Cuba-Caricom: La concertación como proa

Los países del Caricom defienden de manera colectiva su política exterior y de cooperación regional.

GINA

Sede de Caricom

La crisis económica y  el  incremento de la fuerza devastadora de los ciclones son dos fantasmas que amenazan seriamente a los  países caribeños, de ahí que la III Cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) y Cuba establecieran la concertación como elemento clave de sus políticas.

El 8 de diciembre tuvo lugar en la ciudad de Santiago de Cuba la cita de los 14 mandatarios del ente regional más Cuba. El Caricom está integrado por Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago, y del que también forma parte como miembro pleno la isla de Montserrat,  territorio dependiente de Gran Bretaña.

En su mayoría pequeñas islas, algunas se encuentran en la parte continental de América Central y del Sur. Estas naciones fueron colonizadas principalmente por Inglaterra, Francia y Holanda, y en ellas predominó el sistema de plantaciones con mano de obra esclava procedente de África. Su población es predominantemente afrodescendiente, pero también de origen amerindio o de procedencia asiática, principalmente de India. Salvo Haití, primer estado latinoamericano en romper el yugo colonial con su gran revolución antiesclavista, el resto obtuvo la independencia a partir de la década del sesenta del siglo XX, prolongada por importantes rebeliones populares.

Pese a su escasa población de unos 15 millones de habitantes, este conglomerado multinacional tiene una enorme importancia geopolítica e influencia en los foros internacionales por la forma colectiva en que sus miembros diseñan y defienden su política exterior y de cooperación regional.

Los primeros en independizarse –Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago–  establecieron simultáneamente relaciones diplomáticas con Cuba revolucionaria en 1972, en plena guerra fría, cuando la mayor de las Antillas aún no era reconocida por muchos países de América Latina.

En esa ocasión, uno de los artífices de ese hecho, Shridath Ramphal, lo calificó como un acto sustentado no en ideologías, sino en consideraciones regionales prácticas y  en un contexto de no alineamiento, que le hizo ganar al Caribe un respeto en la arena internacional.

Desde esa fecha, los vínculos de amistad y cooperación se fueron estrechando de manera ininterrumpida hasta que en 2002 se instrumentara el mecanismo de las cumbres Caricom-Cuba.

Esta relación se ha mostrado como un ejemplo de integración solidaria. Solo desde la anterior cumbre Caricom-Cuba (2005), en los centros educativos cubanos se han graduado 1.305 jóvenes caribeños de nivel superior y técnico y estudian actualmente 2.972, de ellos 1.478 de medicina. Mientras 1.115 médicos y trabajadores de la salud cubanos trabajan en países de la comunidad y mediante la Operación Milagro más de 56.000 de sus habitantes han recibido cirugía y recuperado la visión.

El encuentro, celebrado en ocasión de los 36 años de relaciones diplomáticas entre la mayor isla caribeña y el mencionado bloque,  tuvo por objetivo pasar balance a los acuerdos de la pasada cumbre y analizar el impacto en el área caribeña de la crisis financiera, energética, alimentaria y ambiental, la situación y perspectivas de la cooperación y unificar criterios de cara a la cumbre sobre integración y desarrollo realizada entre el 16 y 17 de diciembre último en Salvador, capital del nororiental estado brasileño de Bahía.

El presidente cubano Raúl Castro fue el anfitrión del encuentro, que devino su primera actividad internacional al frente de los destinos de la isla.  El gobernante dio por iniciada la cumbre, después de trasladar a los 14 jefes de Estado de los países miembros del Caricom el “saludo fraternal” del ex presidente Fidel Castro, “impulsor decidido de la unión de nuestros pueblos”.

En su intervención, el gobernante anfitrión ha subrayado que “toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado” y ha criticado el “despilfarro de una aristocracia de especuladores financieros y el apetito voraz de las corporaciones transnacionales”, que han originado la actual crisis internacional.

Raúl Castro ha asegurado que serán los pobres y las naciones en desarrollo los que asumirán “de un modo u otro el desastre irresponsable originado por la especulación, el individualismo y la avaricia” y reivindicó la integración de los países que forman el “gran conjunto geográfico y social que se extiende al sur del río Bravo”.

El ex gobernante Fidel Castro, fundador y animador principal de estos eventos, fue reconocido por el Caricom, que le confirió la Orden Honoraria de la Comunidad del Caribe, “homenaje al fervor y sacrificio que han acompañado a Fidel durante toda la vida de servicio dedicada a su país, a su región y al resto del mundo en desarrollo”. Es la primera oportunidad en que una personalidad fuera del ámbito del bloque recibe la distinción.

Castro aseguró que guardará en su mente la noble idea de la Orden Honoraria de la Caricom, junto al pensamiento de José Martí de que “las Antillas libres salvarán la independencia de Nuestra América”, dijo. “La Orden Honoraria de la Comunidad de Estados del Caribe es un inmenso e inmerecido honor, que agradezco infinitamente, señaló el líder histórico de la revolución en una de sus habituales “Reflexiones”.

Intereses comunes

Al hablar en el cónclave, el secretario general de la Comunidad del Caribe (Caricom), Edwin Carrington, aseguró que el intercambio de experiencias con Cuba permite elaborar  una respuesta concertada ante las muchas pruebas de estos tiempos.

El directivo consideró muy oportuno que uno de los principales temas fuera el cambio climático y sus efectos en el medio ambiente. También ponderó que, aunque no todos los países miembros de la organización sufrieron daños severos por los recientes huracanes, todos sentirán los efectos de la crisis económica y financiera mundial, otro de los asuntos fundamentales en la agenda.

Esta crisis ha comenzado a repercutir, afirmó, sobre el sector turístico, el precio de los alimentos, las remesas y la inversión extranjera directa. Aunque la caída del precio del petróleo pudiera dar un respiro a muchas de estas naciones, no será igual para todos, acotó.

Carrington valoró que los retos actuales, por difíciles que sean, representan oportunidades para una mayor cooperación y colaboración entre los miembros del bloque y, a su vez, entre estos y Cuba. También mostró su esperanza en que la reunión en Brasil de los líderes de América Latina y el Caribe los aúne, por primera vez, en pos de una causa común y propicie un acuerdo amplio entre los países representados.

El secretario general de Caricom también  rindió homenaje a Fidel Castro, a quien identificó como un ser humano excepcional y un verdadero caribeño, de cuyo compromiso inquebrantable se ha beneficiado la región, al igual que el amplio mundo en desarrollo.

Agradeció la hospitalidad tradicional, cordial y generosa dispensada. a pesar de los estragos sufridos por Cuba tras el paso de los recientes huracanes. y reiteró el pesar de la Comunidad del Caribe por las pérdidas ocasionadas.

Finalmente, auguró que el espíritu fraternal distintivo de las dos cumbres anteriores inspiraría un resultado beneficioso en esta, en aras de aumentar los intereses y el bienestar de los pueblos caribeños.

De  la misma manera, los líderes caribeños abogaron porque el gobierno del presidente electo de  Estados Unidos, Barack Obama, “relegue para siempre” el embargo económico y comercial que ese país mantiene contra la isla, desde 1962.

“La Comunidad del Caribe espera que el cambio transformador en curso en Estados Unidos relegue para siempre esa medida a la historia”, ha dicho el primer ministro de Antigua y Barbudas y presidente pro tempore de Caricom, Baldwin Spencer, en su discurso durante la inauguración del foro en Santiago de Cuba.

Preocupación compartida

Para conocedores de la región como  Luis Fernando Andrade Falla, secretario general de la Asociación de Estados del Caribe (AEC),  la crisis ya está causando desempleo, por el quiebre de empresas, el descenso del turismo y la devaluación de las monedas nacionales, entre otros efectos visibles. “No hay país que escape de esta situación tan compleja”, sentenció.

“La crisis es de tal magnitud que pone a los países pequeños y vulnerables en una grave situación y si no profundizamos en la cooperación y la integración vamos a estar muy afectados”, comentó Andrade Falla a IPS.

En tal sentido, los gobernantes caribeños señalaron en la declaración final que el “devastador” impacto de la crisis económica y financiera, nacida en Estados Unidos, amenaza con erosionar el progreso alcanzado en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio.

Ese deterioro en curso de la economía mundial pone en riesgo los avances en pos de los ocho grandes objetivos, que encabeza la erradicación de la indigencia y el hambre e incluye, entre otros, la educación universal para la niñez y la reducción de la mortalidad materno-infantil. Estos mandatos, con plazo en 2015, fueron fijados en 2000 en la Organización de Naciones Unidas.

Por otro lado, los mandatarios mostraron esperanzas  en que la reunión de Brasil abra espacios para el diálogo entre los grupos de integración en la región. Al respecto, la nación anfitriona y los estados miembros de la Caricom decidieron trabajar “activamente” a favor de los actuales esfuerzos de integración y concertación de la región latinoamericana y caribeña. “El ánimo es asegurar un reconocimiento pleno del Caribe dentro del contexto de América Latina y el Caribe”, indicaron fuentes cercanas al grupo.

Expresamos nuestra esperanza de que esa Cumbre en Salvador “contribuya a dichos esfuerzos sobre la base de los principios consagrados en el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, y de la solidaridad, la cooperación y el trato especial y diferenciado para las economías más vulnerables de la región”, se señala en la Declaración de Santiago de Cuba, emitida al finalizar la cita.

Los líderes caribeños estimaron necesaria “una reforma fundamental de la arquitectura financiera internacional, a través de un proceso amplio, transparente e inclusivo, bajo la égida de (la Organización de) las Naciones Unidas”, indica el documento.

Los mandatarios expresaron también preocupación por el tránsito de desechos nucleares y otro tipo de materiales peligrosos por el mar Caribe y llamaron a los países industrializados a aportar recursos financieros nuevos y adicionales para implementar medidas de adaptación ante el cambio climático.

En la declaración final, los estadistas reconocen los importantes resultados y avances sociales del área en la educación y la salud, como fruto de los programas instrumentados entre las naciones miembros.

Al respecto, expresan la decisión de trabajar por la concertación con América Latina para el reconocimiento pleno del Caribe, sobre la base de la solidaridad y el trato especial y diferenciado para las economías más vulnerables.
Subrayan el interés de desarrollar y ampliar la cooperación en esferas priorizadas, de conformidad con las potencialidades y posibilidades de cada estado, con énfasis en la salud, la formación de recursos humanos y la mitigación de desastres.

Además, indican satisfacción por la solidaridad y apoyo entre los países del Caribe, en ocasión de graves daños por huracanes y otros fenómenos naturales.

Destacan también la urgencia de acciones globales para el uso racional y sostenible de los recursos naturales, la conservación y protección del medio ambiente y la mitigación de los efectos del cambio climático.

Igualmente instaron a invertir en programas de energía sostenible y renovable, como contribución a la seguridad energética regional, a la par que exhortaron al gobierno de Estados Unidos a levantar “con efecto inmediato el injusto bloqueo económico, comercial y financiero” impuesto contra Cuba y abandonar la aplicación de varias medidas, que para reforzar esa política, fueron adoptadas por el actual gobierno de George W. Bush, a partir de 2004.

Puerto España será la sede de la próxima Cumbre, en 2011, por acuerdo de los mandatarios.

Para los observadores, el concierto de naciones  caribeñas, en especial las insulares, ha ido encontrado en este tipo de mecanismo de integración una fórmula viable para enfrentar los retos provenientes de su geografía, de sus escasos recursos naturales, de la multiculturalidad, de los fenómenos naturales que la azotan  y de hacerse sentir con voz propia en la política internacional.

Estas son reuniones sin sobresaltos y de consenso, afirma un analista vinculado al tema, quien subraya que la capacidad negociadora, el clima de comprensión y solidaridad, prevalecientes en estas cumbres representan un modelo de lo que bien pudieran ser las relaciones internacionales. Y lo más importante: los resultados son palpables en las dinámicas sociales, políticas y económicas del grupo caribeño.

Nuevas propuestas de cooperación

Durante la Cumbre, Cuba anunció nuevas propuestas de cooperación en los sectores de la salud, la educación, la energía y el enfrentamiento a los desastres naturales.

Entre esos ofrecimientos se encuentran la apertura de nuevos servicios de sanidad en Haití, y en San Vicente y las Granadinas, con la instalación de 10 centros de diagnóstico integral en el primero y otro en el segundo, con aportes de la mayor de las Antillas y con especialistas cubanos y locales.

Los programas de colaboración abarcan la creación de una amplia red oftalmológica, con tres nuevas unidades de cirugía en Jamaica, Santa Lucía y Guyana, que se sumarán a las dos en funcionamiento en Haití y propiciarán una capacidad quirúrgica diaria para 215 pacientes. Con esa infraestructura material y humana, más de 50.000 caribeños podrán recuperar o mejorar su visión, anualmente.

En materia educacional, se abrirán en el próximo año 480 becas universitarias, de las cuales 150 serán para estudiar medicina.

Las  iniciativas cubanas incluyen la terminación del programa de sustitución de bombillos incandescentes por ahorradores en las naciones ya involucradas y propiciar la venta a precios de costo, para facilitar su reposición.

La asesoría en estudios, información de mercado y uso de energías renovables y la capacitación de personal en tareas de mantenimiento, así como la operación de plantas eléctricas y grupos electrógenos formaron parte del ofrecimiento.
De gran significación resulta también la cooperación para crear centros de gestión para la reducción de riesgos, el asesoramiento especializado en prevención y mitigación de desastres y la promoción de talleres técnicos regionales, cursos de postgrado y maestrías para fortalecer capacidades nacionales y locales.

Consecuencias del cambio climático

“Cambio climático en el Caribe y el desafío de la adaptación” es un estudio que señala “la afectación en la salud de la población provocado por las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos; pérdida de los bosques de manglares en Cuba; constatación de que la mayoría de los desastres naturales han estado relacionados con el clima, y que un acortamiento de la temporada en el cultivo de caña de azúcar en Guyana se traduciría en una aceleración de la maduración y reducción del rendimiento en un 29,8 por ciento”.

Estas conclusiones las presentó en la Cumbre de Cambio Climático de Poznan, la Oficina Regional del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Oficina Regional para América Latina y el Caribe (PNUMA).

El estudio destaca tendencias del cambio climático, su impacto en particular sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo del Caribe (SIDS) y los esfuerzos para responder a estas tendencias.

Entre los retos se encuentran la inmediata inclusión de medidas de mitigación y adaptación en las estrategias, programas y acciones para el desarrollo; una mayor atención a la energía renovable y a las tecnologías de alto rendimiento energético; la reducción de las emisiones y el aumento de la independencia energética; el uso del incipiente mercado de carbono;  el desarrollo de evaluaciones de la vulnerabilidad y la adaptación.

La salud también se vería perjudicada por fenómenos meteorológicos extremos: un aumento de las enfermedades transmitidas por insectos y roedores (por ejemplo, el dengue, la leptospirosis, la malaria y la fiebre amarilla), patologías adquiridas por el agua, incluido el cólera; enfermedades transmitidas por alimentos, entre ellas la diarrea, intoxicaciones alimentarias, salmonelosis, fiebre tifoidea, enfermedades respiratorias como el asma, la bronquitis, infecciones respiratorias, alergias y desnutrición, como resultado de la producción de alimentos o por interrupciones en los canales de distribución.

Los bosques de manglares de Cuba se perderían en tres por ciento, con una subida de un metro del nivel del mar. Se prevé que semejante aumento podría ocasionar el colapso total de los humedales y manglares de Puerto Royal (Jamaica), debido a que este sistema ha demostrado poca capacidad para migrar en los últimos 300 años. Un aumento de 50 cm. del nivel del mar podría ocasionar la pérdida de 60 por ciento de las playas en algunas zonas de Granada.

El informe también señala que se ha producido una notable tendencia al alza en las pérdidas, especialmente en las dos últimas décadas. Así, se puntualiza que la mayoría de los últimos desastres naturales ha estado relacionado con el clima, entendidos estos como inundaciones, sequías, deslizamientos de tierra y huracanes.

Como ejemplo de lo anterior, se hace mención del huracán Dean (agosto de 2007), que causó 42 muertes –39 directas, 3 indirectas— y averías por cerca de 3.800 millones de dólares, que han dañado a Santa Lucía, Martinica, Dominica, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Jamaica, las Islas Caimán, Belice, México y algunas regiones de América Central.

El texto del PNUMA y Caricom puntualiza, además, que los efectos del cambio climático en el Caribe podrían suponer  que en San Cristóbal y Nieves, el clima se tornaría demasiado seco para la agricultura de secano, la cual llegaría a ser económicamente inviable y la productividad decaería en 20 por ciento en San Vicente y las Granadinas.

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