Salud: Dengue, problema costoso no resuelto

Las autoridades cubanas emplean gran cantidad de recursos materiales y humanos en la lucha contra el dengue.

Baldrich - IPS

Fumigación en hogares cubanos.

«No existe epidemia de dengue en Cuba ni se han producido fallecimientos por esta causa en el presente año », aseguró a Granma, diario oficial del Partido Comunista, el doctor Luis Estruch Rancaño, viceministro del área de Higiene, Epidemiología y Microbiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), el 25 de septiembre de 2009.

Para mantener este estatus, las autoridades cubanas emplean gran cantidad de recursos materiales y humanos en la lucha contra el vector, pese a la crisis económica y financiera por la que atraviesa el país.

El virus es una infección transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que causa una enfermedad grave similar a la gripe y, a veces, una complicación potencialmente mortal denominada dengue hemorrágico. Los síntomas se manifiestan en fuertes dolores de cabeza, musculares y de articulaciones, diarrea, vómito y fiebre. En un número reducido de personas la infección puede causar la muerte.

La primera gran epidemia de este virus en este hemisferio ocurrió en Cuba en 1981, cuando se notificaron 344.203 casos de dengue, 10.312 del hemorrágico y 158 muertes, según un artículo de la revista panamericana de la salud sobre este tema, publicado en 2002.

Después de este gran brote, con el objetivo de eliminar la enfermedad y su vector de la isla, el gobierno cubano puso en marcha un programa de control masivo que incluyó un sistema de vigilancia y una red de laboratorios de diagnóstico.

Durante muchos años se mantuvo la enfermedad a raya, con estos esfuerzos, y casi se eliminó el vector de la isla. La mayor parte del país se declaró libre del mosquito, con excepción de la capital, La Habana, (con una población de 2,25 millones) y las ciudades de Santiago de Cuba y Guantánamo.

Tras la epidemia de 1981, Cuba ha detectado algunos casos importados cada año, pero durante mucho tiempo no notificó ninguno de transmisión autóctona del dengue.

El hogar y sus alrededores

Aseguran los expertos que el 70 por ciento de los focos vectoriales se encuentra en los hogares y sus alrededores, lo que demuestra el ineficiente trabajo de los inspectores de salud y su poca insistencia en revisar debidamente las viviendas, las fumigaciones y la negligencia de la población. En gran parte de los casos, las personas empleadas en la campaña de erradicación del vector se limitan a firmar el papel por pura formalidad y no enfatizan en la fumigación y un examen exhaustivo en los probables focos del vector.

No está ajeno el viceministro Estruch a los problemas vigentes de saneamiento ambiental: salideros, fosas desbordadas, incluso trabajos de mala calidad por parte de los responsables del programa de vigilancia y lucha antivectorial, que en ocasiones conspiran contra los esfuerzos y recursos que destina el país para la erradicación del Aedes aegypti.

El dengue eleva los gastos en los sistemas de salud y en la sociedad, y pone de manifiesto la necesidad de desarrollar medidas preventivas eficaces, como una vacuna o tratamientos de control de vectores más efectivos.

En un trabajo publicado en la Revista de Higiene y Epidemiología, en el último trimestre de 2008, se plantea que la transmisión de la mayoría de las enfermedades infecciosas y la ecología de sus vectores están estrechamente relacionadas con el inadecuado manejo de los recursos medioambientales, la interacción social y los patrones de comportamiento; factores que se evidencian en las epidemias de dengue en Cuba, por lo que un enfrentamiento más eficaz debe tenerlos en cuenta e involucrar a la vecindad, a especialistas y tomadores de decisión, para trabajar todos unidos hacia un fin común; pero lograrlo en la práctica social no es fácil.

Pasados muchos años de la invasión de epidemias en Cuba, pese a las numerosas campañas educativas, aún no se han incorporado los hábitos y costumbres necesarios para la eliminación y control de los vectores en la vivienda y sus alrededores, por eso es tan recurrente la presencia del dengue.

Otro problema es que los trabajadores encargados de hacer el examen focal en las viviendas no ejecutan su trabajo con rigor, en muchas ocasiones, aun cuando devengan un salario que oscila entre 500 y 800 pesos, de acuerdo a las labores realizadas. A veces solo piden el modelo donde hacen las anotaciones de las visitas, sin inspeccionar la casa debidamente.

La campaña antivectorial, que emplea en la capital cubana a miles de personas que recorren las calles ataviadas con un uniforme gris, implica además gastos en transportación, alimentación, combustible y productos químicos para los equipos de fumigación, en montos no revelados por las autoridades sanitarias.

Por otra parte, la utilización de plaguicidas químicos conspira contra la campaña de erradicación, pues muchas familias se niegan a fumigar sus viviendas por los problemas de salud que les provocan estos productos. Una manera de aminorar esta carga de químicos sería una mayor utilización de productos biológicos, como los logrados por el grupo empresarial Labiofam, que combaten el vector con gran eficacia y de los cuales no hay suficiente disponibilidad.

La carencia de laboratorios, con la tecnología adecuada para la producción de biolarvicidas, ha frenado su uso en el país, aun cuando la eficacia de estos productos ha sido probada en otras naciones. Sería aconsejable que las autoridades cubanas de salud destinaran más recursos financieros para iniciar en la isla la producción de biolarvicidas a gran escala, con lo cual se dañaría menos al medio ambiente y la salud de la población. Con la utilización de los insecticidas de origen químico, se elimina un vector transmisor del virus, pero se pueden desatar a más largo plazo otros males para la salud humana y el entorno.

Un problema regional y mundial

En la última década, el continente más azotado por este virus es América, donde hay regiones con alto nivel de infestación. «Científicos latinoamericanos expresaron que entre los mejores resultados en el control del dengue figuran los obtenidos por Cuba y Costa Rica, mientras que otros países deben intensificar sus esfuerzos sanitarios. En los últimos años, el virus llegó, incluso, a la remota Isla de Pascua (Rapa-Nui), en Chile. Manifestaron que en la actualidad circulan en Latinoamérica y el Caribe los cuatro serotipos del dengue (1, 2, 3,4), lo que obliga a replantear la lucha contra un insecto que se adapta a los insecticidas, precisamente porque es combatido en muchos lugares. Las investigaciones revelan la necesidad de una nueva y más efectiva estrategia, porque no podemos llenar el medio ambiente de insecticidas y esperar que con ello sea resuelto un problema endémico en los países de la región», según un despacho desde Costa Rica de la agencia de noticias Dpa.

La Organización Panamericana de la Salud (Ops) considera 2009 como el año de más intensidad de dengue epidémico en la región de las Américas, donde se reporta la enfermedad en 35 países. Hasta el 24 de agosto pasado se registraban 613.893 casos (11.601 del hemorrágico, la forma más grave de esta dolencia), con 211 defunciones.

Cuba no vive alejada del mundo y de los peligros vigentes, que posibilitan que el dengue constituya una amenaza para el país. La resolución 101 del Ministerio de Salud Pública, rubricada por el ministro José Ramón Balaguer el pasado 2 de junio, establece nuevas indicaciones para el Control Sanitario Internacional a viajeros de organismos de la Administración Central del Estado y otras entidades nacionales, donde se fijan los deberes y responsabilidades de los cooperantes, becarios y viajeros en general. Pero ello requiere, sobre todo, de la más alta responsabilidad de cada persona en particular.

En lo que va de año se han reportado 43 casos importados (procedentes de otros países). Uno de ellos originó hasta 10 secundarios en Centro Habana. En otra ocasión posterior, en el reparto Miramar, en el municipio de Playa, se manifestaron varios enfermos que conllevaron un enfrentamiento epidemiológico de las autoridades sanitarias para evitar siguientes brotes. Vecinos de esa localidad presentaron cuadros de alergia debido a la fumigación diaria en las viviendas y los alrededores con plaguicidas químicos.

En algunos países que no enfrentan el virus con los criterios participativos de la comunidad, como en Cuba, los costos provocados son astronómicos. Un estudio realizado por la Universidad de Brandeis, en Estados Unidos, afirma que la carga económica del dengue en los países afectados asciende a unos 1.800 millones de dólares anuales.

El estudio, publicado en American Journal of Tropical Medicine and Hygiene (Revista Estadounidense de Medicina e Higiene Tropical), agrega que la enfermedad se está convirtiendo rápidamente en un problema de salud pública en estos países. Es por eso, dicen los investigadores, que urge desarrollar nuevas estrategias preventivas y de tratamiento para un mal que a menudo ha quedado relegado. En el estudio participaron cinco países de América: Brasil, El Salvador, Guatemala, Panamá y Venezuela, y tres asiáticos: Camboya, Malasia y Tailandia.

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