Pocos dominicanos perciben los riesgos

El cambio climático ocupa el quinto lugar entre las prioridades de la población del país.

Dionny Matos - IPS

Luis Alejo: Hay que sensibilizar a las personas sobre los riesgos presentes y futuros.

SANTO DOMINGO, ago (IPS) – Una de las grandes dificultades a vencer en las políticas de adaptación al cambio climático en República Dominicana es la baja percepción de riesgo que tiene la sociedad, pese a estar seriamente expuesta al impacto del fenómeno. 

Las probables consecuencias para República Dominicana de las transformaciones del clima van desde perder 14 por ciento de su territorio hacia 2100 y la salinización de la mitad de sus acuíferos, hasta una mayor intensidad de fenómenos naturales, como huracanes, y trastornos en el régimen de lluvias.

“Es por eso que una de las vertientes de nuestras labor es tratar de que la gente se sensibilice con el tema y entienda lo mucho que pueden perder por este problema”, dijo a IPS la coordinadora de proyectos del Instituto Dominicano de Desarrollo Integral (IDDI), Evaydee Pérez.

La funcionaria considera definitivamente baja la percepción del riesgo entre los dominicanos, incluso en el empresariado turístico, donde no siempre se respeta la decisión de construir hoteles a más de 60 metros de la costa, aun a riesgo del proceso de salinización que ya afecta a las fuentes de abasto de estos centros que atraen a decenas de miles de visitantes.

La experta alerta que todavía existe una cierta tendencia a ver el cambio climático como un problema del futuro y tampoco se toma en cuenta que se trata de un tema no solo ambiental sino económico y social. “Mucha gente no entiende eso y considera que es un mito, una excusa”, indicó.

Una encuesta realizada para el gobierno por la consultora Gallup Dominicana concluyó, entre otras cosas, que el cambio climático ocupa el quinto lugar entre las prioridades de la población del país, en la cual existe además un conocimiento “muy difuso” acerca de las causas del fenómeno.

El IDDI, que se define como una institución sin fines de lucro creada en 1984 con la finalidad de contribuir a la superación de la pobreza en las zonas rurales y urbanas, auspicia varios proyectos que buscan fomentar, desde la sociedad civil, la educación y adaptación al cambio climático en comunidades más vulnerables.

Esa entidad es parte de Climacción, un espacio de convergencia de la sociedad dominicana integrado por personas, organizaciones, empresas e instituciones académicas, entre otras, para generar un movimiento de ideas y acciones dirigido principalmente a crear conciencia, educación e investigación sobre el cambio climático.

Tras aclarar que se trata de complementar los esfuerzos oficiales, Pérez opinó que las políticas públicas serán más eficientes si la población participa. “Por ejemplo, es importante que las mujeres digan también cómo les afecta el cambio climático y qué se puede hacer. Ellas sufren con mayor rigor estos problemas”, afirmó.

En el barrio La Barquita de Los Mina, uno de los tantos que bordean el río Ozama en Santo Domingo, Eridania Rosario es una de esas mujeres que no parece amilanarse ante los rigores del clima pese a que en más de una ocasión el agua ha cubierto casi por completo su casa debido a desbordes de esa vía fluvial.

“Si usted pregunta a 50 personas de La Barquita, todas le dirán lo mismo. Aquí nuestro principal problema es el río que se desborda cuando llueve mucho”, dijo a IPS. Como presidenta de la Junta de Vecinos, Rosario está algo más informada y cree que las precipitaciones se han hecho más intensas por las transformaciones climáticas.

Otras personas dijeron a IPS desconocer la causa de las continuas crecidas del río Ozama e informaron que levantaron sus precarias casas allí, desafiando al peligro, porque no tenían otro lugar para vivir. “Sin duda que estos sectores son los más vulnerables al cambio climático”, aseguró Pérez.

Unas 30 organizaciones de la capital se unieron en mayo en la “Red comunitaria para la adaptación al cambio climático”, a fin de generar acciones conjuntas en ese sentido, especialmente en las comunidades más vulnerables de la urbe, que incluyen a unas 400.000 personas, según estimaciones de Pérez.

La red se creó a través de un proyecto impulsado por el IDDI para apoyar la estrategia de educación y comunicación. “Llevamos el tema a un lenguaje llano, porque una de las limitantes para eliminar barreras es que la información sobre cambio climático todavía es muy científica y entonces no llega el mensaje”, consideró.

Un estudio que esa misma institución dio a conocer en julio asevera que 13 provincias del país clasifican como alta o muy alta la vulnerabilidad ante las transformaciones climáticas, las cuales incluyen a Santo Domingo, principal centro urbano, industrial y comercial del país, y a territorios fronterizos con Haití.

La investigación sitúa entre las primeras prioridades la creación de capacidades para elevar el nivel de conciencia de la población sobre los riesgos a que resulta expuesta. “Hay muchas familias que viven en esas zonas como si estuvieran adaptadas al peligro”, acotó Luis Alejo, coordinador del grupo de gestión de riesgos del IDDI.

En ese sentido, la estrategia de trabajo de su unidad en comunidades de riesgo de desastres es sensibilizar a las personas sobre los peligros a que están expuestas junto con fortalecer las capacidades locales de prevención, mitigación y respuesta frente a eventos extremos del clima.

“Existe un sistema nacional que incluye los comités municipales de prevención, pero hay que acompañarlos y aterrizarlos al nivel más local, que tome en cuenta la organización barrial, los clubes, iglesias y juntas de vecinos en el proceso de formación, capacitación y coordinación”, señaló Alejo a IPS.

El apoyo incluye el suministro de herramientas para que los vecinos puedan operar en caso de inundaciones, deslizamiento de tierra u otras emergencias, como megáfono, planta eléctrica, equipo de radio-comunicación, palas, carretillas, linternas y otros recursos.(FIN/2012)

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