…Si nunca he pretendido ser estrella

Jorge no pertenece formalmente a ninguna generación de la Nueva Trova Cubana.

Cortesía Marta María Ramírez

Jorge García

A fines de los 70’s, la postura oficial hacia la Nueva Trova comenzó a cambiar. Los trovadores no solo formaron parte de los catálogos de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), la única casa discográfica cubana hasta los 90’s, sino que llegaron a la TV y a la radio.

Para los inicios de los 80’s, el fenómeno era imparable y su popularidad, fundamentalmente de Silvio y Pablo, una verdadera avalancha después de su triunfo en el extranjero, en la triste confirmación del refrán popular que reza que “nadie es profeta en su tierra”.

Para Jorge era paradigmático el encuentro en Casa de las Américas de Fidel Castro con Silvio y Pablo, tras el triunfo de los trovadores en Chile. Lo había visto en televisión, creo. Recordaba cómo los bardos trataron a Castro con mucha irreverencia.

Las primeras canciones de Jorge datan de 1981: Pequeña canción para andar (Cambios, EGREM) y Guárdame el beso (Más allá, EGREM y Jorge García en vivo, eDéN). Aunque no es hasta 1986 que interpreta sus propios temas en espacios públicos.

Se define a sí mismo como trovador, en un proceso que era arrollador: Noel Nicola me contaba que, durante 2 semanas, Jorge lo hizo escuchar diariamente una nueva canción.

Tenía 27 años. Por eso no pertenece formalmente a ninguna generación de la Nueva Trova Cubana.

También aparece como un ente libre porque tiene sus propias influencias y sus propios intereses, que lo alejan de las modas de sus contemporáneos, aunque hay quienes se empeñan en incluirlo de acuerdo a su edad.

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