Zeolita, el mineral de los mil usos

En 2008 cuba exportó unas 600 toneladas de zeolita, cifra que en 2009 creció a más de 4.490 toneladas.

Tomado de Ecured

Zeolita

LA HABANA, ene (Tierramérica) – Poseedora de importantes reservas, Cuba aspira a aumentar la explotación de zeolita natural, cuyas propiedades y empleo en productos y tecnologías de diversas ramas científicas contribuyen al cuidado del ambiente.

Para la experta cubana Martha Velásquez, este mineral no metálico de origen volcánico juega un papel esencial en el desarrollo sostenible presente y futuro. Sus variados usos van desde la filtración de gases nocivos para el entorno hasta el rescate y mejoramiento de suelos, nutrición animal o aditivo al cemento para elaborar hormigones aligerados destinados a la construcción.

Los diversos empleos de la zeolita se deben a su potencial como intercambiador natural de iones, alto poder de adsorción (proceso por el cual un sólido se utiliza para eliminar una sustancia soluble del agua) reversible y tamiz molecular natural, lo que le permite la descontaminación de sustancias tóxicas agresivas.

También es capaz de intercambiar metales pesados, como plomo, níquel, hierro y cobalto, y purificar tanto aguas potables como residuales contaminadas para ser vertidas apropiadamente en los cuerpos receptores, dijo a Tierramérica Velásquez, especialista del gubernamental Centro de Investigaciones para la Industria Minero-Metalúrgica.

Por su bajo costo y versatilidad en la aplicación de este mineral, la zeolita también juega un importante rol en la agricultura, para mejorar tierras cultivables, potenciar fertilizantes químicos y orgánicos o como componente de sustratos para el desarrollo de diferentes sembrados.

En la actividad pecuaria, se usa como aditivo de los alimentos para diferentes especies y en lechos de cría de animales. Cuando estas camas finalizan “su vida útil” dejan un abono enriquecido en amonio y otros nutrientes de buenas cualidades para su uso agrícola, señaló Velásquez. Según fuentes oficiales, 70 por ciento de la superficie cultivada de Cuba sufre el impacto de la erosión, salinidad o acidez. Sin embargo, el uso de este recurso es bajo en la agricultura, que aún no se recupera de la crisis económica de los años 90, tras la debacle de la Unión Soviética y del campo socialista de Europa oriental, sus principales aliados económicos e ideológicos.

La onda expansiva de la recesión interrumpió también los programas de explotación y desarrollo de la zeolita, que había cobrado auge en los años 80.

La escasez de transporte, capital y otras dificultades que trajo la crisis hicieron caer en picada el empleo de la zeolita, que iba en camino de hacerse masivo, principalmente en la agricultura.

Velásquez indicó que en la actualidad existe una política de reactivación de la industria agropecuaria y que, a medida que ésta avance, crecerá el uso de la zeolita en ese sector. Para ello “se estudia el tema del transporte y se buscan las variantes más económicas”, afirmó.

Otros especialistas también insisten en que elevar el consumo interno es la prioridad del momento. “Queremos emplear nuestros recursos en el país, pero es necesario que nos lo soliciten, que confíen en la zeolita cubana y en la tecnología creada. Y desafortunadamente, muchos empresarios tienen recelos ante los productos nacionales”, dijo un funcionario del sector entrevistado por medios cubanos de prensa.

Como parte de los planes de recuperación se realizan inversiones en tres plantas actualmente en operación, a fin de prepararlas para un eventual aumento de la demanda. También se prevén mejoras en más de una decena de yacimientos repartidos por todo el territorio.

En 2008 se exportaron unas 600 toneladas de zeolita, cifra que en 2009 creció a más de 4.490 toneladas. Uno de los compradores es Brasil, donde entre otros usos se emplea para sustituir los tripolifosfatos de sodio, altamente contaminantes, en la fabricación de detergentes.

La demanda de este recurso es elevada en la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y algunas naciones latinoamericanas. Instituciones prestigiosas de Brasil y Japón dan fe de la alta calidad de los yacimientos naturales de Cuba, resaltó Velásquez.

“Lo ideal sería procesar el mineral dentro del país y venderlo con mayor valor agregado, pero hace falta financiamiento”, insistió otro experto.

Según investigaciones, existen más de 50 tipos de tierras zeolíticas conocidas. La clinoptilotita posee las propiedades más interesantes de filtración, adsorción y secuestro de cationes (iones con carga positiva). Las zeolitas, “piedras hirvientes” en griego, tienen una estructura semejante a una jaula, formada por tetraedros unidos por átomos de oxígeno.

El mineral se encuentra preferentemente en zonas donde en la prehistoria existieron volcanes. Estados Unidos, Australia, Turquía, Japón y China, además de África, figuran entre los principales productores de zeolitas, aunque se considera posible encontrar yacimientos en todos los continentes.

Según datos de la Oficina Nacional de Recursos Minerales del Ministerio de la Industria Básica, hay yacimientos distribuidos prácticamente por todas las provincias cubanas.

* Este artículo fue publicado originalmente el 26 de enero por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

(FIN/2010)

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