Más innovación agrícola en pro de seguridad alimentaria

El cambio climático como factor vulnerante en la producción de alimentos y la inversión en ese sector.

Baldrich - IPS

Los trastornos que genera el cambio climático inciden negativamente en los cultivos y la seguridad alimentaria de la región.

La Habana, 25 abr.- La incidencia del cambio climático en la presente y futura coyuntura de la producción de alimentos en América Latina y el Caribe, forma parte de las evaluaciones aparecidas en el más reciente boletín conjunto de la FAO, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El tema de las transformaciones del clima formó parte del interés de los expertos que analizaron las respuestas de la zona a la volatilidad de los precios de los alimentos y su incidencia negativa en la inversión en ese sector, según consignó el boletín digital Estrategia & Negocios.

Los criterios aparecen en el documento resumen de los cuatro diálogo de alto nivel efectuado en Chile, El Salvador, Trinidad y Tobago y México que se debatieron acciones para impulsar la agricultura y reducir la vulnerabilidad de quienes dependen de esta actividad.

Según versiones internacionales de prensa, para el Oficial de la FAO Salomón Salcedo, la volatilidad de los precios reduce la efectividad para asignar recursos de fuentes públicas y privadas y genera inestabilidad política, pues redunda en decisiones que pueden afectar el crecimiento económico a largo plazo.

A tenor con el fenómeno del clima, Victor M. Villalobos, director general del IIAC sostuvo que “para producir más, con menos recursos y en un contexto de cambio climático, se requiere innovar, para lo cual es necesario promover más inversiones y un fortalecimiento institucional”.

Según la FAO, la cuenca del Caribe sigue enfrentando el enorme desafío de la producción de alimentos, especialmente en el cuadro básico de granos, cárnicos y lácteos, catalogados de producciones insuficientes.

Es también esa zona la de mayor déficit en la balanza comercial de alimentos al tiempo que incluye a los países con los índices mayores de pobreza extrema en la región: Haití y Honduras.

En el caso del   Caribe insular, la FAO también significa que son grandes importadores de alimentos lo que los hacen muy vulnerables a las alzas de precios de estos en el mercado mundial. Tal es el caso de Cuba y el conjunto de las Antillas menores.

Existe coincidencia en que la degradación de los suelos, intensas sequías, escasez de agua, devastaciones por intensas y prolongadas lluvias, huracanes cada vez más letales que destruyen cosechas e infraestructuras están entre los factores climáticos que hoy tienen incidencia negativa en el desarrollo agrícola en la región latinoamericana y caribeña.

En los diálogos, los países destacaron la necesidad de aumentar la transparencia y competencia en los mercados de alimentos.

También otorgaron gran relevancia a la reducción de la vulnerabilidad de los consumidores ante shocks de precios y al desarrollo de un enfoque regional para la seguridad alimentaria.

En ese sentido se resaltó la importancia de la cooperación regional en programas de protección social, alimentación, bancos de alimentos y redes de protección social.

Respecto al financiamiento a la agricultura, en particular a la familiar, se señala lo indispensable de contar con instituciones que puedan aportar crédito comercial, capital de riesgo y seguro en caso de pérdidas.

De acuerdo con el Banco Mundial (BM), en el orbe el encarecimiento de los alimentos provocó un aumento de 44 millones de personas en condición de extrema pobreza, desde junio de 2010, en los países de bajos y medianos ingresos.

En el ámbito macroeconómico, tal volatilidad impacta en la inflación, pues los alimentos tienen un gran peso dentro de la canasta básica.

Asimismo ello afecta la balanza comercial, sobre todo en países importadores netos de esos productos y el tipo de cambio en el caso especial de las naciones con alta participación de los alimentos en las exportaciones y el balance fiscal.

Entre los consumidores, el incremento de las cotizaciones mencionadas eleva la cantidad de personas que se encuentran bajo la línea de pobreza y en condiciones de inseguridad alimentaria.

Esto último tiene efectos sobre la desnutrición crónica infantil, que pueden resultar devastadores a largo plazo. (2012)

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