Caribe: Turismo sustentable, ¿utopía o realidad?

El Caribe podría convertirse en la primera zona turística sustentable en el mundo.

IPS Cuba

Playa de Varadero, en Cuba.

Los 25 países miembros de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) aprobaron el pasado 17 de abril la creación de una zona de turismo sustentable que, de hacerse realidad, podría convertirse en la primera de su tipo a nivel mundial.

Alcanzar el consenso para la Zona de Turismo Sustentable del Caribe fue planteada desde la convocatoria como una de las prioridades de los jefes de Estado y de gobierno que se reunieron durante dos días en Santo Domingo en la segunda cumbre de la AEC.

“Se van a fijar una serie de normas para la explotación de esa actividad a fin de protegerla y no matar la gallina de los huevos de oro”, afirmó a la prensa en un contacto previo al encuentro el director de Turismo y Comercio de la AEC, Miguel Ceara.

El objetivo básico consiste en garantizar que a largo plazo se cuente con turismo, identificado por una parte importante de los países caribeños como el motor de sus economías, indicó el funcionario y aseguró que la ausencia de una política coordinada ha provocado que algunos polos hayan “envejecido prematuramente” como resultado de una explotación inadecuada y este deterioro se traduce en una desvalorización del destino”.

La Declaración de Santo Domingo reconoce que el turismo sustentable constituye una respuesta adecuada a los retos que representa el desarrollo integral del Gran Caribe: incrementar el empleo, proteger el ambiente, el patrimonio y los valores culturales de la subregión.

Entre los miembros de la AEC se cuentan los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM), los centroamericanos, los del Grupo de los Tres (México, Venezuela y Colombia) y Suriname.

Con potencial para convertirse en el cuarto bloque económico del mundo, el Gran Caribe tiene un mercado potencial de más de 200 millones de personas y un producto interno bruto combinado superior a 500.000 millones de dólares. Al menos 10 de los 25 países miembros dependen del turismo.

Este es el único foro de integración continental en el que Cuba participa como miembro pleno, lo que explica la ausencia de Puerto Rico, estado libre asociado a Estados Unidos, y de las Islas Vírgenes, posesión estadounidense.

El turismo, el comercio y el transporte fueron identificados como las tres grandes prioridades de la AEC desde la primera reunión de jefes de Estado y de gobierno, realizada en 1995 en Trinidad y Tobago.

Expertos estiman que este sector podría poner en funcionamiento finalmente la máquina de la AEC, hasta ahora trabada por trámites burocráticos y la gran diversidad de intereses de sus países miembros.

Al mismo tiempo, la necesidad del fortalecimiento de la AEC como alianza estratégica surgió claramente en los días previos a la cumbre con el fallo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tras diez años de “guerra del banano” entre Estados Unidos y la Unión Europea. El dictamen de un comité especial favoreció a las transnacionales estadounidenses en América Central al concluir que las cuotas de exportación de banano de las antiguas colonias hacia Europa contradicen las reglas del comercio internacional.

De acuerdo con la Organización Mundial de Turismo (OMT), a mediados de esta década, 12 de los 20 principales destinos turísticos de América y 13 de los 20 países con mayores ingresos por ese concepto se localizaban en el Gran Caribe.

En algunas de las pequeñas islas, el número de turistas que entran anualmente supera a la población local. Este es el caso de Islas Caimán, que con 30.000 habitantes recibe al año 610.000 visitantes.

Fuentes del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana advierten que sólo con la implementación de medidas que garanticen la preservación del ambiente podrá detenerse el impacto de 100 millones de turistas cada año en la subregión.

Un estudio realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a solicitud de la AEC asegura que el desarrollo mal planificado del turismo en el Gran Caribe ha generado ya serios problemas ambientales.

La construcción de hoteles a gran escala, algunos de ellos ubicados sobre las playas, ha destruido muchos hábitats naturales importantes y ha privatizado algunas de las mejores playas, para beneficio de los turistas extranjeros y a expensas de la población local, señala el estudio del PNUMA.

Por su parte, las obras de ingeniería han provocado cambios importantes en la circulación de las aguas costeras que, a su vez, modifican los depósitos de arena y traen consigo la erosión de la línea costera, añade.

El proyecto de la Zona de Turismo Sustentable, cuya versión final fue aprobada el pasado año por el Comité Especial de Turismo que preside Cuba, pretende asegurar la expansión de este sector a largo plazo. Al final, los gobernantes firmaron un memorándum de entendimiento que incluye un plan de acción para la puesta en marcha de esta idea.

La AEC parte de la posibilidad de contar con ofertas turísticas complementarios, como las playas caribeñas, las ruinas aztecas de México y varios sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Esta diversidad sienta las bases para el impulso del multidestino y la cooperación como parte de una estrategia de desarrollo que pretende incluir al sector público y el privado, y a diversos actores de la sociedad civil.

La iniciativa contempla el financiamiento y estímulo a la microempresa turística, programas de incentivos para inversiones compatibles con la preservación del ambiente, la concesión de permisos y ventajas fiscales para el desarrollo del turismo sustentable en áreas reguladas.

En la esfera del transporte se pretende garantizar el acceso aéreo a los países de la AEC a tarifas competitivas, intensificar el concepto de multidestino turístico intracaribeño y promover aún más el turismo de crucero.

Unión por aire y por mar

Muy asociado al sueño del turismo sustentable, los gobernantes apoyaron los objetivos de un programa para “Unir por Aire y por Mar” a los países de la AEC, como respuesta a la ausencia de un sistema de transporte aéreo regular, efectivo y económico que garantice el desarrollo del multidestino turístico y contribuya, al mismo tiempo, a la consolidación de un espacio para el comercio y las inversiones.

De acuerdo con el presidente de Haití, Rene Preval, el grave problema del transporte en el Caribe provoca un aislamiento real entre países cercanos geográficamente.

Así, la Declaración de Santo Domingo enfatiza que “la racionalización y definición de las políticas regionales de transporte están entre las más altas prioridades del Plan de Acción” de la entidad.

La cumbre de la AEC fue sucedida los días 20 y 21 de la tercera reunión de directores de la aviación civil del Caribe Central que se efectuó en el Centro de Convenciones Plaza América, del balneario cubano de Varadero, con la participación de representantes de 16 países, la oficina regional de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y de la Asociación Internacional de Transportistas Aéreos (IATA).

El encuentro pretendió abrir el camino para mejorar los trabajos conjuntos para incrementar la seguridad de las operaciones aéreas en la región.

Ruta de desechos tóxicos y nucleares

 

“Consideramos al Mar Caribe un recurso muy valioso y acordamos dar prioridad a su preservación. Por lo tanto, deploramos su degradación ecológica y rechazamos su uso continuado para el transporte de desechos nucleares y tóxicos, que de alguna manera pueden contribuir a un mayor deterioro”, asegura el documento sobre otro de los temas más polémicos que antecedieron a la cumbre.

El pronunciamiento es un apoyo atenuado a la propuesta de la Comunidad del Caribe (CARICOM) para la declaración del Mar Caribe como una Zona Especial de las Naciones Unidas, régimen que establecería una rígida protección ambiental incluida la eliminación del transporte por el área de energía nuclear y desechos tóxicos de cualquier naturaleza.

El proyecto cuenta con la oposición abierta de Francia, miembro asociado de la AEC en representación de sus dependencias en el Caribe (Guadalupe, Martinica y Guyana Francesa). En la acera de enfrente, varios países de la región muestran su preocupación por el tránsito de combustible nuclear de desecho de los reactores de Japón hacia las plantas europeas de reprocesamiento a través del Canal de Panamá.

Por su parte, Cuba apoyó la declaración en su conjunto pero en este tema se mostró insatisfecha por enfocar el problema de forma “microscópica”. A la declaración habría que añadir el rechazo al tránsito de buques con armas nucleares o movidos por energía nuclear y, al mismo tiempo, la defensa del uso pacífico de ese tipo de energía en sectores como la medicina, afirmó el vicecanciller cubano Jorge Bolaños.

“En la base naval de Guantánamo (enclave militar estadounidense en Cuba) ha habido navíos movidos por un reactor nuclear, lo cual es más poderoso que una termoeléctrica u otra instalación, a veces portadores de armas nucleares tácticas”, afirmó el funcionario en un llamado a sostener una posición inteligente y responsable pues “nadie quiere un desastre nuclear”.

Desafíos para una zona de turismo sustentable

-Unos 67 millones de personas integran la población costera del Gran Caribe. Como resultado de la presión humana sobre las zonas costeras del Mar Caribe, la degradación física y ecológica de las áreas costeras y ribereñas y el agotamiento de sus recursos -otrora graduales- se han acelerado durante las últimas décadas a un ritmo alarmante.

-Se estima que las cuencas hidrográficas de la depresión del Caribe sufren una pérdida neta cercana a los 2 millones de hectáreas de bosques tropicales al año.

-La extracción intensiva de arena de las playas, junto con una ingeniería inapropiada de las costas (rompeolas, diques), cambian de manera significativa el perfil y las características de las costas y provocan a menudo graves impactos ecológicos y la erosión de las costas de muchos países del Caribe.

-El lago de Maracaibo (Venezuela), la bahía de La Habana (Cuba), y los puertos de Kingston (Jamaica), San Juan (Puerto Rico), Veracruz (México), Cartagena (Colombia), Puerto Cabello (Venezuela) y Puerto España (Trinidad), son consideradas áreas altamente contaminadas.

-Las aguas negras son el contaminante más común que se vierte en el medio marino y en las corrientes de agua dulce en el Caribe. Se considera que menos del 2 por ciento de estas aguas recibe algún tipo de tratamiento y en las comunidades rurales el porcentaje es aún menor.

-Los desechos líquidos industriales sólo se tratan adecuadamente en casos excepcionales antes de verterlos al cuerpo de agua más cercano. Estos pueden contener una gran variedad de sustancias tóxicas, ávidas de oxígeno y no biodegradables.

-En la mayoría de los países de la región está mal organizada la recolección y eliminación de los desechos sólidos.

-Cerca del 30 por ciento de los desechos de los barcos de recreo se vierte deliberadamente en el Mar Caribe.

-Entre 1980 y 1991 se reportaron al menos 55 intentos de venta de desechos peligrosos en la región del Mar Caribe.

-Sólo el tráfico de barcos cisterna mueve cerca de 5 millones de barriles de petróleo diariamente por la región.

Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Problemas Ambientales que afectan el medio marino y costero en la región del Gran Caribe, Primera reunión del Comité Especial sobre la Protección y la Conservación del Medio Ambiente y el Mar Caribe, Venezuela, 21-22 de noviembre de 1996.

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