Cambio climático amenaza existencia de ranas en Puerto Rico

Una de las especies en peligro de extinción es el coquí, símbolo de la isla.

Tomado de CoquiPR.com

El cambio climático amenaza la existencia del Coquí.

La Habana, 10 ago.- Ecologistas puertorriqueños mantienen el alerta sobre la probabilidad de la extinción del coquí,  a consecuencia del cambio climático.

Se trata de una diminuta rana autóctona, símbolo de la isla, que emite un sonido peculiar y que tiene su hábitat principal en las serranías  de la citada isla caribeña. Reciben el nombre onomatopeyico común de coquí debido a la llamada de dos notas que hacen los machos de dos especies, E. coqui y E. portoricensis, que suena como “co” – “quí”.

En Puerto Rico hay 17 especies de coquíes, aunque tres no han sido vistas en varios años. Estas especies son del género Eleutherodactylus que significa “dedos libres”, ya que este grupo de ranas no tiene membranas entre los dedos.

Esta característica es indicativa de que son especies que evolucionaron hacia hábitos completamente terrestres. Otra característica de estas ranas es que no ponen huevos en el agua ni pasan por la etapa de renacuajo.

La hembra del coquí común (E. coqui) pone entre veinticinco y cuarenta huevos cada vez, por lo general en hojas de bromelias o palmas y sus crías nacen ya como adultos en miniatura. Esta forma de reproducción le permite vivir en los bosques y en otros hábitats sin depender de cuerpos de agua temporales o permanentes.

El cambio climático que afecta al Caribe hace que se extienda el período de sequía durante el invierno, ocasionando hasta más de una semana sin lluvias, cuestión que hace años no superaba los tres o cuatro días.

Biólogos estiman  que ello podría estar provocando que el coquí y otros anfibios emigren hacia áreas de aguas, donde son más vulnerables a un hongo  que ha ocasionado la desaparición de casi la mitad de las más de 190 extinciones de la especie de rana observadas en los últimos cincuenta años en el mundo.

Un equipo de la Universidad  de Cornell reveló en 2010 que los mencionados anfibios adquieren la enfermedad denominada chytridiomycosis, causada por el hongo batrachochytrium dendrobatidis (Bd) que infecta la piel de los anfibios y provoca la obstrucción de los poros, impidiendo el intercambio de oxígeno, agua y electrolitos con el exterior.

Científicos de la alta casa de estudios con sede en Nueva York indican que esa enfermedad lleva irremediablemente a la muerte al animal contagiado, entre ranas de desarrollo directo y que no habitan en el agua.

El equipo multidisciplinario  de esa universidad que realizó el estudio en Puerto Rico recuerda que ya han desaparecido tres de las diecisiete especies de ranas únicas de la isla de desarrollo directo (que no pasan por la fase de renacuajo) desde los años setenta.

Académicos de la citada entidad han alertado que de continuar el cambio climático como está previsto, podrán desaparecer otras tres especies en los próximos cincuenta años.

La literatura especializada recuerda que antes se decía que habían más de 700 especies de ranas en el género Eleutherodactylus; sin embargo, era un número inflado por la poca información que se tenía del grupo.

Una revisión del género usando ADN mitocondrial separó al género en varios grupos, dejando a los Eleutherodactylus con unas 185 especies que se encuentran en la región que abarca desde el sur de los Estados Unidos,  Centroamérica y las Antillas. (2012)

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