Tormentas locales severas en su etapa de mayor ocurrencia

El impacto de estos sistemas no solamente se debe a su severidad, sino a lo extremadamente difícil que resulta su predicción.

Archivo IPS Cuba

En las zonas rurales suele temerse más a las tormentas locales severas que a los mismos huracanes

La Habana, 25 jul- Los meses de julio y agosto son de amplia actividad de tormentas locales severas (TLS) en el Caribe, coinciden en afirmar expertos en el clima de la región.

Las mencionadas tormentas pueden producir lluvias intensas, descargas eléctricas, granizos, tornados y vientos lineales fuertes en unos pocos minutos y estar presentes, inclusive, en otros fenómenos de mayor escala como los huracanes.

Los especialistas refieren que cuando se habla de tiempo severo en la zona tropical, generalmente se asocia a eventos de gran magnitud como los ciclones tropicales, sin embargo, en esta zona resulta muy frecuente la aparición de tormentas locales, que constituye uno de los fenómenos atmosféricos más espectaculares y a su vez pueden ser peligrosos para la vida humana y los bienes materiales.

El impacto humano y socioeconómico de estos sistemas no solamente se debe a su severidad, sino a lo extremadamente difícil que resulta su predicción. La causa de ello es, en gran medida, el insuficiente nivel de conocimiento que se posee por la escasa densidad en las redes de estaciones meteorológicas, (principalmente en el mar) y por el estrecho margen de tiempo en que se desarrollan estos procesos.

No se conoce con exactitud la velocidad a la que el viento se mueve en su interior, pero se estima que puede alcanzar los 500 km/h. No es extraño, entonces, que a tal velocidad arranca árboles de raíz, transporta grandes objetos por largas distancias, destruye casas, y siembra la desolación en sólo minutos.

Debido a la enorme depresión que acompaña al torbellino, el tornado al pasar por una casa, puede levantar el techo y hacer estallar las paredes por el efecto de la presión interior.

Un elemento importante de las tormentas locales severas lo constituye las descargas eléctricas, uno de los fenómenos meteorológicos asociados y que pueden resultar más peligrosos.

Con independencia de que las TLS se pueden producirse a lo largo del año, las estadísticas indican que las tres cuartas partes de éstas se verifican de mayo a octubre, siendo junio, julio y agostos los de mayor intensidad. En Cuba, por ejemplo, se observan como promedio poco más de 100 cada año.

Para los estudiosos del tema, el cambio climático es un factor a tener en consideración a la hora de estudiar estos fenómenos y la posibilidad de que se incrementen las condiciones para el nacimiento de los mismos. (2012)

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