Mujeres: Voces negras frente a la discriminación

Las raperas negras cubanas deben enfrentar la doble barrera de la discriminación racial y el machismo.

Revista Movimiento

LA HABANA, ago (IPS) – Son pocas, pero con sus gritos cantados de resistencia contra el machismo y la discriminación por raza y orientación sexual, las mujeres han marcado una huella ineludible en poco más de una década de historia del movimiento hip hop en Cuba.

“El primer reto de la mujer dentro del hip hop ha sido enfrentarse a una sociedad machista y patriarcal, que le dio un rol incluso dentro de la marginalidad”, señaló a IPS Carmen González, poeta e investigadora independiente, quien trabaja en un libro sobre el discurso femenino en el rap hecho en esta isla caribeña.

“No todas las mujeres se atreven a subirse a una tarima (escenario) a rapear, porque la construcción social dice que el hip hop es algo violento, de hombres”, apuntó la especialista. Sin embargo algunas han desafiado los prejuicios y son reconocidas dentro del movimiento.

“El no tener mujeres productoras, líderes que decidan, hace que el movimiento tenga una proyección más machista”, reconoció Magia López, del dúo Obsesión.

“Nosotras sólo somos invitadas a proyectos ideados o dirigidos por hombres, entonces el espacio que le toca a la mujer está construido de una manera machista”, sostuvo.

López dirige desde hace tres meses la Agencia Cubana de Rap, entidad encargada de estimular el desarrollo en el país del hip hop, este movimiento cultural contestatario nacido en los barrios pobres de Nueva York.

Desde esa posición espera favorecer la integración femenina, cuya voz “ha dado un matiz diferente al discurso general” del hip hop hecho en Cuba.

Según con Epsy Campbell Barr, ex coordinadora de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas y presidenta del Partido Acción Ciudadana de Costa Rica, la subestimación de lo femenino en la región ha estado acompañada por el racismo, que ha negado de manera persistente y sistemática la cultura negra del continente.

“El racismo y el patriarcado son ideologías que están inmersas en la cultura de América Latina y el Caribe y atraviesan las sociedades por todos sus los ángulos”, indicó Campbell en su ponencia en el Segundo Encuentro de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas, celebrado en 1996 en San José de Costa Rica.

En América Latina y el Caribe habitan 150 millones de afrodescendientes, que equivale a 30 por ciento de la población total.

“Son, en gran medida, los más pobres de la región, presentan los peores indicadores socioeconómicos y tienen escaso reconocimiento cultural y acceso a instancias decisorias”, indica un informe de abril de 2006 de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal).

La situación es más difícil para las mujeres afrodescendientes, pues en general reciben los peores salarios, trabajan en los lugares de menor productividad y tienen las más altas tasas de desempleo. Además, muestran los niveles educacionales más bajos, apenas alcanzan representación en la dirigencia política y viven amenazadas por la violencia de género.

El último Censo de Población de Cuba, de 2002, indica que 34,9 por ciento de la población se define negra o mestiza, representada por el 33 por ciento de los escaños en el parlamento.

Sin embargo, según un estudio del gubernamental Centro de Antropología, ese grupo recibe menos remesas de dinero del exterior, tiene menor acceso a los sectores emergentes de la economía y vive en los barrios más pobres.

“Algunas de estas desigualdades son resultados de una herencia estructural no superada; otras se reproducen y generan en las condiciones de la crisis y la reforma económica (de los años 90 del pasado siglo)”, señala la investigación.

Por su parte, González aseguró que “en casi todos los países del mundo hay movimiento de hip hop, y lo hacen los negros, porque son los más jodidos (en peores condiciones). Incluso en esta sociedad (cubana), que tiene sus avances sociales”.

El rap es el núcleo del movimiento hip hop, que tiene otras expresiones como el grafiti, y se basa en la mezcla electrónica de música a cargo del DJ, sobre el cual el rapero lanza el característico recitado de la letra.

Las raperas cubanas han logrado articular “un discurso de género y raza muy bien marcado”, plantea González, quien también es editora de la revista Movimiento, dedicada al hip hop en esta nación caribeña, donde emergió a comienzos de la década del 90.

A juicio de la estudiosa, los problemas de las mujeres negras en Cuba han sido relegados en los análisis sobre el machismo y el racismo.

“Cuando se habla de mujer siempre se hace sobre la mujer blanca, cuando se trata el racismo, se atiende a los hombres”, observó.

“Haciendo hip hop yo soy mujer, no soy la perra que vas a morder, no soy la cosa que vas a coger”, dice una de las canciones de Las Krudas, un grupo identificado por su fuerte identidad lésbica, que introdujo textos sobre el respeto a la diversidad e igualó el machismo a la esclavitud sufrida por sus ascendientes negras.

“Si (las mujeres) se rebelan, serán condenadas al exilio familiar, al exilio moral, fuera de círculos de amistades, fuera de la nación de buenos sentimientos que nunca más recibiste; y te decidiste a contradecir lo cotidiano, o te apasionaste por lo prohibido, o no repetiste lo que quienes ya no te aman algún día te enseñaron”, asevera otro texto.

En las líricas de las raperas aparece la prostituta, “obligada a hacer lo que no desea”, porque “la miseria tiene la cara fea, aunque no sea crea”, según la canción “La llaman puta”, de Magia López; y la mujer que no es “nalgas y pecho solamente”, pues tiene cerebro y siente, declaran Las Krudas, “resistiendo como gorda, como negra como guerrillera”.

Sin antecedentes en la música cubana y muy pocos referentes históricos, estas jóvenes “arrancan con un discurso emancipador y revolucionario”, construido “a partir de ellas mismas, de sus historias de vida”, afirmó González.

En Cuba casi nadie las conoce, fuera del ambiente de quienes gustan del hip hop. “La sociedad se tapa los oídos y no quiere escuchar, se tapa los ojos y no quiere ver”, consideró la experta. (FIN/2007)

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