Hacia la prevención de incendios forestales en el Caribe

La Fao advierte que muchos de estos países carecen de una política sólida para el manejo de los incendios forestales.

Archivo IPS Cuba

El mayor impacto de los incendios forestales radica en los perjuicios ocasionados a la flora y la fauna de estas regiones

La Habana, 24 mar.- La afectación a los bosques cubanos podría superar este año la cifra récord alcanzada en 2011, de más de 20.000 hectáreas dañadas, si continúa la tendencia del cierre de enero, donde “casi se han empatado la cantidad de días con el número de siniestros”, asegura un artículo publicado en la prensa local.

El año 2011 culminó con 723 incendios forestales, de los cuales el 96 por ciento ocurrió en el periodo de enero a mayo, coincidente con los meses de mayor intensidad de la sequía.

Como parte de las labores de prevención desarrolladas por las autoridades de la isla y de un convenio con el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales de Brasil, el Cuerpo de Guardabosques de Cuba cuenta desde este año con un Centro de Monitoreo para la detección de incendios.

Las instalaciones están equipadas con tecnología avanzada que incluye el uso de imágenes satelitales a través de Internet para la ubicación preliminar de posibles incendios mediante la detección de los focos de calor.

La información brindada por el centro es complementada con la ya existente en el país sobre la cobertura forestal, las cuencas hidrográficas, y el relieve, entre otras variables, para asegurar mayor precisión y rapidez en el pronóstico.

Las causas más comunes de incendios forestales en Cuba son la negligencia humana y el uso del fuego para la limpieza de tierras agrícolas.

Los informes presentados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (Fao) sobre el tema señalan la necesidad de la cooperación regional como herramienta esencial para enfrentar este fenómeno.

En este sentido, la Red Regional de Incendios Forestales del Caribe, creada en el año 2004, tiene entre sus objetivos el intercambio de información y el fortalecimiento de las capacidades de trabajo de cada uno de los países integrantes.

La Comisión Forestal para América Latina y el Caribe (Coflac) ha alertado en reiteradas ocasiones sobre el acelerado crecimiento de estas catástrofes en los países de la región durante la última década y la necesidad de una estrategia más efectiva y mejor organizada para revertir la situación.

Se calcula que unas 10.000 hectáreas de bosques desaparecieron en 2002 por un incendio en la Ciénaga de Zapata, el mayor humedal caribeño situado a 200 kilómetros de La Habana. Mientras, de 2000 a 2003, República Dominicana experimentó 564 de estos siniestros, el 47% del total alcanzado en los 20 años anteriores.

La Fao advierte que muchos de estos países carecen de una política sólida para el manejo de los incendios forestales, aun cuando poseen instituciones y legislaciones para su regulación.

La falta de educación popular sobre el tema y de un seguimiento más minucioso y constante por parte de las instituciones son algunas de las deficiencias que este organismo señala.

Dentro de las prioridades planteadas se encuentran el desarrollo de un programa de investigación por país, la instalación de Centros de Monitoreo y la creación de una base de datos regional.

El mayor impacto de los incendios forestales radica en los perjuicios ocasionados a la flora y la fauna de estas regiones. (2012)

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