Retos de la naturaleza en el Caribe

Proyecto de comunicación multimedia sobre cambio climático y reducción de riesgo ante desastres en el Gran Caribe.

Archivo IPS Cuba

La mayor vulnerabilidad se concentra en las pequeñas islas del Caribe que comparten retos comunes frente al cambio climático.

El cambio climático es un reto que define nuestro tiempo.

Ban Ki-moon
Secretario General de las Naciones Unidas

La información de por sí no puede cambiar el mundo,
pero sí puede crear una conciencia para que la gente cambie el mundo.
Roberto Savio
Presidente Emérito de Inter Press Service – IPS

El Gran Caribe

El Gran Caribe, visto con la perspectiva de todos los países que tienen costas bañadas por ese mar, es un caso único por su diversidad. En la subregión coexisten poblaciones de origen amerindio, europeo, africano, hindú, meso-oriental y asiático, con un alto grado de mestizaje y una variedad lingüística que incluye los idiomas español, inglés, francés, holandés y dialectos como el creole, papiamentu y saranan. La diversidad incluye países con diversos grados de desarrollo y variadas formas de estados libres asociados, países con los llamados sistemas democráticos y Cuba, como único país socialista en las Américas.

Terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, desprendimientos de tierras, marejadas, sequías y, sobre todo, tormentas tropicales o huracanes, son una amenaza grave y constante para la economía y la ecología caribeñas. Los sistemas naturales que podrían mitigar el impacto de algunos de estos desastres como los manglares, se han debilitado por la destrucción y la eliminación irracional. Las capacidades de alerta temprana y de respuesta en buena parte de los países de la subregión, en especial de los más pequeños, son muy débiles para enfrentar cualquier emergencia importante y los hace extremadamente vulnerables.

En este contexto, la mayor vulnerabilidad se concentra en las pequeñas islas del Caribe que comparten retos comunes frente al cambio climático: alta dependencia de una estrecha base de recursos y de las fluctuaciones del comercio internacional, limitada disponibilidad de recursos humanos, particular sensibilidad a los desastres naturales, escasez de recursos de tierra, y, sobre todo, líneas costeras bajas.

Estudios de vulnerabilidad indican que el incremento de medio metro en el nivel del mar inundará más del 50 por ciento de las playas caribeñas en los próximos 50 a 100 años. La erosión y salinidad de los suelos se hará más severa, aumentará la intrusión salina en los acuíferos de agua dulce y la salinidad de los campos agrícolas aledaños al litoral, las zonas costeras serán más vulnerables a las inundaciones por la penetración del mar y se intensificarán los ciclos hidrológicos de las tormentas tropicales.

La sobreelevación del nivel del mar provocará el retiro de los asentamientos poblacionales tierra adentro, acrecentará la explotación desmedida del suelo y amenazará aún más la biodiversidad de estos territorios. Al mismo tiempo, el calentamiento gradual de los océanos conducirá a la muerte de los corales, que constituyen un pilar irremplazable de los ecosistemas marinos en el área y, en consecuencia, incidirá directamente en la industria pesquera y en el turismo, fuentes esenciales de alimentos y recursos financieros.

Otros problemas ambientales, no vinculados con desastres naturales, son la deforestación y la degradación de los suelos, acentuadas por la presión creciente de los asentamientos humanos y el desarrollo del turismo sobre los escasos recursos de las pequeñas naciones insulares. El manejo de desechos también se ha convertido en un tema prioritario, sobre todo en aquellos estados de menor extensión territorial. La ascendente generación de residuos estaría ligada al incremento de la población y el auge de la actividad económica, fundamentalmente el turismo y en menor medida la industria.

Vulnerabilidad del Caribe ante el cambio climático

1. pequeños países insulares

2. países con línea costera baja

3. países con áreas áridas y semiáridas, y disminución de las áreas boscosas y propensas a serlo

4. países propensos a desastres naturales

5. países propensos a la sequía y desertificación

6. países con ecosistemas frágiles, incluyendo ecosistemas montañosos

7. países cuyas economías son altamente dependientes del ingreso generado por la producción, procesamiento y exportación, y/o el consumo de combustibles fósiles y de productos asociados a una alta intensidad energética.

En la región de América Latina y el Caribe, los países posiblemente más vulnerables a los fenómenos hidrometeorológicos son posiblemente los que tienen costas en la cuenca del Caribe.

Fuente: El Cambio Climático en América Latina y el Caribe, PNUMA-2004.

 

Los desechos del transporte marítimo, que sólo representan algo más del 10 por ciento de la carga contaminante de los océanos, en el Caribe constituyen una causa importante de contaminación. Los accidentes marítimos son una preocupación constante en una zona donde barcos cisternas mueven unos cinco millones de barriles de petróleo cada día. La carencia de instalaciones adecuadas de descarga y recepción de desperdicios en los puertos contribuye a que alrededor del 30 por ciento de la basura de los barcos de recreo se vierta deliberadamente al mar.

El deficiente tratamiento de las aguas residuales, no pocas veces vertidas en ríos y zonas costeras sin haber sido procesadas, pone en riesgo la calidad del líquido para consumo humano y contamina los ecosistemas fluviales y marinos. Este factor acentúa las dificultades en el suministro de agua potable en algunos países que no poseen grandes reservas en el manto freático y enfrentan además la salinización de las fuentes por la subida del nivel del mar.

Sin embargo, las investigaciones indican que la población caribeña no suele tener una idea exacta de los vínculos entre desarrollo y protección ambiental. La inversión en educación es muy limitada y la preocupación ciudadana por las problemáticas ambientales y del desarrollo se expresan a través de organizaciones no gubernamentales que suelen verse como adversarios por medios gubernamentales y empresariales. En casi todos los países, las estructuras institucionales son muy débiles y la existencia de legislaciones ambientales no garantiza su aplicación, el uso adecuado de la cooperación internacional o la participación efectiva en programas internacionales. Especialistas estiman que de poco valen las prácticas sustentables en un solo país cuando se comparte un recurso común: el mar Caribe.

La experiencia cubana

Con no pocos problemas ambientales por enfrentar, Cuba ha desarrollado un sistema de defensa civil que, desde inicios de la década de los años 60 del pasado siglo, ha atenuado la pérdida de vidas humanas durante huracanes. Además de la información meteorológica oportuna, la protección de la población y los bienes económicos y la participación de las organizaciones comunitarias y de la sociedad civil, los medios de comunicación nacionales juegan un papel imprescindible en la transmisión de “mensajes claros, coherentes y de fácil comprensión sobre el avance del peligro y sobre las medidas a adoptar para preservar las vidas” .

El nivel educación de la población, el conocimiento generalizado de qué hacer, la evacuación a tiempo y el funcionamiento integral del sistema, aparecen entre las claves del éxito según varios estudios apoyados en la isla por la organización internacional Oxfam, que considera la experiencia cubana como útil y replicable. “Examinando la experiencia cubana, Oxfam América presenta el concepto del fortalecimiento de capacidad comunitaria, la sólida coordinación de actores locales e inversión en capital social como factores determinantes para una exitosa reducción de riesgo”, concluye uno de los trabajos publicados por la entidad.
La experiencia de este país en materia de prevención es de sumo interés, especialmente para el área caribeña, por su vulnerabilidad ante eventos hidrometeorológicos o tecnológicos, afirmó en mayo de 2012 ante medios de prensa Bárbara Pesce-Monteiro, coordinadora residente en Cuba del Sistema de la ONU. La funcionaria fue invitada a presenciar los ejercicios junto a otros representantes del Sistema de la ONU, diplomáticos e invitados extranjeros que, del 18 al 20 de este mes, asistieron al Taller “Regional Buenas prácticas y lecciones aprendidas en los últimos 50 años en Cuba”.
Probado fundamentalmente en ocasión de huracanes intensos, el sistema cubano de prevención de riesgo ante desastre incluye la alerta temprana, la evacuación de todas las personas en riesgo, la protección de recursos económicos con énfasis en los alimentos y el inicio inmediato de la fase recuperativa tras el desastre. A juicio de Sonsoles Ruedas, representante residente del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Cuba, la baja tasa de mortalidad por desastres naturales aparece como el principal logro de la Defensa Civil en la isla. “La preservación de vidas humanas ha sido siempre prioridad”, dijo Ruedas en declaraciones citadas por la prensa nacional.
En ese sentido, José Rubiera, jefe del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba, considera que la isla se ha convertido en el país con menor número de muertes por ciclones tropicales en toda el área del Atlántico, el Mar Caribe y el Golfo de México, por el “carácter integral” de su sistema de protección. De acuerdo con el especialista, entre 1995 y 2006 la isla fue azotada por 11 ciclones tropicales, tres con categoría de tormenta tropical y ocho de huracanes, de ellos cuatro de gran intensidad. Sin embargo, el número total de muertes fue de 34, “un promedio de tres decesos por ciclón tropical al año”.
Investigaciones realizadas en la isla a inicios de la pasada década establecieron que más de dos millones de los 11,2 millones de habitantes, se encuentran en el rango de población vulnerable. El riesgo se vincula al peligro de inundaciones, roturas o desbordamientos de embalses de agua, derrumbes de viviendas y deslizamientos de tierra. Esta información es actualizada sistemáticamente por los Centros de Gestión para la Reducción de Riesgos, que garantizan la evaluación del riesgo ante desastres a nivel territorial. Al mismo tiempo, el Sistema de Alerta Temprana monitorea las variables naturales y tecnológicas que puedan convertirse en un peligro para la población y la economía.
Paralelamente, especialistas de la isla trabajan desde hace años en la evaluación del impacto del cambio climático no sólo en este país, sino también en el área caribeña. Más allá de las investigaciones, Cuba ha avanzado en la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero e impulsa medidas de adaptación y mitigación en diversos frentes, pero con una importante prioridad en los asentamientos costeros vulnerables a la elevación del nivel del mar. En el caso de la mayor de las Antillas, se estima que en el 2050 podría quedar sumergido de forma permanente un 2,32 por ciento del territorio nacional.

“De no tomarse las medidas de adaptación -que ya iniciamos paulatinamente-, se afectarían 79 asentamientos costeros y 15 desaparecerían totalmente”, afirmó el 8 de diciembre de 2011 el presidente cubano Raúl Castro, durante la sesión inaugural de la IV Cumbre Caricom-Cuba, en Trinidad y Tobago. Entre las medidas tomadas, cuya experiencia el país está dispuesto a compartir, aparece la decisión de no construir nuevas edificaciones o asentamientos poblacionales en las costas.

En su intervención, Castro enfatizó la necesidad de “soluciones urgentes, justas y equilibradas” ante la amenaza global del cambio climático. “El egoísmo y la falta de voluntad política de los países desarrollados no ha permitido dar una respuesta decidida y abarcadora para detener el creciente deterioro ambiental, ni otorgar a nuestras naciones el trato especial que requiere su condición insular”, añadió el mandatario cubano y enfatizó: “el enfrentamiento al cambio climático debe ir acompañado de la transferencia de tecnología del Norte industrializado al Sur subdesarrollado y del acceso a nuevos recursos financieros que garanticen que nuestros países puedan adaptarse y adoptar medidas que les permitan su desarrollo sostenible”.

El papel de la comunicación

Varias iniciativas para la reducción del riesgo ante desastres, incluido en el tema de la información, han surgido en los últimos años en los países del Gran Caribe. Sin embargo, apenas se conocen proyectos que involucren de manera directa a los medios de comunicación, un actor nada despreciable cuando se quiere llegar a grandes audiencias.

La Declaración de Yokohama, acordada por 155 países y territorios durante la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres Naturales (Yokohama, Japón, 1994), reconocía la necesidad de una “mayor toma de conciencia en las comunidades vulnerables mediante un papel más activo y constructivo de los medios de información en lo que respecta a la reducción de los desastres”. Más allá de la toma de conciencia, un proyecto de comunicación puede contribuir a elevar los niveles de información general de la población, sensibilizar a sectores vinculados a la toma de decisiones, promover cambios en políticas públicas, incidir en sectores científicos y académicos, contribuir a la reducción de la vulnerabilidad promoviendo buenas prácticas de adaptación y mitigación del riesgo e incidir en otros medios de comunicación.

Periodistas y comunicadores tienen la responsabilidad social de informar desde el conocimiento. Capacitarse y actualizarse constantemente es hoy una necesidad quien decida asumir el periodismo, o la realización de cualquier producto comunicativo, sobre temas como cambio climático o desastres, de forma tal que pueda abordarlos desde todas sus aristas, interrelaciones y dimensiones ambientales, económicas, sociales y de género. Los medios, además, deben estar preparados para transmitir la información a partir del uso de la amplia variedad de canales que abren las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, incluidas las redes sociales, sin olvidar las formas más tradicionales como pueden ser las radios comunitarias.

La propuesta de IPS

IPS – Inter Press Service nace en 1964 como una cooperativa de periodistas con el fin de transmitir información del Sur, con la perspectiva del Sur. Desde su fundación aspira a una representación de género igualitaria y a un reflejo equilibrado de la diversidad étnica y la distribución geográfica. Vela por la transparencia de la información y promueve una estrategia de comunicación global que apunta a un acercamiento de quienes toman decisiones a nivel nacional e internacional, la sociedad civil y los medios.

 TIERRAMÉRICA

Medio ambiente y desarrollo

Proyecto conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial, con Inter Press Service (IPS) como agencia de ejecución.

Los artículos de Tierramérica se distribuyen en más de 20 medios impresos de 13 países de América Latina y el Caribe y de Estados Unidos, con una circulación combinada de más de 4 millones de personas.

Los contenidos llegan por correo electrónico a más de 100.000 receptores, en español y portugués.

En el 2008 se creó en Brasil el Centro Terramérica, una institución sin fines de lucro dedicada a la investigación, la información, y la educación de temas de desarrollo sostenible y ambiental.

Más información en:

www.tierramerica.net

Economía y desarrollo sostenible, ambiente, población, salud, mujer, ciencia y cultura, fueron desde un inicio los temas centrales de la cobertura de la agencia y lo siguen siendo como parte de una propuesta de comunicación que va más allá del hecho noticioso para indagar en los procesos, buscar las causas, ofrecer todas las aristas, vincular lo local con los procesos regionales y globales y abrir un canal de expresión a aquellos sectores de la sociedad que usualmente no tienen una presencia en los medios. Contar “la otra historia” y “dar voz” a los sectores más silenciados, fue siempre un objetivo de la agencia.

Actualmente IPS se mantiene fiel a la visión del Sur, poniendo énfasis en la sociedad civil. Es una Asociación Internacional de Periodistas, con status consultivo categoría uno en el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas desde 1991, y participante activa en el Foro Social Mundial desde su creación. En 2008, recibió el Premio de la ONU al Liderazgo Sur–Sur por su papel en el fortalecimiento de los vínculos entre las naciones en desarrollo y los medios de prensa.

Considerada la principal fuente de información sobre los problemas del desarrollo y los procesos globales, cuenta con el respaldo de una red de periodistas en más de 100 países, la “familia” de periódicos independientes Terraviva y la plataforma de comunicación en temas ambientales y del desarrollo, Tierramérica.

Justo la experiencia de Tierramérica , desde la década de los años 90 del siglo XX, ha demostrado que un producto periodístico de alta calidad, riguroso y ameno, distribuido por medios de comunicación masivos, utilizando todas las formas de comunicación, desde la prensa y la radio, hasta Internet y los envíos personalizados, por vía electrónica o correo tradicional, es capaz de contribuir al desarrollo de la conciencia y la participación de la sociedad, y de apoyar los esfuerzos que, desde diversos ámbitos, se realizan para impulsar la defensa del medio ambiente y un desarrollo sustentable.

Presente en Cuba desde 1979, la corresponsalía cuenta con el sitio web www.ipscuba.net y, desde 2011, en colaboración con la Dirección Regional de IPS para América Latina y el apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), impulsa el proyecto de comunicación multimedia sobre cambio climático y reducción de riesgos ante desastres en el Gran Caribe “Retos de la Naturaleza”. La iniciativa, que incluye reportajes, trabajos especializados y acciones diversas de capacitación y sensibilización, tuvo como antecedente la realización en 2009 de la exposición fotográfica “Retos de la naturaleza”, un esfuerzo conjunto con la Agencia de Información Nacional (AIN) y el aporte, en fotos y asesoría, del meteorólogo José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.