta años, como parte de su táctica desestabilizadora. Cuba pasa a integrar el contenido de una política que se desarrolla desde la década de los 50, para beneficiar bajo la condicionante de “refugiados” a los migrantes de los países del entonces campo socialista. De esta forma, se aplican políticas de recepción, estímulo y restricción selectiva de los cubanos, acordes a diferentes etapas de la relación antagónica entre los dos países, a la situación interna de la sociedad cubana y a las tendencias y prioridades de la política inmigratoria norteamericana.

En tales marcos se inscriben el Programa de Refugiados Cubanos a inicios de los 60 y la Ley de Ajuste Cubano de 1966. Esta se fundamenta en el tratamiento de refugiado político que se da al inmigrante cubano en ese país, política presente hasta nuestros días. Sólo un cambio en la situación del conflicto bilateral, que significara la eliminación del bloqueo y una incidencia concreta en el tema migratorio, pudiera modificar el tratamiento a nuevos inmigrantes de origen cubano en ese país. Los acontecimientos desde 1999 hasta la fecha, iniciados con la tragedia del caso del niño Elián González, vinieron a corroborar la nefasta acción que significa la existencia de la Ley de Ajuste Cubano. Su aplicación entre 1966 y 1999 abarcó a más de 597. 200 cubanos 6.

Aunque en menor grado, se produce una diversificación de los países receptores de emigrados cubanos, los casos más representativos son Venezuela, México y España. La existencia de otros asentamientos en el exterior responde a la determinación de residir en escenarios geográficos diferentes a los Estados Unidos, a la presencia de redes de parentesco y la tradición en el flujo migratorio hacia estos lugares. A ello se une la utilización de países “puentes” y las reales posibilidades encontradas con posterioridad por los inmigrantes para su traslado hacia territorio estadounidense.

La emigración desde Cuba se concreta en etapas o ciclos, con flujos que se diferencian en el orden cualitativo y cuantitativo, de acuerdo con sus rasgos sociodemográficos y motivacionales. Existe una diferencia significativa entre la emigración que se produce entre 1959 y 1962 e incluso hasta 1965 y el resto de las oleadas. Los primeros migrantes se autodefinen como exiliados, y reciben los impactos directos de la acción de la política migratoria de Cuba y su carácter defensivo, restrictivo y excluyente. Tal problemática impacta al resto de las oleadas hasta hoy7.

Este flujo migratorio ha tenido históricamente un carácter multicausal, vinculado con factores internos de la sociedad cubana, tales como las transformaciones políticas y económicas y las contradicciones socio-clasistas, junto con el efecto e incluso ruptura de la relación familiar, con incidencia particular en la subjetividad de las personas.

Los rasgos del flujo migratorio externo de Cuba en la década del 90 del pasado siglo se caracterizan por la combinación de la emigración definitiva y temporal y la presencia de significativas cifras de visitas al país de emigrados cubanos, que pudieran estar rondando un estimado de más de 160.000 sólo entre 1995 y 1997.

Durante esta etapa la composición y rasgos motivacionales de los emigrantes cubanos se diferencian con respecto a otras oleadas, en sus aspiraciones y motivaciones, tiene un mayor predominio de elementos económicos – incluyendo la movilidad laboral- en combinación con factores de orden político y otros como la reunificación familiar y la desconfianza en el proyecto social de la Revolución, para salir de la actual situación.

“Sobre esta dinámica es necesario apuntar dos elementos de especial valor. El primero se refiere al ciclo migratorio del cubano, a partir de la relación entre el proceso de migración interna y externa en la isla, de la continuación de uno en el otro. Tal y como lo demuestran investigaciones sobre el tema, ante la actual crisis, una de las salidas de la población es la búsqueda de nuevos espacios geográficos donde poder solucionar las difíciles situaciones de la vida cotidiana e incluso, hallar una nueva orientación y perspectiva de futuro para su vida. La decisión de emigrar es una elaboración racional, en la cual la unidad que toma tal determinación es el individuo, pero no como actor aislado, sino con la intervención de conjuntos de personas relacionadas, principalmente a nivel familiar, entre quienes existe la distribución de roles, por lo que a determinado sujeto le puede tocar emigrar”8.

La movilidad laboral, debido al impacto que la evolución de los procesos de trabajo ha ejercido sobre las migraciones externas de los 90 en Cuba, es el otro factor que debe tenerse en cuenta. Los probables efectos de esa y anteriores oleadas sobre la vida laboral de los migrantes, así como sobre los conceptos e imágenes de trabajo de los trabajadores cubanos, sean o no migrantes potenciales. El problema convoca a una búsqueda más acuciosa de las conexiones entre migración y trabajo, y de modo inverso, entre trabajo y migración, en un escenario donde obstáculos de toda índole tornan imposible la regeneración del patrón anterior de crecimiento9.

En Cuba se promueve un conjunto de cambios a partir de 1995 que inciden directamente en el tema de la emigración. Estos elementos abarcan no sólo el escenario interno, sino también aquellos que significan pautas relacionadas con el escenario externo, en particular con la política migratoria de Cuba y hacia la emigración; la dinámica de la emigración y la relación migratoria con el principal receptor de ésta. A partir de ellos se pueden definir factores, cuya naturaleza objetiva y subjetiva, influye en el movimiento o traslado de personas, como causas o consecuencias de estos. Factores de tipo económico, familiar, psicosocial, político, jurídico entre otros.

Para el estudio de la emigración cubana de fines del siglo XX e inicios del XXI, es preciso abordar estos factores en toda su magnitud; relacionar los análisis macro y micro sociales, con énfasis en los aspectos de la decisión individual de los emigrantes y desentrañar la dinámica propia de la emigración desde Cuba.

Las vías y formas del proceso migratorio externo de Cuba, durante los últimos 40 años pueden sintetizarse en: la emigración legal hacia diferentes países con la condicionante adicional de la definición de “refugiado político” que le otorga Estados Unidos a la inmensa mayoría de inmigrantes cubanos. Las salidas ilegales, fenómeno cuyo objetivo supremo ha sido el arribo a territorio norteamericano y que ha incluido en diferentes momentos la utilización de la Base Naval de Guantánamo, así como las islas Gran Caimán, Jamaica, Bahamas y República Dominicana. El traslado de cubanos desde Cuba y por terceros países hacia los Estados Unidos. Las negativas de regreso de personas que viajan al exterior en visitas temporales, ya sea por asunto oficial o personal. A ello se une el regreso forzoso de ciertos inmigrantes cubanos procedentes de los Estados Unidos, a partir de 1984 y la emigración temporal. Esta última vía como nuevo componente en el flujo emigratorio cubano, con presencia de importancia en el segundo lustro de la década de los 90, que abarca a disímiles sectores de la sociedad cubana, como consecuencia del proceso de flexibilización de la política migratoria de Cuba, y del impacto del período especial en el país10.

A partir de 1959, y en consonancia con los elementos de politización e ideologización que asume el tema migratorio entre Cuba y los Estados Unidos, el acto de emigrar cobra el significado de “abandono de la patria” y, por ende, asume grados de estigmatización acordes al momento inicial del triunfo revolucionario, que se han mantenido hasta el presente, en particular en la definición de una “emigración sin retorno definitivo”.

Desde 1962 con la Crisis de Octubre y la suspensión de manera casi absoluta la posibilidad de salir de Cuba hacia los Estados Unidos, comienza la acción de la llamada teoría de la “olla de presión”, entendida como parte de la manipulación política del tema migratorio por EE.UU. La acción del bloqueo la complementa para fomentar el conflicto dentro de la Isla. En gran medida sus consecuencias determinaron las oleadas o ciclos migratorios, cuando las acciones de la parte cubana conforman hechos tales como Camarioca en 1965, Mariel en 1980, y los balseros de 1994, para dar salida a la interrupción del flujo migratorio y provocar conversaciones migratorias que han devenido en la adopción de canales para la normalización legal del flujo migratorio11.

La sociedad cubana en los noventa atraviesa por una crisis cuyas causas son bien conocidas, así como aquellos elementos que explican la interrupción del flujo migratorio legal entre Cuba y los Estados Unidos, y la preferencia que este país venía otorgando a los emigrantes cubanos que arribaban de manera indocumentada a ese territorio. La crisis migratoria de 1994 encuentra explicación en cada uno de estos factores, al emigrar por vía irregular desde la isla y hacia los Estados Unidos, más de 36.700 personas, de modo parecido a la explosión migratoria del Mariel en 1980, aunque sin alcanzar la cifra de aquella (130.000). Se ratificaban los cambios en la composición sociodemográfica de los emigrantes, así como las causas y motivaciones de este fenómeno.

El año de 1994 constituyó un punto de viraje y búsqueda de normalización en el caso del flujo hacia Estados Unidos, al firmarse los Acuerdos Migratorios que incluyen medidas concretas para intentar eliminar, o por lo menos reducir a una expresión menor, las salidas ilegales por vía marítima desde Cuba hacia ese país. No obstante, ello no significa la supresión de toda preferencia al inmigrante cubano, ni la total entrada de indocumentados cubanos a territorio estadounidense, como se puede apreciar desde 1997 a la fecha. El control se establece y se ejecuta, pero el fenómeno se mantiene, en tanto existen condicionantes en el país emisor y en el receptor que lo propician, aunque el peso específico y origen de cada una sea diferente.

Las salidas ilegales por vía marítima desde Cuba hacia los Estados Unidos son difíciles de eliminar y de hecho se convierten en factores de alto riesgo para el cumplimiento de este importante acápite de los referidos Acuerdos Migratorios, e incluso variable de riesgo para la seguridad de Cuba.

Un balance de los Acuerdos entre1995 y 1999 indica la estabilización del flujo regular legal de migrantes desde Cuba, así como el corte sólo en determinado grado de la emigración ilegal por vía marítima, no así el arribo por otras vías de cubanos a los Estados Unidos incluyendo al contrabando de personas. Los Estados Unidos han otorgado más de 95.000 visados para emigrantes cubanos, donde el sorteo – lotería ocupa lugar predominante con más de 46.000 visas en la etapa12.

El cumplimiento de los Acuerdos marca pautas en el orden de la regulación migratoria entre ambas partes. Los Estados Unidos mantienen niveles de preferencia a los inmigrantes cubanos, que van desde la vigencia de la citada Ley de Ajuste,(ajusta el status inmigratorio de todo cubano que sea inspeccionado y aceptado por el Servicio de Inmigración y Naturalización de ese país, para la obtención de la residencia al año y un día de estar en territorio norteamericano), al tratamiento del tema del refugio político (vinculado a ésta), así como los propios Acuerdos Migratorios. Estos son preferenciales en sí mismo, y de manera particular al instrumentar un sorteo migratorio especial para el caso cubano. La tendencia debe conducir al cumplimiento de la cifra mínima de lo estipulado, de acuerdo con un criterio de selectividad en los migrantes, como ocurrió entre 1996 y 1999.

Los Acuerdos posibilitan que el país receptor oriente selectivamente la composición sociodemográfica de los migrantes, a lo cual se adiciona que el sorteo – lotería, establecido como parte de ellos, permite realizar e incluso mantener un levantamiento de potencial migratorio en la isla, con la sistematicidad que se considere oportuna.

En los últimos 38 años ha estado presente la práctica de negar una alta cifra de solicitudes de visas por visitas temporales a los Estados Unidos de ciudadanos cubanos residentes en Cuba. Cobró particular fuerza a fines de la década de los 80 y se mantuvo hasta fines de los 90 en que pareciera modificarse a favor del viaje de personas mayores de 60 años, con familiares residentes en los Estados Unidos. Tal medida aunque responde al derecho que tiene todo país a dejar o no entrar a determinado visitante, se convierte en un elemento que desestabiliza el flujo migratorio entre ambas partes y potencia la intención de grupos de la población de emigrar definitivamente.

El análisis del patrón migratorio cubano en la década del 90 indica cambios iniciados con la emigración del Mariel de 1980, que se diversifican a fines de los 80. Estas modificaciones se relacionan con factores en el orden de las relaciones Cuba – Estados Unidos, y con elementos que responden a las condicionantes internas de la sociedad cubana de fines de siglo XX.

Estudios realizados sobre este proceso aportan elementos centrales acerca del potencial migratorio cubano, rasgos sociodemográficos de estos migrantes, y demuestran que en la sociedad cubana una de las salidas adoptadas ante la crisis, es la determinación de emigrar, ya sea temporal o definitivamente.

En particular el potencial migratorio (a partir de estudios realizados al respecto 13, se estimó con un soporte de cuatro a cinco años, entre 1995 -1999), presenta una cifra mínima de 490.000 personas y un tope cercano a las 800.000. Sus rasgos sociodemográficos lo sitúan en sujetos jóvenes menores de cuarenta años, con edades mayormente representados entre los 25 y los 35, de la raza blanca y sexo masculino de modo predominante, aunque existe una mayor presencia de mujeres en estos mismos parámetros en oleadas pasadas, y cuyas zonas de residencia son la ciudad de La Habana ( cerca del 65%), La Habana, Villa Clara, Camagüey y Pinar del Río. Sus niveles de instrucción califican entre medio y superior. En el actual potencial migratorio cubano existe un alto número de profesionales y técnicos, con los rasgos sociodemográficos señalados.

“Un medio de verificación del estudio del potencial migratorio externo de Cuba para fines de siglo pasado, son los resultados de la inscripción en el sorteo – lotería para emigrar hacia los Estados Unidos. Según datos de ese país la cifra de inscriptos en 1995 fue de alrededor de 190.000, en el 96 alcanzó a más de 400.000 y ya en el 99 casi arriba a la cifra de estimado máximo de personas que optan por una visa de inmigrante. Estudios recientes en la ciudad de La Habana, (1998 – 1999) verifican en gran medida los rasgos sociodemográficos apuntados en el potencial migratorio externo.

La sociedad cubana de los 90 la integran otros sectores que pueden o no estar comprendidos en este potencial y que no tienen la misma salida de la emigración definitiva, ya sea por sus rasgos sociodemográficos (entre los que sobresale el color de la piel), por no tener redes de parentesco en la emigración asentada en el exterior y por poseer antecedentes penales, o por pertenecer a sectores profesionales, técnicos e intelectuales que por diversas razones no deciden emigrar definitivamente. Con excepción de los que tienen antecedentes penales, el resto se beneficia con los elementos de flexibilización de la actual política migratoria de Cuba.”14.

La emigración temporal con Permiso de Residencia en el Exterior(PRE) de los 90, por sus cifras y rasgos sociodemográficos, motivacionales, así como dinámicas internas abre interrogantes que recién se comienzan a investigar, sobre la base de que es un fenómeno sociológico con mayor presencia y proyección. Estudios recientes indican que las personas que han optado por esta vía, se caracterizan por ser mayoritariamente mujeres jóvenes entre los 21 y los 40 años. Su ocupación principal al momento de realizar los trámites migratorios era el de ama de casa, aunque por el nivel educacional que poseen, es probable que no fuera el status laboral de partida. Predominan también los desocupados. Los grados de instrucción más frecuentes son el medio y medio superior. Proceden principalmente de los más importantes centros urbanos del país, aunque la mayoría vive en la ciudad de La Habana. En el resto de la isla la tendencia es la procedencia de los municipios cabeceras de provincia. Estas personas se dirigen en su mayoría a países europeos, que se caracterizan por ser grandes emisores de turistas y en ocasiones socios comerciales de Cuba. En la motivación de estas personas predominan los motivos familiares, económicos y profesionales, donde el matrimonio con un extranjero ocupa el lugar que propicia en su mayoría este tipo de emigración. La razón fundamental para residir fuera del país estriba en causas de tipo económico y optan por esta vía la mayor parte de ellos para evitar los altos costos emocionales que implica la emigración definitiva15.

La emigración cubana en el exterior se calcula entre 1.400.000 y 1.500.000 personas.16 Según los estimados del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana y el censo realizado por la Dirección de Atención a Cubanos en el Exterior (DACRE) del MINREX, sobre la emigración hacia diferentes países, (excluyendo a EE.UU.),unos 130.000 cubanos residen en América Latina, 37.000 en Europa, y más de 1.000 en el resto del mundo17.

Fuera de los Estados Unidos los principales asentamientos de cubanos se encuentran en España, Venezuela, Puerto Rico y México, sin desconocer que también existen colonias importantes de cubanos en Costa Rica, otros países de Centroamérica y Surámerica, así como en los antiguos países socialistas de Europa del Este, fundamentalmente en Rusia.

CUBANOS EN ESTADOS UNIDOS Y EN EL RESTO DEL MUNDO

A partir de la dinámica histórica de la emigración desde Cuba hacia los Estados Unidos, en la actualidad este proceso nos indica, un grupo de elementos a considerar, sobre la base de los datos del Censo de 1990 en ese país y de posteriores actualizaciones hasta los resultados iniciales del Censo 2000.

La población de origen cubano está radicada de modo mayoritario en el sur de la Florida, en especial en el Condado de Miami Dade, donde se calcula que vive el 59% del total ubicado en ese país. El 35% restante se distribuye en áreas como Nueva Jersey(8,1%),Nueva York (7,1%), California (6,9%), fundamentalmente en las grandes ciudades de dichos Estados. No obstante, se reporta la presencia de cubanos en el resto de los estados de la Unión.

Los cubanos representan el 0,4% de la población norteamericana y el 4,0 % de los hispanos radicados en los Estados Unidos. El total de personas de origen cubano registradas por el Censo 2000 es de 1.241.685, de los cuales cerca de un millón nacieron en la isla.

El 48,4% es del sexo masculino y el 51,6% femenino. El 83% se autodefine como blanco, un 4% como negros, menos de un 1% asiáticos y un 12% mestizos. El 20,3% posee alrededor de cuatro años de educación superior, similar al de la población estadounidense y once veces por encima de la hispana.

La edad media es de 39 años, la que supera en seis a la de la población estadounidense y en trece a la de los hispanos. A partir de ello, y teniendo en cuenta entre otros factores, el hecho de que los índices de natalidad de la población de origen cubano son bajos, podría afirmarse que tiende a envejecer, si bien habría que analizar las dinámicas de cambio introducidas a partir de los flujos migratorios en la década de los 90,constituida principalmente por jóvenes, según estudios que viene realizando el Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana18.

De manera general, la población joven de origen cubano residente en los Estados Unidos representa el 21,37% de su total. Predominan los adultos jóvenes, sobre todo los que tienen entre 25-29 años de edad, lo cual indica cierto envejecimiento incluso al interior de este estrato poblacional, en comparación con otros grupos de hispanos. No obstante, tal situación pudiera comenzar a tener modificaciones, pasados los primeros cinco años de la década de los 90, con el arribo de la actual oleada de cubanos a los Estados Unidos.

EL SUR DE LA FLORIDA Y LA PRESENCIA DEL ENCLAVE DE ORIGEN CUBANO

Si tomamos como punto de referencia parámetros en el orden conceptual, se reconoce en diferentes estudios 19, la existencia de un enclave socioeconómico, étnico – cultural, en el sur de la Florida. Su principal asentamiento radica en el Condado de Miami Dade, y tiene particulares proyecciones políticas tanto a su interior, como hacia el resto de los Estados Unidos, y el propio país de origen. Dentro del Condado de Miami Dade, los cubanos se concentran a su vez en tres ciudades: Hialeah(74,1%) Miami City(62,2%) y Miami Beach(47,9%).

El enclave se caracteriza por un sólido sentido de “identidad cubana” entre sus residentes, fortalecido por un grupo importante de factores. Un análisis de la evolución cultural experimentada por el grupo de origen cubano muestra que su proceso de acomodación a la nueva sociedad no debe ser caracterizado como aculturación lineal o una simple incorporación de características adoptadas del entorno a expensas de aquellas asociadas a la cultura de origen.

Como señalan varios autores de origen cubano residentes en los Estados Unidos, 20 el enclave socioeconómico y político, (creado por el grupo de origen cubano en el sur de la Florida, al calor e impulso del Programa de Refugiados Cubanos, a inicios de la década de los 60), facilitó y aún continúa facilitando, mediante mecanismos de solidaridad étnica, el desarrollo de una amplia red de pequeños negocios. A estos negocios se une un elevado grado de diversificación en los mercados internos receptivos a productos étnicos, la consolidación y desarrollo de una creciente influencia en la dinámica económica y política de la región; y finalmente, la creación de una vasta gama de instituciones sociales, religiosas, artísticas y educativas en función de reforzar los rasgos culturales cubanos.

Esta dinámica se combina con la peculiaridad de la estructura y funcionamiento económico de la familia cubana emigrada y radicada en esa región, la cual promueve y facilita la movilidad social ascendente entre sus miembros, con la incorporación de un número importante de éstos a la fuerza laboral. Existe una alta tasa de empleo entre las mujeres, y una marcada tendencia a contar con la presencia de ancianos en el hogar, los cuales contribuyen de alguna forma al ingreso familiar. El cuadro se complementa con bajos niveles de natalidad.

Estudios recientes indican que el grupo de origen cubano en el sur de la Florida transita por un aumento de su heterogeneidad social y política, contrario a la visión estereotipada y altamente divulgada, de una comunidad caracterizada por el éxito económico generalizado y por ende la existencia de amplios sectores de opulencia y bienestar social.

Nos encontramos ante la presencia de una creciente estratificación social en el enclave, que determina una gama de intereses sociales y económicos. Estos intereses fluctúan entre grupos de empresarios que manejan inversiones multimillonarias en el sur de la Florida y países de la Cuenca, con otro grupo de intereses que tienen representación en extensos sectores de pequeños empresarios, y han sido los mayores responsables de la creación y mantenimiento del enclave económico. Este espectro se complementa con la existencia de grupos de carácter profesional, integrados por una amplia gama de asociaciones que unen a profesionales de origen cubano, y la presencia de una creciente masa de trabajadores manuales, cuyas filas se nutren frecuentemente de nuevas oleadas de inmigrantes cubanos que arriban a la comunidad.

Durante los años noventa arribaron cientos de personas cuya motivación básica radica en elementos de tipo económico, que representan a una importante masa de población en busca de otros espacios laborales y de ingresos, aunque no signifiquen necesariamente una movilidad social ascendente en el plano profesional.

LOS CUBANOS EN OTROS ESTADOS DE LA UNIÓN

Del 35,5% restante de los cubanos en los Estados Unidos, poco se conoce, dada su dispersión geográfica en cincuenta estados de la Unión. Después de la Florida, en Nueva Jersey se localiza el mayor número de cubanos (87.085), los cuales según estudios realizados a inicios del segundo lustro de la década del 90, parecieran tener opiniones y actitudes más moderadas, menos agresivas y un mayor acercamiento hacia Cuba, en comparación con la que se observa en Miami. El grupo etáreo más representado lo constituyen los que se encuentran entre los 25 y 34 años de edad, mientras que los de 65 en adelante ocupan el tercer lugar.

Nueva York, ciudad con más cubanos residentes antes de 1959,ocupa el tercer lugar, según la presencia de estos inmigrantes en el país,( en 1990 ascendían a 77.016) y es probablemente donde se haga más evidente la heterogeneidad de este grupo étnico en Estados Unidos. A diferencia de Nueva Jersey, el grupo más representado se encuentra entre los 55 y 64 años de edad, el 20,1% emigró antes de 1960 y el 10,8% a partir de 1980.

California (75.034), es el siguiente estado donde se reporta una mayor concentración de cubanos, localizados mayormente en Los Ángeles. La mayoría de los que aquí residen inmigraron con anterioridad a 1980, el 12% nació en el país y el 10,3% emigró entre 1980 y 1990.

Un análisis comparativo sobre los cubanos que viven en los cuatro estados mencionados, indica que a diferencia de los del enclave y los de Nueva Jersey, el resto se desenvuelve en una dinámica distinta, desde el ángulo económico, social y político, de ahí la probabilidad de que la actitud de estas personas hacia su país de origen tenga diferentes matices.

Al interior de la emigración cubana asentada en los Estados Unidos se ha ido produciendo un proceso de heterogeneización y diversificación social y económica. Este proceso de estratificación debe continuar manifestándose, ya que el flujo desde Cuba continúa con nuevos migrantes, los cuales no sólo están sujetos al normal proceso de adaptación e inserción en la sociedad que los recibe, sino además, tendrán que enfrentar un contexto mucho menos favorecedor que el de los años sesenta cuando arribaron las primeras oleadas después del triunfo de la Revolución cubana.

Desde otro ángulo, el patrón de asentamiento histórico de los cubanos que llegan a los Estados Unidos, caracterizado por la concentración en el sur de la Florida, no parece tener variaciones con las personas que han emigrado en los años 90. Ello aumenta la visibilidad del grupo al no diluirse en el resto del territorio estadounidense, por lo que es de esperar que se hagan más evidentes las diferencias al interior de esta emigración, las cuales hoy pueden observarse en tres grupos: la segunda generación, los emigrados que arribaron antes de 1980 y aquellos que lo hicieron con posterioridad al éxodo del Mariel y hasta 199021.

El tránsito de una primera a una segunda generación migratoria ha ido acompañado hasta el momento de una movilidad social ascendente, lo cual se expresa en que como tendencia, los miembros de la segunda generación de las oleadas migratorias anteriores a 1980, ocupan los mejores puestos de trabajo y reciben los más altos ingresos como grupo. Este proceso para la segunda generación migratoria con los que emigraron en 1980 y con posterioridad, podría seguir un curso diferente, en tanto los cambios experimentados en las condicionantes que inciden en la movilidad social de estas personas. De tal forma, la segunda generación en sí misma sería heterogénea en su composición.

El otro elemento a destacar se refiere a las tendencias y proyecciones políticas de esta emigración, a partir de reconocer que se enmarcan en un contexto donde su expresión más acabada, como han apuntado diferentes estudiosos del tema, depende del marco político de la sociedad estadounidense y de las percepciones que sobre la evolución de la Revolución cubana se forjan en esa emigración.

Si bien la intransigencia del “exilio histórico” se mantiene y predominan el accionar de la derecha y ultraderecha, también se vienen registrando cambios en especial en el Miami cubano, que reflejan una profundización de su heterogeneidad política e ideológica, con una tendencia que pareciera conducir a la moderación. La apertura cultural y los vínculos familiares, incluyendo el tema de las remesas familiares, son elementos y canales básicos en este proceso.

Sin embargo, los acontecimientos protagonizados en torno al caso del niño de Elián González, evidenciaron el nivel de intransigencia y sentimiento anti Revolución cubana, que continúa prevaleciendo en la ultraderecha de estos inmigrantes. El control de los medios de comunicación de habla hispana, en unión de sus influencias políticas y las presiones de todo tipo que ejercen en el ” enclave”, los lleva a posiciones contrarias con principios sociales y jurídicos de la sociedad que los acogió. De esta forma se alejan de las posiciones de centro e incluso de derecha de esta comunidad, así como del resto de los cubanos residentes en los Estados Unidos.

De mantenerse el actual flujo de emigrantes cubanos a los Estados Unidos, más del 40% de las personas que conformen esta emigración en los próximos años, habrá vivido- al menos- bajo la experiencia de veinte años de la Revolución cubana, por lo que portan características socioclasistas y demográficas diferentes a las que distinguían a los protagonistas de las primeras oleadas migratorias, de las cuales se derivarán nuevos y diferentes impactos en la configuración de la emigración cubana en los Estados Unidos.

LOS RETOS DE CUBA ANTE EL TEMA DE LA EMIGRACIÓN

La característica de país de emigración, entraña retos importantes para el presente siglo, en los órdenes individual, social y nacional; donde lo familiar, cultural y demográfico ocupan espacios de vital importancia por los problemas que implica el fenómeno migratorio en cada una de estas esferas e incluso trasciende al plano de la política. A continuación se abordan algunos de estos retos, sin pretender agotar el análisis de sus consideraciones tanto generales como específicas.

En el orden individual se precisa:

– Analizar las motivaciones que tiene el individuo en la sociedad cubana para tomar la decisión de emigrar y valorarlas en lo económico – laboral, familiar, político e ideológico.

– Dar solución a la contradicción que se produce en el individuo ante la disyuntiva de cómo poder articular su proyecto individual de vida con el de la sociedad cubana, a partir de que toma la determinación de emigrar, ya sea definitiva o temporalmente.

– Valorar los impactos y consecuencias políticas e ideológicas que tal determinación conlleva y los efectos en su relación con las instituciones políticas y estatales e incluso sociales en el país.

– Replantear la posición en la sociedad cubana en el plano jurídico, laboral, político e ideológico, del individuo inmerso en el proceso migratorio externo. Su status y posición en relación a la nación cubana.

En el orden social es preciso:

– Analizar la percepción social del fenómeno de la emigración en el país.

– Replantear la relación entre el proyecto social de la Revolución cubana y la existencia histórica, presente y futura del rasgo emigratorio de la sociedad cubana y del cubano.

– Valorar los elementos de conflictividad y de unidad en este proceso.

– Contextualizar el caso cubano en la contemporaneidad del fenómeno migratorio en el mundo.

– Abordar en su múltiple dimensión la emigración cubana en y hacia los Estados Unidos. La presencia particular del enclave cubano en el sur de la Florida.

– Estudiar el complejo problema del robo de cerebros, fenómeno presente hoy en casi todas las sociedades, con una perspectiva que abarque a todos los sectores profesionales y una proyección que propicie el desarrollo personal y social.

– Realizar una búsqueda acuciosa de las conexiones entre migración y trabajo y de modo inverso, debido al impacto que la evolución de los procesos de trabajo ha ejercido sobre las migraciones externas de los 90 en Cuba y los probables efectos en esa y anteriores oleadas sobre la vida laboral de los migrantes.

En el orden nacional es preciso analizar:

– Los deberes y derechos del ciudadano cubano independientemente de la perspectiva espacio temporal en que se encuentre.

– La presencia de la nación cubana en la defensa de los derechos de los ciudadanos cubanos que residen fuera del territorio nacional.

– La instrumentación de todas las vías posibles que faciliten y potencien las acciones de acercamiento, solidaridad y apoyo de los cubanos que residen fuera de Cuba hacia la nación cubana.

– El perfeccionamiento de las normas jurídicas y constitucionales en el tema de la emigración.

– Perfeccionar y potenciar la política migratoria y la política de Cuba hacia la emigración y evaluar las consecuencias e impactos que estos elementos medulares de la nación cubana tienen a nivel social, individual y familiar.

Los retos en el orden demográfico se concretan a partir de un escenario de bajas tasas de crecimiento poblacional, el envejecimiento de la población y el mantenimiento de un potencial migratorio externo, donde se pueden apreciar dos grupos de migrantes potenciales diferentes: los varones que trabajan, que tienen entre 30 y 50 años, con nivel de instrucción medio superior o universitario, y las mujeres entre 15 y 29 años con nivel medio o sexto grado. En la problemática poblacional de Cuba la emigración se constituye en elemento de especial incidencia en tanto:

– Es necesario trazar estrategias de enfrentamiento ante una erosión poblacional producto de la emigración, ya sea temporal o definitiva, de vital importancia para el futuro de la nación cubana, que tome en cuenta los rasgos etáreos, de género, profesional, técnico y selectivo por regiones del país.

A la vez debe preverse la vuelta al escenario de las tendencias migratorias de Cuba, de una posible presencia de corrientes inmigratorias en los próximos 10 a 15 años, tomando en consideración entre otros factores, las corrientes y tendencias migratorias del área del Caribe donde se halla Cuba, la tradición del país en esta dirección, con especial significación en la región oriental del país, la situación económica y social de esta región, la laboral en especial y las perspectivas sociales y laborales de los cubanos en el contexto de la economía de la isla y en un marco de globalización e interrelación de las naciones.

En el orden cultural el reto puede radicar en cómo abordar, cómo interpretar la relación a nivel social de: Emigración – Cultura Cubana y Cultura Cubana – Emigración, entendido por los procesos de creación de los cubanos en la emigración y los procesos de creación de la cultura cubana sobre el tema de la emigración. El análisis de la conservación de la identidad del cubano en la emigración y sus descendencias. Las mediaciones políticas e ideológicas que influyen en estos procesos. Las visiones históricas y su relación con los procesos de reconocimiento y los de divulgación de la obra de la cultura en la emigración y sobre la emigración cubana. Y finalmente el peso actual y futuro de los creadores y artistas en el contexto del fenómeno migratorio externo de la isla. La temporalidad y lo definitivo en el acto de emigrar en estos sectores vitales para la nación cubana.

La familia no queda fuera de estos retos, a partir de lo necesario de abordar las perspectivas para el nuevo siglo que tiene la familia cubana al mantener como una solución ante la crisis de la cotidianidad, tomar la determinación de emigrar como mínimo para uno de sus miembros. Valorar las relaciones de la familia en Cuba y en la emigración, así como a las familias cubanas que se constituyen en el exterior y sus vínculos con la nación.

En el orden jurídico los cambios en la dinámica migratoria de Cuba y de su patrón no tienen solución con las normativas actuales, por lo que se requiere una nueva legislación migratoria, a partir de la importancia política, económica y social del tema de la emigración en el país. El estado actual del sistema normativo cubano sobre la migración externa, indica la necesidad imperiosa de la existencia de la rama jurídica del derecho migratorio, dentro del ordenamiento jurídico cubano, con el propósito de hacer más eficaz el sistema jurídico como vía de perfeccionamiento social.

Se necesita:

– Una revisión legislativa de todas las normas vigentes

– Arribar a definiciones desde todos los ángulos de la sociedad sobre el tratamiento a la emigración, que permitan una política migratoria que a su vez propicie las determinaciones técnico normativas.

– Elaborar un conjunto institucional sobre el tema migratorio externo en el país, que permita una coherencia interna del sistema normativo para la regulación de la emigración y la ciudadanía.

– A la vez es preciso contar con un conjunto normativo que aún cuando sus soluciones sean generales para todas las situaciones de la emigración, mantengan la necesaria potestad discrecional en el caso de la emigración en y hacia los Estados Unidos, en tanto se mantengan las condicionantes actuales del conflicto y la agresión de ese país a Cuba.

Puntualmente se requiere abordar temas tales como:

– La autorización de viajes temporales para los menores de edad.

– El análisis del regreso definitivo y posibles nuevas categorías.

– Las vías para eliminar los permisos de entrada y salida del país a los residentes cubanos en la isla como cuestión de procedimiento.

– La existencia del requisito de la ” carta de invitación” para el viaje al exterior por motivo personal de los cubanos residentes en Cuba.

– La existencia de los Permisos de Residencia en el Exterior y la ampliación de los motivos por los cuales se otorga, así como el caso de quienes van hacia los Estados Unidos.

– Las normativas para la salida del país con carácter temporal y las establecidas para las denominadas “salidas definitivas”.

– La conceptualización de la figura del ” desertor” y el tratamiento migratorio a sus familiares. Su vínculo con la nación cubana.

– La ley de ciudadanía.

Cada uno de estos puntos se verifican en la Política Migratoria de Cuba y en su Política hacia la Emigración, de ahí que en ambas se presenten también importantes retos.

La Política Migratoria continúa determinada por el estricto control de las fronteras nacionales, a partir de una sustentación en elementos de la seguridad nacional desde 1959 a la fecha, aunque en medio de un proceso de reformulación o más bien de flexibilización en los 90´ del siglo pasado. Es una política que tiene elementos e impactos diferenciales en determinados sectores profesionales, académicos e intelectuales, entre otros, los que inciden de alguna manera en el posible replanteo de la emigración definitiva hacia una temporal.

En cuanto a la Política de Cuba hacia la Emigración, constituye un proceso de tendencia dinámica en el que interactúan diferentes momentos que reflejan la complejidad y el carácter contradictorio de las relaciones implicadas. Desde 1959 a la actualidad, confluyen en esta política tres factores primordiales: el estado del conflicto bilateral entre Cuba y los Estados Unidos, la situación interna de la emigración cubana en el exterior y en especial en ese país, y no menos importante, la dinámica del clima socio político de Cuba.

La actuación de cada uno de estos factores ha sido definitoria en la política cubana hacia su emigración, donde aparecen definiciones del acto de emigrar como abandono de la patria, la salida definitiva sin retorno, la confrontación, el diálogo y el proceso de normalización de las relaciones con la emigración, aparejado de una creciente presencia de visitas de los emigrados a la isla. Todos son elementos de una historia de más de 4 décadas, con sólidas interrelaciones en el orden político e ideológico.

En los últimos 10 años se ha producido un grupo importante de acciones y medidas, algunas de las cuales responden al sentido de flexibilización de la política migratoria y significan el reconocimiento de cambios en los tres factores primordiales antes mencionados, aunque se enmarcan de forma más general en la política hacia la emigración.

El reto radica en por una parte, continuar y potenciar aún más esta tendencia, sobre la base de diferenciar su aplicación, a la vez que se normaliza y desarrolla la relación humana y objetiva con aquellos cubanos asentados en diferentes confines del mundo. Se trata, de propiciar el necesario flujo de cubanos en el mundo, en contraposición a una emigración definitiva, con las consecuencias negativas que desde todos los ángulos tiene para Cuba. Analizar el tema de la emigración en el contexto de las necesidades y perspectivas de la nación cubana para el presente siglo.

Notas

1.Profile of the foreign -born population in the United States.2000. December 2001.

2. Análisis realizados por el autor a partir de estadísticas censales de Cuba y los Estados Unidos de la década del 90. Ver Resultados de la Estimación del Potencial Migratorio Externo de Cuba entre 1959 y 1999. CEMI. Universidad de La Habana. Junio 2002.

3. Aja Antonio. La emigración cubana entre dos siglos. Rev. Temas. No.26.2001.

4. Pérez Lisandro. La emigración y la crisis estructural de la República. 1946 / 1958. Rv. Temas. No.24. 2001.

5. Aja, Antonio y Guillermo Milán. “El flujo migratorio externo de Cuba en el primer lustro de la década de los noventa”. En: Revista Universidad de La Habana, No.2, 1998. -CabinetPaper, Cuban Refugees in Florida; series W.H.O. CabinetSecretariat. Folder.

6. StatisticsYearbook of Immigration and NaturalizationService. Refugees. 2000.

7.Existen varias periodizaciones de los flujos migratorios desde Cuba hacia los Estados Unidos a partir de 1959, realizadas por autores en Cuba y en el exterior. Estas periodizaciones toman en cuenta diversos elementos de corte histórico, socio demográfico y político. En todos los casos se distribuyen las cifras de emigrados cubanos en etapas, que pueden abarcar momentos de alza o de baja en las salidas del país. En función del presente trabajo se asumen seis etapas fundamentales, 1959 a 1962, 1965 a 1973, 1980, 1984 a 1994 y 1995 al presente. Cada una marca rasgos particulares en cuanto a cifras de migrantes, vías utilizadas para emigrar y rasgos de las personas que emigran.

8. Ibidem 3. Ver Martín Consuelo. Emigración y Vida Cotidiana en Cuba. Tesis doctoral. Universidad de La Habana. 2000.

9. Martín J.L , Aja, Antonio. Notas para el estudio de las trayectorias laborales de los migrantes cubanos en los Estados Unidos. Semejanzas y diferencias a su interior. Octubre 2001. Anuario CEMI. Universidad de La Habana.

10.Entre otros autores ver:

Rodríguez, Chávez, Ernesto. “El patrón migratorio cubano: cambio y continuidad”. En: Cuadernos de Nuestra América,1992.

Masud-Piloto, Félix. “With Open Arms Cuban Migration to the United State, New Jersey,1988.

Domínguez, Jorge I. “Cooperating With the Enemy? U.S.Immigration Policies Toward Cuba,Wester Hemisphere Immigration and U.S.Foreign Policy.1992.

Pedraza-Bayle, Silvia. “Cuba’s Refugees: Manifold Migrations”. En: Origins and Destinies: Immigration, Race and Ethnicity in America.1996.

Aja Antonio. “Aproximación al flujo migratorio externo de Cuba en la década de los noventa”. En: Anuario CEAP.UH.1998.

Colectivo de Autores: Los Balseros Cubanos. Pinos Nuevos. Edit. Ciencias Sociales. La Habana,1996.

Actualización 95-99, estimados del autor a partir de datos e informaciones publicadas por el Servicio de Guarda Costas de los Estados Unidos y el gobierno de Cuba.

Se refiere a la firma de un acuerdo de la FNCA con el Departamento de Estado y el Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos, para patrocinar la entrada de cubanos desde terceros países, sin costo para el gobierno norteamericano, desde 1988 a 1992.

Se refiere a los Acuerdos Migratorios firmados entre Cuba y Estados Unidos en 1994 y su complementación en 1995, a partir de la realización de periódicas conversaciones sobre temas migratorios entre ambas partes.

11.Se refiere a tres momentos de importancia en el flujo migratorio desde Cuba hacia los Estados Unidos a partir de 1959. Camarioca en 1965, significó la solución dada por el gobierno de Cuba a la interrupción del flujo de emigrantes hacia Estados Unidos, provocada por estos, como parte de la utilización del tema migratorio en su política contra la Revolución Cubana. Cuba autorizó que los emigrados que quisieran recoger a sus familiares lo hicieran por el puerto de Camarioca en la provincia de Matanzas. Por esta vía emigraron unas 2.700 personas en dos meses, a la vez que la situación creada obligó a la firma del Memorandum de Entendimiento entre Estados Unidos y Cuba para organizar el flujo migratorio. Se abre la etapa de 1965 a 1973 en el flujo migratorio desde Cuba hacia los Estados Unidos.

Mariel de 1980, representa un momento de importancia en la relación migratoria entre Cuba y los Estados Unidos. Los acontecimientos en la Embajada de Perú en La Habana, la respuesta del gobierno y la mayoría de la población cubana, marcan hechos relevantes en su historia. Desde el ángulo migratorio se produce un segundo momento (continuidad de Camarioca) por parte de Cuba en respuesta a la interrupción por parte de los Estados Unidos del flujo migratorio desde Cuba y el incremento del fenómeno de las salidas ilegales. Por el puerto del Mariel en la provincia de La Habana, emigran 125.000 personas hacia los Estados Unidos y se inicia una nueva etapa en el flujo de cubanos hacia ese país, caracterizado por la presencia de nuevos rasgos socio demográficos en los migrantes, que los diferencian de las características de las primeras oleadas en los 60 y 70.

Balseros de 1994. Se refiere al fenómeno de las salidas ilegales por vía marítima desde Cuba hacia los Estados Unidos, que tiene una presencia significativa desde los inicios del triunfo de la Revolución cubana, con momentos de alza y bajas según el comportamiento del flujo de emigrantes legales hacia territorio estadounidense, entre otras causas y que es propiciado por la Ley de Ajuste Cubano de 1966. En el verano de 1994 la manifestación de este fenómeno arriba a su clímax, – tenía un alza sostenida desde 1990 en medio de la crisis económica en el Período Especial -, cuando nuevamente Cuba revierte la situación creada con la interrupción del flujo por vía legal hacia los Estados Unidos y permite la salida de más de 36.700 personas. Como resultado final se arriban a nuevos acuerdos migratorios entre Estados Unidos y Cuba, que regulan y favorecen el flujo migratorio legal, pero no cierran definitivamente el problema de las salidas ilegales.

12. Aja, Antonio. La emigración de Cuba en los años noventa. Cuban Studies. No.30. 1999.

13. Aja, Antonio. Resultados de la estimación del potencial migratorio externo de Cuba entre 1995 y 1999. Informe final de investigación. Junio 2002. CEMI. Universidad de La Habana.

14. Ibidem.

15. Se refiere a trabajos de diploma de estudiantes de psicología, tutoreados por la Dra. Ángela Casañas, profesora del CEMI, Universidad de La Habana en el curso 2000/01.

16. Bureu of the Census, 1990. Persons of Hispanic Origin in the United State. Census of Population .

U.S. Deparment of State.International Information. Programs Washington File. 07.March 2001. Text Diversity of U.S Hispanic Population Highlighted in Census Report. httpusinfo.state.gov.

17. Se toma en consideración los siguientes informes de investigación:

Milán, Guillermo,”Estimado de Cubanos residentes en el exterior”. En:. Anuario CEAP 1995.

DACRE. MINREX,”Los Cubanos Residentes en el Exterior” Censo Estadístico por países y consideraciones generales”.1997.

18. Díaz, Marta. “Algunas características sociodemográficas de los jóvenes de origen cubano residentes en Estados Unidos”. Anuario CEAP.UH 1995.

19. Portes, Alejandro. and M. Zhou. “The New Secound Generation: Segmented Assimilation and its Variants”. En: Annals of the American Academy of Political and Social Science.1994

Díaz, Marta, Domínguez María I. “La Segunda Generación de la Comunidad Cubana en el sur de la Florida”. Informe final de investigación. CEAP.UH.1997.

20. Álvarez, Carlos. “Lo contextual y lo afectivo-simbólico en la identidad cubana del sur de la Florida”.Cuba: Cultura e Identidad Nacional. UNEAC-UH.1995.

Portes, Alejandro and Robert D. Manning. “The Immigrant Enclave.Theory and Empirical Examples”.Competitive Ethnic Relations.Ed.SusanOlzak.Academic Press.1986.

Grenier, G. and Lisandro Perez. “Miami Spice: The Ethnic Cauldron Simmers”. Origins and Destinies.Immigration, Race, and Ethnicity in America.

Silvia Pedraza, Pérez Lisandro and Ruben G.Rumbaut.1996.”Cubans in the United States” The Anuals of the American Academyc of Political and Social Science.1986.

21. Díaz, Marta, Aja, Antonio. Análisis comparativo de la emigración cubana hacia Estados Unidos según año de entrada. Anuario CEAP. 1997 – 1998

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