Huracanes: pronósticos a corto plazo son más efectivos y útiles para la población

Afirma experto cubano en antesala de la temporada ciclónica 2012 que arranca el primero de junio.

Jorge Luis Baños - IPS

Rubiera prefiere los pronósticos de corto plazo

La Habana, 14 may .- El pronóstico estacional de la actividad ciclónica en el Atlántico tiene indiscutiblemente un valor científico, pero no posee utilidad práctica para el público en general al no poder señalar con tanta anticipación los detalles que aparecen en los pronósticos de corto plazo, dijo José Rubiera, director del Centro Nacional de Pronósticos de Instituto de Meteorología de Cuba.

En un artículo titulado “El pronóstico de la temporada de huracanes en su justo lugar”, publicado pasado 11 de mayo en el oficial diario Granma, Rubiera reiteró que esas estimaciones estacionales no pueden decir con tantos meses de antelación (y nadie en el mundo puede hacerlo), por dónde pasará la trayectoria de un huracán, ni qué fuerza alcanzará o qué lluvia traerá, entre otros detalles.

Sin embargo, subrayó que el verdadero valor de los pronósticos de temporada radica en el conocimiento que proveen al estudiar y desentrañar los secretos de las condiciones océano-atmosféricas que son favorables o no, al surgimiento y desarrollo de los ciclones tropicales, y junto a ello, una idea de la probabilidad de la actividad ciclónica.

Al respecto, el experto indicó que solo es posible conocer si habrá más o menos tormentas tropicales y huracanes en toda la cuenca del Atlántico, que incluye al mar Caribe y al golfo de México, una vasta área donde Cuba cabe miles y miles de veces, y una ciudad o punto específico cualquiera, quizás millones de veces.

Rubiera manifestó que en el sentido práctico tener una temporada activa, normal o poco activa, vale poco, mientras la ciencia no pueda decir exactamente con meses de antelación dónde, cuándo y su fuerza o intensidad.

A guisa de ejemplo, el especialista se refirió a un pronóstico de la temporada de huracanes para este 2012 emitido hace unos días, según el cual habrá un comportamiento normal o poco activo. Esa proyección considera baja (15 %) la posibilidad de que se origine e intensifique al menos un huracán en el Caribe y moderada (55 %) la de que uno de procedencia atlántica penetre en el Caribe.

“Esta valoración está basada en el hecho de que se prevé la existencia y desarrollo de un evento El Niño para los meses del verano, y en esos casos se producen vientos fuertes a alturas de 10 a 12 kilómetros que cortan cualquier incipiente circulación ciclónica y, por tanto, inhibe la formación de ciclones tropicales en el Atlántico, aunque algunos logran formarse”, explicó Rubiera.

Argumentó también que las aguas del Atlántico oriental están algo más frías que lo normal, otro factor que es desfavorable a la actividad ciclónica. Las investigaciones han demostrado estas concatenaciones, al igual que hay otras, mientras que una relación estadística y de analogía con otras temporadas, produce los números que se ofrecen.

No obstante, insistió Rubiera, basta que un solo huracán, uno solo, pase por encima de cualquier localidad para que sus habitantes piensen que la temporada es muy activa (y para ellos en realidad lo es).

El meteorólogo recordó que la temporada de huracanes de 1930 fue muy poco activa, tanto que solo hubo un huracán en el Caribe. Pero ese único fue el de gran intensidad que destruyó completamente a Santo Domingo, la capital de la República Dominicana.

Hizo alusión también a la de 1992, que fue igualmente poco activa, con solo cuatro huracanes, pero uno de ellos fue Andrews, de categoría 5, que devastó el sur de La Florida, en Estados Unidos.

El reconocido experto señaló que puede haber también el caso de temporadas de huracanes muy activas, como las de 2010 y 2011, con 18 y 19 ciclones tropicales respectivamente (el promedio o normal para una temporada es diez), o bien la muy activa de 1995 que igualó el récord del siglo XX con 21 ciclones, pero en ninguna de estas temporadas pasó un huracán por Cuba.

Para Rubiera, lo más efectivo y práctico para la población son los pronósticos de corto plazo que son más detallados y que en el caso de Cuba se refieren a la alerta temprana y los avisos de ciclón tropical que amplifican los medios de comunicación locales.

En ese sentido, insistió en la recomendación de que cuando exista una tormenta tropical o huracán ya formado, todos deben estar al tanto de su trayectoria, evolución y desarrollo y cumplir las orientaciones de las entidades especializadas en desastres naturales.

Esa es la información práctica verdaderamente valiosa para enfrentar con efectividad la amenaza de un huracán, aseguró Rubiera. (2012)

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