Avanza gestión católica por situación de presos cubanos

En mayo de 2010, Raúl Castro se reunió con el cardenal Jaime Ortega para tratar “temas de interés común”.

Jorge Luis Baños - IPS

El cardenal pidió que se le permitiera a las Damas de Blanco hacer sus caminatas dominicales sin contratiempos

LA HABANA, 21 may (IPS) – El diálogo entre el gobierno de Raúl Castro y la jerarquía católica de Cuba podría aliviar tensiones y abrir el camino a la excarcelación de presos por motivos políticos, aunque debería extenderse a otros sectores sociales, dijeron a IPS dirigentes religiosos y analistas.

Castro se reunió el miércoles 19 con el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, y con el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Dionisio García, para tratar “temas de interés común” y el “favorable desarrollo de las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado cubano”, dijeron fuentes oficiales.

La reunión, solicitada por la Iglesia, se prolongó más de cuatro horas y entre los asuntos tratados figuró la situación de los presos y de las Damas de Blanco, por quienes el cardenal pidió a principios de este mes a las autoridades que se les permitiera hacer sus caminatas dominicales sin contratiempos.

Las Damas de Blanco son un grupo de esposas y familiares de presos que piden la libertad de sus seres queridos, a los que consideran prisioneros políticos en este país de régimen socialista.

En conferencia de prensa, Ortega dijo el jueves que las conversaciones “tuvieron un magnífico inicio” y “deben continuar en los próximos tiempos”. Confirmó además que la situación de los presos se está tratando “seriamente”, es una gestión en curso y la Iglesia aspira a una solución favorable.

Para la cúpula católica el encuentro con Castro tiene el valor de apoyar la gestión mediadora de la Iglesia y, al mismo tiempo, implica “el reconocimiento” de su papel como interlocutora, según Ortega.

En el mosaico de expectativas que despertó la reunión, algunos líderes y especialistas en religión consideran que puede ser el inicio de una serie de encuentros a los que se incorporen representantes de otros sectores.

“Hacen falta gestos urgentes que contribuyan a abrir caminos de esperanza, y me parece muy positivo el rol mediador de la Iglesia Católica de Cuba entre las autoridades y el resto de la sociedad civil”, comentó a IPS la antropóloga María Ileana Faguada, estudiosa de las regiones de origen africano.

Sin embargo, dijo, hay que evitar las exclusiones y es indispensable que se consideren otros mediadores. “Esa sería la única forma válida de procurar que se escuche la mayor cantidad posible de voces en una sociedad urgida de avanzar hacia el pluralismo”, remató.

En este aspecto, el Consejo de Iglesias de Cuba, que agrupa a la mayoría de las congregaciones evangélicas y protestantes del país, solicitó a Castro una cita similar, que podría llevarse a cabo en fecha próxima, anunció a IPS Enrique López Oliva, secretario del Capítulo Cubano de la Comisión para el Estudio de la Historia de la Iglesia en América Latina y el Caribe.

López Oliva recordó que unos 20 años atrás el entonces presidente Fidel Castro se reunió con líderes de iglesias y movimientos ecuménicos cubanos, y luego con representantes de la Iglesia Católica, aunque esos encuentros no tuvieron continuidad, como esperaban algunos sectores del mundo religioso.

Pero “el contexto actual es diferente, tanto a lo interno, como internacionalmente”, y es necesario propiciar intercambios que puedan “contribuir a la gestión de un nuevo consenso nacional, que impulse una nueva etapa en la búsqueda de soluciones a los graves problemas nacionales”, agregó.

El pastor bautista Raúl Suárez, fundador del Centro Memorial Martin Luther King Jr, de inspiración cristiana, dijo a IPS que todo esfuerzo por fortalecer la unidad de los cubanos favorece la búsqueda de una sociedad más justa y humana, que “todos queremos”.

“Nos alegra que la dirección del país y la Iglesia Católica hayan sostenido ese encuentro fraternal, con perspectivas de mejorar y fortalecer sus relaciones”, comentó el religioso, quien ocupa desde hace varios años un escaño en la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) del Poder Popular.

Del lado opositor, Óscar Espinosa Chepe, uno de los 75 disidentes condenados en 2003 por conspirar con una potencia extranjera (Estados Unidos) con fines subversivos, dijo a IPS que las gestiones católicas deben ser respaldadas por “todos los cubanos de buena voluntad, creyentes o no”.

Espinosa Chepe se encuentra en libertad condicional por razones de salud. El gobierno considera a todos los disidentes mercenarios a sueldo de Washington y no admite la existencia de “presos políticos”.

Según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, que encabeza el activista opositor Elizardo Sánchez, hay unos 200 presos por motivos políticos en este país.

En reclamo de la excarcelación de al menos 26 de esos reclusos que están enfermos, el disidente Guillermo Fariñas se mantiene en huelga de hambre y sed desde el 24 de febrero, pero el gobierno de Castro ha dicho que no cederá ante chantajes y presiones de ese tipo.

Fariñas inició su protesta un día después de que falleciera en huelga de hambre Orlando Zapata, de 42 años, quien sostuvo la medida en reclamo de que se lo reconociera como “preso de conciencia”.

En su conferencia de prensa, Ortega señaló que los sacerdotes Ramón Suárez Polcari y José Félix Pérez visitaron en dos ocasiones a Fariñas en el hospital de la central ciudad de Santa Clara, donde está internado en terapia intensiva, y le pidieron confianza en la gestión de la Iglesia. (FIN/2010)

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